Este mes de febrero, Emilio Gil visitó la Escuela de Arquitectura para participar en un Design Talk junto a Rafa Esquiroz, del Estudio KEN y Javier Errea, de Errea Comunicación.
En esta entrevista, Emilio Gil ofrece algunas claves sobre el papel del diseñador en el contexto actual y de la profesión, una disciplina que tiene “tantas definiciones como diseñadores” y que está “estrechamente relacionada con la sociedad”.
¿Qué es lo que más le gusta de su profesión?
Enfrentarme a un reto en cada proyecto, resolverlo desarrollando un proceso y buscando unos objetivos que no se reducen solo a una solución material o formal. El diseño tiene en cuenta los destinatarios de esa solución y precisa profundizar en una investigación, un proceso que aumenta mi conocimiento.
Y cuando se produce el acierto en la solución, sentirme feliz por la mejora que pueda suponer para quién se va a relacionar con aquel diseño.
¿Qué papel juegan los diseñadores en el contexto de la Inteligencia Artificial?
Estamos en un profundo cambio de ciclo en la actividad del diseño. A la revolución que supuso la irrupción de lo digital en nuestra profesión, se suma el tsunami IA. La Inteligencia Artificial (IA) nos obliga a redefinir lo que entendemos por creación, por autoría y por mirada personal.
Con la llegada de la IA, diseñar se convierte en un proceso dialéctico en el que el ser humano es desplazado del papel ejecutor de la forma, para centrarse en el significado, en la intención y en el sentido.

Tras trabajar durante años con el Museo del Prado, ¿cuál cree que es la importancia del diseño gráfico en la cultura?
El diseño gráfico no solo es una herramienta, es también un aliado que trabaja como auxiliar en la misión cultural del museo.
Un museo es una institución orientada directamente a la sociedad. Los visitantes, profesionales e investigadores relacionados con un museo, necesitan del diseño como una disciplina que se mueve en dos ámbitos: la comunicación y difusión de su actividad, y la relación de los ciudadanos con el espacio físico o digital de esas actividades.
¿Qué características definen a un buen diseñador?
Amor por su profesión, interés y curiosidad son los ingredientes que permiten a los diseñadores desarrollar una trayectoria interesante.

Emilio Gil, TAU diseño, 75 Edición de la Feria del Libro de Madrid, 2016