ALONSO CANO Y JOSÉ RIBERA, FUENTES INSPIRADORAS EN LA OBRA DE LUIS SALVADOR CARMONA: 
EL MARTIRIO DE SAN BARTOLOMÉ DE LEKAROZ

Mª Concepción García Gainza
Cátedra de Patrimonio y Arte navarro

 

Es ya conocido que la Real Academia de San Fernando de Madrid cultivara la tradición imaginera española y tomara como modelo a los más importantes escultores castellanos y andaluces y también a algunos pintores del Siglo de Oro, tal es el caso de Alonso Cano y José de Ribera, como trata de demostrar este artículo. Este cultivo de la tradición española se hacía en convivencia y al parecer sin ningún conflicto con la copia de modelos internacionales especialmente franceses e italianos.

Uno de los artistas más admirados por los académicos fue Alonso Cano considerado en la Academia de Bellas Artes como uno de los referentes principales de la tradición imaginera en su triple condición de escultor, pintor y dibujante. El propio Juan Agustín Ceán Bermúdez, autor del famoso Diccionario histórico de los más ilustres profesores de Bellas Artes en España, se mostró como uno de los grandes conocedores del arte del Racionero Cano, además de coleccionista de sus dibujos durante sus años de estancia en Sevilla. Conviene recordar en este punto que el propio Ceán Bermúdez elegiría a Alonso Cano como uno de sus interlocutores en sus Diálogos sobre Escultura junto con Berruguete y Becerra, tres artistas que reunieron la triple condición de pintores, escultores y dibujantes.

Como señalamos hace un tiempo, el escultor Luis Salvador Carmona, teniente de escultura de la Academia y el mejor escultor de todo el siglo XVIII español, mostrará en su extensa obra su conocimiento de los grandes escultores castellanos que él conocía por formación y que le inspirarían algunos de sus tipos y planteamientos de la abundante imaginería religiosa por él realizada. Pero también su residencia en la Corte hará posible que Luis Salvador Carmona pueda asimilar la savia andaluza a través de las obras conservadas en los conventos e iglesias madrileñas de escultores granadinos y sevillanos, así como obras de diversos pintores. La acertada selección de modelos le permitirá realizar la síntesis de las escuelas castellana y andaluza, aportando por su parte una sensibilidad propia del siglo XVIII.

En este contexto, la influencia del granadino Alonso Cano, ya señalada de modo general en El escultor Luis Salvador Carmona (1990), deja su huella nítidamente clara ahora en una de las obras tardías e importantes de Luis Salvador Carmona. Se trata del Cristo recogiendo la túnica después de azotado de la Clerecía de Salamanca, obra firmada por el artista y fechada en 1760. El tema que se representa aparece tratado con cierta frecuencia por pintores andaluces del siglo XVII, no tanto por escultores dedicados con mayor frecuencia al pasaje de la Flagelación. En el caso de Alonso Cano representa el tema en el lienzo Cristo Flagelado recoge sus vestiduras (1646) de la Academia de San Fernando, cuyo dibujo (1645) se conserva en el Museo del Prado considerado como un estudio de Cano para el cuadro en cuya composición Salvador Carmona se inspiró prácticamente sin introducir ninguna variación salvo el leve giro de cabeza hacia el frente. Figura a Cristo después de ser azotado que, sueltas ya las manos de la columna, se inclina ligeramente para tomar su túnica que se arrastra plegada sobre el suelo. El extremo del paño queda pendiente entre los muslos a la manera canesca y el desnudo es perfecto y hermoso como el de su modelo. El grupo había sido expuesto en la Academia y en otros lugares de la Corte.

 

Luis Salvador Carmona, Cristo recogiendo la túnica después de azotado, 1760
Clerecía de Salamanca

 

Alonso Cano, Cristo flagelado recoge sus vestiduras, 1646
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

Alonso Cano, Cristo flagelado recoge sus vestiduras, 1645
Museo Nacional del Prado

 

Otro artista cuya huella se rastrea en el escultor Luis Salvador Carmona es José de Ribera. En concreto el Martirio de San Bartolomé (1756), grupo central del retablo mayor de la parroquia de Lekaroz parece inspirarse en el grabado al aguafuerte con el mismo tema firmado por José de Ribera que se conserva en el Museo Nacional de Capodimonte de Nápoles del que tengo noticia gracias a R. Fernández. Lleva al pie la inscripción: “Dedico mis obras y esta estampa al Serenísimo Principe Philiberto mi Señor en Napoles año 1624. Jiusepe de Rivera Spañol”. El grabado representa al santo desnudo sobre las piernas flexionadas y apoyadas en una piedra y los brazos en alto atados con cuerdas a las ramas del árbol sobre el que se respalda. San Bartolomé está siendo martirizado por dos sayones situados a ambos lados. El de la derecha le arranca la piel con un cuchillo de su brazo y deja a la vista las fibras musculares. El de la izquierda lleva en sus manos objetos de martirio. El grupo escultórico sigue fielmente la composición del grabado a excepción de las piernas cruzadas del santo que sustituyen a las flexionadas. La cabeza barbada de un hombre anciano se dirige en ambos casos al cielo. Los sayones ejecutan el martirio según el modelo simplificando algo la indumentaria compleja que le permite los efectos del aguafuerte. El escultor añade en la parte superior del grupo un ángel.

Sabido es que Luis Salvador Carmona se valía de dibujos y estampas para inspirarse en la escultura y tuvo a su disposición además de las que poseía en su obrador todos los que se utilizaban en la Academia, cuya sección de Grabado se pondría pronto en funcionamiento. Otro aspecto que debe recordarse es la presencia en su casa durante la época de su formación de su sobrino Manuel Salvador Carmona que llegaría a ser Director de Grabado de la Academia. Resulta fácil pensar, por tanto, que fue por vía de la Academia por la que pudo hacerse el escultor Luis Salvador Carmona con este espléndido grabado de José de Ribera de compleja composición y efectos barrocos; Salvador Carmona repitió esta composición riberesca en el desaparecido grupo del Martirio de San Bartolomé del convento de dominicos de Valverde de Fuencarral del que Ceán Bermúdez da noticia “un San Bartolomé con dos sayones”. Una fotografía del grupo desaparecido publicamos hace algún tiempo.

Parroquia de Lekaroz (Baztan)

 

Luis Salvador Carmona, Martirio de San Bartolomé, 1756
Retablo mayor de la parroquia de Lekaroz (Baztan)

 

José de Ribera, Martirio de San Bartolomé, 1624
Museo Nacional de Capodimonti

 

Luis Salvador Carmona, Martirio de San Bartolomé
Iglesia de Nuestra Señora de Valverde de Fuencarral (Madrid)

 

Tanto el caso de Alonso Cano como el de José de Ribera, dos pintores del siglo XVII español, amplían el capítulo de las fuentes inspiradoras de Luis Salvador Carmona del que se puede esperar muchas sorpresas.


BIBLIOGRAFÍA
-CLISON ALDAMA, José, Juan Agustín Ceán Bermúdez, escritor y crítico de Bellas Artes, Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1982.
-PARDO CANALÍS, Enrique, “Los diálogos de Ceán Bermúdez sobre la Escultura en España”, Revista de Ideas Estéticas, Madrid, 77, 1962, pp. 351-377.
-GARCÍA GAINZA, María Concepción, El escultor Luis Salvador Carmona, Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, 1990.
-MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José, Luis Salvador Carmona. Escultor y Académico, Madrid, Editorial Alpuerto, 1990.
-GARCÍA GAINZA, María Concepción, “Sobre las esculturas de Luis Salvador Carmona en Lekaroz”, Cuadernos de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, nº 2, Pamplona, 2008, pp. 243-255.
-WETHEY, Harold E., Alonso Cano pintor, escultor y arquitecto, Madrid, Alianza Forma, 1983.
-SPINOSA, Nicola, Ribera. La obra completa, Madrid, Fundación Arte Hispánico, 2008.