EL ASILO DE ALCOZ (ULZAMA), 
PROYECTO DEL MAESTRO DE OBRAS DONOSTIARRA JOSÉ MARÍA MÚGICA (1899)

José Javier Azanza López
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

El 9 de agosto de 1902 tenía lugar la inauguración de un asilo de ancianos en la localidad navarra de Alcoz, en el Valle de la Ulzama. La solemne ceremonia religiosa fue oficiada por el obispo de la diócesis de Pamplona, fray José López Mendoza, quien a las nueve y media de la mañana bendijo la capilla y condujo procesionalmente a su sagrario, desde la iglesia parroquial, el Santísimo Sacramento, acompañado de todo el clero del valle y de un gran concurso de fieles. Llegada la comitiva a la capilla del asilo, dio comienzo la función solemne, celebrando la misa el párroco D. Justo Albizu; el sermón en vascuence lo pronunció el padre capuchino fray Lorenzo de Arraiza, guardián del convento de Fuenterrabía, en tanto que la capilla de música de la Catedral de Pamplona cantó la misa de Eslava y Zubiaurre. El acto matinal terminó con un Te Deum y el discurso del obispo López Mendoza alusivo al acontecimiento. Ya por la tarde se celebró una función religiosa con la que se dio por concluida la fiesta de inauguración del asilo, cuyos ancianos quedaron al cuidado de una comunidad de religiosas Mercedarias de la Caridad, orden fundada en Málaga en 1878 por el beato granadino Juan Nepomuceno Negrí; su busto en bronce, obra de Alberto Orella fundida en 1991 en los talleres Capa de Madrid, preside el jardín exterior.

De los actos inaugurales del asilo de Alcoz daba cumplida información la revista quincenal ilustrada La Avalancha, en su número correspondiente al 8 de septiembre de 1902. Acompañaba al relato una fotografía captada por el fotógrafo aficionado Aquilino García Deán, que mostraba la fachada principal del edificio recién construido. Como es habitual en su producción fotográfica, al excepcional rigor técnico perceptible en la luz y en el encuadre, se unía la presencia –totalmente consciente y voluntaria por ambas partes- de un grupo de residentes, que en equilibrada composición posaban para el fotógrafo a los pies de la escalinata de acceso al interior.

El establecimiento benéfico era fruto de la generosidad de Francisca Iriarte e Iraizoz, viuda de José María Iriarte y Erviti, quien el 9 de abril de 1898 otorgó testamento en Pamplona para la fundación, en el lugar de Alcoz, de una Casa de Misericordia que sostuviera a doce pobres de ambos sexos naturales del Valle de la Ulzama, o que hubiesen residido en él por espacio de diez años consecutivos. No era esta la única atención del matrimonio Iriarte para con Alcoz, por cuanto ya en 1893 habían instituido la fundación “Escuela de Niños y Niñas de Alcoz”, cuya finalidad era proporcionar enseñanza gratuita a los niños y niñas de la localidad.

No disponemos de excesivos datos del matrimonio Iriarte, si bien sabemos que en el mes de abril de 1893 se concedía la correspondiente autorización para que pudiera ser trasladado el cadáver embalsamado de José María Iriarte y Erviti desde la ciudad de San Sebastián al cementerio de Alcoz. También su esposa Francisca Iriarte había fallecido en el momento en que tuvo lugar la fundación del centro asistencial.


Alcoz. Fachada principal del Asilo Iriarte 
(Foto: Aquilino García Deán. Archivo Municipal de Pamplona)

El Asilo Iriarte o “Palacio de los ancianos pobres de Ulzama”, denominación que podemos leer en las reseñas de prensa, se levantaba en una extensa planicie, a escasa distancia de Alcoz; ocupaba una superficie de 500 metros cuadrados, y estaba rodeado por espaciosas huertas y jardines, todo ello protegido por una sólida cerca de piedra. El proyecto del edificio correspondió al maestro de obras de San Sebastián, José María Múgica.

José María Múgica fue uno de los últimos maestros de obras activo en San Sebastián en las décadas finales del siglo XIX y primeras del XX. En este marco cronológico, su ámbito de actuación natural fue el primer Ensanche de la ciudad donostiarra, ejecutado conforme al proyecto del arquitecto Antonio de Cortázar. En esta expansión de marcado planteamiento geométrico, maestros de obras como José Galo Aguirresarobe, Matías Arteaga, José Clemente Osinalde, o José María Múgica, dieron una auténtica lección de arquitectura sometida a los criterios de austeridad y contención del lenguaje, pero sutil en los conceptos y ajustada a las necesidades de funcionalidad. El conjunto residencial construido entre 1880 y 1908 en la delimitación de las calles Reina Regente, Aldabar y General Echagüe, en el denominado Ensanche Oriental, y el edificio de viviendas de la Calle Prim nº 15 (1900), constituyen buena muestra de la capacidad y buen hacer de José María Múgica, dentro de la tradición constructiva clásica pero con la introducción de detalles propios del eclecticismo. También figura como proyectista de diversos monumentos funerarios del cementerio de Polloe, en San Sebastián.

Mas el radio de acción de José María Múgica trascendió el ámbito guipuzcoano, de manera que podemos dar cuenta de un conjunto de obras llevadas a cabo en Navarra, buena parte de ellas vinculadas a la labor promotora del ingeniero donostiarra José María de Juanmartiñena (San Sebastián, 1822-San Juan de Luz, 1895), con quien mantuvo una estrecha amistad y con cuya familia le unían ciertos lazos de parentesco. El matrimonio formado por José María de Juanmartiñena y su prima Juana Josefa decidió destinar su fortuna a numerosas obras sociales y religiosas, entre las que destacan la fundación de los conventos de agustinas de Aldaz y clarisas de Lecumberri (Valle de Larraun), construidos ambos en los últimos años del siglo XIX conforme a los planos de José María Múgica. Al maestro de obras donostiarra se debe igualmente el proyecto de una fuente de piedra erigida con motivo de la traída de aguas hasta el centro de Aldaz, que incorpora una inscripción con el recuerdo del promotor y del año de ejecución, 1883. Fuera de este ámbito, José María Múgica fue el autor del proyecto de la nueva ermita de San Roque, en Arano, cuyas obras ascendieron a la cantidad de 4.539 pesetas sufragadas por suscripción pública, y a la que contribuyó desde Buenos Aires Miguel Olaizola con 250 pesetas.

En el caso del Asilo Iriarte de Alcoz, José María Múgica firmó el proyecto del edificio en San Sebastián, el 30 de mayo de 1899. Se conservan en el Archivo General de Navarra tres planos, dos de ellos a escala 1/500 que muestran la distribución de espacios en las plantas baja y primera, segunda y desván, y el tercero a escala 1/100 correspondiente a los alzados de la fachada principal y laterales.

En planta, el edificio se configura como un bloque rectangular al que se adosa, en el lado oriental, el volumen saliente de la capilla. Sus dependencias se organizan a partir de un eje longitudinal central en el que se suceden y conectan entre sí una galería, un vestíbulo, la escalera principal que actúa como distribuidora en todos los niveles, y la propia capilla; otras dos escaleras auxiliares en los extremos del conjunto facilitan la comunicación entre plantas. En la sucesión de alturas, la planta baja quedaba reservada principalmente a servicios, ubicándose en ella un depósito de forrajes, despensa, cuadra y leñera en el lado sur, y bodega, pocilga, lavadero, despensa, y cocina y horno en el norte; a los anteriores se sumaba una espaciosa leñera que ocupaba una posición central. Además de los anteriores servicios, en este nivel aparece ya definida la capilla, de planta rectangular finalizada en ábside poligonal, comunicada por la zona de los pies con la sacristía y con un pequeño vestíbulo de entrada al oratorio, dispuestos a ambos lados de la caja de la escalera.


José María Múgica. Proyecto para el Asilo Iriarte de Alcoz (1899). 
Planta baja y primera (AGN)

 

En la planta del primer piso se localizaba en primer lugar la galería de ingreso al interior, que se alcanzaba por medio de una escalinata; flanqueaban la galería, en los lados norte y sur, los comedores de hombres y de mujeres respectivamente. A continuación se sucedía una secuencia de habitaciones que comprendía las piezas de recreo, roperos y los cuartos del criado y de la criada, además del gabinete de religiosas y de la habitación que custodiaba la administración y el archivo, estas dos últimas flanqueando el vestíbulo. Más al fondo se encontraban las despensas, cocinas y comedores para las religiosas, así como los escusados. En esta ocasión el volumen de la capilla dejaba ver el coro alto dispuesto a los pies, al que se accedía a través de dos pasos a ambos lados de la escalera principal, y también la bóveda de nervios de la cabecera, junto con su tarima y mesa de altar.
 

José María Múgica. Proyecto para el Asilo Iriarte de Alcoz (1899). 
Plantas segunda y desván (AGN)

 

Finalmente, la planta desván mostraba tres espacios principales, dedicados a enfermería de contagiados, secadero de ropas y depósito de frutos respectivamente, a las que se unían otras habitaciones para forrajes, despensa, desván, y otros efectos. Llaman la atención, a ambos lados de la escalera de subida, dos estancias que reciben el nombre de “chirola”, término que recibe diversos significados, desde pequeña capilla a cuarto de encierro. 

Por su parte, la fachada lateral permitía apreciar el ligero desnivel del terreno sobre el que se levantaba el edificio, de manera que la planta baja adquiría mayor altura en su parte posterior. Las cuatro alturas quedaban diferenciadas por impostas horizontales, y en todas ellas se practicaban huecos rectangulares, de mayor entidad los de las plantas segunda y tercera. Al bloque cúbico se adosaba el volumen de la capilla, de menor altura que aquél, en el que se apreciaba la articulación poligonal de la cabecera marcada por contrafuertes, y una ventana apuntada practicada en uno de los paños.

Además de la anterior configuración del edificio tanto a nivel de plantas como de alzados, en el plano que recogía las plantas segunda y desván José María Múgica incluyó una planta y alzado de la entrada al recinto asistencial, practicada en el muro que delimitaba el perímetro. Éste adquiría una disposición cóncava que generaba un pequeño espacio, con una articulación de pilastras y jarrones de remate. El cierre correspondía a una reja de metal.


José María Múgica. Proyecto para el Asilo Iriarte de Alcoz (1899). 
Fachadas principal y lateral (AGN)

 

El análisis de los planos de José María Múgica muestra un edificio de cuidado sistema de proporciones, en el que se impone la sobriedad arquitectónica sin apenas concesiones al ornato, limitado éste a pequeños detalles en el remate del mirador del segundo cuerpo y en la espadaña superior, o a las palmetas que coronan los cuerpos laterales de la fachada principal. En todo caso, es perceptible una finura en la molduración de los arcos de medio punto que configuran la galería de ingreso, en cuyas enjutas se disponen además otros fragmentos de arco que contribuyen a aumentar la secuencia rítmica y a crear cierta sensación de dinamismo. El interés de Múgica por la molduración se traslada igualmente a los vanos adintelados del primer y segundo cuerpo, que incorporan un sencillo baquetón superior de enmarque tanto en la fachada principal como en las laterales, perceptible asimismo en el doble arco del desván; y a otros elementos como el cajeamiento inferior de los huecos y las líneas de imposta que delimitan los diferentes niveles. El conjunto equilibra los muros de cierre con la apertura de vanos que proporcionan luz y ventilación a los espacios interiores, en los que destaca su adecuada distribución.

No obstante, comparando los planos del maestro de obras donostiarra con la fotografía de Aquilino García Deán, apreciamos ciertas diferencias en la configuración final de la fachada. La más significativa afecta al retranqueamiento del cuerpo central, mucho más acusado en la construcción que en el proyecto, de manera que los dos volúmenes laterales sobresalen con mayor nitidez de la línea de fachada principal. No hemos podido concretar en que medida pudo afectar esta circunstancia a la distribución interior, hoy en día en parte modificada. Asimismo, la planta desván de dicho cuerpo central mostraba en el plano de alzados un cerramiento absoluto, que en el edificio dio paso a la apertura de cinco vanos adintelados, manteniendo así la secuencia de las plantas primera y segunda. En fin, otros cambios son puntuales, como el cajeamiento inferior que se convierte en recuadramientos en la galería de arcos, o los pequeños detalles decorativos que incorporan los dinteles de los pisos segundo y tercero, inexistentes en los planos. La fotografía de García Deán muestra igualmente una doble inscripción en la parte superior de la fachada principal, en la que podemos leer “Asilo Iriarte” y “Año 1901”.
 

Alcoz. Fachada principal del edificio. Año 2012
 

En la actualidad, el edificio ha cesado en su función de residencia de ancianos, y acoge únicamente a la comunidad religiosa de las Mercedarias, cuyo nombre y escudo han sustituido a las anteriores inscripciones. Su aspecto externo apenas si ha variado a lo largo de un siglo, mostrando únicamente cambios reseñables en la disposición de la planta baja, o en el cerramiento del mirador de la segunda planta.

BIBLIOGRAFÍA
-Archivo General de Navarra. Caja 107.136. Arquitectura. Años 1879-1945. Expedientes y proyectos de obras. Asilo de Alcoz, 1899.
-ARSUAGA, M. y SESÉ, L., Donostia-San Sebastián. Guía de Arquitectura, Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, Donostia-San Sebastián, 1996, pp. 49 y 151.
-AZANZA LÓPEZ, J. J., “Aproximación a la arquitectura de los americanos en Navarra (en el centenario del traslado de Bearin, 1904-2004)”, Príncipe de Viana, nº 232, 2004, pp. 421-474.
-CARMONA SALINAS, J. F., José María de Juanmartiñena, 1882-1895: ingeniero y fundador de los Monasterios de Aldatz y Lekunberri (Navarra), Aldatz, Monasterio de la Santísima Trinidad, 1994.
-“Fachada principal del Asilo Iriarte, en Alcoz”, La Avalancha, nº 180, 8 de septiembre de 1902, pp. 203-204.