Amaia Domínguez
MELE 2019

“Este estudio profundo de la lengua, no solo me ha permitido enriquecer la mía propia, sino que me ha hecho crecer como persona al mismo tiempo”

Me considero afortunada por haber crecido dentro de una familia con buenos valores y que siempre me ha inculcado el gusto por la literatura y la curiosidad por saber más acerca del mundo. 

Así pues, mis padres fueron quienes desde un primer momento me incitaron a leer cuando me contaban historias en la cama antes de acostarme, sirviéndome también de modelo a seguir en las innumerables ocasiones en las que les veía leyendo apaciblemente en su tiempo libre, ya fuera en la comodidad del sofá como en cualquier otro lugar al que viajáramos. Este interés y curiosidad por los géneros literarios ha ido creciendo en mí paulatinamente y ha hecho que me acabara enamorando de la lengua.

Fue por todo esto por lo que me decidí a escoger la carrera de Filología Hispánica y seguidamente el Máster de Enseñanza de Español a Extranjeros (MELE). Este estudio profundo que he llevado a cabo de la lengua, no solo me ha permitido enriquecer la mía propia, sino que me ha hecho crecer como persona al mismo tiempo y me abre la posibilidad de enseñarla a otras personas. La enseñanza siempre ha sido mi vocación (siguiendo los pasos de mi madre). Si a esto le añades el hecho de que me chiflan los idiomas, soy una persona abierta, cercana y sociable, y sufro una fiebre constante por mi deseo de viajar, recorrer mundo y conocer las diversas culturas, ya tienes una combinación explosiva.

Cuando reflexiono sobre qué es para mí aprender una segunda lengua, pienso que consiste en abrir tu mente a una nueva perspectiva o focalización de la realidad marcada por esa nueva lengua, que a su vez va estrechamente ligada con una cultura concreta.

La lengua es el medio por el cual somos capaces de definir nuestro pensamiento y es la base de nuestras vidas. Nuestra lengua nos orienta a la hora de interpretar la realidad y construir nuestro pensamiento o nuestras propias representaciones de la misma, verbalizándolo posteriormente de manera más explícita. La literatura trabaja el lenguaje, juega con él para crear nuevas representaciones o modelos de la realidad y constituye una expresión artística con un gran valor emotivo y personal. Esto es así porque una persona, al crear su propia representación de la realidad y verbalizarla (ya sea tanto de manera oral como escrita), está plasmando su propio punto de vista y, por lo tanto, parte de su personalidad.

De este modo, la enseñanza de la lengua no puede ser una mera enseñanza de la gramática tradicional, sino que habrá que detenerse también en muchos otros aspectos que esta engloba. En mi opinión, deberá ser una enseñanza que integre todas las destrezas comunicativas y que al mismo tiempo las contextualice. Habrá que echar mano, pues, de materiales reales, que puedan despertar un mayor interés en los estudiantes por el simple hecho de que conforman los retos que se van a encontrar una vez salgan de la clase y se enfrenten al mundo real. Es por esto que el enfoque de la clase tendrá que ser comunicativo.