Ciencia y religión: el realismo de Michael Polanyi

​Seminario del Grupo Ciencia, Razón y Fe. 
Francisco Gallardo. Pamplona, 15 de marzo de 2011.

Noticia

Texto completo de la exposición

Francisco Gallardo, doctor en Filosofía, licenciado en Ciencias Físicas, director de estudios del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Universidad de Navarra y miembro del grupo de investigación CRYF desde su creación.

Resumen:

Son múltiples las perspectivas desde las que actualmente se aborda el estudio de las relaciones entre ciencia y religión. La epistemología de Michael Polanyi (1891-1976), científico y

 

filósofo húngaro con residencia en Inglaterra a partir de 1933, ofrece un espacio integrador en el que ciencias y humanidades se sostienen mutuamente. Este planteamiento, en el que aparecen entrelazadas nociones como "conocimiento personal", "conocimiento tácito", "compromiso", "tradición", "descubrimiento", ..., logra liberar a la ciencia experimental de prejuicios positivistas y reductivistas, por lo que resulta plenamente compatible con una adecuada apertura a la trascendencia.

Índice

1.- Ciencia y religión en la epistemología personalista de Michael Polanyi

2.- Breve presentación de Michael Polanyi

3.- La epistemología personalista de Michael Polanyi

4.- La relación entre ciencia y religión en perspectiva polanyiana

 

1.- Ciencia y religión en la epistemología personalista de Michael Polanyi

Son numerosos los estudios específicos de las relaciones entre la religión y las diferentes ciencias. A su vez, los enfoques son muy diversos. A este respecto, es conocida la tipología propuesta por Ian Barbour quien considera que los modos posibles de relación entre ciencia y religión son: conflicto, independencia, diálogo e integración1. De inmediato surge la pregunta, ¿cuál de esos modos es más deseable?

De primeras, consideramos que se ha de descartar el primero: quien ve de modo habitual un conflicto entre ciencia y religión, por lo general parte del prejuicio de que la religión se opone al desarrollo de la ciencia. Otra cosa es que en ocasiones se hayan encontrado serias dificultades para compatibilizar algunos descubrimientos científicos con ciertas creencias religiosas. De hecho, la historia muestra cómo el esfuerzo por superar esas aparentes incompatibilidades ha contribuido a establecer mejor las metodologías tanto de las ciencias experimentales como de la teología.

Respecto a los otros modos considerados, cada uno de ellos cuenta con razones serias y profundas:

  • El desfase metodológico entre las ciencias y la teología, unido a la diversidad de objetivos, parecen sugerir una relación de independencia;
  • El hecho de que haya cuestiones fronterizas, que interesan tanto a la teología como a determinadas ciencias, sugeriría que la relación más adecuada es la del diálogo;
  • La vieja ambición de lograr la unidad del saber, que permita integrar de modo orgánico todo el conocimiento humano, parece indicar que lo más deseable en la relación considerada es la integración.

Esta sucinta descripción muestra la complejidad del problema, que puede plantearse desde perspectivas muy diversas, y a su vez dependerá de la temática concreta que se aborde. Aunque ante la necesidad de analizar ciertos problemas específicos puede ser conveniente hacer más bien hincapié en las relaciones de independencia y/o de diálogo, nos parece que no se ha de perder de vista la perspectiva unitaria que ofrece la relación de integración. A este respecto, la epistemología personalista de Michael Polanyi2 (1891-1976), científico y filósofo húngaro con residencia en Inglaterra a partir de 1933, ofrece un espacio integrador en el que ciencias y humanidades se sostienen mutuamente a través de una sugerente teoría del “conocimiento personal”.

El plan que seguiré en la exposición es el siguiente: primero presentaré al autor, deteniéndome en algunos aspectos de su biografía que son determinantes para abordar las cuestiones relativas a la relación entre ciencia y religión. Después analizaré brevemente su visión personalista de la ciencia, en la que se destacan algunos aspectos que facilitan abordar una amplia perspectiva integradora que incluya también el hecho religioso. Y así estaremos en disposición de ocuparnos expresamente de la visión polanyiana de la relación ciencia-religión, que conlleva una unidad de método válido tanto para las ciencias naturales como para las ciencias humanas.

2.- Breve presentación de Michael Polanyi3

Michael Polanyi nació en Budapest en 1891. Estudió medicina en la Universidad de la misma ciudad. En 1913 se trasladó a Karlsruhe donde inició unos estudios en química, que debió interrumpir forzosamente al año siguiente, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, al ser llamado a servir en el ejército austro-húngaro como oficial médico. A pesar de todo, pudo realizar diversos trabajos de investigación en termodinámica: en particular, estudió el problema la adsorción de gases en superficies de sólidos, trabajo que le sirvió para doctorarse en química-física por la Universidad de Budapest, título que obtuvo en 1919. En 1920, comenzó a trabajar en Berlín, el Kaiser Wilhelm Institut, que después de la Segunda Guerra Mundial adoptó el nombre de Max Planck Institut. Durante esos años llevó a cabo numerosas investigaciones sobre cristalografía mediante técnicas de difracción de rayos X, química de coloides, química estructural, cinética de reacciones, etc. Entre otros, tuvo como alumno a Eugene Wigner, quien años más tarde obtendría el Premio Nobel de física.

En 1933 se trasladó a Manchester, donde ocupó la cátedra de química-física en la Universidad de Manchester. Allí trabajó principalmente en polimerización, pirólisis y catálisis inorgánica, y cinética de reacciones. Tuvo como estudiante de post-doctorado a Melvin Calvin, estadounidense, quien más adelante obtendría el premio Nobel de química por sus investigaciones sobre la fotosíntesis. Paralelamente a su trabajo científico –publicó más de doscientos artículos en revistas especializadas–, Polanyi se interesó en temas de economía y sociedad en relación con la ciencia. Ya en Berlín había promovido unos seminarios de economía, que culminaron en 1935 con la publicación de un pequeño libro sobre la economía en la Unión Soviética, U.S.S.R. Economics4, en el que critica la planificación estatal de la economía y de la ciencia, así como el régimen totalitario. Algunos años más tarde publicó Full Employment and Free Trade5, un libro basado en las teorías keynesianas, con el que Polanyi insistió en su crítica a la economía de origen marxista. En Inglaterra tuvo cierto eco la propuesta de llevar al ámbito científico una planificación estatal similar a de la economía en la Unión Soviética, a la que Polanyi se opuso. Esta cuestión las abordó en sus obras The Contempt of Freedom6 y The Logic of Liberty7. En 1945 sostuvo las Riddell Lectures en la Universidad de Durham, en las que expuso su visión de la ciencia, y al año siguiente las publicó con el título Science, Faith and Society8. Además, hacia los años 40 participó en The Moot, una sociedad dirigida por Joseph H. Oldham, cuyos miembros trataron diversas cuestiones relacionadas con temas intelectuales, éticos y religiosos. A través de las actividades organizadas por esa asociación entró en contacto con Karl Mannheim, Walter Moberley, Arthur Koestler, Thomas S. Eliot, D. M. MacKinnon y otros9.

En 1948 decidió dejar su cátedra de química-física para dedicarse más intensamente a los estudios sociales y filosóficos, y consiguió una cátedra en la Facultad de Economía y Estudios Sociales, también en la Universidad de Manchester, que le permitió dedicar más tiempo a la filosofía –su verdadera vocación, como hizo notar en más de una ocasión–. A partir de entonces impartió frecuentes cursos en diversas universidades, tanto del Reino Unido como de Estados Unidos: Aberdeen, Oxford, Berkeley, Chicago, Duke, Stanford, Yale entre otras. En el año 1947 recibió la invitación a participar en las Gifford Lectures on Science and Religion, organizadas por la Universidad de Aberdeen, que sostuvo durante los años 1951-52, de cuyas conferencias, reelaboradas en los años sucesivos, publicó en 1958 su obra principal y más extensa Personal Knowledge10. Al año siguiente publicó The Study of Man11, que es presentado como una ampliación de las ideas desarrolladas en Personal Knowledge con particular referencia a las humanidades.

En 1958 fue nombrado Senior research fellow del Merton College, de Oxford, ciudad a la que se trasladó. Allí se encontró con frecuentes críticas, pues sus ideas se oponían abiertamente al pensamiento dominante de entonces: la filosofía analítica. Esto explica, en parte, que Polanyi no fuera apenas tenido en cuenta en Europa. Sin embargo, en Estados Unidos era mejor aceptado, lo que contribuyó a que pasara allí largas temporadas impartiendo numerosas conferencias en distintas universidades. En 1962 sostuvo las Terry Lectures en Yale, que fueron publicadas en 1966 bajo el título The Tacit Dimension12, obra en la que hace especial hincapié en los factores tácitos que intervienen en el conocimiento. En 1969 Marjorie Grene, una estudiosa del existencialismo, editó Knowing and Being, un libro con diversos artículos de Michael Polanyi13. Y en 1974, Fred Schwartz publicó varios artículos de Polanyi bajo el título Scientific Thought and Social Reality14.

Durante los últimos años de su vida, Polanyi vio reducida su capacidad de trabajo a causa de una enfermedad que le condujo a una progresiva pérdida de memoria. No obstante, mientras pudo, continuó desarrollando sus ideas, ayudado sobre todo por el filósofo estadounidense Harry Prosch. Con él publicó en 1975 Meaning15, cuyo material procede, en parte, de las lectures impartidas en las Universidades de Texas y de Chicago en el año 1969. Michael Polanyi murió el 22 de febrero de 1976 en Northampton, Inglaterra, a los ochenta y cuatro años de edad.

3.- La epistemología personalista de Michael Polanyi

En el prefacio a Personal Knowledge, haciendo referencia a dicho título, Polanyi hace notar que las dos palabras de que consta pueden parecer contradictorias, en el sentido de que el verdadero conocimiento se suele considerar como algo objetivo, universalmente establecido, y por tanto impersonal. Para resolver esa aparente inconsistencia, según él, se trata no tanto de revisar el concepto de persona, sino más bien el de conocimiento16. En definitiva, Polanyi no se propone dar nuevas respuestas al sentido de la existencia humana ni de desarrollar una metafísica de la persona. De hecho, si en Polanyi cabe hablar de personalismo, éste es ante todo de carácter epistemológico, más que ontológico. De ahí que, siguiendo a Carlo Vinti, usemos la expresión “epistemología personalista”17.

En esta línea, Polanyi insiste en que no se debe ignorar el papel la persona en el conocimiento, y esto no sólo en las ciencias humanas, sino también en las ciencias de la naturaleza. Esta idea está claramente expresada en el siguiente texto de El estudio del hombre: «La participación del sujeto en la formación de su conocimiento, hasta ahora tolerada sólo como un defecto (...), queda ahora reconocida como verdadera guía y agente dominante de nuestros poderes cognoscitivos (...). El ideal de un conocimiento concretado en proposiciones estrictamente impersonales parece ahora contradictorio, carente de significado, ridículo. Nuestro ideal debe ser un conocimiento manifiestamente personal»18. No es precisamente éste el planteamiento de la filosofía de la ciencia dominante, que más bien sigue a Popper al pretender construir una epistemología “sin sujeto cognoscente”, expresión con la que titula un capítulo de su conocida obra Objective Knowledge19. En el fondo, aquí Popper sigue la línea marcada por el positivismo, que considera las ciencias experimentales como el paradigma del conocimiento.

Con motivaciones opuestas, algunos autores también incluyen a las ciencias experimentales como el ámbito de lo puramente objetivo, pero viéndolo como algo que debe ser superado por las ciencias en las que prime la persona. Es una idea que, formulada con matices diversos, la encontramos en la obra de Husserl La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental y en los filósofos personalistas. Desde luego, la crítica va dirigida no tanto a las ciencias como al planteamiento positivista de las mismas. Algunos de estos autores han destacado la importancia de contar con el factor personal también en el conocimiento científico. Así, Mounier está convencido de que la racionalidad científica facilita que la experiencia personal no se transforme en un delirio narcisista, sino que se constituya como auténtica comunicación intersubjetiva20. Pero en este contexto, lo más frecuente es asumir como referencia principal las ciencias humanas, en las que las ciencias experimentales deben inspirarse en lo que corresponda, mientras que Polanyi hace un planteamiento análogo, pero tomando como punto de partida las ciencias experimentales.

Efectivamente, este autor desarrolló una carrera científica notable, y precisamente desde ella sus campos de interés fueron evolucionando progresivamente hacia temáticas epistemológicas. A la par de su investigación científica, comenzó a interesarse por temas de economía y sociedad en relación con la ciencia, entre los cuales destacó el tema el papel de la tradición dentro de la comunidad científica, como reacción a la creciente influencia marxista de esos años, que también incidía en el ámbito científico. De hecho, los aspectos sociales constituyen de alguna manera el punto de partida de su reflexión sobre el conocimiento científico y sobre el conocimiento en general. Al dirigir la atención hacia estos factores externos, subraya que la ciencia es ante todo una actividad humana realizada con vistas a unos objetivos específicos, destacando así el aspecto experiencial de la misma21.

A Polanyi no le pasó inadvertido que este planteamiento de fondo, avalado ante todo por su propia experiencia como científico, chocaba con la visión positivista de la ciencia entonces imperante, que pretendía dar una interpretación lógica y científica del mundo en la que se elimina toda referencia metafísica, considerando que el conocimiento se reduce a la recolección de los datos de observación y a la elaboración de construcciones lógicas22. De este modo, conocer la realidad se reduciría a hacer explícito su contenido empírico, más allá del cual no habría nada.

La profundización en estas temáticas llevó a Polanyi a dejar la ciencia en pro de una mayor dedicación a las cuestiones concernientes a la epistemología y filosofía de la ciencia, en las que, según él, había que encontrar la solución a los interrogantes que le surgían. En esta nueva etapa, su punto de partida sigue estando en la ciencia, en la pregunta esencial por cómo es el conocimiento científico, que después se extiende a otros campos. En este marco, se subraya que el conocimiento es más disposicional que proposicional, es decir, no se ha de perder de vista que es antes una experiencia personal que una fría dilucidación sobre unos principios y sus consecuencias, como plantea el positivismo lógico.

Las raíces de este error de fondo se encuentran, según Polanyi, en lo que se ha designado tradicionalmente por “filosofía crítica”. Bajo esta denominación incluye no sólo el pensamiento kantiano, sino también la ruptura introducida por Descartes. La obra Personal Knowledge, que lleva por subtítulo Towards a Post-Critical Philosophy, pretende ser una alternativa a la filosofía crítica. En ella se afirma que tras la concepción de la ciencia que se sigue del criticismo se oculta un error epistemológico de fondo, consistente en el rechazo de la noción de verdad, que es sustituida por la certeza, lo que lleva al escepticismo23. Se trata, según Polanyi, de un proceso análogo al que siguió la filosofía griega, cuya crisis estuvo marcada también por un racionalismo que abocó en escepticismo, de modo que San Agustín, con su apelación a la necesidad de creer, fue el primer autor que desarrolló una “filosofía post-crítica24.

Con esta inspiración en un aspecto del pensamiento agustiniano, Polanyi afirma que la meta principal de su “filosofía post-crítica” es refutar un racionalismo que conduce al objetivismo a ultranza reclamado por el positivismo25. Por el contrario, considera que toda experiencia cognoscitiva humana, no solo la religiosa, está basada en convicciones y creencias. Dicho de otro modo, la fe está de alguna manera a la base de toda verdad26. De hecho, al referirse a su intento de fundamentar el conocimiento a partir de esas creencias, usa la expresión “programa fiduciario”27. De aquí se deriva que, en la concepción polanyiana del conocimiento, el acto por el que la persona acepta una proposición como verdadera juegue un papel central: este acto es un compromiso sustentado por la confianza en que se ha alcanzado una verdad. Thomas Torrance, haciéndose eco de estas ideas, sostiene que las premisas fundamentales de la ciencia –en expresión polanyiana, certezas últimas– se deben entender como expresiones de nuestro compromiso de fidelidad a la realidad, que el conocimiento racional presupone y sobre el que la razón se apoya en cualquier tendencia auténtica hacia la realidad. Sin tales presupuestos, por tanto, no sería posible la ciencia28.

En consecuencia, afirma Polanyi, «todo esfuerzo realizado para comprender algo tiene que ser sostenido por la creencia de que hay algo allí que puede ser entendido»29. Se pone de manifiesto así una actitud fiduciaria hacia la realidad: «de acuerdo con la lógica del compromiso, la verdad sólo puede concebirse creyendo en ella»30. El compromiso tiene algo de subjetivo, personal, pero está volcado hacia algo objetivo e impersonal: en el compromiso, lo personal y lo universal se reclaman recíprocamente31. En definitiva, resulta evidente que para Polanyi el “conocimiento personal” no consiste en la inclusión de un factor subjetivo dentro del conocer, sino que la participación personal del cognoscente más bien se refiere a la relación de su pensamiento y de sus acciones con la realidad objetiva, en tanto que esta es accesible a su comprensión. Además, dicha participación personal se realiza no de una manera fría, distante, sino más bien a través de una pasión intelectual32, que persigue un sentido de coherencia y de belleza íntimamente ligado a la racionalidad33.

4.- La relación entre ciencia y religión en perspectiva polanyiana

Cuando se plantea la cuestión de la relación entre ciencia y religión cabe hacer la siguiente advertencia: estamos ante términos heterogéneos, pues la ciencia es conocimiento, y la religión se refiere ante todo a una experiencia vital de particular intensidad. Así, la comparación introduce implícitamente una homogeneización, de tal modo que puede llevar a reduccionismos (por ejemplo, restringir la religión a un conjunto de conocimientos relativos a la divinidad). Como ya hemos hecho notar, desde una perspectiva polanyiana la ciencia se entiende ante todo desde la experiencia, lo que permite también un mejor acercamiento a lo esencial de la religión. Además, el mismo lenguaje que Polanyi utiliza para explicar el conocimiento, en el que da especial importancia al conocimiento por fe, al compromiso… es también aplicable a la experiencia religiosa.

No obstante, Polanyi no abordó en toda su amplitud la relación entre ciencia y religión; más bien se queda en referencias someras, considerando la religión conjuntamente con el arte o las humanidades en general. Además, respecto a la religión mantuvo una postura ambigua durante gran parte de su vida. Tuvo ascendencia judía, aunque sus padres eran agnósticos, y le proporcionaron una educación en este sentido. No obstante, ya en plena madurez –en 1913– sintió cierta atracción hacia el cristianismo, que se fue concretando paulatinamente hasta su conversión34. Consta que fue bautizado en la Iglesia católica en 1919, y poco tiempo después conoció a quien sería su futura mujer, Magda Kemeny, de religión católica. Los motivos que le movieron a convertirse no son claros. El mismo Polanyi, en una carta que escribió a Karl Mannheim, afirma que comenzó a interesarse por el cristianismo hacia 1913, después de leer Los hermanos Karamazov35. Drusilla Scott, quien conoció a Polanyi, se inclina a pensar que se convirtió al catolicismo por razones más bien prácticas, pero no especifica cuáles36. Cuando W. Scott entrevistó a la mujer de Polanyi, ella le dijo que no sabía hasta qué punto y en qué manera su marido siguió como católico, pues su actividad posterior demuestra que, en relación con su modo de pensar, se manifestaba más bien como protestante37. No es fácil responder a estos interrogantes, pues Polanyi no solía hablar de sus creencias ni siquiera con sus colaboradores más cercanos: el mismo Prosch manifestó su perplejidad al enterarse de los datos mencionados38. No se sabe hasta qué punto influyeron estos acontecimientos de la vida de Polanyi en la doctrina que desarrollaría bastantes años después: evidentemente, hubo cambios en su modo de pensar, pero a la vez se observa en su pensamiento cierto sustrato común, que le llevó a no quedarse nunca indiferente ante las cuestiones de carácter religioso39.

Otra cosa es que su propia visión de la ciencia de hecho ha inspirado a decenas de autores a abordar la relación entre ciencia y religión desde una perspectiva polanyiana. Algunos han desarrollado una epistemología de la religión desde la filosofía analítica, inspirándose en la filosofía de la ciencia polanyiana. Entre ellos se podría citar a Ian Barbour, Ian T. Ramsey, quien ha realizado un estudio comparativo entre Polanyi y J. Austin40, Landon Gilkey41, Dallas M. High, Basil

Mitchell y Jerry H. Gill. Este último se propuso desarrollar una epistemología no dualística del conocimiento religioso basándose a la vez en la teoría del conocimiento tácito de Polanyi y en la filosofía del lenguaje ordinario, en la línea del segundo Wittgenstein, Austin y J. Wisdom42. Y en lengua castellana, Francisco Conesa ha realizado un valioso estudio del pensamiento de estos autores del campo de la filosofía analítica incluyendo frecuentes referencias a Polanyi43.

Desde la perspectiva de la epistemología del conocimiento en ámbito religioso, algunos autores han visto cierto paralelismo entre la epistemología polanyiana y la teoría de la ciencia teológica de Bernard Lonergan, como por ejemplo Martin X. Moleski44, Eugene Webb45, y Joseph W. Kroger. Este último afirma que, a pesar de que no ha habido influencia mutua entre ambos autores, el paralelismo es notable, en particular entre los conceptos de discovery en Polanyi y de insight –en el sentido de perspicacia o penetración– de Lonergan46.

Desde una perspectiva principalmente teológica, han abordado el estudio de la epistemología polanyiana algunos teólogos católicos, como Avery Dulles47, Terence Kennedy48 y John V. Apczynski49; y también teólogos pertenecientes a diversas confesiones reformadas, como son Alexander Thomson50, Thomas A. Langford51, Robert T. Osborn52, William T. Scott53, y cabe mencionar sobre todo a Thomas F. Torrance54, teólogo de la Iglesia Reformada Escocesa, literary executor de Polanyi. Torrance interpreta a Polanyi desde una perspectiva preferentemente teológica: considera que la epistemología polanyiana es apta como un marco en el que se pueden integrar las realidades sobrenaturales.

De una manera u otra, todos estos autores se hacen eco de la visión unitaria de las ciencias en Polanyi. Raymond Aron, en un artículo en el que compara los puntos de vista de Max Weber y Michael Polanyi, afirma de este último que es un filósofo de la reconciliación, en el sentido de que logra cierta compenetración entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del espíritu55. Por el contrario, Dilthey y Weber ponen el acento en las diferencias, incurriendo en cierto dualismo metodológico, muy extendido en la cultura moderna y contemporánea. Así, Weber considera que el método propio de las ciencias naturales es la explicación, que tiende a formular leyes universales e impersonales, y, en el lado opuesto, las ciencias humanas aspiran a la comprensión, a un conocimiento intuitivo de sus objetos, con una participación más activa del sujeto en la elaboración de esos conocimientos. En cambio, Polanyi se propone conciliar ambas concepciones del saber, destacando la continuidad –sin identidad absoluta– entre ellas en sus respectivos ámbitos y métodos56.

Se podría añadir que en nuestra época contemporánea se ha intentado una unificación de las ciencias naturales y humanas, pero en el sentido inverso: el propio del cientificismo, que aplica el método de las ciencias (la explicación, como diría Weber), a las humanidades. La perspectiva polanyiana es la opuesta: es el método de las ciencias naturales el que se asimila al de las ciencias del espíritu.

Este método unificado que, en términos weberianos, atiende más a la comprensión que a la explicación lo ilustra Polanyi con una expresión que es clave para entender la aplicabilidad de su teoría del conocimiento personal en un amplio rango, según distintos grados, en las ciencias experimentales, las matemáticas, el arte y la religión: dwelling in and breaking out. Es el título del último apartado de Intellectual passions, capítulo 6 de Personal Knowledge, y podría traducirse por “habitando en el interior e irrumpiendo fuera”57.

El primer movimiento –habitar– consiste en hacer propia la realidad que se estudia, vivir en ella, integrándose con ella. Esta operación presenta diversos grados según el nivel de realidad del objeto estudiado, que para Polanyi está en relación con el grado de compromiso que la persona adopta: tal compromiso no es el mismo respecto a la naturaleza inanimada o a los seres vivos, o al hombre58. En un grado elevado, el habitar se presenta cuando conocemos a otra persona, pues captamos sus sentimientos, su manera de pensar, etc., a la vez que nos conocemos a nosotros mismos. Polanyi hace notar que algo análogo sucede, aunque en escala inferior, en cualquier acto de conocer59. Con palabras de El estudio del hombre, este proceso conlleva «el ineludible acto de participación personal en nuestro conocimiento explícito de las cosas»60. Se trata, en definitiva, de morar en una tradición, que nos ha sido dada.

El segundo movimiento –irrumpir fuera– evoca el descubrimiento, que conlleva cierta “pasión intelectual” o admiración ante una realidad que hasta entonces había pasado inadvertida, que establece un nuevo contacto con la realidad, en virtud de su racionalidad61. Este descubrimiento es posible en la medida en que está precedido por el dwelling in o indwelling, por una tradición en la que se habita. De hecho, los conceptos tradición y descubrimiento son claves en el planteamiento de Polanyi, hasta tal punto que han dado nombre a la revista Tradition and Discovery, una revista que se viene publicando desde 1974, dedicada al estudio su pensamiento.

Este doble movimiento presenta el grado máximo en la experiencia religiosa: así, en el acto de adoración se realiza con la mayor intensidad el habitar en una estructura fiduciaria, y también es particularmente intenso el irrumpir fuera, que comporta una apertura a la realidad más sublime, la divinidad. Y la expresión más sublime al respecto es la experiencia cristiana de la unión con Dios crucificado: se trata, en definitiva, de la tensión propia de quien vive en Cristo en la situación enigmática que ofrece la presencia de un Absoluto encarnado y crucificado62. Y en un grado inferior, como hace notar Vinti, es notorio el paralelismo con la teoría de los paradigmas de Kuhn: el indwelling correspondería a la ciencia normal, que se desenvuelve en el ámbito de un paradigma, y el breaking out consistiría en un cambio de paradigma63. De hecho, en La estructura de las revoluciones científicas Kuhn cita a Polanyi como quien ha desarrollado una explicación análoga a la suya64. Pero la diferencia principal está en que para Kuhn, el cambio de paradigma no tiene carácter cumulativo, no conlleva progreso; y para Polanyi el descubrimiento implica entablar contacto con una realidad que en el futuro dará resultados inesperados65.

 


(1 Cfr. Ian Barbour, “Ways of Relating Science and Religion”, en Ian Barbour, Religion in an Age of Science, Harper, San Francisco 1990, pp. 3-30. Un análisis clarificador de la cuestión se encuentra en: Mariano Artigas, La mente del universo, Eunsa, Pamplona 2000, pp. 27-32.

(2 No confundir con Karl Polanyi (1886-1964), hermano del autor aquí estudiado, conocido principalmente por sus trabajos en economía con un enfoque sociológico, cuya obra más difundida es The Great Transformation. Además, un hijo de Michael Polanyi, John (1929), obtuvo el Premio Nobel de química en 1986 como reconocimiento a sus trabajos en cinética de reacciones.

(3 Una presentación más detallada del autor, con referencias bibliográficas, la he llevado a cabo en La epistemología de Michael Polanyi: una perspectiva realista de la ciencia, Edizioni Università della Santa Croce, Roma 2004. Con posterioridad se publicó la siguiente biografía, que hasta ahora es la más completa: William Taussig Scott - Martin X. Moleski, Michael Polanyi: scientist and philosopher, Oxford University Press, Oxford 2005.

(4 Michael Polanyi, U.S.S.R. Economics, Manchester University Press, Manchester 1935.

(5 Michael Polanyi, Full Employment and Free Trade, Cambridge University Press, London 1945.

(6 Michael Polanyi, The Contempt of Freedom, C. A. Watts, London 1940.

(7 Michael Polanyi, The Logic of Liberty, Routledge & Kegan Paul, London 1951.

(8 Michael Polanyi, Science, Faith and Society, Oxford University Press, London 1946. Existe una 2ª edición de 1964 publicada por University of Chicago Press. De la 1ª edición existe una versión en castellano de María Dolores Cuadrado: Ciencia, fe y sociedad, Taurus, Madrid 1961.

(9 Cfr. Terence Kennedy, The Morality of Knowledge. Transcendence and the Intellectual Life in the Thought of Michael Polanyi, Pontificia Univ. Lateranensis, Accademia Alfonsiana, Roma 1979, p. 8.

(10 Michael Polanyi, Personal Knowledge: Towards a Post-Critical Philosophy, 2ª ed., Routledge & Kegan Paul, London 1962 (en lo sucesivo, citado como PK).

(11 Michael Polanyi, The Study of Man, Routledge & Kegan Paul, London 1959. Existe una versión en castellano de A. Cucurullo: El estudio del hombre, Paidós, Buenos Aires 1966.

(12 Michael Polanyi, The Tacit Dimension, Anchor Books, London 1966.

(13 Michael Polanyi, Knowing and Being, Routledge & Kegan Paul, London 1969.

(14 Michael Polanyi, Scientific Thought and Social Reality, “Psychological Issues”, 8, monografía 32, International Universities Press, New York 1974.

(15 Michael Polanyi - Harry Prosch, Meaning, Chicago University Press, Chicago 1975.

(16 Cfr. PK, p. vii.

(17 Cfr. Carlo Vinti, Epistemologia e persona in Michael Polanyi, “Prospettiva Persona”, IV, nº 12 (1995), pp. 9-14; y segunda parte: “Prospettiva Persona”, VI, nº 20 (1997), pp. 12-16.

(18 Polanyi, El estudio del hombre, cit., pp. 20-21.

(19 Cfr. Karl R. Popper, Conocimiento objetivo, Tecnos, Madrid 1982, pp. 106-120.

(20 Cfr. Carlo Vinti, Epistemologia e persona: Dittico su Polanyi e Bachelard, Armando, Roma 2008, p. 15.

(21 Una afirmación análoga se encuentra en Mariano Artigas, Filosofía de la ciencia experimental, Eunsa, Pamplona 1989, pp. 7-8.

(22 Cfr. Mariano Artigas, El desafío de la racionalidad, Eunsa, Pamplona 1994, pp. 30-31.

(23 Cfr. PK, pp. 269ss.

(24 “Si no creéis, no entenderéis”, frase de la Sagrada Escritura (Is 7, 9) glosada en De libero arbitrio, I, 4.

(25 Cfr. PK, p. 266. Patrick Grant afirma que Personal Knowledge y otras obras han sido escritas bajo influencia del pensamiento y del lenguaje de San Agustín, como explica en: Michael Polanyi: The Augustinian Component, “The New Scholasticism”, 48 (1974), p. 438-463. Otro análisis del pensamiento polanyiano bajo la perspectiva agustiniana puede encontrarse en R. Melvin Keiser, Inaugurating Post-Critical Philosophy: A Polanyian Meditation on Creation and Conversion in Augustine’s ‘Confessions’,  “Zygon”, 22 (1987), pp. 317-337.

(26 Cfr. PK, pp. 266, 286.

(27 Cfr. PK, p. 299.

(28 Cfr. T. F. Torrance, Senso del divino e scienza moderna, traducción italiana de Giuseppe Del Re, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1992, p. 287.

(29 Polanyi, Ciencia, fe y sociedad, cit., p. 40.

(30 PK, p. 305 (la traducción es nuestra).

(31 Cfr. PK, p. 308.

(32 Cfr. PK, p. 135.

(33 Cfr. PK, p. 133.

(34 Cfr. William T. Scott, The Question of a Religious Reality: Commentary of the Polanyi Papers, “Zygon”, 17 (1982), p. 85; Richard Gelwick, Science and Reality, Religion and God: a Reply to Harry Prosch, “Zygon”, 17 (1982), p. 26.

(35 Cfr. William T. Scott, The Question of a Religious Reality: Commentary of the Polanyi Papers, “Zygon”, 17 (1982), pp. 85-86.

(36 Cfr. Drusilla Scott, Everyman Revived. The Common Sense of Michael Polanyi, 2ª ed., William B. Eerdmans Publishing Co., Grand Rapids (Michigan) 1995, p. 182.

(37 Cfr. Scott, The Question of a Religious Reality, cit., p. 86. Cfr. por ejemplo Ciencia, fe y sociedad, p. 57, donde al tratar sobre el ejercicio de la autoridad en el ámbito científico, lo compara con el de la Iglesia protestante, que permite la libre interpretación, y se refiere a la Iglesia católica, por contraste, de una manera algo despectiva, como si ejerciera una autoridad despótica.

(38 Cfr. Harry Prosch, Polanyi’s view of Religion in Personal Knowledge: A Response to Richard Gelwick, “Zygon”, 17 (1982), p. 48.

(39 William T. Scott, The Question of a Religious Reality, cit., p. 85.

(40 Cfr. Ian T. Ramsey, Polanyi and J. L. Austin, en Thomas A. Langford – William H. Poteat (eds.), Intellect and Hope: Essays in the Thought of Michael Polanyi, Duke University Press, Durham 1968. pp. 169-197.

(41 Cfr. Langdon Gilkey, Religion and the Scientific Future, Harper and Row, New York 1970, donde el autor hace frecuentes alusiones al pensamiento de Polanyi.

(42 Cfr. Jerry H. Gill, The Possibility of Religious Knowledge, William B. Eerdmans Publishing Co., Grand Rapids, Michigan 1971. Una consideración más detallada de esta perspectiva puede encontrarse en Andy F. Sanders, Michael Polanyi’s Post-Critical Epistemology: a Reconstruction of Some Aspects of ‘Tacit Knowing’, Rodopi, Amsterdam 1988, p. 242.

(43 Francisco Conesa, Creer y conocer. El valor cognoscitivo de la fe en la filosofía analítica, Eunsa, Pamplona 1994, pp. 105-112 y 282-285.

(44 Martin X. Moleski, Personal Catholicism. The Theological Epistemologies of John Henry Newman and Michael Polanyi, The Catholic University of America Press, Washington DC 2000.

(45 Cfr. Eugene Webb, Philosophers of Consciousness: Polanyi, Lonergan, Voegelin, Ricoeur, Girard, Kierkegaard, University of Washington Press, Seattle 1988.

<(46 Cfr. Joseph W. Kroger, Polanyi and Lonergan on Scientific Method, “Philosophy Today”, 21 (1977), pp. 220.

(47 Cfr. Avery Dulles, Faith, Church and God: Insights from Michael Polanyi, “Theological Studies”, 45 (1984), pp. 537-550.

(48 Cfr. su obra ya citada The Morality of Knowledge, en la que se aborda el pensamiento de Polanyi desde la perspectiva de la teología moral.

(49 Cfr. John V. Apczynski, Doers of the Word. Toward a Fundational Theology Based on the Thought of Michael Polanyi, Scholar’s Press, University of Montana, Missoula 1977. En esta obra, Apczynski se propone desarrollar una fundamentación de la teología basada en la epistemología de Polanyi.

(50 Cfr. Alexander Thomson, Tradition and Authority in Science and Theology with Reference to the Thought of Michael Polanyi, Scottish Academic Press, Edinburgh 1987.

(51 Cfr. Thomas A. Langford, Michael Polanyi and the Task of Theology, “The Journal of Religion”, 46 (1966), pp. 45-55.

(52 Cfr. Robert T. Osborn, Christian Faith as Personal Knowledge, “Scottish Journal of Theology”, 28 (1975), pp. 101-126.

(53 Son numerosos los artículos de este autor sobre el pensamiento de Polanyi. Sobre la religión en relación con la ciencia destacan los siguientes artículos de William T. Scott: A Bridge from Science to Religion. Based on Polanyi’s Theory of Knowledge, “Zygon”, 5 (1970), pp. 41-62; The Question of a Religious Reality: Commentary of the Polanyi Papers, “Zygon”, 17 (1982), pp. 83-87.

(54 Además de Senso del divino e scienza moderna, ya citado, desde una perspectiva teológica destaca el siguiente libro: Thomas F. Torrance (ed.), Belief in Science and Christian Life. The Relevance of Michael Polanyi Thought for Christian Faith and Life, Handsel Press, Edinburgh 1980.

(55 Cfr. Raymond Aron, Max Weber and Michael Polanyi, en AA.VV. The Logic of Personal Knowledge: Essays presented to Michael Polanyi on his Seventieth Birthday, 11th March 1961, Routledge & Kegan Paul, London 1961, pp. 99 y 115.

(56 Cfr. Carlo Vinti, Epistemologia e persona in Michael Polanyi, “Prospettiva Persona”, IV (1995), p. 10.

(57 Cfr. PK, pp. 195-202.

(58 Cfr. PK, p. 379

(59 Cfr. Michael Polanyi, Clues to an Understanding of Mind and Body, en Irving John Good (ed.), The Scientist Speculates, Basic Books, New York 1962, p. 72.

(60 Polanyi, El estudio del hombre, cit., p. 20.

(61 Cfr. PK, p. 5.

(62 Cfr. PK, p. 199. Un análisis clarificador se encuentra en Carlo Vinti, “Trattenersi all’interno ed erompere fuori (dwelling in and breaking out)”. Polanyi e il filosofare nel Dio Crocifisso, en AA.VV., Filosofare in Cristo, Arti Tipografiche Toscana, Cortona 2007, p. 347-356.

(63 Cfr. ibid., p. 349.

(64 Cfr. Thomas S. Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de cultura económica, México, D.F. 1971, p. 82. Kuhn también cita a Polanyi con el mismo motivo en el Postscriptum de 1969 (cfr. ibidem. pp. 292-293).

(65 Cfr. Polanyi, The Tacit Dimension, cit., p. 24.

 

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