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La investidura de María José Orihuela: 30 años después de la de su padre, José Luis Orihuela

El 5 de junio celebró su investidura de doctora, iniciando una vida académica como profesora de la Escuela de Arquitectura que compagina en Polo Estudio, donde ejerce como arquitecta en Bilbao

María José Orihuela pisó por primera vez la Escuela de Arquitectura de la Universidad a los cinco años. Era diciembre y el centro acogía el concurso infantil de tarjetas de Navidad. Recuerda asomarse a los talleres y encontrar un horizonte infinito de maquetas. Unos años después dijo a sus padres, María del Pilar Martínez Costa y José Luis Orihuela, profesores de la Facultad de Comunicación, que de mayor quería ser arquitecta.

En 2006  empezó una nueva etapa como alumna de la Universidad, donde descubrió un entorno enriquecedor en el que se sumergió por completo. Recuerda que Carlos Naya invitó al arquitecto y pintor César Barrio a su asignatura Análisis de Formas donde le encomendó enseñar nociones de composición a los futuros arquitectos. Una pregunta recurrente les acompañó el resto de la carrera: ¿funciona o no funciona? la respuesta, evidentemente, iba más allá de la función y de la mera composición, sentando los primeros cimientos de los proyectos que vendrían después. María José se graduó en 2012 y se lanzó al mundo laboral, primero en París y después en Londres.

Con la experiencia del ejercicio profesional y un máster de la Architectural Association de Londres, Orihuela decidió volver a su alma mater, la Universidad, para compaginar su carrera profesional con la tesis doctoral. Bajo la dirección de Carlos Naya, director de la Escuela de Arquitectura y de Sonia Rivas, profesora de la Facultad de Educación y Psicología y miembro del Consejo Escolar de Navarra, desarrolló la investigación “Arquitecturas para el aprendizaje en las tradiciones pedagógicas del siglo XX”, defendida el pasado 6 de mayo.

Reconoce que hay un antes y un después de la tesis. “Ese cambio se fragua en conjunto con la docencia en Taller de Proyectos III y IV y es algo que agradezco muchísimo. Frente al alumno uno se obliga a verbalizar ideas que en la cabeza existen en forma muy abstracta. Presenciar cómo otros profesores —Luis Suárez, Conrado Capilla, Mario Galiana y Miguel Ángel Díaz Camacho, hacen ese mismo ejercicio estableciendo un  diálogo con los alumnos ha sido no solo formativo para mí, sino también fundamental para la investigación”.

El pasado 5 de junio celebró su investidura de doctora, iniciando una nueva etapa docente de la que espera “seguir aprendiendo de los alumnos, con sus preguntas y a través de sus procesos”.

Durante el acto de investidura, María José no pudo evitar recordar la investidura de su padre, José Luis Orihuela, quien se invistió como doctor de la Facultad de Comunicación 30 años atrás. En una de las fotografías de aquel día, ambos aparecen con sus respectivas togas, él de doctor, y ella de recién graduada de la etapa infantil. El 5 de junio fue una forma de cerrar ese círculo treinta años después.

María José reconoce que “es un reto combinar el terreno académico con algo que suceda fuera de las fronteras de la Universidad”, pero anima a los futuros doctorandos a investigar sobre problemas “que tratados desde claves académicas conecten con preocupaciones actuales de la sociedad”.

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