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Comentarios al Código de Ética y Deontología Médica

Introducción

No es ni extenso ni profundo el conocimiento del Código de Ética y Deontología Médica entre los médicos españoles. Ni mucho mejor parece ser el modo en que se cumplen sus mandatos y consejos. Mientras no tengamos hecha una investigación seria que mida el grado de conocimiento y de aceptación del Código, parece lo más prudente suponer que son muchos los médicos que lo ignoran y pocos los que inspiran en él su conducta. Es una pena, porque, al lado de preceptos que podrían inmunizarnos contra ciertos errores prácticos, el Código anima a vivir ideales éticos que nos ayudarían a los médicos a crecer en estatura profesional y humana, y a tratar a nuestros pacientes con más compasión y respeto.

Sufrimos en España y desde hace ya más de quince años un lamentable vacío en la educación deontológica de los estudiantes de Medicina. Son muchas las promociones de médicos jóvenes que se han visto privados de esa imprescindible formación, justamente cuando más la necesitaban. Es casi seguro que nunca han hablado en serio entre sí de lo que es la ética profesional. Quizás nadie les ha mostrado qué valores y estímulos se contienen en los artículos del Código. Y lo que es peor: han leído en alguna parte que el Código es un residuo vestigial de un modo de entender la profesión, que la deontología es algo que está en vías de extinción.

Necesitamos en España intensificar la presencia del razonamiento ético en nuestros hospitales y consultorios. Son pocos los médicos y pocas las instituciones sanitarias que sienten a fondo y con sinceridad la preocupación por vivir y discutir la deontología de la profesión. Para tratar de remediar esa situación y disipar la ignorancia tan extendida en torno al Código, he decidido reunir en las páginas que siguen unos comentarios al texto del Código de Ética y Deontología Médica, para que sirvan de materia de reflexión a los médicos, sobre todo a los jóvenes, y a los alumnos del curso de Deontología médica. Me gustaría que les ayudara a ir tomando conciencia de sus responsabilidades profesionales presentes o futuras.

Quizá estos Comentarios puedan servir también a los médicos en ejercicio. En primer lugar, a aquellos que tienen el Código como guía ética válida del ejercicio profesional, pero que consideran que su contenido es tan obvio que no necesita ser estudiado: a estos colegas, estos Comentarios les recordarán algunas nociones olvidadas y les descubrirán que el tiempo no pasa en balde sobre la Deontología médica, que el Código se enriquece con las aportaciones de la ética biomédica contemporánea. En segundo lugar, a los que tienen hacia el Código una actitud desdeñosa o escéptica, para que examinen a la luz de los contenidos del Código sus prejuicios y así puedan llegar a conclusiones más razonadas y con más fundamento. Tengo también la esperanza de que estos Comentarios puedan servir, a los miembros de las Comisiones de Deontología de los Colegios, de apoyo en su tarea, tan delicada y difícil, de juzgar los conflictos con ecuanimidad y competencia.

Y espero que todos me hagan llegar sus observaciones y sus críticas.

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Es justo que haga constar aquí mi gratitud a quienes, de diferentes modos, me han ayudado a preparar este libro. A mis compañeros de la Comisión Central de Deontología del Consejo General de Colegios de Médicos de España y de la Comisión de ética del Comité Permanente de los Médicos de la CE, y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, pues de todos ellos he aprendido mucho. A mis estudiantes que, año tras año, mantienen mi esperanza de que la ética médica arraigará en España. Finalmente, a mis colaboradores del Departamento de Bioética, en especial al Dr. Antonio Pardo, que se tomó el cuidado de convertir un montón de folios en un libro.

Pamplona, febrero de 1992