El campus de Madrid acogió del 1 al 5 de junio la Semana Internacional “Regenerative Design and Biophilic Design”, organizada por el Máster en Diseño y Gestión Ambiental de Edificios. Durante el ciclo, Bill Browning, investigador experto en diseño biofílico impartió diferentes sesiones y lideró los workshops, en los que participaron estudiantes de AA School of Architecture de Londres, junto a a la profesora Paula Cadima y estudiantes de NUS Singapur, junto al profesor Nirmal Kishnani.
Isabel Ruiz, alumna del máster, explica en esta entrada su experiencia durante esta semana:
“Durante esta semana pudimos explorar cómo la arquitectura puede sanar el tejido urbano y mejorar la vida de las personas a diferentes escalas. Comenzamos el lunes analizando la regeneración urbana de Madrid, donde la profesora Mayka García nos explicó el proceso de transformación de Madrid Río, un proyecto que soterró la autopista M-30 para crear un parque lineal que funciona como conector social e infraestructura verde. Esa misma tarde, pudimos comprobar la aplicación práctica de la sostenibilidad en las visitas técnicas que realizamos a la sede de Sanitas y a los Headquarters de IDOM. En este último edificio, observamos de primera mano cómo la arquitectura de alta eficiencia energética se materializa mediante soluciones pasivas, como su cubierta verde activa y sistemas de climatización por activación térmica de la estructura (TABS).
La arquitectura, espejo de la naturaleza
De martes a jueves, nuestras sesiones se centraron en el diseño regenerativo y la biomímesis de la mano del profesor Bill Browning. Aprendimos que, a diferencia de la sostenibilidad tradicional que busca el impacto cero, el enfoque regenerativo aspira a que los edificios restauren activamente sus ecosistemas locales. Browning nos guió a través de las distintas escalas de la biomímesis y de proyectos neoyorquinos emblemáticos como el High Line, mostrándonos cómo la arquitectura puede imitar los procesos de la naturaleza. Además, tuvimos la oportunidad de utilizar la plataforma RESTOR, una herramienta ecológica de mapeo global que nos permitió analizar datos climáticos y biológicos de diferentes emplazamientos en el mundo, entendiendo la importancia de evaluar el contexto biofísico antes de plantear cualquier intervención.

Edificación con impacto en la salud
El núcleo de las clases con Browning se volcó en el diseño biofílico y sus 15 patrones, enfocados en reducir el estrés y mejorar la concentración del ser humano integrando la naturaleza en el espacio construido. Analizamos casos de estudio en Nueva York bajo el concepto de "Factory as a Forest", donde interiores industriales hiperdensos se transforman mediante microclimas e iluminación circadiana. También debatimos cómo un diseño biofílico mal ejecutado puede generar ambientes insalubres o estresantes si no se equilibran los patrones. Pusimos en práctica todo esto en un ejercicio grupal donde se nos asignó un espacio hostil y limitado —como un vagón o una estación de tren— y diseñamos estrategias de ventilación cruzada, juegos de luz natural, techos verdes y estímulos auditivos para adaptarlo a las necesidades específicas de la clientela.
Biblioteca de los Mil Soles
El viernes lo dedicamos a visitar proyectos que destacan por su eficiencia y su fuerte compromiso social y ecológico. La primera parada fue la Biblioteca Municipal de los Mil Soles en el sur de Madrid, donde el arquitecto Garrido, uno de los artífices de Madrid Río, nos detalló el proceso de diseño y la historia del edificio. Pudimos apreciar cómo el proyecto se integra en el barrio y cómo controla la radiación solar mediante lamas que tamizan la luz natural, reduciendo drásticamente el consumo eléctrico.
Infinito Delicias
La segunda charla y recorrido técnico estuvo a cargo de Camilo de la oficina Husos, quienes diseñaron el edificio Infinito Delicias. Camilo nos explicó su filosofía de diseño basada en el mínimo impacto material y energético a través de tres de sus proyectos, mostrándonos cómo logran la eficiencia bioclimática mediante fachadas ventiladas adaptables y una gestión inteligente de la inercia térmica.
Esta experiencia internacional me resultó sumamente enriquecedora, ya que me permitió conectar toda la teoría bioclimática del máster con la realidad práctica de nuestra profesión. Fue una gran oportunidad pasar de analizar el urbanismo a gran escala de Madrid Río a trabajar en el diseño minucioso de la luz, el confort térmico y el sonido en los talleres de biofilia con Bill Browning. Me llevo el aprendizaje fundamental de que un edificio no es un objeto aislado, sino un organismo vivo que debe aportar positivamente a su entorno y mejorar la calidad de vida de las personas. Además, colaborar con los compañeros de Londres y Singapur y conocer herramientas como RESTOR me ha aportado una visión global y un enfoque mucho más regenerativo que estoy deseando aplicar en mis próximos proyectos”.
