PROYECTO DE RESTAURACIÓN DE LA CIUDADELA DE PAMPLONA (1970)

Esther Elizalde Marquina
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

La Ciudadela de Pamplona, “la más insigne fábrica del mundo”, fue ideada por Felipe II sustituyendo así al Castillo de Fernando el Católico y configurándose, junto con el conjunto de murallas, como la principal defensa del primer baluarte del territorio de la Península. Su construcción se inició en 1571 bajo la supervisión del virrey Vespasiano Gonzaga y del capitán Jacobo Palear Fratín. 

No obstante, con el paso de los siglos, las técnicas bélicas fueron modernizándose y demostrando la progresiva ineficacia de la Ciudadela, a lo que se sumó la sensación de ahogo motivada por estas “viejas piedras” y la necesidad de expansionarse compartida por la sociedad pamplonesa. No sin pocas discusiones entre el Ramo de Guerra y el Ayuntamiento de Pamplona, la creación del I Ensanche a partir de 1888 supuso la mutilación de la Ciudadela con la aniquilación de dos de sus baluartes: la Victoria y San Antón conllevando la pérdida de la forma estrellada que la caracterizaba. Sin embargo, este primer ensanche resultó insuficiente para albergar la expansión demográfica por lo que, a principios del siglo XX, Serapio Esparza proyectó el Segundo provocando el ansiado derribo de las murallas el 25 de julio de 1915. Derribo deseado y festejado en aquel momento pero que, posteriormente y conforme avanzaba el siglo, fue tornando hacia una incipiente defensa del valor patrimonial histórico y artístico del recinto fortificado pamplonés. 

De esta manera, nos situamos a finales de la década de los veinte en la que, tras un intenso debate en el que se implicó la sociedad pamplonesa, las murallas de Pamplona y su Ciudadela pasaron de ser elementos a desaparecer a símbolo y testimonio de la historia de una ciudad. Así, la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra decidió incoar el expediente legal para la declaración de las murallas como Monumento del Tesoro Artístico Nacional en 1928. Once años más tarde, fueron declaradas Monumento Histórico Artístico por decreto de 25 de septiembre de 1939, y como tal, comenzaron las labores de restauración y embellecimiento tanto de las murallas como de la Ciudadela, encomendadas en un primer momento, a la Institución Príncipe de Viana, recientemente creada. Más tarde, el seguimiento de las murallas se adjudicó a la Comisión de Murallas creada a tal efecto en 1950 e integrada por miembros de la Institución Príncipe de Viana y del Ayuntamiento de Pamplona. 

A partir de esta década, se inició una etapa de restauraciones en torno al recinto fortificado de la Ciudadela a partir de su cesión por parte del Ramo de Guerra al Ayuntamiento el 21 de mayo de 1964. Con esta cesión, se buscaba resguardarla de posibles alteraciones dotándola de una finalidad cultural y de esparcimiento público, para lo que se configuró el Patronato de la Ciudadela.


Plano de la ciudadela de Pamplona tras el derribo del lienzo de la muralla
 

En esta etapa de habilitación del recinto se sitúa el proyecto que nos ocupa. En 1970 habían comenzado las actuaciones para su restauración total derribándose los edificios sin valor histórico y artístico albergados en ésta. El derribo de uno de ellos, concretamente del Cuartel de Infantería del Regimiento de América, provocó la desaparición del lienzo de muralla al que estaba adosado; éste ya había sido derribado para la construcción de unos barracones con destino a la Compañía de Ametralladoras de dicho Regimiento. Concretamente, se trataba del lienzo de muralla recayente en la Avenida del Ejército comprendido entre el Baluarte de San Antón y la puerta principal de la Ciudadela. Al mismo tiempo, a partir de la demolición de los pabellones del Cuartel de Infantería habían surgido las piedras procedentes del derribo de 1888. Así pues, el Ayuntamiento de Pamplona adquirió estas viejas piedras para la reconstrucción de la muralla de manera exacta a como se encontraba antiguamente. 


Plano de la reconstrucción ideal de la muralla de la ciudadela
 

El proyecto presentado nos muestra, por un lado, la parte de la muralla a restaurar y, por otro, el resultado de las obras. Se puede apreciar que se trataba de un proyecto sencillo y simple, ya que tan sólo había que restablecer la parte de muralla señalada de idéntica forma al lienzo que se mantenía en pie, situada a la derecha de la entrada a la Ciudadela.

Para la consecución de esta obra, el Ayuntamiento solicitó permiso al Patronato de la Ciudadela y, al tratarse de un monumento nacional, a la Institución Príncipe de Viana. Ésta última aprobó el proyecto a condición de que las obras fuesen supervisadas por sus servicios técnicos y se conservasen dos estancias del interior de la fortaleza: el calabozo y el Cuerpo de Guardia a las que se accedía por el túnel de entrada a la Ciudadela. A modo de anécdota, hay que decir que el documento al que nos referimos especifica la estancia del calabozo como el local en que estuvo preso el cabecilla cubano Maceo en 1913.
 

Vista del estado de la muralla después del derribo de los cuarteles
 

Con todo ello, el 29 de julio de 1970 se aprobó el proyecto de reconstrucción iniciándose en octubre del mismo año y finalizando en junio del siguiente. Las obras consistieron en el restablecimiento de unos 140 metros de muralla mediante 4.500 toneladas de piedra de sillería procedentes del derribo de los baluartes de la Victoria y San Antón para lo que se contó con un presupuesto de 1.977.726 pesetas.


Proyecto de reconstrucción ideal de la muralla de la ciudadela
 

La importancia de este proyecto radica en que, por un lado, se intenta devolver a su primitivo estado a la Ciudadela de Pamplona, quedando patente en la utilización de los sillares de la antigua muralla, lo que proporcionaba un nuevo aspecto a la Avenida del Ejército. Por otra parte, supone una de las primeras intervenciones que abre el camino a posteriores restauraciones para la consecución de la recuperación total del recinto como vestigio histórico de la fortificación del Renacimiento. A partir de esta fecha, las actuaciones en torno a dicha plaza serán múltiples dejando de ser puntuales para englobarse en un proyecto integral. Todo este esfuerzo se verá recompensado con la declaración de Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional a favor del conjunto de la Ciudadela el 8 de febrero de 1973.


BIBLIOGRAFÍA:
ARCHIVO INSTITUCIÓN PRÍNCIPE DE VIANA. 
ECHARRI IRIBARREN, V.: Las murallas y la Ciudadela de Pamplona, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2000.
MARTINENA RUIZ, J.J.: La ciudadela de Pamplona, cuatro siglos de una fortaleza inexpugnable, Colección Breve: Temas Pamploneses Pamplona, Ayuntamiento de Pamplona, 1987, vol. 11.
ORDEIG CORSINI, J.M.: Diseño y normativa en la ordenación urbana de Pamplona (1770-1960), Pamplona, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, 1992.