CÁLIZ DE LA CONSAGRACIÓN DE LA NUEVA IGLESIA DE SAN FRANCISCO JAVIER (1901)
TESORO. CATEDRAL DE PAMPLONA 
 

Eduardo Morales Solchaga
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

 

Preservado en el tesoro de la catedral de Pamplona, se encuentra un cáliz de comienzos del siglo XX, que encierra en sus entrañas una serie de condicionantes históricos que lo hacen brillar con luz propia dentro del citado camarín. Según reza la escritura del interior de la base: “M. ILLMO Y RVMO. SR. DN. JOSE LOPEZ MENDOZA Y GARCIA OBISPO DE PAMPLONA. RECUERDO DE LA CONSAGRACION E INAUGURACION DE LA IGLESIA DEDICADA A S FRANCISCO JAVIER. 19 DE JUNIO DE 1901. LA DUQUESA VILLAHERMOSA".

Por tanto, da cuenta de la consagración del nuevo templo dedicado a San Francisco Javier, acaecida el 19 de junio de 1901. Vino a sustituir a la capilla que hasta entonces se erigía en aquel solar, proceso que quedó enmarcado en la restauración del castillo, proyectada por don Ángel Goicoechea y Lizarraga, y financiada por la duquesa de Villahermosa. Según el acta del citado ceremonial, terminado la consagración del templo “El Exmo. e Ilmo. Sr. D. Juan Soldevila y Romero, Obispo de Tarazona, celebró Misa pontifical sobre el altar recién consagrado, asistiendo al Santo Sacrificio el Exmo. Sr. Duque de Luna, como delegado regio; la señora Duquesa de Villahermosa, fundadora; los señores Obispos de Huesca, Barbastro y Jaca, Comisión del Excmo. Cabildo Catedral, la Excelentísima Diputación de Navarra, Comisiones de los Ayuntamientos de Pamplona y Sangüesa, otros muchos ilustres señores é inmenso concurso de pueblo”.

El cáliz, de plata sobredorada, que encierra una doble función, litúrgica y conmemorativa, fue regalado por la duquesa de Villahermosa y señora de Javier, a don José López Mendoza y García, obispo de Pamplona entre 1899 y 1923, encargado de realizar la consagración previa del templo, ceremonia harto necesaria para su puesta en funcionamiento. A su muerte, el cáliz se depositó, junto con algunas de sus pertenencias, en el tesoro de la catedral de Pamplona, donde se ha conservado de modo adecuado hasta nuestros días, pasando inadvertido entre otros muchos ornamentos de todo tipo.

Por lo que respecta a la estructura, se trata de un cáliz de estilo neogótico, con base polilobulada hexagonal de pestaña moldurada. Posee un zócalo calado, con lóbulos acucharados y gollete de templete hexagonal, de un solo cuerpo, sostenido por columnas cilíndricas con nudo de manzana achatada. El astil es también hexagonal con nudo de manzana achatada con besantes romboidales. En lo que a la copa se refiere, posee morfología acampanada que diferencia subcopa calada y recortada. Presenta una rica decoración de elementos vegetales y geométricos sobrepuestos en la base, grabados en el astil y recortados en la subcopa, que en los lóbulos de la base enmarcan espejos ovales y rectangulares con diferentes esmaltes.

 

Cáliz de la consagración de la iglesia de San Francisco Javier (1901) 
 

A pesar de no contar con marcaje alguno, resulta de gran interés la iconografía que en los esmaltes de los lóbulos del pie se sustenta, que presentan escenas de la hagiografía del santo navarro y escudos heráldicos. El primero de los óvalos representa a San Francisco Javier predicando, siguiendo el modelo de Gérard Edelinck (1682), que a su vez se había inspirado en una pintura desaparecida de Jerónimo Sourley, activo en Lyon en 1664; el segundo, presenta la muerte de San Francisco Javier, acompañado por un indio, iconografía harto conocida y difundida en muy diferentes versiones grabadas, destacando los modelos de Carlo Maratta y Gaulli; en el tercero, se describe la huida milagrosa del santo por el río, acechado a pedradas y saetazos por los nativos, encima de un tronco, hecho milagroso acaecido en las islas del moro. Estos dos últimos episodios siguen de modo fidedigno los grabados de la Vida Iconológica, del P. Gaspar Juárez, si bien en el segundo de ellos se omite la figura de Antonio de Santa Fe, su intérprete en aquellos territorios.

Esmaltes con la vida del santo: San Francisco Javier predicando, muerte de San Francisco Javier, y huida milagrosa de los nativos

 

Por lo que a la heráldica respecta, también se representan tres escudos. El primero de ellos, el del señorío de Javier, cortado; el registro superior de gules con un creciente jaquelado de oro y sable; el inferior de plata con una faja jaquelada de los mismos esmaltes. Todo ello se timbra con el mote “Nihil Ultra” (nada más alto), que según Julio Altadill es una “alusión clara y adecuada a la santidad y al heroísmo supremos de nuestro excelso Patrono, el más elevado propagandista de la fe católica en el mundo”. El siguiente que se representa es el escudo de Navarra, tierra de la que el santo comenzó ostentar el copatronato, tras una larga polémica, en 1657. Por último se representan las armas de la duquesa de Villahermosa, configuradas a base de un escudo medio cortado y partido: en el primero de los registros se representa en campo de gules, un castillo de oro aclarado de azur; en el segundo, en campo de plata, un león rampante de gules, coronado de oro; y en el tercero, en campo de oro, cuatro palos de gules. Sobre ellos un cuartel configurado a base de cinco puntas de flecha y tres cabezas de alabarda sobre campo de gules. Todo ello se timbra con la corona ducal y se acompaña de dos filacterias: la superior en la que se lee “gloria non moritur, virtus vera nobilitas”; la inferior con el mote familiar “sanguine empta, sanguine tuebor”. El modelo tomado es el del “ex libris”, de la marquesa, probablemente proporcionado al orfebre por el celebérrimo don José Ramón Mélida, bibliotecario de la duquesa y cronista de los festejos de los que se ha dado cuenta, entre muchos otros cometidos.

 

Esmaltes con escudos heráldicos: Señorío de Javier, Reino de Navarra y Ducado de Villahermosa


BIBLIOGRAFÍA
- Álbum de Javier. Recuerdo de la inauguración de la iglesia elevada en honor de San Francisco Javier por la Excma. Sra. Duquesa de Villahermosa, Madrid, Viuda e hijos de M. Tello, 1901.
- FERNÁNDEZ GRACIA, R., El fondo iconográfico del Fondo Schurhammer: la memoria de Javier en imágenes, Pamplona, Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, 2006.
- GOÑI GAZTAMBIDE, J., Historia de los obispos de Pamplona. Siglo XX, Pamplona, EUNSA, 1999, vol. XI.
- TORRES OLLETA., G., Redes iconográficas: San Francisco Javier en la cultura visual del Barroco, Madrid, Iberoamericana, 2009.
- VV.AA., Biblioteca Javeriana [6 vols.], Pamplona, Fundación Diario de Navarra, 2004 - 2006.