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Habilidades de liderazgo en femenino: Cristina Cuesta

Cristina Cuesta, directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco, ha impartido la sesión de clausura de la primera edición del ciclo Habilidades de Liderazgo en Femenino. La iniciativa fue impulsada el pasado mes de octubre por Blanca Ezponda, Eva Ifante y Ana Paula López, estudiantes del Grado en Filosofía, Política y Economía (PPE) de la Facultad de Filosofía y Letras, con el objetivo de acercar a jóvenes universitarias referentes femeninos de distintos ámbitos y profesiones. Ana Paula López firma la crónica de este último encuentro.


El pasado viernes 29 de abril tuvo lugar la despedida de esta primera edición del Ciclo de Habilidades de Liderazgo en Femenino con la invitada fue Cristina Cuesta, directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco. Cuesta es una mujer con inquietud por las injusticias cometidas por el terrorismo. Inquietud que le lleva a luchar cada día, volviéndose una líder en su ámbito laboral.

Pero, ¿qué es un buen líder? ¿Acaso es aquel que expresa sus ideas frente a una multitud? ¿O es aquel que busca soluciones a problemas pertinentes? Ser un buen líder puede tener varias concepciones. Sin embargo, para nuestra invitada no solo es el acto en sí mismo, sino también el proceso que te capacita para ser un líder. Para transformarse en una figura de liderazgo hay que ser capaz de utilizar capacidades como el conocimiento, el razonamiento y el coraje. Se necesita cabeza para poder razonar, para preguntarse qué problema se quiere solucionar. Cuestionar el por qué, el cómo y el dónde del problema. De esta manera aquel que quiera ser líder se enfrenta por primera vez al conflicto.

Tras plantearse las primeras cuestiones aparece la segunda parte del proceso del liderazgo: el razonamiento. Una vez que se tiene claridad en la mente y se sabe qué se quiere hacer viene la tarea más importante del líder: emplear su coraje. No hay que tener miedo al enfrentamiento, a la confrontación y a las consecuencias. El coraje sirve como herramienta que impulsa a las ideas, a las concepciones o a las soluciones para que  trasciendan.

El líder no es líder a menos que utilice estas capacidades, principalmente porque el hecho de serlo se encuentra más en un proceso que en un resultado. Además, Cristina quiso hacer hincapié en una cuestión esencial, y es que hay que recordar que las cosas no se hacen en soledad, sino que siempre hay una red de personas dispuestas a mostrar apoyo.

A lo largo del ciclo de Habilidades de Liderazgo en Femenino se ha podido conocer las diferentes concepciones de aquello que las ponentes consideraban líderes. Concepciones que han variado en su definición, pero que han permanecido fieles a lo que Cuesta llamó las tres Cs (Cabeza, Conocimiento y Coraje). Todas nuestras invitadas han concluido que lo más importante es encontrarla razón  para ser un líder hoy en día. Ser un líder actualmente ya no se ciñe exclusivamente a saber hablar en público o exponer una convicción, sino, a entender también el proceso. 

En conclusión, podemos observar como cada una de las ponentes ha vivido el proceso de transformación de liderazgo de maneras diferentes. Todas ellas representan la aspiración a poder conseguir el mismo objetivo. En cada una de nosotras vive una líder, una mujer que transmite el conocimiento a través de la convicción, valentía y coraje. Ese es el verdadero liderazgo femenino.


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