LA TRAZA DEL RETABLO MAYOR DEL CONVENTO DE CARMELITAS DESCALZAS DE LESAKA

Mª Concepción García Gainza
Cátedra de Patrimonio y Arte navarro


Corresponde esta traza original al retablo mayor del convento de Nuestra Señora de los Dolores de Lesaka, fundación de carmelitas descalzas cuyo mecenas fue el indiano Ignacio de Arriola y Mazola, un vasco establecido en Cuzco como maestre de campo. Devoto de la orden carmelitana y de santa Teresa, dotará a la nueva fundación con un importante legado para la construcción de la fábrica del convento, proyectado por el activo tracista de la orden carmelita fray José de San Juan de la Cruz, y para los cinco retablos de su iglesia diseñados por José Ramírez de Arellano, el más importante escultor zaragozano del siglo XVIII.

Efectivamente la traza que nos ocupa está firmada por Joseph Ramírez en Zaragoza el 19 de junio de 1769. También está rubricada en Pamplona el 18 de julio de 1769 por Ignacio Navarro, escribano, y por Miguel Antonio Olasagarre, arquitecto de Pamplona que contrató su ejecución con el compromiso de ajustarse a esta traza con exactitud. Lleva también la Escala de quince pies de Navarra.

El escultor zaragozano se reservó para su realización personal la ejecución de las imágenes del retablo. La traza, que se compone de planta y alzado, constituye un magnífico diseño de retablo academicista imperante en la fecha de ejecución. De otra parte, a lo que sabemos es la única conservada de José Ramírez y resulta ilustrativa del conocimiento del diseño arquitectónico y la ornamentación por parte de su autor, así como de la representación de las imágenes, algo que cabía esperar de quien fue Director de la Academia de Dibujo de Zaragoza que enseñaba en sus clases el estudio de la arquitectura y su dibujo así como la perspectiva. No puede olvidarse que José Ramírez fue arquitecto de la Santa Capilla del templo del Pilar de Zaragoza entre 1754-1765, sustituyendo como director adjunto a Ventura Rodríguez además de esculpir los grupos marmóreos del altar de Santiago y los siete convertidos y la Venida de la Virgen. Se trata, por tanto, de una figura de primer orden “escultor de Su Majestad” y académico que desarrolla una intensísima actividad en los últimos años de su vida hasta su fallecimiento acaecido en 1770. En este sentido, la traza de Lesaka está fechada ocho meses antes de su muerte cuando la maestría de José Ramírez había llegado a su culminación. Antes de esa fecha José Ramírez había trabajado para Navarra en otras obras como el retablo mayor de Peralta además de en las excelentes imágenes de las comendadoras de Puente la Reina que se cuentan entre lo mejor de su amplia producción conservada en Aragón.
 

Traza del retablo mayor del convento de Carmelitas descalzas de Lesaka
José Ramírez de Arellano, 1769


 

La traza realizada a lápiz, tinta y aguada representa la planta y el alzado de un retablo borrominesco por el movimiento que le imprime a la arquitectura de trazado curvo. Monta sobre un pedestal de mármoles, avivado por el color, y un banco sobre el que se alza un cuerpo de cuatro columnas enguirnaldadas de lazos romboidales y esbelto canon de capitel compuesto. Remata en un ático con el Crucificado inscrito en un arco con casetones. La traza respira el academicismo de la época tanto en el lenguaje ornamental de carácter clásico como guirnaldas, dentellones, escamados, cartelas o tableros de decoración abstracta de talla fina. La hornacina central está cubierta por un dosel con guardamalletas que recuerda al utilizado en la Santa Capilla. En el conjunto aparece clara la relación con Ventura Rodríguez a quien, como se ha dicho, Ramírez sustituyó en el Pilar. El alzado muestra semejanza con el retablo mayor del Hospital de Convalecientes de Zaragoza, obra atribuida al discípulo de Ramírez, Juan Aralí.

La traza muestra preciosamente dibujadas las imágenes que debía llevar el retablo y que correspondían a devociones carmelitanas. Están alzados sobre pequeños pedestales con cartelas que llevan grabados sus nombres y situados en los arranques de los intercolumnios. Representan a San Joaquín con la Virgen Niña vestida con los hábitos del Carmelo, San José, un Arcángel y Santa Ana. Todas ellas son figuras elegantes de esbelto canon moduladas con pincel. En la hornacina central se dibuja el grupo de la Virgen de los Dolores, patrona del convento, según modelo de Juan Adán, colaborador de José Ramírez en la Academia de Dibujo de Zaragoza. En último término está inspirada en la Piedad de Aníbal Carracci del Museo Nacional de Capodimonte (Nápoles). Todos los detalles de la traza están ejecutados con gran maestría, precisión y exquisitez. En el ático se representa el Crucificado.

La arquitectura del retablo fue realizada por el maestro arquitecto de Pamplona Miguel Antonio de Olasagarre ajustándose en todo a la traza y lo mismo hizo con los colaterales y dedicados a la Virgen del Carmen y Santa Teresa y los otros altares-medalla situados en la nave dedicados a San Elías y San Juan de la Cruz, todos trazados por Ramírez. También sabemos que las esculturas las labró efectivamente José Ramírez pues así consta en el grabado de Mateo González del grupo de la Virgen de los Dolores de Lesaka.

Desgraciadamente ni el retablo ni sus imágenes han llegado hasta nosotros. Las esculturas de excelente calidad y traídas de Zaragoza fueron destruidas en la francesada, cuando fueron arrastradas hasta la plaza de Lesaka y quemadas públicamente. La Crónica del convento habla de castigo divino al narrar el desplome de las esculturas del retablo sobre los franceses causando varias muertes.
 

BIBLIOGRAFÍA
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