25 de noviembre

Ciclo de conferencias

FORMACIÓN Y PATROCINIO EN LOS ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS

El fomento de las artes plásticas en Navarra 
a través de las salas de arte de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona

D. José María Muruzábal del Solar
Doctor en Historia del Arte

 

El año 1955, José Mª Muruzábal del Val, mi padre, trabajando en la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, recibió el encargo de su director, el recordado Miguel Javier Urmeneta, para montar una Sala de Exposiciones en los locales de la institución. Urmeneta, personaje relevante en la sociedad pamplonesa de la época, realizó grandes esfuerzos, desde la obra social y cultural de la CAMP, en favor de la asistencia social, del arte y de la cultura. Y en esta línea, en la capital de provincias de la Pamplona de los años cincuenta, se abre la sala de exposiciones de la calle de García Castañón, en unos semisótanos que se rehabilitaron al efecto. Para la inauguración se contó con uno de los grandes artistas españoles de la época, Benjamín Palencia. Se cumple en estos momentos los sesenta años de esta iniciativa. Y a esta sala seguirían posteriormente las de Conde Rodezno, Avenida Bayona, Tudela y los Pabellones de Mixtos y Horno de la Ciudadela de Pamplona. 

La Sala de García Castañón constituyó, durante muchos años, un auténtico fenómeno social y cultural de primera magnitud en Pamplona. Era la única sala de exposiciones que actuaba de manera regular y continuada. Se trataba de un lugar estratégico y de paso, que animaba a entrar a ver la exposición de turno. Las inauguraciones que protagonizaban los maestros del arte navarro de la época, como eran Jesús Basiano, Lasterra y Ascunce, Eslava y Muñoz Sola, Francis Bartolozzi y Lozano de Sotés, Echauri y Manterola, Martín Caro y Salaberri, etc. constituían un acontecimiento social y ciudadano de primera entidad. Los periódicos navarros dedicaban páginas enteras a dichos eventos, se fue gestando también la crítica de arte especializada y la multitud desfilaba abarrotando la sala. Por si faltara algo, las ventas de dichos autores resultaban excepcionales y, en muchos casos, constituían prácticamente el 100 % de la obra expuesta. En esa faceta, el paisajismo tradicional, dedicado a representar e interpretar las variadas tierras del Viejo Reino, era lo más buscado y demandado.

La inauguración de García Castañón tuvo lugar en noviembre de 1955, con una exposición de cuadros de Benjamín Palencia, entonces un consagrado maestro dentro de la pintura española. Se mostraron en la citada exposición 20 óleos y, la misma, resultó un acontecimiento excepcional en la Pamplona de la época, contando también con un cuidado catálogo. Se calculó que unos 15.000 pamploneses visitaron la exposición, en una Pamplona de apenas 80.000 habitantes. Incluso se vendió una de las obras expuestas en la importantísima cantidad de 20.000 ptas. La prensa pamplonesa de la época dio sobrada información de esta inauguración y de diversos actos organizados en torno a ella. El año 1955 expusieron allí, además de Benjamín Palencia, los artistas navarros Jesús Lasterra, el joven aprendiz, y Jesús Basiano, el maestro ya consagrado, en dos exposiciones también para el recuerdo dentro de la historia de la pintura navarra del siglo XX.
 

Sala de exposiciones de García Castañón. Años 60

Exposición de maestros de arte contemporáneo 
en la sala de García Castañón, enero 1981

 

Años después tuvo lugar otro acontecimiento cultural relevante para la CAMP y para el mundo del arte navarro. Hablamos de la inauguración de los Pabellones y el Horno de la Ciudadela de Pamplona, en octubre de 1973. Para la inauguración de la Ciudadela se contó con el gran escultor vasco Néstor Basterretxea. El espacio expositivo ubicado en dicho lugar resultó ser un complemento excepcional a la tradicional Sala de García Castañón. Un espacio de dimensiones mayores, la amplitud y espectacularidad del mismo, sus bóvedas de piedra, atrajeron otro tipo de arte mucho más de vanguardia que lo que habitualmente se mostraba en García Castañón. Y allí fue muy habitual y reiterada la presencia de arte no figurativo, de corrientes artísticas más avanzadas y también de obras escultóricas, empezando por los grandes artistas de la denominada escuela vasca.
 

Exposición de Néstor Basterretxea 
en el Pabellón de Mixtos de la ciudadela, 1973
 

La labor cultural que llevó a cabo la CAMP en la promoción del arte, especialmente del arte y los artistas de Navarra, fue ingente. En los primeros treinta años de funcionamiento de las salas de arte de la CAMP, entre 1955 y 1984 se celebraron un total de 744 exposiciones, en cinco salas diferentes: García Castañón – Conde Rodezno – Pabellones y Horno de Ciudadela – Avda. Bayona – Tudela, con un promedio de casi 25 muestras al año. La Sala de García Castañón atendió, especialmente, a los artistas navarros; por ella desfiló lo más granado de la pintura navarra de la segunda mitad del siglo XX, y también otros nombres de artistas navarros menos importantes. Es evidente que dicha sala fomentó y protegió, en especial, al arte local. Pero las miras de los gestores culturales de la entidad de ahorro se fueron ensanchando pronto y junto al arte local apareció el arte nacional más consagrado. Es una especie de viaje cultural y artístico, que parte de lo local para ir dando pasos hacia lo global. Urmeneta y Muruzábal entendieron pronto que no podían limitarse a lo meramente pamplonés o navarro y que era bueno abrir fronteras, formas y estilos. Con esos parámetros fueron desfilando por la sala de García Castañón, junto a los nombres de la pintura y escultura de Navarra, personajes señeros del arte español de la época. Esos grandes artistas, Barjola, Regoyos, Grupo El Paso, etc. fueron un enorme acicate cultural para nuestra Comunidad. Por primera vez en Pamplona era posible asistir a exposiciones de rango nacional, con un nivel extraordinario para una comunidad del tamaño e importancia del que tenía la pamplonesa.
 

Exposición Arranz Bravo y Bartolozzi
Ciudadela, 1975