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Voluntariado en #MedUNAV: más allá de las clases

▲ Ramón Pardo, de rojo, en una de sus estancias de voluntariado.

 

Mi nombre es Ramón Pardo Puras y estudio Medicina + International Program en la Universidad de Navarra. Estoy en quinto de carrera y la verdad es que se me está pasando volando. Son años duros porque hay que estudiar mucho, pero es una carrera muy bonita y que merece la pena.

Tengo la suerte de que en la Universidad de Navarra en la que estudio se fomenta no solo la formación académica, sino también la formación personal. Los sábados por la tarde hago voluntariado en la Asociación Anfas con un grupo de niños y adolescentes discapacitados. Son niños que no pueden hacer planes sin supervisión como harían los niños de su edad y los hacen conmigo y el grupo de voluntarios. Empecé en primero de carrera y he seguido hasta ahora. Es algo que recomiendo a cualquier alumno de la facultad que haga.

Durante los veranos he hecho voluntariado en dos países de África. En 2016 estuve en Uganda, trabajando en una clínica por las mañanas y, por las tardes, en un colegio-orfanato. En la clínica aprendí muchos métodos rudimentarios que, por falta de recursos, son los que allí usan para diagnosticar malaria, controlar un embarazo… Tuve la suerte de estar con un médico del que no solo aprendí Medicina, sino que me enseñó muchos aspectos de la relación médico-paciente. El trato que daba a sus pacientes (personas que pobremente sobrevivían en su día a día) era espectacular y uno de los más humanos que he observado, por el momento, en mi breve carrera profesional.

En el colegio-orfanato estudiaban niños de uno de los distritos más pobres del país. Con mi grupo de voluntarios pintamos el colegio y les compramos una cabra para fomentar una fuente de ingresos alternativa. Un año después conseguí los fondos para que la ONG Ugandan Water Project construyera en el colegio un sistema de recogida de agua de lluvia que, mediante una serie de filtrados, la hacía apta para el consumo Humano, ya que su “fuente de agua” era un manantial contaminado. A día de hoy mantengo el contacto con el colegio y me gustaría seguir realizando proyectos con ellos.

Este verano pasado he estado con un amigo de la Facultad de Medicina en Tanzania, esta vez en un colegio de una de las ciudades más grandes del país, Arusha. En el colegio estudiaban 90 niños repartidos en dos clases minúsculas y en cada una solo había una profesora. Nosotros nos encargábamos de ayudar con las tareas del día a día, corrigiendo deberes, ayudando en las clases, preparando la comida… Esta vez organizamos una recogida de fondos para comprar gallinas con dos objetivos: el primero, para que el colegio tuviera una fuente alternativa de ingresos; el segundo, para que la dieta de los niños (basada en harina, agua y azúcar) fuera un poco más variada y completa. También compramos un tanque de agua para que pudieran hacer un pequeño huerto en el colegio y cultivar verduras. Seguimos en contacto con el colegio y planeamos hacer más proyectos en el futuro.

Ambas experiencias me han ayudado a crecer no solo profesionalmente, sino también personalmente, lo cual es fundamental, más aún en una carrera como Medicina. Una de las cosas que más me gusta de la Universidad de Navarra es que tienen este aspecto formativo muy en cuenta e intentan proporcionarlo a los estudiantes mediante charlas, proyectos, TANTAKA… lo cual me parece de vital importancia.

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