Todo empezó con una visita al Museo Judío de Berlín de Daniel Libeskind. Al caminar por los vacíos de hormigón del recinto, el arquitecto Atonio de Clemente García experimentó “físicamente” que la arquitectura no se puede desvincular de la percepción sonora.
Tras visionar el documental Architectures: Le Musée juif de Berlin, de Richard Copans y Stan Neumann, llegó a la conclusión de que “lo que verdaderamente nos conmueve de un espacio reside en aquello que es invisible y que una fotografía jamás podrá capturar”.
Formado en Arquitectura, música y en el Máster de Estudios Curatoriales de la Universidad de Navarra, su investigación aúna las tres disciplinas, dando forma a un proyecto multidisciplinar “fundamental para despertar la sensibilidad hacia el espacio”, explica.
En esta entrevista explica su investigación, titulada “El sonido en la percepción sensorial de la arquitectura: estrategias proyectuales”, dirigida por Francesc Daumal i Doménech, catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona y Carlos Chocarro, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra.
Normalmente se enfoca la arquitectura a ser vista y no ser escuchada…
Aunque la arquitectura contemporánea ha caído a menudo en el régimen del ocularcentrismo, reduciéndose a un flujo de imágenes fotogénicas para pantallas que genera entornos mudos, la arquitectura suena a través de lo que Steen Eiler Rasmussen denominó «la materia que refleja la forma».
Oímos las dimensiones y la escala de un recinto gracias a cómo sus superficies devuelven el sonido, permitiéndonos percibir el espacio sin necesidad de mirarlo.
¿A qué suena la arquitectura?
La arquitectura suena al hormigón visto que devuelve y amplifica el pulso de la propia respiración; o a marcas sonoras como el rumor del agua, el crujido rítmico de la grava o la lluvia cayendo sobre las cubiertas. En definitiva, la dimensión sonora revela un carácter háptico de la materia que la vista, por sí sola, es incapaz de aprehender.
¿Cómo ha sido tu experiencia en el doctorado de Creatividad Aplicada?
Compartir espacio, debates y seminarios con alumnos procedentes de disciplinas completamente diversas y con inquietudes heterogéneas obliga a cuestionar las inercias propias de la arquitectura. Ese cruce de miradas enriquece el pensamiento crítico y permite abordar los problemas creativos y metodológicos desde ángulos mucho más amplios.
¿Consideras la posibilidad de introducir esta investigación dentro del aula?
Sin duda; de hecho, es el principal objetivo de esta investigación. En el aula de proyectos arquitectónicos es habitual que se nos hable de la luz, las texturas, los materiales o la geometría, mientras que el sonido suele ser el gran ausente –o, a lo sumo, se aborda de forma reactiva como una disciplina técnica a posteriori–.
¿Cómo se integra en la arquitectura de los sentidos?
Si enseñamos a los estudiantes a escuchar el espacio desde el primer trazo sobre el papel, estaremos formando arquitectos capaces de abandonar la tiranía de la imagen para reconciliar el proyecto con el habitante de carne y hueso, devolviendo al entorno su espesura material, su pausa y su cuidado poético.