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Luis María Tanco se jubila tras 40 años de trabajo en la Universidad

Jorge Martínez, Ángel Legasa y Luis Tanco. 2001, Edificio Central

El pamplonés llegó a la Universidad de Navarra con apenas 22 años, sueños por cumplir y un trabajo que cada día le deparaba una nueva aventura

Tras entrar en contacto con la Universidad en 1984, Luis María Tanco se incorporó como vigilante en 1986. Desde entonces ha ejercido como vigilante y como bedel, una profesión a la que se ha dedicado durante treinta años.

Tras más de cuarenta años de trabajo en la institución, y con motivo de su jubilación a los 63 años, hace un repaso por sus vivencias en la Universidad:

 ¿Qué recuerda de sus años como vigilante?

Era joven, lleno de energía, y cada día nos enfrentábamos a situaciones muy variadas: desde ayudar a arrancar un coche hasta participar en el rescate de una familia durante una inundación en la Facultad de Eclesiásticas… Trabajábamos para la empresa de seguridad Prosesa, el actual Grupo Eulen y la gente solía acudir a nosotros, nos llamaban “la policía del campus”. Siempre iba acompañado por un pastor alemán llamado Klaus, me seguía a todas partes.

En 1990 me incorporé como vigilante del campus y hacíamos guardias nocturnas, recorríamos el Edificio de Ciencias, la Biblioteca, Derecho, Comunicación, el Polideportivo, Eclesiásticas… Por la noche eramos tres personas y por el día dos. El turno nocturno terminaba a las 7:30, y soy el último de aquella época que queda por jubilarse. Para mi es una satisfacción haber llegado a un puesto en el que se requería una preparación física y un nivel concreto de acceso.

1990, Luis María en el equipo de vigilancia nocturna de la Universidad de Navarra

¿Y de su etapa como bedel?

En 1996 comencé a trabajar de bedel en el Edificio Central, donde estuve unos veinte años. Es un edificio con el que me siento identificado por el orden y las funciones del personal, en aquella época cada uno tenía su función y se trabajaba como un gran engranaje. Después llegué a la Escuela de Arquitectura, donde he pasado once años. Es un centro que tiene cosas muy buenas.

Tras 40 años en la Universidad, ¿la considera su casa?

Viví con mi familia durante 17 años en el Edificio Sánchez Bella (la Biblioteca). Trabajar aquí me ha permitido estar rodeado de gente que transmite entusiasmo y eso contagia, lo voy a echar de menos, porque he podido vivir en la cara de la sociedad del entusiasmo, la ilusión, el esfuerzo… Y eso se pega.

He vivido la década de los 80, los 90 y los 2000 y he sido testigo de profesionales muy dedicados a la vida laboral, a la cátedra y a la docencia que trabajaban de forma incansable. Eso te educa.

¿A qué va a dedicar su tiempo tras la jubilación?

A mi familia, salir al campo… lo que suelo hacer en mi tiempo libre.

Equipo de bedeles 1997

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