MAPAS DEL TRAZADO FERROVIARIO POR EL VALLE DE RONCAL.
UN PROYECTO DECIMONÓNICO DE GREGORIO GARJÓN

José Ignacio Riezu Boj
Centro de Investigación en Nutrición
Universidad de Navarra
jiriezu@unav.es

 

 

Durante 40 años Gregorio Garjón Barrena luchó con todas sus fuerzas para construir una línea de ferrocarril que atravesara el valle de Roncal. No lo consiguió. El núcleo de este trabajo presenta una serie de mapas del trazado de este proyecto, guardados durante años en la casa que Gregorio construyó en su pueblo natal, Roncal.

Gregorio Garjón Barrena

Gregorio nació en Roncal el 12 de marzo de 1840 en el seno de una familia acomodada, siendo el mayor de tres hermanos varones. Su padre y su abuelo eran carpinteros. A los 11 años quedó huérfano y su madre se volvió a casar, aunque enviudó muy pronto. A los 15 años fue enviado a Lumbier a perfeccionar el oficio familiar. A su vuelta al pueblo, ya muerto su abuelo y cumplidos los 21 años, quedó al mando de la familia. Con la herencia recibida por su madre y otras herencias familiares consiguió capital suficiente y decidió, con su progenitora, construir una nueva e importante casa familiar en el pueblo. En 1869 se casó con Eulalia Petra Labari, de una rica casa de Roncal. Fruto de este matrimonio nacieron 4 hijos, de los cuales solo una hija sobrevivió a la infancia. Gregorio enviudó en 1876, quedando a su cargo su única hija, Evarista, de 6 años.

Casa de Gregorio Garjón en Roncal

Gregorio Garjón y su hija Evarista hacia 1876

 

Sus inquietudes sociales le llevaron pronto a ser concejal, representante en la Junta del valle y alcalde de su pueblo, cargo del que fue depuesto al entrar las tropas carlistas en Roncal en 1874. Este contratiempo le hizo huir del valle y unirse a su primo Julián Gayarre, que ya despuntaba como importante tenor y al que acompañará hasta su muerte como administrador.

Gregorio fue un hombre emprendedor, buscando durante toda su vida impulsar el progreso y modernización de su pueblo y de su valle. Para ello promovió multitud de mejoras en el pueblo como el arreglo de las calles de la villa, reformas de los accesos a la iglesia, reparaciones en el cementerio viejo, mejoras en el camino que sube al barrio del Castillo, construcción de chimeneas en el horno municipal o la remodelación de la Casa consistorial. Formó parte de la comisión del valle que negoció con la Diputación la construcción de la carretera de Navascués a Uztárroz. Fue promotor de la carretera de Salvatierra a Burgui o a Garde, y socio fundador, con su hermano y su primo, de la empresa de diligencias “La Roncalesa”, la primera compañía de transporte de pasajeros del valle. Otros proyectos suyos fueron la explotación de los derivados de la destilación de la resina de pino, para lo que formó con su hermano la sociedad “Resinera Garjón y Cia”, o la construcción de cinco saltos de agua en el río Esca para la fabricación de pasta de madera de papel.

El proyecto de ferrocarril por el valle de Roncal

Pero la empresa más importante y en la que mayor esfuerzo puso Gregorio Garjón a lo largo de su vida fue la construcción de una línea de ferrocarril que pasara por el valle de Roncal. Gregorio quiso que el progreso llegara a su tierra y para eso sabía que era imprescindible modernizar las vías de comunicación del valle. Gregorio, como hemos visto, estuvo involucrado en la construcción de varias carreteras en su tierra, pero aspiró a más, y en la era del ferrocarril quiso impulsar una vía que comunicara Roncal con el resto del mundo. También participó en otros proyectos ferroviarios, como en la línea de Pasajes-Jaca pasando por Pamplona o la Castejón-Fitero, de los que hay constancia fehaciente de su participación por la prensa escrita de la época. Nos encontramos en la segunda mitad del siglo XIX, en plena fiebre constructora de líneas férreas. España, igual que el resto de países de occidente, aunque con retraso, había concedido mediante diferentes leyes grandes ventajas a los inversores particulares para impulsar la modernización de país mediante la creación de una red radial de ferrocarriles que uniera Madrid con el resto de España. Este impulso supuso un salto en la creación de infraestructuras ferroviaria españolas. Así se pasó en 20 años (de 1850 a 1870) de tener 29 km de línea férrea a 5.442 km. El proyecto de Gregorio Garjón se puede insertar en este boom modernizador.

En 1876 la dirección general de obras del Ministerio de Fomento concedió autorización a Gregorio Garjón para hacer “estudios de un ferrocarril desde Zueza siguiendo el río Gállego, hasta Peña y pasando por Bailo, Salvatierra y el valle de Roncal termine en Francia”. Gregorio encargó el proyecto a José Canalejas Casas, afamado ingeniero barcelonés, experto en temas ferroviarios y padre de José Canalejas, futuro presidente del Consejo de Ministros de España, asesinado en 1912. Durante los años 1878 y 1879, presentó el proyecto a la Diputación de Navarra y al Consejo General de Pau y ambas corporaciones lo aprobaron por unanimidad. En los años 1880 y 1881 se publicaron varios folletos y libros explicando y revindicando la idoneidad del plan. El proyecto fue presentado al Ministerio de Fomento el 20 de diciembre de 1881 y, tras enviar correcciones, la Junta de Caminos, Canales y Puertos emitió un informe muy favorable. Sin embargo, el Ministerio de Fomento no dijo nada. Se trataba de un proyecto que llegaba a la frontera y era perceptivo el informe del Ministerio de Guerra. Este ministerio ya había emitido varios informes desfavorable al proyecto, pero el 19 de mayo de 1882 comunicaba que “el citado ferrocarril es perjudicial para la defensa del país, no pudiéndose admitir otra apertura en los Pirineos sin que esté convenientemente defendida... y por lo tanto procederá una negativa absoluta desde el punto de vista militar..., pero que si intereses del país de otro orden aconsejasen la creación de esta u otra línea, pudieran conciliarse con el imprescindible de no dejar descubierta nuestra frontera...”.

Aunque supuso un gran revés, Gregorio siguió luchando por el proyecto. El 20 de octubre de 1882 solicitó de la Diputación su respaldo al ferrocarril por el valle de Roncal. La Diputación así lo hizo enviando diferentes misivas al Ministerio de Fomento, al señor conde de Heredia Spinosa, decano de los representantes navarros en la corte, a las corporaciones de Logroño, Soria y Guadalajara y a varios ayuntamientos por donde pasaba la línea en Navarra para animarlos a apoyar ante el ministerio el proyecto ferroviario. Además de estas gestiones, que no tuvieron ningún efecto práctico, la Diputación redactó en 1884, con motivo de la llegada a Pamplona de la comisión internacional de los ferrocarriles por el Pirineo central, una nueva exposición a favor del proyecto roncalés. Ante esta comisión, que visitó Roncal el 26 de junio de 1884, dio un concierto Julián Gayarre apoyando el proyecto de su primo. Durante estos años de 1880 a 1884 se entabló en la prensa local una dura pugna entre los defensores del trazado roncalés y los defensores de otro enlace en Navarra con Francia: el ferrocarril de Alduides. A pesar de los continuos fracasos, Garjón continuó defendiendo su proyecto hasta su muerte. En 1889 fue mencionado en un nuevo folleto que editó la Imprenta Provisional de Soria, programando el ferrocarril de Roncal pasando por Ágreda, Castejón y Sangüesa en dirección a la frontera. El diputado a Cortes Sr. Los Arcos llevó a cabo gestiones para averiguar si los pueblos de Navarra cederían terrenos para el ferrocarril, pidiendo se tomaran acuerdos al respecto. El 23 de febrero de 1914 Gregorio participó en una asamblea de pueblos de Navarra y alguno de Aragón que se celebró en Sangüesa, en la que instaban a la Diputación a hacer todo posible para que la conexión Madrid-Francia que acaba de aprobar el Ministerio de Fomento pasara por Navarra. Estaban todos los pueblos del valle de Roncal, así como Salvatierra Sigüés, Ansó y Hecho entre otros.

Siendo alcalde de su pueblo, el 6 de agosto de 1915 a las 3 de la mañana, Gregorio Garjón murió en su casa de Roncal. El Ayuntamiento, ese mismo día, en junta extraordinaria acordó “por unanimidad que conste en acta el profundo sentimiento que le ha causado la muerte de su presidente del que quedará grata memoria en esta villa en atención a las muchas mejoras que introdujo, tanto en el tiempo que desempeñó la alcaldía, cuanto particularmente, pues siempre demostró hacia su pueblo un cariño extraordinario; acordándose también que el Ayuntamiento en pleno asista a la conducción del cadáver al cementerio que tendrá lugar mañana a las 9 de la mañana”. Blas Aguilar Alvarado, en ABC en 1926 dijo de él: “Gregorio Garjón era de la raza lista de Roncal y carpintero en Lumbier, sin más cultura que las primeras letras que aprendió en su niñez. Su talento natural se desenvolvió mucho. Eusebio Blasco le llamó en Le Figaro gran ingeniero español. Era primo de Gayarre y se crió con blusa al hombro tomando el fresco. Era activo y financiero”. Bernardo Estornés Lasa, historiador nacido en Isaba, se refirió a él en su obra El valle del Roncal publicada en 1927: “Carreteras y ferrocarriles fueron una obsesión para él. Proyectos suyos fueron los ferrocarriles de Pasajes a Jaca, Castejón a Fitero y otros varios, pero el principal fue el directo París-Madrid pasando por el Valle del Roncal”.

Los mapas

En la casa que Gregorio Garjón edificó en Roncal en 1863 se conserva una colección de casi un centenar de mapas, entre los cuales se encuentra una treintena de trazados ferroviarios. El recorrido completo por el valle de Roncal se encuentra en tres grandes mapas originales formando parte de otros trayectos dibujados a gran escala (mapas 36, 45 y 46 de la colección).

Mapa 36. Detalle del trazado del ferrocarril por el valle de Roncal

Mapa 46. Detalle del trazado del ferrocarril por el valle de Roncal

 

La cartografía de esta colección nos permite descubrir la gran variedad de trazados que se estudiaron y los diferentes enlaces propuestos con otras líneas ya construidas, en ejecución o proyectadas. Así en estos mapas, en un complicado entramado de colores, aparecen trazadas multitud de líneas férreas navarras y aragonesas que se muestran en las leyendas como construidas, autorizadas, proyectadas, estudiadas o desechadas. Podemos destacar, entre las líneas navarras las de Jaca-Sangüesa, Pamplona-Sangüesa, Pamplona-Irún, Pamplona-Logroño, Estella-Vitoria, Estella-Mendigorría, Castejón-Sangüesa, Castejón-Pamplona, Peralta-Mendigorría o Sangüesa-Grisen. El trazado por Roncal conectaba con la línea Jaca-Sangüesa-Pamplona. Eran 30 kilómetros entre la entrada al valle por la muga entre Burgui y Salvatierra y la frontera con Francia, encontrándose en el recorrido cuatro estaciones: Burgui, Roncal, Isaba y la denominada estación internacional de Belagua.

Algunos de estos trazados se encuentran más pormenorizados repartidos en 4 mapas originales sobre cartón (números 39, 41, 47 y 48) y 16 mapas originales en tela aprestada (mapas 43 y 44 y del 49 al 62). Estos últimos destacan por sus medidas. Tienen entre 30 y 38 cms. de ancho (excepto los mapas 43 y 44 que tienen 64 cms. de ancho) y sorprenden por su longitud excepcional que va desde 1,75 metros del más corto a más de 15 metros del más largo. Los mapas presentan dos tipos de escala 1:10.000 y 1:2.000 y debido a su gran longitud se hallan enrollados. Alguno de ellos ha sufrido deterioros en las primeras capas de enrollado provocados por la humedad. En estos mapas se detallan las curvas de nivel, los ríos y regachos, los caminos, los puntos de altitud, los escarpes del relieve, las casas, corrales y aldeas que se va encontrando a su paso la línea férrea señalada por un trazo rojo. Esta línea roja, más gruesa, resalta sobremanera sobre el resto de finos trazos de color marrón, azul o negro que señalan las líneas de nivel, los cursos fluviales o los caminos y edificios respectivamente. También aparecen en los mapas puentes, ermitas, presas, así como signos de la dirección de la corriente del agua, todo ello aderezado con nombres de ríos, barrancos, aldeas, bordas, ermitas y algún accidente geográfico. Y destacando en rojo, las marcas y números del kilometraje de la línea férrea y, de vez en cuando, jalonando el recorrido, las grandes estaciones del tren. La precisión de los mapas llega a tal detalle que el trazado férreo está subdividido en tramos numerados de curvas (signada en el mapa como Ca) y rectas (Ra) con sus longitudes en milímetros. Además, en los tramos de curva, se señala el radio (Rº) y los grados de curvatura en grados y segundos. Estos mapas, además, de su gran belleza, son una fuente importante de información de la orografía y geografía de la época.

Mapa 60 enrollado

El mapa número 60 de la colección presenta parte del trazado por el valle de Roncal con gran detalle. Es un mapa en tela aprestada de 38 cms. de ancho por 8,19 metros de largo. En él se dibujan 16 kilómetros de la línea férrea a escala 1:2.000, entre la salida de Burgui (kilómetro 118) y la entrada del ferrocarril en el valle de Belagua (kilómetro 134). El trazado atraviesa los pueblos de Roncal, Urzainqui e Isaba. Es de suponer que otros mapas desaparecidos completarían el trazado por el valle. Destacan en el mapa, como ya hemos comentado, la presencia de ermitas, puentes, planos parciales de los pueblos con sus cementerios, molinos y presas, el trazado de la carretera y caminos, así como la oiconimia, toponimia e hidronimia de la zona. Sobresalen también, las imponentes estaciones proyectadas para Roncal e Isaba de más de 300 metros de largas que recuerdan la cercana e impresionante estación de Canfranc. Todos estos detalles nos permiten estudiar y evocar los grandes cambios sufridos en un siglo en estas villas.

Mapa 60. Trazado del ferrocarril por el valle de Roncal. Detalle de la estación de Roncal y su paso por la villa

Mapa 60, trazado del ferrocarril por el valle de Roncal, detalle de su paso por Urzainqui.

Mapa 60. trazado del ferrocarril por el valle de Roncal, detalle de su paso por Isaba.

Con esta investigación he querido presentar este magno proyecto ferroviario que supuso el empeño de toda una vida y que lamentablemente nunca vio la luz. Gregorio Garjón se nos muestra así como un roncalés que bien merece ser recordado no solo por haber sido el administrador de su primo, el tenor Julian Gayarre, sino por haber intentado con todas sus fuerzas traer el progreso y la modernidad a su tierra natal.

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

Archivo Casa Gregorio Garjón. Correspondencia y mapas.

Archivo Municipal de Roncal. Libro de Abolengo, Libros de Acuerdos nº 68, 70 y 76, Libro de Actas nº 85, Libro de Cuentas nº 71, Registro civil, Legajos de correspondencia con la Diputación de Navarra y con el Gobierno Civil de Navarra.

Archivo Parroquial de Roncal. Libro de matrícula y libro de nacimientos.

Archivo Real y General de Navarra, Sección protocolos notariales, Notaría de Roncal, Notario Ildefonso Egurbide.

Gaceta de los caminos de hierro, 15 de diciembre de 1878.

Lau-Buru, 24 de octubre de 1882.

La Dinastía, 20 de junio de 1884.

La Correspondencia de España, 25 de octubre de 1889.

Diario de Navarra, 24 y 28 de febrero de 1914, 13 agosto 1915 y 24 de junio de 1905.

ABC, 9 de enero de 1926, p. 5.

ESARTE MUNIAIN, P., El ferrocarril europeo de Navarra, Pamplona, Imprenta Popular, 1982.

ESTORNÉS LASA, B., El valle del Roncal, Tip. La Académica, Zaragoza, 1927.

SUSO ESPADAS, I., Alduides versus Roncal, Pamplona, Universidad Pública de Navarra, 2006.

Examen de los beneficios que reportaría a España la construcción de un ferrocarril directo de Madrid a la frontera francesa por Baides, Castejón y Roncal. Ed Gregorio Juste, 1880.

Apuntes relativos al ferro-carril de Madrid á la frontera francesa por el valle de Roncal, considerado el punto de vista militar, Ed. Gregorio Juste, 1880.

Ventajas de un ferro-carril de Madrid a Francia por el Valle de Roncal bajo el punto de vista comercial, Ed. M. Romero, 1881.

Perjuicios que a la defensa del territorio español pueden producir las comunicaciones a través del Pirineo central y muy especialmente el ferrocarril que se intenta construir desde Madrid a la frontera francesa por el Valle del Roncal, Ed F. Maroto e hijos, 1881.

Discurso pronunciado por el Señor Los Arcos en la sesión del Congreso el 9 de mayo de 1888 con motivo de la discusión del proyecto de ley concediendo un anticipo reintegrable a la sociedad anónima aragonesa concesionaria del ferrocarril de Canfranc. Canfranc y Roncal, Ed. Alfredo Alonso, Madrid, 1888.