El hombre antes del hombre

 

 

El hombre antes del hombre

Seminario del Grupo Ciencia, Razón y Fe.
Daniel Turbón. Pamplona, 29 de mayo de 2013.

Noticia

Daniel Turbón es catedrático de la unidad de Antropología de la Universidad de Barcelona. Algunas de sus líneas de investigación son: Bipedismo, encefalización, evolución dental y Neandertales (Paleoantropología); ADN mitocondrial, Cromosoma Y, RFLPs, STRs y Paleogenética (Antropología Molecular).

Resumen:

El hombre es un ser cultural; como especie vive de la acumulación de conocimientos y los transmite a la descendencia principalmente mediante instrucción.

Presentar una cosmovisión estrictamente desde el método científico supone una reducción. Para algunos el término “cultura” expresa todo lo que no está determinado genéticamente. Cualquier comportamiento adquirido debido al adiestramiento, por casualidad o por imitación, sería “cultura”. Este punto de vista no recoge lo específico del hombre: su capacidad de generar cultura, es decir, de realizar un proyecto previamente concebido y de atribuir a los productos de su inteligencia un valor simbólico. Son propias del psiquismo humano la inteligencia abstracta, la capacidad de abstracción y la libertad de decisión.

¿Cuándo puede decirse que hay un hombre en plenitud de facultades? Desde luego un subadulto es un hombre pero no en su plenitud. Los mismo ocurre en el proceso de formación biológica del hombre, que se remonta a dos millones de años.  ¿Cuándo podría decirse que hay un ser humano en plenitud atendiendo a su origen en el tiempo?

Los descubrimientos científicos ponen de relieve que los primeros humanos (Homo habilis) surgieron de antecesores bípedos de hace 4 millones de años y son identificables en el registro fósil desde hace 2 millones de años. Destacan por su grado de encefalización (relación entre el peso del encéfalo y el del cuerpo), y por la reducción de la cabeza fetal en el momento del parto. Con los datos de que se dispone actualmente, el Coeficiente Cefalización (EQ de R. Holloway) de  Homo habilis es 63.8; esto es, el 64% del CC del hombre actual.

Resulta paradójico que Homo habilis se formara en un momento de cambio climático, en medio de sabanas africanas, un ambiente de enorme peligro por los predadores, lo que obliga a aceptar que los grupos humanos debieron ser muy cohesivos conductualmente e  implicados en la viabilidad de sus crías; éstas cada vez más inermes a causa de un proceso de alargamiento de los periodos de crecimiento y desarrollo (hipermorfosis). Llegados a un punto de no retorno, no hubo extinción por determinados cambios fisiológicos que se dieron en la mujer y por el éxito de la división del trabajo en la obtención de recursos para el intenso cuidado parental.

En esta exposición se comentan las principales pruebas de lo comentado anteriormente a la luz de los resultados científicos más recientes.

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