EL ÁLBUM DE DIBUJOS DE RICARDO VILLODAS DE LA TORRE

Amaya Alzaga Ruiz. Profesora de Historia del Arte de la UNED
José Luis Requena Bravo de Laguna. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro


Entre los todavía escasos fondos de dibujo antiguo y siglo XIX de la Biblioteca de la Universidad de Navarra se encuentra un importante álbum que contiene una colección de 53 dibujos inéditos del pintor madrileño Ricardo Villodas de la Torre (Madrid, 1846 – Soria, 1904) procedentes del generoso legado de don Luis Moya Blanco (Madrid, 1904 – 1990), personalidad clave en la arquitectura española de postguerra y antiguo profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra.

Este álbum de dibujos de Villodas, el más importante hasta ahora conocido, supone una interesante aportación al estudio del singular fenómenos del coleccionismo de dibujo decimonónico en España y, sobre todo, ofrece un testimonio del modo de proceder de un gran dibujante, injustamente olvidado por la historiografía actual, durante su larga estancia en Roma. 

El Álbum de dibujos de Ricardo de Villodas, presenta unas elegantes tapas forradas en percalina gris con el siguiente titulo grabado en relieve: “DIBUJOS ORIGINALES / DE / RICARDO DE VILLODAS”. Una vez abierto, apreciamos dos guardas volantes de época que protegen las 33 cartulinas negras sin paginar sobre las que están adheridos los distintos dibujos. Los materiales utilizados por el autor incluyen el carboncillo, el clarión, el lápiz y la tinta. Los dibujos no firmados se encuentran estampillados con el sello de la testamentaría del pintor, realizado después de su fallecimiento.
 

 

Fig. 1. La Ciocciora, lápiz, 21,8 x 14 cm. 
 

Ricardo de Villodas inició su formación con catorce años en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde fue alumno de Federico de Madrazo, Alejandro Ferrant y Carlos Luis de Ribera. A pesar de las reticencias familiares a su vocación artística, completó su formación primera copiando a los maestros del Museo del Prado y asistiendo al estudio de Rosales. En 1864 obtuvo Tercera Medalla en la Exposición Regional de Zaragoza por su lienzo El Niño italiano, lo que le valió críticas favorables y un viaje de estudios a París. En la Ciudad de la Luz permaneció doce años, relacionándose con la colonia artística de españoles allí establecidos, visitando periódicamente los talleres de Raimundo de Madrazo, León Bonnat y Eduardo Zamacois. Junto a la influencia de los tableautins con escenas de género que practicaba este último, Villodas completó de nuevo su formación copiando grandes cuadros de historia en los museos parisinos. 

En 1876 regresó a Madrid, obteniendo ese año la medalla de segunda clase en la Exposición Nacional por su alabada obra La Muerte del César, a pesar de su evidente dependencia de Rosales. Igual distinción y elogios merecerá dos años después su cuadro Mensaje de Carlos I al Cardenal Cisneros (1517) (Museo del Prado, en depósito en el Ayuntamiento de Albacete), que expondrá también en la Exposición Universal de París de 1878. Animado por los éxitos obtenidos decide trasladarse a Roma sin apoyos económicos institucionales, ciudad en la que permanecerá veinte años. Con el fin de ampliar su formación asiste a la popular Academia Chigi y a las clases que imparte Casado del Alisal en la Academia de España, frecuenta el taller de Lorenzo Vallés y el concurrido cenáculo de José Villegas Cordero. Su obra más importante de esos años es Victuribus gloria o Naumaquia en tiempos de Augusto (Ayuntamiento de Soria), una ambiciosa composición pompeyana que envió a Madrid, donde obtuvo medalla de primera clase en la Exposición Nacional de 1887 y que le reportará fama internacional.

Villodas compaginó en Roma la práctica de la pintura académica de Historia, indispensable en el camino hacia la ansiada consagración oficial, con numerosas obras de caballete de asuntos anecdóticos. Junto a temas de la Antigüedad clásica como Figura Pompeyana, realizó en su estudio de la Via Margutta obras costumbristas, pintura de casacón, en la órbita de Meissonier, Zamacois y Fortuny o de temática orientalista. Por desgracia parte de la obra romana de Villodas se perdió en el incendio de la aduana de la estación de Mediodía donde estaban depositados los siete cuadros que remitió a la Exposición Nacional de 1882. Motivos económicos forzaron su vuelta a España, donde recibió el apoyo de Alfonso XII, que compró su obra El leñador y le nombró Caballero de la Real Orden de Carlos III. En 1889 fue distinguido con medallas en las exposiciones de París y Munich, instalándose hasta su muerte en Soria, practicando sus últimos años el retrato, el paisaje, una pintura de santos heredera de la tradición barroca y cuadros de género influidos por el realismo social finisecular, de pincelada más fluida. También ilustró la obra En Roma: escenas y cuadros, escrita por Andrés Mellado, al que retrataría años después como gobernador del Banco de España.
 

 

Fig. 6. Tipo africano, carboncillo, 20,5 x 9,5 cm.
 

A continuación haremos un recorrido temático que nos ayude a valorar la colección de dibujos en su totalidad. Comenzando con el grupo más numeroso, dedicado al género del retrato, destacan por su intachable destreza técnica un conjunto de cabezas, realizados a tinta china y a vuelapluma, que se encuentran entre lo más sobresaliente de la producción sobre papel de Villodas. El primero de ellos, Retrato de D. Giovanni Vittorio presenta la singularidad de ser el único fechado -1890- de todo el Álbum. Desgraciadamente hasta ahora no nos ha sido posible identificar al personaje debido a la incompleta trascripción del texto que acompaña al dibujo. Otro de los retratos, el de Francesco Lutini, lleva escrito el nombre del pequeño municipio romano de Cineto Romano. Curiosamente ambos nombres están relacionados con un hecho extraordinario ocurrido en aquella zona la madrugada de agosto de 1872 cuando un meteorito de medianas dimensiones provocó un espectacular estruendo despertando a los tranquilos lugareños. Uno de los testigos, un noble campesino llamado Francesco Lutini, retratado en dos dibujos por Villodas, recogió un fragmento del meteorito en el terreno de su propiedad, en Piano Agostinello, que actualmente se exhibe en una de las vitrinas del Observatorio del Colegio Romano. Junto a estos dibujos destacan por su calidad dos retratos de un erudito sentado en un interior consultando unos libros y numerosas jóvenes que posan o son representadas con delicadeza en su intimidad, junto a retratos de niños, obras todas de conmovedora ternura.

El segundo conjunto de dibujos en importancia muestra varios apuntes del natural de personajes característicos de la campiña romana entre los que sobresale una bella Ciocciorarealizada a lápiz. Estos tipos regionales se relacionan con las acuarelas de Tipos de la provincia de Burgos que dibujó en España. También abundan las escenas de teatros y cafés al aire libre frecuentados por elegantes personajes de la primera Belle Époque romana o las celebraciones religiosas desarrolladas entre esbozadas arquitecturas de interior. Todas estas escenas constituyen lo que los críticos denominaron en la época “temas del día”.

La influencia de Fortuny se evidencia en el exotismo orientalista de dos personajes árabes y en otra pareja de dibujos “de casacón” cuyos modelos aparecen ataviados con la moda de la Casa de Austria.

Las figuras alegóricas femeninas, vestidas según la moda pompeyana, las academias masculinas y los desnudos femeninos constituyen un interesante grupo cuyo valor reside en su función de dibujos académicos preparatorios para otras composiciones.
 

 

Fig. 11. Escena de Café, lápiz, 12,7 x 9,5 cm.
 

No podemos finalizar este breve recorrido sin mencionar el delicado óleo sobre cartón que representa una escena campestre, tan vinculada en lo estético a las corrientes impresionistas y luministas del paisaje a plein air, apunte del natural de pincelada suelta que incorpora al fondo unas figuras costumbristas.

Este álbum de dibujos nos descubre la faceta más libre de un pintor que ganó el reconocimiento en vida gracias una pintura de Historia ampulosa y teatral, hoy en gran parte olvidada. Frente a la exageración de los gestos y la pincelada manida, nos encontramos en este Álbum los trazos sueltos de un dibujante que retrata del vivo personajes y tipos romanos, la inmediatez de la vida urbana, la precisión de los rasgos de unos personajes retratados con minuciosidad fotográfica, ajenos a los rigores de la Academia.

Los autores agradecen la inestimable ayuda prestada por María Calonge y Belén Galván, bibliotecarias del Fondo Antiguo de la Universidad de Navarra para el estudio del Álbum de Ricardo de Villodas.
 

 

Fig. 5. Escena campestre, óleo sobre cartón, 14,9 x 11,5 cm.
 


Selección de dibujos del álbum de Ricardo Villodas:
Fig. 1. La Ciocciora, lápiz, 21,8x14 cm.
Fig. 2. Retrato de erudito en su estudio, tinta, 21,1x16 cm.
Fig. 3. Estudio de madre e hijo, albayalde, carboncillo y tinta, 23,5x30,5 cm.
Fig. 4. Espadachín, tinta, 22,3x14 cm.
Fig. 5. Escena campestre, óleo sobre cartón, 14,9 x 11,5 cm.
Fig. 6. Tipo africano, carboncillo, 20,5 x 9,5 cm. 
Fig. 7. Ecce Homo, tinta, 14,8 x 10,2 cm.
Fig. 8. Estudio de dos mujeres danzando, carboncillo, 18,4 x 27,3 cm.
Fig. 9. Desnudo femenino, carboncillo, 25,4 x 17,8 cm.
Fig. 10. Retrato de niña, tinta, 18,5 x 11,2 cm.
Fig. 11. Escena de Café, lápiz, 12,7 x 9,5 cm.
Fig. 12. Niño llorando, tinta, lápiz y albayalde, 15,9 x 11,8 cm.
Fig. 13. Retrato de Francesco Lutini, 1890, tinta, 10,5 x 8,4 cm.
Fig. 14. Cazador, carboncillo, 7,4 x 5 cm.
Fig. 15. Academia, carboncillo y albayalde, 19,9 x 18,5 cm.
 

BIBLIOGRAFÍA
Artistas pintados. Retratos de pintores y escultores del siglo XIX en el Museo del Prado. Catálogo Exposición, Madrid, Ministerio de Educación y Cultura, 1997, pp. 152-153.
- Cien Años de Pintura en España y Portugal (1830-1930). Tomo 11. Ed. Antiquaria, Madrid, 1993, pp. 303-305.
- GONZÁLEZ, C. Y MARTÍ, M., Pintores Españoles en Roma (1850-1900). Ed. Tusquets, Barcelona, 1987, pp. 235-236. 
- GONZÁLEZ, C. Y MARTÍ, M., Pintores Españoles en París (1850-1900). Ed. Tusquets, Barcelona, 1989, p. 285.
- OSSORIO Y BERNARD, M., Galería Biográfica de artistas españoles del siglo XIX. Madrid, Ed. Giner, 1975, p. 700.
- PANTORBA, B., Historia y crítica de las exposiciones nacionales de bellas artes celebradas en España. Ed. 1980, p. 497.