Pieza del mes de junio de 2018

 

LA PORTADA RENACENTISTA DE LA IGLESIA
DE SALINAS DE PAMPLONA

 

María José Tarifa Castilla
Universidad de Zaragoza

 

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Salinas de Pamplona, localidad próxima a la capital navarra y perteneciente a la Cendea de Galar, es un edificio de origen medieval que a largo de los siglos ha sufrido importantes transformaciones hasta adquirir su configuración actual. El primer templo gótico, formado por una nave de tres tramos, fue ampliado en el quinientos con otro tramo en el espacio de los pies y con una cabecera poligonal, recibiendo entonces un nuevo abovedamiento pétreo nervado. El estado de deterioro en el que se encontraba en el siglo XVIII obligó a sustituir dicha cubierta por otra de ladrillo que imitaba los diseños estrellados del quinientos, de la que solo se conserva la dispuesta sobre el coro, ya que en la década de 1970 el resto de la nave fue volteada con bóveda de medio cañón con lunetos fingidos.


Iglesia de la Asunción de Salinas de Pamplona

Iglesia de la Asunción de Salinas de Pamplona. Interior. Foto: M. J. Tarifa.

 

A pesar de no conservarse las bóvedas nervadas del siglo XVI, la huella de la remodelación renacentista de la iglesia de Salinas de Pamplona todavía hoy en día es visible en su fábrica en otras de sus estructuras arquitectónicas que fueron objeto de ejecución en aquel momento, como la torre dispuesta a los pies, las ménsulas adosadas a la parte superior de la nave decoradas, en algún caso, con motivos vegetales como parras de vides con racimos de uvas o ramas con granadas y, en otros, con elementos arquitectónicos como ovas y acanaladuras, o la portada de acceso al templo. Estos trabajos fueron acometidos bajo la dirección de Miguel de Iriarte, uno de los profesionales de la construcción más activos y prolíficos en la zona a fines del quinientos. Un cantero natural de la localidad guipuzcoana de Albíztur, al igual que su homónimo padre, con quien aprendió el oficio, coincidencias que han provocado que hasta la fecha se le atribuyan erróneamente obras al progenitor, fallecido para 1572, que fueron ejecutadas por su descendiente. Miguel de Iriarte hijo se avecindó en el último tercio del siglo XVI en Esparza de Galar, donde acometió la adición del crucero y cabecera de la iglesia de San Esteban, ocupándose asimismo de la ampliación de la cabecera y crucero de la iglesia de San Martín de Galar y de la conclusión de las obras de la iglesia del convento de San Agustín de Pamplona, entre otras. Aunque contrajo matrimonio con Catalina de Urdalipeta, no tuvo descendencia, por lo que en su testamento fechado a fines de diciembre de 1592 legó todos sus bienes a su sobrino Pedro de Larreta, asimismo cantero, quien en enero de 1598 reclamaba los 56 ducados que todavía le debían a su difunto tío por las obras realizadas en la iglesia de Salinas de Pamplona.

Gracias a las noticias halladas en la documentación consultada en diferentes archivos navarros, sabemos que Miguel de Iriarte hijo se comprometió a construir en la iglesia de Salinas de Pamplona la torre, la cubierta de la nave con bóvedas pétreas estrelladas, el coro y la portada de acceso, trabajo que estuvo concluido para fines de la década de 1580 y en el que contó con la colaboración de los canteros Domingo de Sorrea, Pedro Azpíroz, Mateo de Mendizábal y Martín de Buzturiza, entre otros. La supervisión final de la obra efectuada en junio de 1590, corrió a cargo de Miguel de Altuna, veedor de obras del obispado de Pamplona y de Martín de Aguirre, quienes tasaron “todas las paredes de una torre y el cuerpo de la iglesia y caracol de sillería labrada y sus tablamentos y molduras y arcos perpeaños y escalones del dicho caracol y puertas y ventanas, y las bóvedas y coro, y el pinçel y luçir de los suelos y pilastrones y otras molduras, y la puerta principal con su talla y arca, y los tejados” en 3.097 ducados. En este precio también se incluyó la labra de la portada, que fue acometida por el entallador Juan de Arteaga, vecino de Pamplona, tallando “las columnas y la labor que hay hoy día en ella”, de acuerdo al encargo recibido por Iriarte hacia finales de la década de 1560.

Esta portada pétrea renacentista fue dispuesta en el tercer tramo de la nave por el lateral de la Epístola, entre un contrafuerte y la pared exterior de la escalera de caracol de acceso a la torre, quedando cobijada en la actualidad por un pórtico cubierto de bovedilla al que se accede por dos arcadas de medio punto dispuestas sobre pilares de piedra.


Iglesia de la Asunción de Salinas de Pamplona

Iglesia de la Asunción de Salinas de Pamplona. Exterior. Foto: M. J. Tarifa.

 

La puerta está conformada por un arco rebajado de rosca casetonada que apea en pilastras cajeadas lisas, flanqueado por dos columnas clásicas de capitel corintio y fuste acanalado con el tercio inferior tallado con figuración, enmarcadas por pilastras cajeadas dispuestas detrás, las cuales se elevan sobre sus correspondientes pedestales que presentan un avanzado estado de deterioro. Sobre estos soportes cilíndricos discurre un entablamento formado por un arquitrabe de molduras o platabandas lisas en saledizo y un friso liso que acoge decoración escultórica.


Portada de la iglesia de la Asunción de Salinas de Pamplona.

Portada de la iglesia de la Asunción de Salinas de Pamplona. Foto: M. J. Tarifa.

 

Este diseño arquitectónico de portada, con una interpretación renacentista italiana de los arcos de triunfo, toma su fuente gráfica de uno de los grabados que ilustra el tratado de arquitectura de Diego de Sagredo, Medidas del Romano, publicado en Toledo en 1526, concretamente el modelo de sepulcro de un obispo burgalés con columnas corintias sobre pódium que encuadran un arco de medio punto, rematado por un entablamento y frontón triangular.


Diego de Sagredo, Medidas del Romano

Diego de Sagredo, Medidas del Romano (Toledo, 1526).

 

Constituye un esquema a la romana que igualmente siguen otras portadas de iglesias navarras acometidas en el último tercio del siglo XVI y que denotan el conocimiento de este tratado por parte de los artífices que las acometieron, como la primitiva portada de la iglesia parroquial de Arguedas, realizada en yeso entre las décadas de 1560-70 bajo la dirección del maestro guipuzcoano Juan de Ancheta, formada por un arco de medio punto enmarcada entre pilastras y rematada por frontón triangular. De este diseño arquitectónico también se hacen eco las portadas pétreas de la iglesia de Cáseda, concluida para 1570 bajo la dirección de Miguel de Iriarte padre; las de las parroquiales de Aras y Bargota, encontrándose al frente de las obras Juan Ochoa de Arranotegui; y la de la iglesia de Aibar, contratada por Lázaro de Iriarte.


Portada de la iglesia de San Pedro Aibar

Portada de la iglesia de San Pedro Aibar. Foto: M. J. Tarifa.

 

Otros elementos ornamentales empleados en la portada de Salinas de Pamplona también denotan el conocimiento y uso de la tratadística arquitectónica. Así, en cada uno de los cuatro casetones de la rosca del arco rebajado se ha esculpido una cabeza de angelito con alas desplegadas, un motivo que se repite en el friso que corona la portada, querubines alados que precisamente ilustran la lámina del tratado de Diego de Sagredo alusiva al entablamento bajo el epígrafe “De la segunda pieça que se dize Fresso”.

El responsable de tallar las columnas de la puerta salinense, el referido entallador Juan de Arteaga, pudo encontrar asimismo inspiración para labrar los capiteles corintios de la misma formados por hojas de acanto con volutas, en los modelos gráficos ofrecidos por la tratadística artística, como los ejemplos recogidos en la edición vitruviana de Cesare Cesariano (1521), o los que ofrece Sebastiano Serlio en el libro IV de las Regole generali di architectura sopra le cinque maniere degli edifici (Venecia, 1537) o en el Tercero y Quarto Libro de Architectura publicados en castellano por Francisco de Villalpando en 1552. En el caso de la parte inferior del fuste de la columna, Artega esculpió una decoración propia del repertorio manierista, como un ángel desnudo de cuerpo entero dispuesto entre elementos vegetales, labor ornamental que apenas es visible hoy en día por la severa erosión que presenta la piedra arenisca utilizada en los soportes y pedestales de la portada.


Portada de la iglesia de la Asunción de Salinas. Detalle del fuste de la columna.

Portada de la iglesia de la Asunción de Salinas. Detalle del fuste de la columna. Foto: M. J. Tarifa.

 

En el espacio de las enjutas del arco, se han tallado en los extremos sendos tondos circulares en los que se inscriben los bustos de dos figuras humanas masculinas barbadas, vestidas a la moda de la época, que sustentan un libro abierto. Se trata de San Pedro, dispuesto a la izquierda, que sujeta con la mano derecha una gran llave, y de San Pablo, en el lado derecho, que porta en su mano izquierda una espada. A continuación de los bustos y sobre la rosca del arco se disponen, tendidos sobre cornucopias de frutos, las figuras enfrentadas de dos angelitos de cuerpo entero, con las alas desplegadas y el torso cubierto con una tela plegada recogida en la espalda, dejando el resto de la anatomía al descubierto, los cuales sostienen con uno de sus brazos una cartela central de cueros retorcidos, en cuyo interior se inscribe un óvalo liso, decoración acorde a un lenguaje ornamental del Manierismo fantástico o estilo ornamentado que protagonizó el segundo tercio del quinientos. Finalmente, el frente del liso friso del entablamento ha sido tallado con tres cabezas de ángeles con las alas desplegadas, mientras que los querubines dispuestos en los extremos, sobre el espacio de las columnas, presentan las alas cruzadas.


Portada de la iglesia de la Asunción de Salinas.

Portada de la iglesia de la Asunción de Salinas. Detalle. Foto: M. J. Tarifa.

 

La decoración escultórica de la portada de Salinas de Pamplona presenta claras concomitancias con la labor en relieve tallada en la portada de la iglesia parroquial de Cáseda, habida cuenta de que esta fue acometida entre 1565 y 1570 en la fase final de las obras del templo que dirigía el padre de Miguel de Iriarte. Así, en las enjutas se esculpieron dos medallones avenerados con los bustos de San Pedro y San Pablo, seguidos de angelotes enlazados mediante cintas, uno vestido y otro desnudo, junto a otros dos niños alados que sustentan los tondos en la zona inferior. Por su parte, el friso dispuesto sobre las columnas de capitel corintio presenta cabezas de serafines con las alas desplegadas en su parte central, mientras que los ángeles de los extremos tienen las alas cruzadas, al igual que sucede en la portada de Salinas de Pamplona.


Portada de la iglesia de la Asunción de Cáseda.

Portada de la iglesia de la Asunción de Cáseda. Foto: M. J. Tarifa.

 

En definitiva, portadas que denotan el conocimiento por parte de los artistas que trabajaron en suelo navarro a largo del siglo XVI de los tratados de arquitectura italianos y españoles, cuyas fuentes gráficas se convirtieron en uno de los principales medio de difusión del nuevo repertorio ornamental italiano y de los órdenes clásicos.

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

Archivo Diocesano de Pamplona. Sección Procesos
Archivo General de Navarra. Tribunales Reales

ECHEVERRÍA GOÑI, P. L. y FERNÁNDEZ GRACIA, R., “Arquitectura religiosa de los siglos XVI al XVIII en Navarra”, Ibaiak eta Haranak, Guía del patrimonio histórico-artístico-paisajístico, t. 8, San Sebastián, Etor, 1991, p. 193.
ECHEVERRÍA GOÑI, P. L. y FERNÁNDEZ GRACIA, R., “Arquitectura”, FERNÁNDEZ GRACIA, R. (coord.), ECHEVERRÍA GOÑI, P. L. y GARCÍA GAINZA, M. C., El arte del Renacimiento en Navarra, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2005, pp. 131 y 133.
GARCÍA GAINZA, M. C., ORBE SIVATTE, M., DOMEÑO MARTÍNEZ DE MORENTIN, A. y AZANZA LÓPEZ, J. J., Catálogo Monumental de Navarra, V*. Merindad de Pamplona, Pamplona, Institución Príncipe de Viana, 1994, pp. 727-733.
SAGREDO, D., Medidas del Romano (Toledo, Remón de Petras, 1526), (ed. F. Marías y F. Pereda), Toledo, Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, 2000.
SALES TIRAPU, J. L. y URSÚA IRIGOYEN, I., Catálogo del Archivo Diocesano de Pamplona, Sección Procesos, vol. 2, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1988, p. 106, nº 400 y p. 377, nº 1510.
SERLIO, S., Tercero y Quarto Libro de Architectura, Toledo, Juan de Ayala, 1552.
TARIFA CASTILLA, M. J., La arquitectura religiosa del siglo XVI en la merindad de Tudela, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2005.
TARIFA CASTILLA, M. J., “La cultura arquitectónica de los artistas en la Navarra del siglo XVI”, VII Congreso General de Historia de Navarra, Príncipe de Viana, nº 253, Pamplona, 2011, pp. 463-480.