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Teología política contemporánea



PROYECTO FINALIZADO

El objetivo de este estudio fue analizar las ideologías como construcciones sustitutivas de la religión. En este sentido, las ideologías han funcionado como "religiones seculares", es decir, construcciones en torno a un absoluto inmanente que tiene en la conquista de la conciencia del individuo y su proyección en la acción política los principales objetivos.

Con este proyecto se trató de superar el análisis sociológico del carácter religioso de las ideologías vinculando la religiosidad a un determinado itinerario de la historia de la filosofía política.

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El proyecto moderno ha constituido un intento de separar dos esferas autónomas, la religiosa y la política, sacralizando paulatinamente la esfera secular en cuanto al dominio exterior y dejando la conciencia como ámbito propio de la religión. El giro contemporáneo hacia la conciencia supone la ruptura de ese equilibrio espacial. Lo político invade el ámbito de la conciencia y la interioridad. La religión trascendental o tradicional queda sustituida por una fe inmanente en un futuro intramundano. Las ideologías surgen así como construcciones sustitutivas de la religión, como secularizaciones de lo teológico.

Las ideologías se establecen como modulaciones de esta secularización de lo teológico. En ellas podemos encontrar diversos elementos tanto simbólicos, como estructurales que las convierten en trasuntos de lo teológico. La construcción escatológica de la historicidad en las ideologías es un elemento de vital importancia a este respecto en la medida en que muestra el carácter inherente y constructivo del absoluto sobre el que pivotan las ideologías.

La tesis de la secularización ha de revisarse en la medida en que se descubra en el propio proyecto secularizador una construcción teológica. La imagen de un mundo desteologizado en el que la religión no comparece por completo naufraga en la medida en que se muestra este proyecto y sus consecuencias como radicadas en una "ateología" o "teología mundana".

A la crisis de las ideologías y la desaparición del vigor de las ideologías clásicas le está sucediendo una multitud de ideologías basadas en el control y posibilidad de manipulación de la naturaleza humana que, si bien, aparentemente no constituyen un frente común pueden ser estudiadas desde este punto de vista.

La teología política de Schmitt se desdobla en dos planos correlativos. Podríamos hablar de un concepto "genealógico" o, mejor dicho, "heurístico" de la teología política. Este sentido tiene una enunciación clara, y conocida ampliamente, según la cual: "Todos los conceptos de la teoría del Estado son conceptos teológicos secularizados". Según este sentido la teología política proporciona un aparato metodológico con el que rastrear el origen de los conceptos jurídicos en la teología. La teología y la ciencia jurídica guardan una similitud estructural que permite este rastreo y el último sentido de los conceptos jurídicos han de encontrarse en la teología. Así, por poner dos ejemplos clásicos, la noción de estado de excepción tiene su correlato teológico en la de milagro como la del legislador omnipotente la tiene en la idea del Dios todopoderoso.

A este sentido, podemos añadir uno, quizá más ambicioso de Schmitt. La formulación se da en la misma obra y se resume en: "La imagen metafísica que de su mundo se forja una época determinada tiene la misma estructura que la forma de la organización política que esa época tiene por evidente". Así, no se trata meramente de una metodología para la realización de una analítica genealógica de los conceptos. A todos los efectos lo que este sentido más profundo, o más global si se quiere, apunta es a la correlación entre la concepción teológica y la política. Es decir, la concepción teológica de una época determina el pensamiento y, en última instancia, la realización político-institucional de dicha comunidad.

La teología política como herramienta heurística en Schmitt tiene una especial utilidad en la segunda acepción señalada. La teología política abre la posibilidad de parangonar una concepción política con una correlativa concepción teológica. Es decir, en la base de la idea política, de la concepción o teoría política, hay un sustento teológico. Cualquier doctrina política se sustenta sobre una determinada imagen de la divinidad y de la forma en que esta se relaciona con los hombres. Incluso aquellas teorías políticas que se apoyan en sistemas filosóficos que niegan de lleno la existencia de la divinidad se constituyen en teologías de ausencia de lo divino, lo que se ha denominado ateologías. En estas ni siquiera se da una negación del absoluto, sino que se produce una sustitución del ser divino trascendente por diversas formas de absolutos inmanentes.

Aplicaciones anidadas

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Investigadora responsable

Montserrat Herrero

mherrero@unav.es
 Grupo Religión y sociedad civil ,  

 

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