Tras defender su tesis doctoral, dirigida por Ana Sánchez-Ostiz y Joaquín Torres, la antigua alumna del Máster en Diseño y Gestión Ambiental de Edificios (MDGAE) explica en esta entrevista qué le llevó a desarrollar su tesis, las claves de la edificación sostenible y los materiales más adecuados para conseguirlo:
¿Por qué eligió esta temática?
El aislamiento térmico y acústico es una de las estrategias más eficaces para mejorar el confort, pero en muchos contextos latinoamericanos aún se resuelve con materiales de alto impacto o difícil acceso.
Mi investigación parte de la idea de que es posible responder a estas necesidades con recursos locales y residuos agroindustriales, transformando un problema ambiental en una oportunidad para la construcción sostenible e integrando eficiencia energética, economía circular y disponibilidad territorial.
¿Cuál es la importancia de avanzar hacia una construcción con menor impacto ambiental?
El sector de la construcción tiene un papel clave en la reducción de emisiones y en el uso responsable de los recursos, y los arquitectos podemos incidir directamente desde la elección de materiales y sistemas constructivos. Esta transición debe basarse en evidencia técnica que garantice su viabilidad.
La tesis se centra en Perú y Chile…
En estos países existe una alta demanda de vivienda y una gran disponibilidad de biomasa residual, por lo que avanzar hacia soluciones de bajo impacto no solo reduce la energía incorporada, sino que también abre la posibilidad de desarrollar propuestas accesibles, adaptadas al territorio y con impacto social.
¿Qué papel juega el aislamiento térmico y acústico en la edificación sostenible?
El aislamiento es fundamental porque reduce la demanda energética del edificio y mejora directamente la calidad de vida de las personas. En climas diversos y en contextos con vulnerabilidad habitacional, una envolvente bien diseñada permite alcanzar condiciones de confort con menor consumo energético.
En esta investigación, materiales biobasados como la paja de trigo, la cáscara de arroz y las macroalgas han demostrado que pueden lograr desempeños térmicos y acústicos competitivos con una energía incorporada mucho menor. Esto confirma que la sostenibilidad también puede construirse a partir de recursos locales, articulando conocimiento técnico, validación energética y diseño arquitectónico.

Karin Rodríguez junto al tribunal y sus directores de tesis