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Ante uno de tantos artículos tan farragosamente intelectuales y profundos que siguen sin decir nada a derechas

"El hecho de que existan tantas ideologías y personas dispuestas
a defenderlas me parece preocupante: indica que hay alguien dispuesto a
manipular; pero también que hay muchas personas dispuestas a ser manipuladas.
Por eso me cabreé ante cierto artículo, y por eso escribí este soneto". 
Compartimos un nuevo soneto en BeBrave, escrito por Javier Viñeta,
alumno de 3º de Filología y 4º de Filosofía.

 

por Javier Viñeta

Concierto de clariones chirriantes
con aire de importancia y poca gracia;
si acaso racional, quizá falacia,
aun siendo tontería mucho antes.

Falderos de sofista sofocantes
que tanto ofrecen; sea contumacia
o, ya más exitosos, la desgracia,
a todos sus cachorros expectantes.

Recuerdo cuando oí fardar a gritos:
“No dudes, sobre el tema se han firmado
cuantiosos, incontables manuscritos”;

y yo, por dentro igual maravillado,
pensé: “Por ser sus frutos infinitos
jamás juzgué más digno al innombrado (1)”.

Este soneto lo escribí por pura frustración. La situación es esta: un día me encontraba leyendo unos relatos de Juan Rulfo, y recuerdo haberme interesado particularmente por uno que me se me figuró deliciosamente escrito. Tanto fue así que decidí investigar acerca de posibles interpretaciones del mismo, por agotar un poco mi curiosidad. Lo que no pensaba es que fuera a agotarse tan rápido. Resulta que, para mi desgracia, lo primero que encontré sobre el tema fue un maravilloso artículo que analizaba el cuento en clave… ¿marxista? (quiero creer que era algo así). Lo cierto es que no se entendía una palabra, y lo único que me transmitía dicho artículo era una gran sensación de molestia. En el momento, dudé seriamente de que aun el propio autor entendiera qué pretendía decir o, para el caso, qué estaba realmente diciendo. 

La cuestión es que no era la primera vez que me sucedía algo así, y tras unos instantes de reflexión resolví que tantas especulaciones y abstracciones absurdas habían terminado con mi paciencia. En estas estaba cuando recordé otro incidente: la conversación que mantuve hace un tiempo con cierto personaje. El tipo, buena gente por lo demás, se empeñaba en presentarme como legítima cierta doctrina, con la pasión que da el no comprender absolutamente nada acerca de lo que esta implica. Resta decir que el resultado fue una sensación de malestar muy parecida a la que me produjo el ya mencionado artículo, y por ello es que decidí recoger ambos valiosos testimonios en un mismo poema. 

Una vez pasado un tiempo y enfriada la pasión, como recomiendan los tratadistas, llegó la hora de decidirme por el formato. Siempre me ha gustado la literatura del siglo de oro, y uno de los más recomendables pasatiempos que conozco es sentarme ante algún soneto de Quevedo e intentar descifrar, a menudo con la ayuda de un diccionario, qué maraña de ideas se esconde detrás. Por ello es que me pareció interesante tratar de emular pobremente al maestro y componer un soneto burlesco con algo de trasfondo, siquiera un mínimo. Con este esquema en mente afronté la tarea de sentarme a escribir. 

Pese a todo, reconozco que las ideas detrás del poema son simples: hay demasiado escrito acerca de sandeces, y la estupidez se extiende como la peste cuando la gente ni siquiera se plantea pensar. El hecho de que existan tantas ideologías y personas dispuestas a defenderlas me parece preocupante: indica que hay alguien dispuesto a manipular; pero también que hay muchas personas dispuestas a ser manipuladas. Por eso me cabreé ante cierto artículo, y por eso escribí este soneto divertido y algo oscuro, de forma que moviese a la curiosidad, pero por otra parte no demasiado complicado. La receta fue perfeccionada, como ya se ha mencionado, por Quevedo, y a él me referí en busca de inspiración. Espero que guste, y manifiesto creer sinceramente que hay que pensar, y no dejarse llevar por el facilismo de que otros piensen por nosotros. 

  1. El innombrado - Remite al órgano perteneciente al sistema digestivo y encargado de la excreción, analizado oportunamente por el gran literato Francisco de Quevedo en sus Gracias y desgracias del ojo del culo.

Juan Rulfo - Relatos. LEER ONLINE; papel / Ebook COMPRAR

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