De Engracia a Garazi. El misterio de los nombres en Navarra.

PRESENTACIÓN

El presente curso tiene como finalidad acercar a la ciudadanía una parte del patrimonio inmaterial de Navarra: los nombres de personas y de casas. El nombre es un bien universal, obligatorio y gratuito: por tanto, su estudio es una cuestión que interpela y se refiere a cada ser humano, vinculándolo a la larga cadena de personas y circunstancias que han configurado su pasado genealógico.

En el caso concreto de Navarra, a la riqueza antroponímica de cualquier sociedad se une la complejidad de su pasado lingüístico. Territorio de paso a lo largo de su devenir histórico, Navarra se ha configurado como un espacio transitado por numerosos pueblos que dejaron huellas de diverso tipo: el estudio de la antroponimia guarda estrecha relación con el análisis de los desplazamientos de población, particularmente las migraciones desde el norte hacia el sur, ya sea la de bajonavarros hasta 1580 aproximadamente, ya la que protagonizaron los segundones del norte del reino hacia las llanuras del valle del Ebro en busca de tierra cultivable, ya la que impulsó la ganadería trashumante. A este periplo se sumaría a partir del siglo XVI la aventura americana, que hizo posible la difusión a gran escala de los apellidos oriundos de este territorio a lo largo del Imperio: de hecho, una parte de este rico patrimonio se ha conservado sólo en América.

Junto al estudio de nombres y apellidos en el pasado –siguiendo los diferentes tiempos históricos-, el curso se adentra en el análisis de la oiconimia: los nombres de las casas. Hasta fechas muy recientes puede afirmarse que el verdadero sujeto social es la casa, más que el individuo o la familia. Era ella quien verdaderamente detentaba derechos y deberes, de tal manera que sus ocupantes –huéspedes pasajeros, como a veces se les ha podido llamar- se insertaban en la comunidad local a través de ella. El patrimonio conservado para Navarra es riquísimo desde el punto de vista lingüístico, histórico y etnográfico. El estudio del uso del nombre de casa como apellido –son numerosos los ejemplos en que esto sucede- pone de manifiesto el destacado papel de la mujer en la Navarra tradicional, pues no pocas veces era ella la heredera del patrimonio e incluso la que daba el apellido a sus hijos.

Historiadores, lingüistas, sociólogos y heraldistas abordan estas cuestiones a lo largo del curso, con el objetivo de aportar sus conocimientos, analizar los procesos de cambio e interactuar con el público interesado a partir de la experiencia de cada cual. No en vano, se puede afirmar que tanto la onomástica como la oiconimia permiten profundizar en el pasado haciéndolo propio, reconociéndose como parte de él.