RELIEVE MEDIEVAL DE SAN MIGUEL EN LA CATEDRAL DE PAMPLONA

Santiaga Hidalgo Sánchez
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro


Con las líneas que siguen queremos divulgar la existencia de un relieve medieval que se encuentra en la catedral de Pamplona, el cual es poco conocido, pese a que su fotografía ilustró una ficha del calendario de 2004 de la Asociación de Amigos de la Catedral, redactada por Mikel Zuza Viniegra. 

Se trata de un bloque de piedra (84 x 48 cm) en el que está representado San Miguel alanceando al demonio, bajo el cual aparece una inscripción en letra gótica. Hoy en día está empotrado en el muro de la catedral que linda con el claustro, al lado izquierdo –según el espectador- de la Puerta del Amparo y oculto en parte por el cancel que se le colocó a esta puerta en el siglo XVIII.

El San Miguel, nimbado, va vestido con túnica, en lugar de con la armadura guerrera con la que se le representa en otras ocasiones. Va armado con un escudo con la cruz trilobulada, habitual en San Miguel, y una lanza con la que atraviesa al demonio, representado bajo la forma de un dragón. Las grandes alas que despliega el arcángel conservan bien marcadas las líneas de las plumas. A su pies hay grabada una inscripción latina en letra gótica de difícil lectura. Por el tipo de letra, se puede fechar la pieza entre los siglos XIII y XV. La inscripción fue interpretada por el antiguo dean D. Juan Ollo como sigue: “Mucho es buena cosa el conocer a se mesmo, de que logar vine, a que logar ha venido…”
 

Relieve de San Miguel en la catedral de Pamplona. Foto: Carlos Martínez Álava
 

Se ha sugerido que esta pieza proviene del antiguo Hospital de San Miguel, de origen medieval y dedicado al cuidado de pobres y peregrinos. La ubicación de dicho hospital es incierta. Se ha planteado la posibilidad de que se encontrara situado en la calle Dormitalería, en un edificio que en 1550 cambiaría su función de hospital de peregrinos a colegio para estudiantes pobres, y que hoy en día mantiene su portada del siglo XVI con la efigie del Arcángel. Por el contrario, según Juan José Martinena, lo más probable es que estuviera situado en el burgo del mismo nombre, que se encontraba entre las que actualmente son las calles del Carmen y Navarrería. Este burgo de San Miguel aparece mencionado en la documentación hasta 1319; posteriormente, por ejemplo en la carta del Privilegio de Repoblación de 1324, no se establece una distinción entre este y el de la Navarrería. 

Siguiendo al mismo autor, desde época medieval y hasta el siglo XVIII, en esta zona, concretamente en lo que actualmente es la sede de la Consejería de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra, se encontraba la casa del hospitalero. Era esta una dignidad del cabildo, cuyo titular era el encargado de distribuir las rentas para la atención a peregrinos y necesitados. Sabemos que, al menos en fecha tardía, en la casa del hospitalero había una capilla dedicada a San Miguel, con lo cual la relación con el hospital que menciona la documentación podría quedar definitivamente establecida. 

En cualquier caso, no podemos certificar con rotundidad el origen exacto del relieve que nos ocupa. Tampoco sabemos en qué momento se colocó en su actual localización, excepto que fue antes del siglo XVIII, momento en que se colocó el cancel que lo tapa en parte. Si realmente proviene del Hospital de San Miguel, quizás la decadencia de este, con la fundación en el siglo XVI de lo que después fue Hospital Provincial, y al que pasaron la mayor parte de los peregrinos, marca el momento en que el relieve se traslada a la catedral. 

Fuere cual fuere su origen, nos interesa señalar aquí que la representación que figura en el relieve convenía fuertemente al emplazamiento en este espacio de la catedral. Probablemente, esto fue tenido en cuenta a la hora de reaprovecharlo. En efecto, en el espacio situado entre el coro y el acceso al claustro se situaba una capilla, delante de la cual había un osario, como nos informa un documento de 1406, en el que el obrero de la catedral concede al bastero Sancho de Maya una sepultura delante de la capilla de San Blas: “aqueilla sepultura et fossario de tierra que es deuant la capieilla de Sant Blas, la quoal es teniendo a la sepultura que iaze Lope de Etunáyn enta la part del coro et de la otra part con la sepultura que se tiene a la sepultura de Sancho d’Ostiz, çapatero, enta la claustra de la eglesia et do iaze la dicha Gracia, vostra muger”. 

San Miguel Arcangel, además de ser el que dirige a la milicia del cielo contra las fuerzas del mal, es el encargado de pesar en su balanza las malas o buenas acciones, de manera que el juzgado vaya al cielo o al infierno. Es además ángel psicompompo, conductor de almas. Su papel como introductor en el Paraíso es señalado por este pasaje del Breviario romano: Archangelus Michael, praepositus paradisi. Venit Michael archangelus cum multitudine angelorum, cui tradidit Deus animas sanctorum ut perducat eas in paradisum exultationis. Archangele Michael, constitui te principem super omnes animas suscipiendas. Por esta relación con las postrimerías de la vida humana lo invocan los moribundos, y junto con la Virgen, es el santo cuya intercesión se reclama con mayor frecuencia en los preámbulos de los testamentos bajomedievales. 

Probablemente por su papel como intercesor fue colocado nuestro relieve en este lugar de la catedral, como lo fue también, y por citar solamente un ejemplo, otra imagen del arcángel guerrero, que aparece en una ménsula del centro del sepulcro de Pedro Pérez de Andosilla (1413-1436) en la iglesia de San Francisco de Olite. 

Agradecemos a Esperanza Aragonés Estella y Naiara Ardanaz Iñarga el material proporcionado para redactar este comentario.
 

BIBLIOGRAFÍA
ARAGONÉS ESTELLA, E., “El mal, imaginado por el gótico”, Príncipe de Viana, nº 225, 2002, pp. 7-82.
GOÑI GAZTAMBIDE, J., “Nuevos documentos sobre la catedral de Pamplona”, Príncipe de Viana, nº 207, 1996, pp. 101-142.
MARTINENA RUIZ, J.J., La Pamplona de los Burgos y su evolución urbana, siglos XII-XVI, Pamplona, 1974.