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SONETO VIII

La pasión filológica: las formas poéticas del pasado
que dan forma al misterioso presente.
No importa lo "anticuadas" que sean si expresan
mejor lo que se quiere transmitir.
-  Se puede ser “medieval” hoy en día.

 

Aqueste coraçón que habéis ferido
Y vos solo fizistes desdichado
Y anda sin seso, y sin razón, dexado
Del gozo y del calor de su querido,  

En tal forma se falla en vos perdido
Que, ausente vos de mí, muerte me ha dado
Y vivo sin vevir, abandonado
De aqueste que no vive des que os vido.  

Si vos me amássedes, al afligido
Daríais vida en vos. Pues no me amades,
Dexad en libertad aquel cativo. 

Mas pienso que matarme desseades,
Que yo sin el que conserváis no vivo
Y él no puede vevir si le dexades. 

 

Cuál fue mi sorpresa cuando esta preciosidad llegó a mi correo. “La gente se aburre en la cuarentena”, puede pensar algún hater. Pero no. El soneto fue escrito mucho antes de este pintoresco caos que estamos disfrutando y representa un fruto de lo que llamamos “pasión filológica”. 

He aquí la respuesta de Josefina Echavarría a mi asombroso “¿por qué?”.


La intención, aunque no la desarrollé demasiado, era exaltar la lengua y mostrar cómo, a pesar de que ya no estemos en la Edad Media o en el Siglo de Oro, las ideas (representadas en el vocabulario) de la época no son simplemente algo anacrónico, sino que se sigue siendo posible ser "medieval" hoy en día. Es como en las obras de arte en las que pintan a un personaje contemporáneo a Cristo vestido como alguien de la época en la que se pintó el cuadro. He intentado hacer algo parecido con este poema. Confieso que no lo he hecho de forma muy racional. Es decir, cuando lo escribí no pensé exactamente todo lo que estoy diciendo ahora, pero mi intención de fondo era esa.

Me inspiré en mi bisabuelo, que era poeta y usaba palabras como "do" en algunos de sus poemas. Sus amigos lo criticaban porque utilizaba vocabulario anticuado. Mi madre me contó esta anécdota hace unos años, y desde entonces siempre quise escribir reivindicando las formas antiguas. Para escoger el léxico, me he basado sobre todo en el vocabulario de Amadís de Gaula, algunas partes de Don Quijote y diferentes poemas. Quería mostrar que no importa lo "anticuadas" que sean si expresan mejor lo que se quiere transmitir que el vocabulario actual. Y, de hecho, eso fue lo que me sucedió: mientras escribía y pensaba qué palabra utilizar para expresar esta cosa o aquella, los términos que se me antojaban más adecuados eran antiguos. No se me ocurría un vocablo actual que expresara tan bien lo que quería decir como esa palabra de tal época o esa de tal otra. En resumen, que lo de utilizar este léxico no fue del todo voluntario sino más bien exigido por lo que yo quería transmitir

Josefina Echavarría, 2º de bachillerato.
Colegio Abat Oliba, Barcelona

Aun conociendo las intenciones artísticas del poema, hemos pedido a Cristina Tabernero hacer un breve comentario del soneto desde el punto de vista filológico. Cristina es profesora titular de Lengua Española del departamento de Filología de la Universidad de Navarra, especialista en la Historia de la lengua española, variación geográfica y social, léxico y lexicografía. Aparte de esto, es una docente maravillosa.


Querida Josefina, en primer lugar, permíteme decirte que tus motivos y esfuerzos más que meritorios son admirables. Para expresar tus inquietudes, has elegido un período del desarrollo lingüístico del castellano muy adecuado, sin duda alguna, aunque para ti todavía Edad Media y Siglo de Oro constituyan una realidad lingüística única: el castellano “antiguo”; de aquí, de la necesidad de distinguir etapas de evolución, nacen precisamente algunas de las cuestiones que te diré más abajo. Partamos, pues, de la idea de que has construido un soneto medieval. La lengua medieval, como es evidente, todavía no había sufrido el proceso de estandarización, por lo que permitía un abanico de posibilidades mucho más amplio que el que entendemos para el sistema actual. Por ello, en tanto las formas que aparecen en tu soneto estén documentadas para la época que se representa, no podrá afirmarse que no pertenezcan a un castellano antiguo; en todo caso podrá hablarse únicamente de nivel de frecuencia.

Déjame notar que algunos rasgos del poema, sin embargo, no corresponderían al período medieval, aun obviando que no estamos ante un bloque homogéneo en el que no se hubieran producido cambios desde el inicio hasta el final. Viendo que se trata de un soneto, no podemos pensar en los primeros siglos de la etapa medieval sino en el siglo XV prerrenacentista, momento concreto en el que situaríamos tu composición. Considero las intenciones que justifican cierta mezcla lingüística que realizas; sin embargo, se podría terminar de ajustar tu soneto a esta época, si tenemos en cuenta las siguientes apreciaciones, que, como decía, se basan antes en criterios de frecuencia que de formas inexistentes.

Entiendo que aquí se trata de una versión modernizada cuya finalidad tiene más que ver con la sensibilidad poética que con la fidelidad científica. Pero si la pretensión fuera reproducir el castellano de la Edad Media, resultaría apropiado expresarlo con las GRAFÍAS y la FONÉTICA de la época. Deberían ajustarse, por ejemplo, las formas gráficas del verbo haber, que no aparecería con h (habéis, ha); del mismo modo que tampoco se leería con b sino con u o v.

La conjunción y no se presentaría tal como lo hace en la composición sino como e; solo más adelante se escribirá y, aunque fuera esta la pronunciación desde tiempo atrás. Asimismo, el adverbio de negación no conservaría gráficamente hasta el siglo XVI la -n final latina, aunque, al igual que en el caso anterior, no hubiera una repercusión fonética.

Sobre FONÉTICA y GRAMÁTICA cabría indicar tres formas verbales que podrían no ser habituales en esa época, contradictorias, además, con otras del mismo soneto (amades, desseades, amassedes): habéis no habría perdido todavía la dental (d) o, aun reducida por la debilidad acentual de los contextos en los que se emplea, no habría diptongado, al menos (las formas más comunes serían avedes, edes, eis), lo mismo que conserváis, que más probablemente sería conseruades. La pérdida en estas formas comenzará a acentuarse a partir del siglo XV.

El mismo caso afecta al condicional daríais: las formas esdrújulas perderían la dental todavía más tardíamente -en el siglo XVII- que las formas llanas. Sobre este tiempo verbal, podría decirse que quizá fuera más frecuente que el complemento indirecto se repitiera pronominalmente (al afligido le daríais) y, de este modo, la forma del condicional recuperaría las dos partes de su origen para destacar precisamente a la persona que recibe la acción (“al afligido dar le iedes”). El esquema condicional que empleas en tu soneto (si -se, -ría), aunque posible, se escucharía más a menudo como si amassedes, diessedes. En cualquier caso, tanto el condicional de forma única como el esquema si amassedes, daríais no extrañarían, más aún teniendo en cuenta que nos hemos situado en la frontera del español medieval.

Con el mismo criterio de frecuencia, la forma fezistes sería más común que la variante con -i- (fizistes) empleada en tu soneto.

Se nota la sensibilidad que tienes al LÉXICO. El vocabulario que has escogido para el soneto es totalmente oportuno, aunque sea por fuentes diversas y, como dices, de manera intuitiva. Solo puedo hacerte unos mínimos comentarios. 

Aunque no puede decirse que no exista en la época medieval alguna de las palabras empleadas en tu composición, solo dos de ellas -querido, como sustantivo, y afligido- no registran durante estos siglos un uso muy elevado; no se discute su validez sino su generalización. La expresión mi querido se emplea varias veces, por ejemplo, en la Biblia medieval romanceada pero no en muchos escritos más en ese contexto.

Garci Rodríguez de Montalvo (xilografía de la primera edición conocida, autor del 4º libro), Amadís de Gaula. COMPRAR Vol. I 

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha. COMPRAR.

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