ASSOCIATE
Adultos, smartphones e interacciones sociales
Las interacciones sociales son esenciales para construir relaciones humanas y favorecer el bienestar. Paradójicamente, pese a vivir en un contexto de hiperconectividad y contar con más oportunidades que nunca para relacionarnos, también crecen la soledad y el aislamiento social, lo que refleja una creciente desconexión emocional en un mundo cada vez más conectado.
En este contexto, integrar las interacciones online y offline resulta fundamental. Sin embargo, todavía faltan estudios experimentales que analicen cómo influye la relación de las personas con sus teléfonos inteligentes en su vida social. Al mismo tiempo, la investigación apunta a que no es la cantidad de interacciones lo que reduce la soledad, sino su calidad y la sensación de cercanía que generan. Además, distintas corrientes de pensamiento destacan que tanto las relaciones significativas como los momentos de soledad enriquecedora son igualmente importantes para el bienestar y el desarrollo humano.
Preguntas clave
Tomando lo anterior como punto de partida, el proyecto ASSOCIATE formula las siguientes preguntas clave:
¿Cómo se equilibran las interacciones sociales y los momentos de soledad en la vida cotidiana?
¿Qué define una interacción de alta calidad?
¿Son determinadas interacciones, especialmente en las relaciones cercanas, más eficaces para fomentar la conexión social y reducir la soledad?
¿Qué características situacionales se ajustan mejor a las necesidades psicológicas individuales, especialmente en personas con ansiedad social?
¿Cómo mejora la calidad de las interacciones cara a cara al aumentar la conciencia sobre el uso de smartphones en presencia de otras personas?
Objetivos del proyecto
Explorar cómo las relaciones entre los adultos emergentes están influidas por características sociales estables de los individuos.
Identificar la variabilidad intraindividual e interindividual en los episodios de comunicación cotidiana (por ejemplo, conversaciones significativas, ponerse al día o bromear), en función tanto de factores individuales dinámicos (como la ansiedad social o la edad) como de factores situacionales (como el lugar o el propósito de la interacción).
Llevar a cabo un estudio experimental de muestreo de experiencias, recopilando datos longitudinales intensivos durante 28 días (140 cuestionarios momentáneos, 4 al día).


