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12 de junio de 2013

Conferencia

XXV JORNADAS JACOBEAS

Catalogación y estudio del Patrimonio cultural

Dª. María Concepción García Gainza.
Cátedra de Patrimonio y Arte navarro

Cuando a finales del año 1977 intentábamos aunar esfuerzos para acometer la realización del Catálogo Monumental de Navarra, éramos conscientes de la envergadura del proyecto con el que nos enfrentábamos, envergadura que exigiría el esfuerzo y las energías de un equipo de especialistas, historiadores del arte, durante muchos años. Ante estas expectativas, sobrevino un cierto desfallecimiento que fue pronto superado por lo ilusionante del proyecto, ya que pretendíamos realizar una empresa cultural de gran alcance y de todo punto necesaria para Navarra, para el conocimiento y la consiguiente conservación de su Patrimonio monumental y artístico. 

Era, además, un proyecto integrador de entidades navarras que unieron sus esfuerzos en una tarea común; primero, encontramos en el Arzobispado de Pamplona una preocupación semejante a la nuestra por la salvaguarda del arte religioso y, después, decidimos invitar a la Institución Príncipe de Viana a participar en esta ingente empresa. Las tres entidades —Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra, Arzobispado de Pamplona y Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra— fueron promotoras y patrocinadoras de esta obra, ya que las tres tenían como objetivo prioritario el conocimiento y conservación del Patrimonio religioso y civil de Navarra.

En el proyecto que presentamos en los inicios de las conversaciones, se contemplaba un Catálogo articulado por Merindades iniciándose con Tudela, que ofrecía menor dificultad por estar formada por grandes núcleos de población y rápido acceso por autopista, seguida de Estella, Olite, Sangüesa, para finalizar con Pamplona. La idea era trabajar de menor a mayor dificultad. Se impuso el trabajo sobre el terreno y la visita larga y detenida a todas las ciudades, villas, pueblos y lugares de las cinco Merindades. Y así, día tras día, inviernos y primaveras, hemos recorrido plazas y calles, entrado en monasterios, iglesias y ermitas, subido a las torres, caminado sobre las bóvedas, revisado almacenes y trasteros y llegado a escondidos rincones, todo lo cual nos ha deparado muchas sorpresas artísticas cubiertas por el polvo de los siglos. Recorrimos también los despoblados con iglesias y caseríos abandonados. Tuvimos conciencia entonces de trabajar para la Historia. En los miles de kilómetros que hicimos por carreteras y caminos, bajo el sol abrasador, lluvias y tormentas, la protección divina nos acompañó. No tuvimos accidentes ni percances.
 

Catálogo Monumental de Navarra. I

Catálogo Monumental de Navarra. I. Merindad de Tudela
Pamplona, 1980

Catálogo Monumental de Navarra. II*

Catálogo Monumental de Navarra. II*. Merindad de Estella
Pamplona, 1982

Catálogo Monumental de Navarra. II**

Catálogo Monumental de Navarra. II**. Merindad de Estella
Pamplona, 1983

 

Con el estudio de las obras in situ —descripciones, análisis, medidas, fotografías y consulta de los archivos locales— obtuvimos la información sobre el Patrimonio, considerado éste de manera exhaustiva. Se recogió así todo monumento u objeto que tuviera un valor urbanístico, arquitectónico o artístico, sin discriminaciones, valorando por igual todas las artes y épocas, edificios religiosos, palacios, casas señoriales con sus escudos heráldicos, conjuntos de arquitectura popular, retablos, imaginería, pinturas, orfebrería, ornamentos, marfiles y rejas. Estos datos se elaboraban en largas jornadas de redacción en el Departamento de Historia del Arte de nuestra Facultad, con vivas discusiones sobre las obras, manejo de una amplia bibliografía de la Biblioteca de Humanidades y, así mismo, consulta con especialistas de otras materias en una investigación realmente interdisciplinar. Todos aprendimos mucho con este trabajo, pero sobre todo dos cosas: a trabajar unidos, codo con codo, y a valorar el Patrimonio y hacernos responsables de su conservación.

Esta empresa no hubiera sido posible sin un equipo de especialistas entregados al proyecto por encima de miras personales y tocados de cierto gusto por la aventura cultural. Éramos también jóvenes y llenos de energía. El equipo en una primera fase estuvo formado por los jóvenes profesores andaluces Mª Carmen Heredia y Jesús Rivas Carmona, y por las navarras Mercedes Orbe Sivatte y María Concepción García Gainza que dirigía el equipo; una curiosa combinación de andaluces y navarros que funcionó muy bien. Publicados los cuatro primeros tomos, los profesores Heredia y Rivas obtuvieron plaza en universidades públicas, donde hoy son destacados especialistas, pero siguieron estando entrañablemente unidos a la empresa del Catálogo. Su sustitución se hizo de la cantera navarra del Departamento, con Asunción Domeño Martínez de Morentin y Javier Azanza López, que aportaron competencia, renovadas energías y entusiasmo. Ellos dos, con Mercedes Orbe, superviviente de los primeros tiempos, y la que esto escribe, culminamos la empresa con la publicación de nueve volúmenes en total, correspondientes a las cinco Merindades. Como colaboradores en las salidas de trabajo y en las búsquedas investigadoras intervinieron Ricardo Fernández Gracia, de manera continua y entregada, y también Pedro Echeverría Goñi, Clara Fernández-Ladreda, Asunción Orbe Sivatte, Pilar Andueza Unanua y Mercedes Jover, y algunos más cuyos nombres aparecen recogidos en los volúmenes del Catálogo en distintos tiempos y lugares.


Catálogo Monumental de Navarra. III

Catálogo Monumental de Navarra. III. Merindad de Olite
Pamplona, 1985

 

Creemos que es notable a lo largo de toda la obra y constituye uno de sus valores la unidad de criterio vigente de principio a fin, debida a la misma dirección y a la continuidad de los miembros del equipo, buenos conocedores de la metodología empleada. Se trataba además de profesionales formados, la mayoría doctores, que trabajaron con entrega y acierto admirables. Sin duda, formábamos un equipo bien rodado cuando nos enfrentamos a las Merindades de mayor dificultad como Estella, de numerosas entidades de población, o Sangüesa, en gran parte despoblada y con los ajuares trasladados a otros lugares, o la propia Merindad de Pamplona.

Trabajábamos en estrecha relación con el equipo del Arzobispado dirigido por don Jesús María Omeñaca, y formado por don Isidoro Ursúa, don Emilio Linzoain y don Martín Zubieta, en los primeros tiempos, que realizaban paralelamente el inventario de bienes de la Diócesis. A lo largo de veinte años se fueron sucediendo gobiernos de distinto signo, consejeros, directores de Príncipe de Viana y cargos diocesanos, pero hemos de decir en honor a la verdad que todos, con grandeza de miras, patrocinaron el Catálogo Monumental de Navarra, conscientes de la importancia de esta empresa para la conservación de nuestro Patrimonio y considerándola como obra propia.
 

Catálogo Monumental de Navarra. IV*

Catálogo Monumental de Navarra. IV*. Merindad de Sangüesa
Pamplona, 1989

Catálogo Monumental de Navarra. IV**

Catálogo Monumental de Navarra. IV**. Merindad de Sangüesa
Pamplona, 1992

 

Si el Catálogo sirvió para aunar las instituciones, sirvió asimismo para poner en contacto a la Universidad con el pueblo de Navarra, con párrocos, alcaldes, secretarios y vecinos de distintas localidades, implicados todos en el mismo interés hacia el Patrimonio propio, con una estrecha relación y comunicación pocas veces lograda entre profesores universitarios y sociedad. Nos contaban sus historias y tradiciones, nosotros les hablábamos del valor de sus cosas y de cómo deberían conservarlas. Fue una experiencia gratificante e imborrable la de establecer diálogo con los hombres y mujeres de Navarra, y conocer la reciedumbre y peculiaridades de sus tipos diversos en las distintas zonas geográficas. Otra de las provechosas consecuencias del Catálogo Monumental de Navarra fue la formación de un grupo numeroso de especialistas en Patrimonio cuya competencia es reconocida en ámbitos universitarios y de protección patrimonial. Conocen el tema, tienen criterios correctos y acertados en difíciles cuestiones, y sensibilidad para tratar esta delicada herencia que hemos recibido de las generaciones que nos precedieron y que se encuentra en permanente peligro de desaparecer o desvirtuarse. Pero por encima de todo lo realmente difícil fue culminar la obra, dificultad ésta puesta de manifiesto por tantos Catálogos o Inventarios de zonas geográficas de nuestro país que quedaron interrumpidos y sin publicar. Una empresa, la catalogación del Patrimonio navarro (Cristóbal de Castro, 1914), que había intentado la Comisión de Monumentos de Navarra más de un siglo antes y que era una idea reiteradamente planteada por los distintos directores de la Institución Príncipe de Viana, pero que había resultado imposible de cuajar y llevarla adelante hasta el momento.
 

Catálogo Monumental de Navarra. V*

Catálogo Monumental de Navarra. V*. Merindad de Pamplona
Pamplona, 1994

Catálogo Monumental de Navarra. V**

Catálogo Monumental de Navarra. V**. Merindad de Pamplona
Pamplona, 1996

Catálogo Monumental de Navarra. V***

Catálogo Monumental de Navarra. V***. Merindad de Pamplona
Pamplona, 1997

 

La culminación del Catálogo Monumental de Navarra tuvo como resultado el conocimiento profundo y detallado del Patrimonio monumental y artístico navarro, consecuencia de la brillante historia del reino de Navarra. Un Patrimonio rico, perteneciente a todas las épocas, y diverso con peculiares marcas de identidad. A partir de ahí se sucedieron proyectos de investigación y Tesis Doctorales que tratan sectorialmente de este Patrimonio y en esta línea continuamos hoy en día, incrementando sensiblemente la historiografía del arte navarro. El Catálogo también ha promovido restauraciones de edificios, tras su valoración y llamadas de atención sobre su estado e importancia. Este Patrimonio, en la actualidad digitalizado en sus 40.000 imágenes, con la correspondiente Base de Datos, permite conocer en profundidad cada una de sus obras y facilitar así su estudio y conservación. Porque, como decíamos en la presentación del primer volumen del Catálogo (1980), mal se puede guardar aquello que ni siquiera se sabe que se tiene o no se valora como es debido. La creación hace nueve años de una Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, bajo el patrocinio del Gobierno de Navarra, hace posible la difusión del conocimiento de este Patrimonio en los distintos ámbitos de la sociedad.