MAZA O CETRO DEL AYUNTAMIENTO DE OLITE

Ignacio Miguéliz Valcarlos
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

 

La maza o cetro, como símbolo de autoridad, ha sido de uso habitual en el ceremonial y protocolo de diferentes instituciones, como signo de distinción y poder. Su empleo se significó a lo largo del quinientos, y sobre todo durante el reinado de Felipe II, cuando fueron usados de manera habitual tanto por estamentos civiles como religiosos. Estas obras, a imitación de los cetros reales pero de mayores dimensiones, simbolizan el poder ejercido por sus propietarios, y dado su mayor tamaño, eran llevados o portados por figuras ad hoc, los maceros, siguiendo un protocolo concreto, encabezando las comitivas de las instituciones a las que pertenecían cuando éstas participaban en los diferentes actos públicos y procesiones organizados en la ciudad. Así, dependiendo de la importancia de la celebración o acto en el que se requería su uso, podía disponerse la utilización de dos, cuatro o seis mazas. Debido a ello, y cuando la institución propietaria era civil, en estas piezas figuraban en un lugar preeminente y claramente visibles, las armas de los organismos que las habían encargado. Mientras que en caso de estamentos religiosos, en las cabezas de las mazas se disponían principalmente figuras de Santos y Apóstoles, como podemos ver en los cetros de la catedral de Burgos.

En el ayuntamiento de Olite se conserva una maza o cetro (87 x 10 / 5 cm) de plata dorada y en su color, datable en el último tercio del siglo XVI, cerca de 1575. Debido a la iconografía que presenta y a las ausencia de las armas de la ciudad, nos hace pensar que habría llegado al regimiento olitense seguramente a lo largo del XIX, durante los procesos de desamortización, procedente de alguna de las parroquiales de la ciudad, quizás de la de San Pedro, para la cual sabemos que el platero autor de esta obra había realizado un juego de cetros.
 

Maza de Olite. Hernando de Oñate. C. 1575 
 

Esta maza se concibe de manera arquitectónica, y se articula por medio de un cañón cilíndrico divido en cuatro tramos por anillos, el último de los cuales, que presenta una rica decoración, tiene un pequeño cuerpo cilíndrico estriado que da paso a la cabeza. Ésta es tripartita, sobre un cuerpo en forma de grueso anillo convexo se asienta un cuerpo cilíndrico seguido, sobre un cuerpo cóncavo, de otro anillo convexo rematado por una peana que ha perdido el elemento que serviría de remate. Esta estructura formal se inspira en las macollas arquitectónicas de las cruces del mismo periodo.

Presenta una rica decoración manierista cincelada que recubre por completo el último cuerpo del cañón y la cabeza. En el cañón la ornamentación se dispone en forma de flores esquemáticas que se inscriben en elementos almendrados. La cabeza presenta hornacinas aveneradas enmarcadas por cartones recortados que en el cuerpo inferior alojan bustos de obispos y santos, y en el superior figuras de apóstoles, todas ellas repetidas y algunas sobredoradas. Las hornacinas alternan con costillas avolutadas, que marcan los frentes de la cabeza. 
 

Maza de Olite. Hernando de Oñate. C. 1575. Detalle

 

Presenta estampada la marca de autoría o/H/OÑATE, punzón correspondiente al platero Hernando de Oñate el mayor, uno de los plateros más sobresalientes de Navarra en la segunda mitad del siglo XVI, con una rica producción de la que apenas ha quedado obra, aunque sí numerosas noticias documentales. En 1579 Oñate se comprometió con la iglesia de Ujué para realizar un juego de cuatro cetros, que debían seguir el modelo de los realizados por el mismo platero para la iglesia de San Pedro de Olite, y que tenían “figuras de baziado”, como las que se inscriben en la cabeza del cetro conservado por el regimiento olitense, y que podría ser uno de los realizados para la parroquial de San Pedro. Igualmente, en esta pieza podemos apreciar motivos decorativos e iconográficos idénticos a los que aparecen en el copón de Tafalla, obra del mismo maestro.

Esta maza sigue un esquema formal muy similar al de otras obras de esta misma tipología, siguiendo modelos de macolla de cruz procesional, como podemos ver en unas mazas de la colección Alorda Derksen, labradas en Palencia en el segundo cuarto del siglo XVII. Mientras que mayores diferencias en su concepción presentan otras piezas de carácter civil, como las mazas de los ayuntamientos de Alcalá de Henares, Madrid o Toledo, en las que la cabeza se forma por un vástago central al que se adosan tornapuntas en ese figurando bichas, inscribiendo todas ellas los escudo municipales de las ciudades a las que pertenecen. A caballo entre ambas formulas se encuentran las mazas de los ayuntamientos de Salamanca y Valladolid, datables como las de Olite en el último tercio del siglo XVI, en las que la cabeza adquiere formas arquitectónicas pero que adosan bichas y tornapuntas en ese respectivamente, que se disponen radialmente. 

Maza de Olite. Hernando de Oñate. C. 1575. Marca


BIBLIOGRAFÍA
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