Lecturas de verano

Autor: José María Valderas

Sabe el bibliófilo que su biblioteca guarda secretos maravillosos. Esos que producen un placer inmenso al hojear al azar cualquier volumen. Así me ha ocurrido en un paréntesis de trabajo, un placer que quiero compartir con los amigos de Fe, razón y ciencia. En este caso se trata de la Revue des Questions Scientifiques, publicada por la Société Scientifique de Bruxelles, en su número de abril de 1880. Leemos en la portada una afirmación de la Constitución De Fide catholica, la primera constitución dogmática del Vaticano [I]: "Nulla unquam inter fidem et rationem vera dissensio esse potest". Se trataba también de la divisa que había tomado la Sociedad Científica de Bruselas, al constituirse en marzo de 1875.

La Revue nació en 1877 en un contexto de vigoroso empuje de la Iglesia belga por romper con el arraigado tópico de la alergia del catolicismo al desarrollo científico. Un impulso acariciado, bendecido y seguido muy de cerca por León XIII. En su primer número hay, entre otros, una respuesta a Draper, "L'Eglise et la Science"; se habla también en otro artículo de Darwinismo y paleontología. Podemos leer, asimismo, una extensa revisión de libros contemporáneos sobre el caso Galileo.

Pero volvamos al número de abril de 1880. Hace 130 años. A los ojos del lector de nuestros días, Antonio Damasio aparece como el descubridor del caso de Phileas Gage, en el que se apoya para reafirmar su materialismo organicista, expresado en El error de Descartes y otros. Pero Cuylits ya lo recogía, sin tal reducción interpretativa, en el artículo "L'écorce grise du cerveau", que comienza "Les localisations cérébrales sont un des sujets les plus en faveur aujourd'hui. Ce n'est pas là, croyons-nous, une mode passagère; car il n'est guère de recherche expérimentale qui puisse présenter plus d'intérêt, soit au médecin, soit au philosophe, par l'importance de ses résultats pratiques et de ses conclusions théoriques."

Afirma el autor en la página 497 del número mencionado que la corteza cerebral de la región prefrontal tienen por consecuencias ineluctables alteraciones correlativas de las facultades psíquicas. "Esta porción de la corteza gris, prosigue, se halla reservada en exclusividad a tales facultades". El caso que suele citarse no es una yanquee invention, sino que el cuerpo del delito se conserva en un museo anatómico, y el doctor Harlow que atendió al paciente en el tiempo del accidente, nos ha dejado una observación minuciosa. Y continúa con el texto harto famoso del ferroviario al que se le atravesó un barreno en la cabeza, sobrevivió y cambió el carácter. Agrega el autor más casos de localización cerebral de determinadas funciones obtenida a través de la observación anatómica subsecuente por lo común a traumatismos craneales. Es decir, describe qué dice la ciencia, sin forzar ninguna interpretación ideológica.

En la sección de reseñas, emcontramos un análisis pormenorizado de la obra Naturforschung und Bibel, de Carl Güttler, publicada en 1877 por la editorial Herder en Freibug im Breisgau. Goza de plena actualidad el párrafo siguiente: "Il croît sans hésiter que la Bible est inspirée dans toutes ses parties et ne peut renfermer aucun erreur scientifique, mais il n'admet nullement que toutes les vérités scientifiques aient été révélées aux auteurs sacrés, et en particulier à Moïse. Si quelques théologiens et même quelques naturalistes imbus de cette idée ont voulu puiser dans la Bible des arguments décisifs en faveur de telle ou telle théorie purement scientifique, c'est un abus individuel, dont l'Église n'est pas responsable" (página 583).

No se trata de caer en anacronismos y ver precedentes por doquier. Aunque sí de denunciar mitos y prejuicios, al tiempo que disfrutamos con ideas sumamente provechosas de quienes se encontraron con los mismos problemas, mutatis mutandis, que nosotros.

Ampurias, verano del 2010