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¿Qué aportó Juan Pablo II al derecho?

Ensayo divulgativo

10 | 05 | 2021

Instituto Cultura y Sociedad

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Considerado uno de los grandes protagonistas de la historia mundial del siglo XX, la figura de Juan Pablo II no cesa de agrandarse con el transcurso del tiempo. Intelectual y místico, de corazón polaco y alma cosmopolita, dramaturgo y gobernante, obispo y profesor, deportista y papa, testigo de la fe y heraldo de la razón, Juan Pablo II merece con toda propiedad el título de jurista.

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"DE LA DIGNIDAD DE LA NATURALEZA HUMANA BROTAN LOS DERECHOS HUMANOS, QUE SON OBJETIVAMENTE VERDADEROS, POR LO QUE SU EXISTENCIA NO DEPENDE DE LA VOLUNTAD DE LOS PODERES PÚBLICOS"

Juan Pablo II edificó su pensamiento jurídico a partir de la profunda convicción de que la justicia a la que aspira el derecho, la dignidad que justifica el derecho, la libertad que protege el derecho, la verdad que sostiene el derecho y el bien que procura el derecho constituyen una misma realidad y, por tanto, son completamente interdependientes. A esta profunda convicción accedió desde su visión cristocéntrica, que le permitió distinguir, pero a la vez integrar, la ley divina y la ley humana, el derecho natural y el derecho positivo, la justicia y el amor, el bien particular y el bien público, el patriotismo y el cosmopolitanismo, la familia y el estado, la libertad y el orden, la conciencia individual y la verdad objetiva, o la propiedad privada y el destino universal de los bienes. 

Desde su humanismo cristiano, Juan Pablo II entendió el derecho como un componente ético necesario en su proyecto de revivificar y renovar el mundo de la cultura y la justicia social en Cristo, poniendo la fe al servicio de la razón y esta al servicio de aquella. Vio en el derecho un instrumento social imprescindible para alcanzar la paz y la concordia entre los pueblos. Con su humanismo cristiano, Wojtyla sacudió los cimientos del sistema comunista opresor de su querida Polonia y del este de Europa, que colapsó durante la primera mitad de su pontificado. Hoy en día, todos los expertos reconocen el importante papel que desempeñó en la caída del muro de Berlín y del Telón de acero.

Juan Pablo II se acercó al derecho desde filosofía, la ética y la teología, pero también como hombre de Estado, líder mundial y pastor de la Iglesia Católica. No solo fue un teórico del derecho, sino que también lo creó y aplicó, como pastor de la Iglesia Católica y jefe del Estado del Vaticano. Con su actuación pública, contribuyó a que el este de Europa y especialmente su querida Polonia transformaran sustancialmente sus ordenamientos jurídicos. 

Juan Pablo II captó la importancia del derecho para el establecimiento de una cultura del amor, que constituyó el fin de su pontificado. Sin derecho no hay justicia, y sin justicia no hay amor. En el centro del ordenamiento jurídico, Juan Pablo II puso a la persona humana, cuya dignidad brota de haber sido creada a imagen de Dios. 

Cuando la dignidad deja de tener su origen en Dios, es fácil que los ordenamientos pongan el centro de atención en un hombre falsamente divinizado, no ya como hijo de Dios, sino como dueño y señor de sí mismo, éticamente independiente de cualquier mandato divino. Para Juan Pablo II, solidaridad es el principio que muestra el modo de actuar de las personas confirme a su dignidad. De la dignidad de la naturaleza humana brotan los derechos humanos, que son objetivamente verdaderos, por lo que su existencia no depende de la voluntad de los poderes públicos. 

Por último, Juan Pablo II fue un gran reformador del derecho canónico. A él se deben, entre otros textos legales, la promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983, del Código de los cánones de las Iglesias orientales 1990 y la Constitución apostólica Pastor Bonus de 1988, sobre reforma de la organización y gobierno de la curia romana.

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