Jean Gabriel Marin, alumno del Máster en Diseño y Gestión Ambiental de Edificios (MDGAE), comparte en esta entrada su experiencia durante la visita a los hitos arquitectónicos más relevantes de la ciudad.
“Desde el inicio, Londres se presentó como un entorno urbano de gran complejidad. Durante la semana, tuvimos la oportunidad de conocer el desarrollo del Entopia Building en Cambridge, un proyecto de rehabilitación de edificios (building retrofit), donde uno de los profesionales involucrados en su diseño nos explicó de primera mano los principales retos técnicos y de gestión asociados a este tipo de intervenciones.
Una de las primeras paradas fue la Architectural Association School of Architecture, una visita en la que exploramos sus talleres de la mano de Paula Cadima, directora del Master SDE de sostenibilidad. Nos explicaron su modelo pedagógico basado en “Units”, cada una con un enfoque específico al que los estudiantes aplican según sus intereses. Este primer acercamiento nos permitió entender la diversidad de enfoques dentro de la formación arquitectónica contemporánea.
El viaje combinó el aprendizaje con la exploración urbana, permitiéndonos ver Londres desde una perspectiva más crítica. Entre las visitas destacó el Velódromo Olímpico de Londres 2012, que consistió en un recorrido junto a un arquitecto involucrado en su diseño, quien explicó los desafíos de proyectar infraestructuras sometidas a estrictas regulaciones vinculadas a su uso.
En el caso del velódromo, las normativas olímpicas exigían mantener una temperatura interior específica para garantizar el rendimiento óptimo de los ciclistas, lo que supuso un reto técnico considerable. Esta condición no solo afectó la climatización del edificio, sino que influyó directamente en decisiones de diseño, materialidad y resolución constructiva. Comprender cómo estos requisitos moldean la arquitectura permitió ampliar nuestra percepción sobre la relación entre normativa, desempeño y proyecto.

Habitar, observar y entender el entorno
En lo personal, la experiencia adquirió un significado especial al tratarse de mi primera visita a la ciudad. Viajar, en este sentido, no solo implica desplazarse, sino exponerse a nuevas formas de habitar, observar y entender el entorno, lo que inevitablemente amplía el criterio propio. Recorrimos distintos puntos emblemáticos como Leadenhall Market, el distrito financiero y el edificio conocido como 30 St Mary Axe (The Gherkin). Londres se percibió como una ciudad en constante transformación, donde conviven capas históricas con una fuerte apuesta por la innovación. Este contraste, vivido en primera persona, permitió construir una lectura más amplia y consciente de la arquitectura y su contexto.
El programa académico incluyó un taller centrado en herramientas de evaluación de carbono (carbon assessment), así como seminarios y presentaciones de proyectos de fin de grado por parte de estudiantes de distintas partes del mundo. Estas actividades pusieron en valor la importancia de las estrategias pasivas y el manejo de la energía operacional en el diseño contemporáneo y fomentaron el diálogo entre diversas aproximaciones a la sostenibilidad. El intercambio con participantes de contextos como India, Tailandia o Turquía permitió ampliar perspectivas y someter nuestras ideas a nuevas lecturas críticas. En conjunto, la experiencia dejó una huella significativa, fortaleciendo tanto el desarrollo académico como la visión profesional de quienes participamos”.
