4 de marzo

Ciclo de conferencias

DIFUSIÓN Y COMUNICACION DEL PATRIMONIO CULTURAL

El Patrimonio arqueológico. Entre la preservación y la difusión

Dña. Carmen Jusué Simonena
Secretaria General. UNED Pamplona

 

Evidentemente la importancia de la preservación para su posterior difusión en el patrimonio es una premisa constante en todas las actuaciones patrimoniales bien sea Patrimonio fortificado, archivístico, bibliográfico, musical…

En este caso, es decir, en el mantenimiento del Patrimonio arqueológico, quizá podía decirse que la preservación va más allá (generalmente un documento de archivo, una vez restaurado y bien acondicionado y custodiado durará muchos años, lo mismo ocurre con un documento bibliográfico, un edificio, una escultura, una pintura, orfebrería…). Por ello, conviene tener en cuenta que el Patrimonio arqueológico, sobre todo el que se encuentra in situ y a la intemperie, necesita una protección y mantenimiento especial contra los rigores climáticos (lluvia, riadas, frio, hielos, plantas, hierbas…).A estos factores hay que añadir la presencia humana, a veces multitudinaria en diversos yacimientos (se suben a los muros, se llevan una piedra de recuerdo, realizan grafitis).

Es decir, un asentamiento arqueológico, sea de la época que sea, necesita para su correcta difusión un mantenimiento y preservación constante, prácticamente continua. Y una vez conseguida esta correcta preservación lo importante es una correcta difusión para hacerlo asequible al público. Porque, ¿en cuántos yacimientos arqueológicos hemos estado, paseando entre muros de unos 40 o 50 cm. de altura, sin saber a qué correspondían, cuál era su trazado general y, sobre todo, para qué se utilizaban las diversas estancias?

Hay otro factor importante que conviene recordar como es el de los múltiples expolios de los yacimientos: excavaciones clandestinas, detectores de metales, arqueólogos aficionados y coleccionistas. Por ello, muchas veces, al elaborar cartas arqueológicas, no se dan detalles de situación para evitar expolios o movimientos de tierras y estratos que dificultan mucho la consecución de una futura excavación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que actualmente, gracias a la creación de diversos museos de sitio, preservaciones integrales de los yacimientos u otro tipo de actuaciones, muchos emplazamientos arqueológicos están a la disposición del público con paneles, recorridos, reconstrucciones, recreaciones…

Existen en Navarra un conjunto de yacimientos arqueológicos en los que se ha actuado de manera decidida para darlos a conocer al público de manera didáctica, amable y totalmente acondicionados para las visitas.

Entre ellos destaca el yacimiento de Las Eretas. Un poblado fundado en el siglo VII antes de Cristo que muestra cómo se vivía en la Edad de Hierro. Se trata de un yacimiento arqueológico ubicado en Berbinzana, un pueblo de 730 habitantes localizado en la Zona Media de Navarra, a pocos kilómetros de Tafalla y Artajona. El yacimiento comprende restos, fechados en los siglos VI y V a. C., de un poblado fortificado entre los que se encuentran restaurados, una muralla, un torreón y una vivienda de la época que pueden conocerse a través de una visita por las pasarelas de madera. Este yacimiento, declarado Bien de Interés Cultural, es el antecedente más antiguo encontrado en el Alto Ebro de un tipo de emplazamiento defensivo que estuvo vigente hasta bien entrada la Baja Edad Media. Junto al yacimiento, un museo ayuda a interpretar estos restos arqueológicos y permite ver piezas originales encontradas en las excavaciones.

Muy destacable, asimismo, es la Villa romana de Arellano, yacimiento arqueológico romano situado a 6,5 km. al sur de Arellano, cerca de Estella. Su nombre latino, "Aurelianum", está en el origen del topónimo del municipio. La existencia de esta villa era conocida desde finales del siglo XIX gracias a las numerosas referencias que había del mosaico encontrado en 1882. La excavación sistemática, realizada por M. A. Mezquíriz, comenzó en 1988 y a partir de ese año se llevaron a cabo 13 campañas, que han permitido reconstruir la historia de esta villa romana. Los restos arqueológicos encontrados indican que esta villa fue construida entre los siglos I y V d. C. Las excavaciones han permitido diferenciar dependencias de los siglos I-III d. C. vinculadas a la producción del vino, además de otras posteriores, que la convirtieron en lujosa residencia de campo relacionada con el culto a Cibeles y a su hijo y amante Attis. La visita al conjunto, que fue inaugurado en julio de 2008, se inicia en un edificio de moderna construcción. Una edificación de 2.411 metros cuadrados que acoge el núcleo principal de la villa. En la entrada se han instalado diversos paneles con información general, que se completan con atriles en puntos estratégicos del recorrido.


Vista de la bodega de la villa romana de Arellano 
 

Otros conjuntos arqueológicos como la ciudad romana de Andelo en Mendigorría, el Cerco de Artajona de época medieval o el recinto amurallado medieval de Rada, son ejemplo de este tipo de actuaciones que se vienen realizando en Navarra.
 

Recreación de una calle porticada de la ciudad romana de Andelo (Mendigorría)