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El acuerdo pesquero del Brexit arranca sin satisfacer del todo a nadie

España, aunque afectada, no se ve tan perjudicada como otros socios europeos

La salida del Reino Unido de la Unión Europea finalmente se materializó el último día de 2020. El compromiso sobre la pesca fue el último punto de las arduas negociaciones y las diferencias solo se superaron unas jornadas antes del inaplazable ‘deadline’. El acuerdo de pesca alcanzado contempla que durante cinco años y medio los buques comunitarios seguirán teniendo acceso para pescar en aguas británicas. Aunque afectada, España no se ve tan perjudicada como otros socios europeos.

Flota pesquera en la localidad gallega de Ribeira [Luis Miguel Bugallo]

ARTÍCULO Ane Gil

El Acuerdo de Retirada que culminaba el Brexit se encalló en su recta final en la cuestión de la pesca, a pesar de que la actividad pesquera del Reino Unido en sus aguas solo contribuye al 0,12% del PIB británico.

Esa discusión, que estuvo a punto de hacer descarrilar las negociaciones, se centró en la delimitación de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), el ámbito más allá de las aguas territoriales –a una distancia máxima de la costa de 200 millas náuticas (unos 370 kilómetros)– en las que un país ribereño tiene derechos soberanos para explorar y explotar, conservar y administrar los recursos naturales, ya sean vivos o no vivos. En la ZEE del Reino Unido hay caladeros muy ricos en pescado, que representan, con una media de 1.285 millones de toneladas de pescado al año, según un estudio de 2019 de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, el 15% del total de la pesca de la UE. De estas capturas, solo el 43% fue realizado por pescadores británicos, mientras que el 57% restante fue llevado a cabo por los demás países de la UE. Los países europeos que tuvieron acceso a la pesca en aguas británicas fueron España, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Países Bajos, Irlanda y Suecia.

Por tanto, la entrada en vigor del Brexit marcaría el abandono del Reino Unido de la Política Pesquera Común, que define el acceso de los buques europeos a la Zona Económica Exclusiva.

Perspectivas iniciales

Durante su permanencia en la UE, El Reino Unido formó parte de la Política Pesquera Común, por la que todas las flotas pesqueras de los estados miembros de la UE tienen igual acceso a las aguas europeas. En la UE, los derechos de pesca son negociados anualmente por los ministros de cada estado miembro y las cuotas nacionales (cantidad de pescado de cada especie que la flota de cada país puede capturar) se establecen utilizando datos históricos como referencia.

La flota pesquera española siguió de cerca las negociaciones, ya que tenía mucho que perder con un mal convenio. Por un lado, un Brexit sin acuerdo podía suponer una reducción de ingresos de 27 millones de euros relacionados con la pesca en aguas británicas; también conllevaría una drástica reducción de las capturas de merluza, pez gallo y caballa para los barcos pesqueros españoles especializados en estas especies. Por otro lado, el empleo también se vería afectado si el Acuerdo establecía una reducción drástica de las capturas. Son ochenta las embarcaciones españolas que tienen licencia para pescar en aguas británicas, lo que supone casi 10.000 puestos de trabajo relacionados con esta actividad.

Las negociaciones

Hasta el Brexit, las aguas británicas y su explotación se negociaban en conjunto con el resto de las áreas marítimas de la Unión Europea. Bruselas intentó mantener esta relación aunque el Reino Unido abandonara la UE, por lo que la posición de los negociadores europeos se centró en preservar el sistema de cuotas de pesca que había estado vigente, por un plazo de quince años. Sin embargo, el primer ministro británico, Boris Johnson, siempre descartó cualquier acuerdo comercial que otorgara a los barcos europeos acceso a aguas británicas, a cambio de mejores condiciones para los servicios financieros británicos en el mercado único como ofrecía Bruselas. Londres quería implementar un régimen similar al noruego, que negocia año a año las capturas de las flotas de la UE en sus aguas, con la diferencia de que en el caso noruego el pacto se refiere a media docena de especies, frente a las casi cien que hay en aguas británicas.

Debemos tener en cuenta que el sector de servicios representa el 80% del PIB del Reino Unido, mientras que las actividades pesqueras son solo el 0,12%. Por lo tanto, es bastante evidente que las posiciones de Londres en el apartado de pesca fueron más políticas que económicas. Y es que, aunque las actividades pesqueras tienen escasa incidencia en la economía británica, el sector pesquero sí tiene importancia política para la causa euroescéptica, ya que recuperar el control de las aguas era una de las promesas en el referéndum del Brexit. Así, este asunto convirtió en un símbolo de soberanía nacional.

El punto de partida de las negociaciones fue la exigencia del Gobierno británico de repatriar hasta el 80% de las capturas en sus aguas de control, mientras que la UE ofreció devolver al Reino Unido entre un 15% y un 18%. Johnson quería mantener la gestión de la explotación de sus aguas y negociar con la Unión Europea como socio preferente. Expresó su intención inicial de establecer, a partir de enero de 2021, negociaciones más frecuentes sobre cómo pescar en su ZEE. Esto dio lugar a un acuerdo final que implica que los buques europeos seguirán pudiendo pescar en aguas británicas durante cinco años y medio, a cambio de devolver el 25% de las cuotas que los buques comunitarios pesquen allí, volumen cuyo valor se estima en unos 161 millones de euros. A cambio, los productos pesqueros seguirán entrando en el mercado europeo con arancel cero. Tras esa etapa de transición, la UE y el Reino Unido deberán renegociar año tras año. Si el acuerdo es vulnerado, existen mecanismos que garantizan compensaciones, como el establecimiento de tarifas.

Consecuencias para España y vecinos europeos

El acuerdo provocó descontento en el sector pesquero del Reino Unido, que acusó a Johnson de ceder en este acuerdo. La Federación Nacional de Organizaciones de Pescadores expresó su decepción al ver que solo se habían introducido cambios marginales en las cuotas y que las flotas de la UE seguirían teniendo acceso a aguas británicas hasta el límite de las seis millas. El primer ministro respondió que el Reino Unido podría capturar ahora “cantidades prodigiosas de pescado extra”.

Por el momento, Reino Unido ya se ha encontrado con algunos problemas. El nuevo acuerdo aduanero ha estado provocando retrasos y los camiones deben ser revisados en las fronteras. Con un repentino exceso de producción, no habrá suficientes veterinarios para realizar los certificados sanitarios de exportación necesarios. Por lo tanto, los nuevos requisitos burocráticos han provocado varios casos de mariscos que se pudren en los muelles antes de que puedan exportarse a la UE. Se estima que la industria pesquera está perdiendo 1 millón de libras por día debido a estos nuevos requisitos, lo que ha provocado que muchos pescadores reduzcan sus capturas diarias.

Pero los pescadores de la UE también se verán afectados, pues hasta ahora obtenían capturas en aguas británicas con un valor total anual de 650 millones de euros, según el Parlamento Europeo, especialmente a cargo de buques daneses, holandeses y franceses. Además, Bélgica es uno de los países que más se ve más afectado, pues el 43% de sus capturas se da en aguas británicas; ahora tendrá que reducir sus capturas en un 25% durante los próximos 5 años. Además, los pescadores belgas solían desembarcar su pescado en puertos británicos y luego llevarlo en camión a Bélgica. Sin embargo, esto ya no será posible. Junto a Bélgica, otros países que más sufrirán por la pérdida de los derechos de pesca a causa del Brexit son Irlanda, Dinamarca y Países Bajos.

En cuanto a España, el sector pesquero ha reconocido su malestar por la negociación anual que tendrá lugar tras el quinquenio inicial, así como por las consecuencias en la futura distribución del resto de cuotas de pesca, en la propia Política Pesquera Común, en el intercambio de cuotas entre países y en la gestión sostenible de las poblaciones marinas. No obstante, a corto plazo la flota española no parece verse tan afectada en comparación con otros países europeos.

De hecho, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, valoró positivamente este acuerdo, considerándolo un “buen acuerdo, que aporta estabilidad y seguridad jurídica”. Planas argumentó que la reducción del 25% del valor medio de las capturas de los ocho países europeos que pescan en aguas británicas tiene efectos limitados sobre la actividad pesquera española y, a modo de ejemplo, afirmó que las capturas de merluza solo se reducirán en un 1%. Es decir, la cuota actual del 29,5% bajaría hasta el 28,5% en 2026. Además, otras especies de mayor interés para España (como la caballa, el jurel y la bacaladilla) no se han incluido en el acuerdo y no hay rebajas en especies de aguas profundas de gran demanda (como el sable negro o los granaderos). En conclusión, Planas afirmó que España solo ha cedido en 17 de los 32 recursos pesqueros que el país tiene asignados. Sin embargo, le toca a Bruselas entrar en detalles y decidir las cuotas de pesca durante el período de transición abierto el 1 de enero, en el que los ocho países que pescan en aguas británicas tendrán cuotas más bajas.

En conclusión, Gran Bretaña ahora tiene la capacidad de dictar sus propias reglas en materia de pesca. Para 2026, el Reino Unido puede decidir retirar completamente el acceso de los barcos de la UE a aguas británicas. Pero la UE podría entonces responder suspendiendo el acceso a sus aguas o imponiendo aranceles a las exportaciones de pescado del Reino Unido.

La oportunidad del Gobierno Draghi

El expresidente del BCE se pone al frente de Italia con una agenda de reformas y una vuelta al atlantismo

Después de unos años de inestabilidad política, Italia estrenó a mediados de febrero un Gobierno en principio más fuerte, presidido por Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo. Su perfil técnico, su prestigio tras ocho años en la gobernanza europea y la conformación de un Gobierno de cierto carácter de unidad nacional constituyen una oportunidad para que Italia supere la actual crisis sanitaria y económica y emprenda las reformas que el país necesita.

Mario Draghi, al aceptar el encargo de formar Gobierno, en febrero de 2021 [Presidencia de la República]

ARTÍCULO Matilde Romito, Jokin de Carlos Sola

Desde hacía más de un año el Gobierno del primer ministro italiano Giuseppe Conte estaba siendo fuertemente contestado desde dentro, especialmente por las discrepancias de Italia Viva, el partido liderado por Matteo Renzi, en materia económica. La gota que colmó el vaso fue la oposición de Renzi al plan propuesto por Conte para el uso de las ayudas provenientes del Fondo de Recuperación puesto en marcha por la Unión Europea para hacer frente a la crisis causada por la pandemia de Covid-19. Conte perdió la mayoría el 13 de enero a raíz de la dimisión de tres ministros pertenecientes a Italia Viva y el 26 de enero presentó su renuncia. El 3 de febrero el presidente de la República, Sergio Mattarella, encargó la formación del nuevo Gobierno a Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo (BCE).

En el arranque de su mandato, Mario Draghi estableció sus objetivos. Destacó la importancia de que el país mantenga cierta unidad en un momento histórico tan difícil e indicó que su prioridad será ofrecer más oportunidades y luchar contra el statu quo que impide la aplicación de reformas.

El 17 de febrero, Mario Draghi obtuvo la confianza del Parlamento, registrando una de las mayorías más amplias desde la Segunda Guerra Mundial. Draghi formó entonces un Gobierno integrado por diferentes fuerzas políticas, con el propósito de afrontar en un marco de unidad nacional la gestión de las consecuencias de la pandemia: además de diversos ministros técnicos (8) en el Gabinete están representados el Movimiento 5 Estrellas (4), el Partido Democrático (3), la Lega (3), Forza Italia (3), Liberi e Uguali (1) e Italia Viva (1). Esa diversidad interna, que en algunos temas se manifiesta en posiciones opuestas, podría acarrear cierta inestabilidad gubernamental.

Política nacional: recuperación y reformas

El Gobierno Draghi se ha propuesto como prioridad la campaña de vacunación y la reactivación económica, así como reformas en el sistema fiscal y en la administración pública y de la Justicia. El expresidente del BCE ha mostrado cierta capacidad tanto de innovación en las estructuras organizativas como de delegación de tareas, todo ello afrontado con celeridad, según su máxima de que “lo haremos pronto, lo haremos prontísimo”.

Acelerar la vacunación

En cuanto a la campaña de vacunación, Draghi está aplicando maximización y firmeza. En primer lugar, reformó las cumbres administrativas encargadas del plan de vacunación y designó nuevo comisario extraordinario para la emergencia Covid-19 al general Francesco Paolo Figliuolo, un militar experto en logística. Para entonces la dosis suministradas diariamente llegaban 170.000, pero Figliuolo, junto con el director de la Protección Civil, Fabrizio Curcio, y el ministro de Salud, Roberto Speranza, han puesto como objetivo triplicar ese número. Para ello se han establecido nuevos lugares de vacunación, como empresas, gimnasios o aparcamientos vacíos, y se ha promovido una movilización de personal sanitario en labores de vacunación.

También el Gobierno Draghi ha adoptado mayor firmeza a nivel internacional, como fue la decisión de bloquear la exportación a Australia de 250.000 dosis de la vacuna AstraZeneca. Aunque apoyada por la UE, la medida cogió por sorpresa a muchos países y convirtió a Italia en el primer miembro de la UE en aplicar dicho mecanismo legal. El 12 de marzo el Gobierno anunció la posibilidad de la futura producción en Italia de alguna de las vacunas ya aprobadas internacionalmente.

Economía: reformas estructurales

La agenda económica del nuevo Gobierno será caracterizada por reformas estructurales para promover la productividad, así como por la aplicación de ayudas económicas dirigidas a los más afectados por la crisis, con el objetivo de relanzar el país y luchar contra las nuevas desigualdades sociales. El Gobierno está ultimando el Plan de Recuperación que debe presentar a Bruselas para la obtención de los fondos previstos por la UE.

Durante su mandato como presidente del BCE Draghi promovió reformas estructurales en varios países europeos; por consiguiente, su liderazgo será clave para la promoción de reformas que miren al aumento de la productividad, la reducción de la burocracia y la mejora de la calidad de la educación. El Gobierno promete mayor gasto en la educación y la promoción de una economía más sostenible y digitalizada, como reclama el Green Deal de la UE.

A través del decreto legislativo “Sostegni”, el Gobierno está poniendo en marcha un plan de ayudas. Algunas de ellas van dirigidas a sufragar la modificación del marco de despidos implementado por Conte, pero ello requiere una negociación de mayor consenso.

Agilización de la Administración Pública y la Justicia

La reforma de la administración pública ha sido confiada a Marco D’Alberti, abogado y profesor de Derecho Administrativo en La Sapienza de Roma. La reforma seguirá dos caminos: mayor conectividad y una puesta al día de las competencias de los funcionarios públicos.

En relación con la Justicia, el propósito es aplicar varias de las recomendaciones trasladadas por la UE en 2019 y 2020. Entre otras medidas, la UE pide una mayor eficiencia del sistema judicial civil italiano, mediante una mayor rapidez del trabajo de los tribunales, una mejor distribución de la carga de trabajo, la adopción de normas procedurales más simples y una activa represión de la corrupción.

Política Exterior: atlantismo y menor entusiasmo con China

Una de las primeras consecuencias de la elección de Draghi como primer ministro ha sido la nueva imagen de estabilidad y disposición a la cooperación que Italia ha pasado a proyectar no solo en Bruselas sino también en Washington, tanto desde el punto de vista político como económico. No obstante, muchos aspectos de la política exterior de Conte van a ser mantenidos, dada la continuidad de Luigi di Maio como ministro de Exteriores.

Más allá de Europa, las prioridades de Draghi van a ser principalmente dos: el nuevo acercamiento a Washington –en el marco de un convencido atlantismo, dentro del multilateralismo­– y el refuerzo de la política italiana en el Mediterráneo. La llegada de Draghi también tiene el potencial de romper con el acercamiento a China efectuado por Conte, como la inclusión de puertos italianos en la Nueva Ruta de la Seda. Si bien esto puede asegurar a Italia como un aliado principal estadounidense, cualquier decisión deberá tener en cuenta la inversión china que puede comprometerse.

Contribución a la gobernanza europea

Italia es la tercera economía de la UE y la octava del mundo, por lo que su desempeño económico tiene cierta repercusión internacional. Draghi ha asegurado su compromiso con la recuperación y sus contactos con las élites europeas pueden ayudar a rebajar la tensión en las discusiones con los demás miembros de la UE sobre el reparto de fondos, especialmente el llamado Next Generation EU. Durante la Crisis del Euro Draghi fue uno de los principales defensores de reformas estructurales y ahora estas vuelven a ser vitales para evitar un aumento del gasto que pueda hacer crecer demasiado la deuda o recortes de presupuesto que dañen el crecimiento.

Draghi ha declarado que “sin Italia no hay Europa, pero sin Europa hay menos Italia” y se propone hacer de Italia un sujeto más activo y comprometido en Europa, al tiempo que trata de equilibrar los intereses de Francia, Alemania y Países Bajos. La partida de Merkel a finales de 2021 abre la posibilidad de un vacío de poder en el Consejo Europeo; siendo Francia e Italia la segunda y tercera economía su colaboración podría aportar estabilidad y garantizar la persistencia del Fondo de Recuperación. Esto a su vez puede terminar ocasionando problemas de gobernanza con Alemania y Países Bajos en caso de que hubiera desacuerdos a la hora del uso de los fondos. No obstante, Draghi se ha mostrado reticente a las propuestas geopolíticas de Francia de establecer a Europa como un actor independiente de Estados Unidos. Esto puede terminar envenenando la potencial nueva relación especial entre Roma y Paris.

El anuncio de voluntad de diálogo y concordia tanto con Turquía como Rusia puede acabar provocando problemas en Bruselas con otros países. En el caso turco puede comprometer las relaciones con Grecia en el Mediterráneo. Sin embargo, la fuerte crítica a Erdogan, al que llamó dictador, por haber humillado diplomáticamente a Ursula von der Leyen en su visita a AnKara, parece descartar aproximaciones contraproducentes. Por otra parte, su deseo de diálogo también con Moscú puede acabar sentado mal en las capitales bálticas, así como en Washington. 

El Mediterráneo: inmigración, Libia y Turquía

Draghi también se ha referido a zonas estratégicas fuera de la UE cercanas a Italia: el Magreb, Oriente Medio y el Mediterráneo. Respecto a este último las prioridades italianas no parece que vayan a cambiar: el objetivo es controlar la inmigración. Para ello Draghi espera establecer cooperación con España, Grecia y Chipre.

En esta área la estabilidad de Libia es importante, y seguirá el apoyo italiano al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) establecido en Trípoli, uno de cuyos principales defensores en la UE ha sido Luigi Di Maio, que continúa al frente de Exteriores. El primer ministro libio Abdul Hamid Dbeibah ha declarado estar preparado para colaborar en temas de Inmigración con Draghi, pero este parece ser escéptico hacia los tratos bilaterales y preferirá que se realice en un marco europeo.

Esto va en contra de la política de Grecia y Francia, quienes apoyan al Ejército Nacional Libio, establecido en Tubruk, debido a las conexiones islamistas del GNA y el apoyo de Turquía a estos. Estas diferencias en relación con Libia ya han causado problemas y han dificultado la posibilidad de establecer sanciones contra Ankara.

Aprovechar la oportunidad

El nuevo Gobierno Draghi supone la oportunidad para Italia de poder alcanzar cierta estabilidad política después de unos años de vaivenes. La integración en el mismo Gobierno de personas de diferentes procedencias ideológicas puede contribuir a la unidad nacional que requiere la presente situación. La emergencia y excepcionalidad que supone la crisis de Covid-19 dan a Italia una oportunidad para aplicar no solo medidas contra la pandemia sino también cambios estructurales radicales que transformen la economía y la administración pública, algo que en otras circunstancias encontraría demasiadas trabas.

Por otra parte, aunque dentro de cierta continuidad, el Gobierno de Draghi supone un cambio en el tablero estratégico internacional, no solo para Bruselas, Berlín y París sino también para Washington y Pekín, dado que las tendencias más atlantistas lo alejarán tanto de Rusia como de China.

Los gobiernos italianos no son famosos por su duración y tampoco este ofrece garantías de permanencia, teniendo en cuenta además que el esfuerzo de unidad realizado obedece a la temporalidad de la crisis. No obstante, el perfil del propio Draghi proyecta una imagen de seriedad y responsabilidad.

Emmanuel Macron, ¿heredero de Napoleón III?

Intento de ambos de recolocar a Francia en el centro geoestratégico de Europa, con oposición de Alemania

El sobrino de Napoleón Bonaparte y el actual presidente de la República Francesa no son vidas completamente paralelas, pero entre ambos existen algunas similitudes realmente sugerentes. Es frecuente afirmar que los presidentes franceses reviven algo del empaque añorado de la monarquía decapitada; en el caso de Macron hay probablemente mucho de eso, pero también la asunción de unos imperativos geopolíticos ya evidenciados en el Segundo Imperio.

Napoleón III con uniforme en un retrato de 1850, y Macron en su mensaje televisado de Nochevieja de 2019

ARTÍCULO José Manuel Fábregas

El hecho de que Emmanuel Macron decidiera que la cumbre del G7 se celebrara en la ciudad vascofrancesa de Biarritz en agosto de 2019 hizo que se produjera un acercamiento simbólico con la figura de Napoleón III. El emperador, y sobrino de Napoleón Bonaparte, transformó el antiguo pueblo pesquero en un núcleo vacacional cosmopolita donde se reunían aristócratas europeos y miembros de las altas esferas políticas a escala internacional. Por su parte, Macron volvió a situar a Biarritz como el escenario de las grandes discusiones políticas mundiales.

Así confluyen dos personalidades que, con el atractivo de haber sido los más jóvenes jefes de Estado del país, comparten dos aspectos fundamentales en su forma de entender la política francesa. Primero, la influencia que ha tenido en ambos su infancia a la hora de desarrollar una forma personalista de entender la jefatura del Estado. Y, segundo, cómo los dos han intentado recolocar a Francia en el centro geoestratégico de Europa y han sido obstaculizados por Alemania. 

Cuál es el papel que debe tener el jefe del Estado

Dado que nació siendo quinto en el orden sucesorio de Napoleón I, el joven Luis Napoleón Bonaparte nunca previó que llegaría a convertirse en heredero de la casa imperial en 1832. Según cuenta su biógrafo Paul Guériot, su madre, Hortensia de Beauharnais, le inculcó desde pequeño la idea de que estaba destinado a reconstruir el ya acabado Imperio Napoleónico. La insistencia de su madre por que tuviera una perfecta formación intelectual y militar transformaron a Luis Napoleón –que recibió educación del jacobino, y seguidor de la figura de Robespierre, Philippe Le Bas– en una persona solitaria, tímida y megalómana obsesionada por restaurar la Francia Napoleónica[1].

La revolución de febrero de 1848, según Jacob Talmon, era inevitable “aunque fue, sin embargo, un accidente”[2]. El historiador israelí explica que los levantamientos en varios lugares de Europa fueron una reacción directa a la reordenación territorial del Congreso de Viena (1815). En este contexto de descontento o desilusión por el sistema de la Restauración, la figura de Luis Napoleón Bonaparte pudo haberse beneficiado de la imagen de revolucionario romántico que le habían asignado los periódicos y escritos de opinión de la época. Tras unos fallidos intentos de golpe de estado en Estrasburgo (1836) y en Bolonia (1840), el futuro emperador pasó un breve periodo de tiempo en prisión. Esto fue un aspecto determinante en la construcción del personaje de héroe romántico que tanta admiración despertó en una sociedad amante de las novelas de Alejandro Dumas[3]. La explotación de esta personalidad mediante un gran aparato propagandístico le permitió ganar holgadamente las elecciones de diciembre de 1848. Así, también podría decirse que el establecimiento del Segundo Imperio –ratificado por un plebiscito popular en noviembre de 1852– fue el siguiente paso en su principal proyecto político: el renacimiento de la Francia Napoleónica.

Por su parte, el actual presidente de la República Francesa también experimentó una infancia sobreprotectora que forjó, al igual que el último emperador de Francia, una personalidad solitaria y una forma individualista de entender la política. Anne Fulda subraya en su biografía de Emmanuel Macron que, al nacer un año después de la muerte de su hermana mayor y tras un complicado parto, su nacimiento fue considerado como un milagro. Esto pudo haber fomentado, junto con una educación competitiva en la que sobresalió como “niño prodigio”, su auto convencimiento de estar destinado a gobernar el país[4]. Sin embargo, su elección como jefe de Estado no fue fruto de una estrategia a largo plazo, sino más bien, como la de Luis Napoleón, de un movimiento táctico. La imagen renovadora que Macron ofrecía fue aprovechada de manera inteligente en unos comicios en los que se enfrentaba a rivales que presentaban ciertas debilidades comunicativas, como aquellos con un perfil bajo como François Fillon (republicano) y Benoît Hamon (socialista), u otros con tonos más extremistas como Marine Le Pen (Frente Nacional) y Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa).

En 2015, siendo todavía ministro de Economía, Emmanuel Macron hizo una interesante reflexión para el semanario Le 1 sobre cuál era el rol del presidente en Francia. Entendía que los ciudadanos franceses sentían una carencia tras la caída de la monarquía que habían intentado llenar mediante el fortalecimiento de la figura del presidente. Este excesivo peso del personalismo en la forma de entender la política de Macron también se ha demostrado recientemente en el relevo de Édouard Philippe como primer ministro. Debido a que la popularidad de este había crecido en el último año al mostrarse más carismático y calmado en contrapunto con la sobreactuación y el abusivo protagonismo del presidente, Macron escogió como su sustituto a Jean Castex, con un perfil más tecnócrata que no ensombrezca al presidente de cara a su reelección.

Qué papel debe jugar Francia en Europa

Este firme compromiso de ambos dirigentes por darle una mayor importancia y visibilidad al cargo de jefe del Estado trasciende las fronteras del país galo. Napoleón III y Emmanuel Macron también comparten el deseo de situar a Francia en el centro del equilibrio europeo.

Habiendo ganado las elecciones con un discurso en contra del orden heredado del Congreso de Viena, Napoleón III tenía su propio proyecto europeo basado en la libre integración o separación de las distintas identidades nacionales del viejo continente. Un claro ejemplo de ello fue la Guerra de Crimea (1854-1856). Temiendo que el decadente Imperio Otomano acabase siendo vasallo de Rusia, el emperador defendió, junto al Reino Unido y al Reino de Cerdeña, su independencia de los otomanos en un conflicto que separaría a Rusia de las demás potencias occidentales temporalmente[5]. El tratado de París (1856) no solo finalizaría la guerra, sino que también motivaría a Napoleón III a iniciar una política intervencionista en Europa.

El sueño imperial de Napoleón III le obligó a desarrollar una activa política exterior centrada en la ampliación de las fronteras francesas y el reordenamiento del continente teniendo en cuenta dos valores principales: el nacionalismo y el liberalismo. Sin embargo, comenta con acierto Henry Kissinger que su labor diplomática fue hasta tal punto confusa que “Francia no obtuvo nada”[6]. Al apoyar la unificación de Italia a costa de la pérdida de territorio del Imperio Austríaco, Napoleón favoreció involuntariamente la creación de Alemania. Estos hechos debilitaron fuertemente la influencia geoestratégica de Francia de cara a ese nuevo orden europeo al que aspiraba. En cambio, fueron las inteligentes tácticas diplomáticas de Bismarck las que realmente acabarían con el sistema de Viena, acelerando la caída del Segundo Imperio francés en la batalla de Sedán (1870).

Junto a esto, Emmanuel Macron se presenta como el salvador de la Unión Europea en un contexto marcado por el auge de movimientos populistas y euroescépticos. No obstante, sus ambiciosos proyectos de reformas se han topado con la reticencia de Angela Merkel.

En una reciente entrevista para The Economist, Emmanuel Macron señaló que la OTAN estaba en “muerte cerebral” y que Europa se encontraba “al borde del precipicio” al depender de Estados Unidos y no contar con una independencia en términos de defensa. Macron opta por una mayor integración de la Unión Europea en el ámbito estratégico, llegando a proponer incluso un único ejército paneuropeo. A modo de respuesta, la canciller alemana Angela Merkel le objetó que en este momento Europa no tiene capacidad para defenderse por sí sola y que, consecuentemente, depende de la Alianza Atlántica. Además, Macron también ha desafiado el aparente acuerdo entre los países de la Unión respecto a la incorporación de nuevos miembros y la relación con Rusia. El veto del presidente francés a una posible incorporación de Albania y Macedonia del Norte, alegando que no cumplían las cláusulas de la UE sobre corrupción, ha llegado a ser calificado como un “error histórico” al dejar el futuro de los países balcánicos a merced de Rusia y China. Esta posición no la comparte respecto a Rusia, con la cual está dispuesto a destensar las relaciones diplomáticas e incluso sugiere una mayor integración del país en Europa.

En definitiva, Emmanuel Macron y Napoleón III comparten una visión excesivamente egocéntrica. La sobreexposición de determinadas características personales en asuntos de Estado y la desmedida pretensión de liderazgo en Europa son dos aspectos comunes a estos dos jóvenes líderes. Pese a que la historiografía ya ha juzgado los errores que precipitaron a Luis Napoleón al exilio, todavía queda por saber si Macron está o no condenado a repetir la historia de su antecesor.

 

[1] Guériot, P. (1944). Napoleón III. Madrid: Ediciones Técnicas.

[2] Talmón, J.L. (1960). Mesianismo político. La etapa romántica. Ciudad de México: Ed. Aguilar.

[3] Guériot, P. (1944). Napoleón III. Madrid: Ediciones Técnicas.

[4] Fulda, A. (2017). Emmanuel Macron, el presidente que ha sorprendido a Europa. Madrid: Ediciones Península.

[5] Milza, P. (2004). Napoleón III. París: Éditions Perrin.

[6] Kissinger, Henry (1994). Diplomacia (Primera Edición). Barcelona: Ediciones B.

 

Brexit: Acuerdo de mínimos in extremis

Un acuerdo de mínimos en el último momento evita el caos de un Brexit sin acuerdo, pero se tendrán que seguir negociando flecos durante los próximos años.

Fragmento de mural sobre el Brexit [Pixabay]

ANÁLISIS Pablo Gurbindo

Después de que el Reino Unido saliera oficialmente de la Unión Europea el 31 de enero de 2020 a medianoche, con la entrada en vigor del Acuerdo de Retirada, parecía que el asunto que ha prácticamente monopolizado el debate en Bruselas en los últimos años quedaba zanjado. Pero nada más lejos de la realidad. Se había resuelto el “Brexit político”, pero aún restaba por resolver el “Brexit económico”.

Este acuerdo dispuso para evitar el caos un periodo de transición de 11 meses, hasta el 31 de diciembre de 2020. Durante este periodo el Reino Unido, a pesar de estar ya fuera de la UE, tenía que seguir sometiéndose a la legislación europea y al Tribunal de Justicia de la UE como hasta ahora, pero sin tener voz y voto comunitario. El objetivo de esta transición era el dar tiempo a ambas partes para llegar a un acuerdo para definir la relación futura. Todas las partes sabían que en 11 meses no iba a dar tiempo. Solo un nuevo acuerdo comercial tarda años en negociarse, el acuerdo con Canadá tardó 7 años, por ejemplo. Para ello el periodo de transición incluía una posible prorroga antes del 30 de junio, pero Johnson no quiso pedirla, y prometió a sus ciudadanos tener un acuerdo comercial para el 1 de enero 2021.

Con el miedo de un posible Brexit sin acuerdo, y las graves consecuencias que tendría para las economías y ciudadanos de ambas partes, finalmente se llegó a un acuerdo el 24 de diciembre, solo una semana antes del fin del periodo de transición.

Este acuerdo entró en vigor el 1 de enero de 2021 de manera provisional, dado que en una semana no daba tiempo a que fuera aprobado. Ahora cabe preguntarse: ¿En qué consiste este acuerdo? ¿Cuáles han sido los puntos de fricción? ¿Y cuáles han sido las primeras consecuencias palpables durante estos primeros meses?

El Acuerdo de Comercio y Cooperación (ACC)

Lo que hay que dejar claro desde un principio es que este es un acuerdo de mínimos. Es un Brexit duro. Se ha evitado el Brexit sin acuerdo que hubiera sido catastrófico, pero sigue siendo un Brexit duro.

El ACC entre el Reino Unido y la Unión Europea comprende un acuerdo de libre comercio, una estrecha asociación en materia de seguridad ciudadana y un marco general de gobernanza.

Los puntos más importantes del Acuerdo son los siguientes:

Comercio de bienes

El ACC es muy ambicioso en este sentido, pues establece un libre comercio entre las dos partes sin ningún tipo de arancel o cuota a ningún producto. Si no hubiera habido acuerdo en este sentido, su relación comercial se hubiera regido por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), con sus cuotas y aranceles correspondientes. No obstante, este libre comercio tiene un pero. Esa ausencia de cualquier tipo de arancel o cuota es solo para los productos “originarios británicos”, y aquí es donde radica la complejidad.

Las reglas de origen están detalladas en el ACC, y aunque por regla general el acuerdo es generoso para calificar a un producto como “británico”, hay determinados sectores donde esta certificación será más exigente. Por ejemplo, para que un vehículo eléctrico producido en el Reino Unido y exportado a la UE evite aranceles es necesario que por lo menos el 45% de su valor añadido sea británico o europeo y que su batería sea íntegramente británica o europea. A partir de ahora demostrar el origen de cada envío en ciertos sectores va a convertirse en un infierno burocrático que antes del 31 de diciembre no existía. Y la reexportación de productos extranjeros sin transformación desde suelo británico a Europa ahora va a tener que sufrir un doble arancel: uno de entrada al Reino Unido y otro de entrada a la Unión.

Pero, aunque no existan ningún tipo de arancel o cuota en los productos, el flujo comercial habitual no se va a mantener. Por ejemplo, en el ámbito del comercio de productos agroalimentarios, la ausencia de acuerdo en el régimen sanitario y fitosanitario del Reino Unido significa que desde ahora para el comercio de estos productos van a ser necesarios certificados sanitarios que antes no lo eran. Este incremento del “papeleo” puede tener importantes consecuencias para los productos que sean más fácilmente sustituibles, pues los importadores de estos productos van a preferir ahorrarse esta burocracia extra cambiando los proveedores británicos por otros europeos.

Servicios financieros

En materia de servicios el acuerdo es bastante pobre, pero destaca la falta de acuerdo respecto de los servicios financieros, sector muy importante para el Reino Unido, que genera por sí solo el 21% de las exportaciones por servicios británicas.

Mientras el Reino Unido formaba parte de la Unión sus entidades financieras podían operar libremente en todo el territorio comunitario gracias al “pasaporte financiero”, ya que todos los Estados Miembros tienen acordadas unas normas de regulación y de supervisión de los mercados similares. Pero esto ya no aplica al Reino Unido.

El Gobierno británico decidió unilateralmente mantener el fácil acceso a sus mercados de las entidades comunitarias, pero la Unión no ha respondido recíprocamente.

Ante la ausencia de acuerdos en materia financiera, la normativa europea referida a entidades de terceros países, como regla general, sencillamente facilita a estas entidades el instalarse en la Unión para poder operar en sus mercados.

Uno de los objetivos de la UE con esta falta de reciprocidad puede haber sido el deseo de arrebatar a la City de Londres, primera plaza financiera europea, parte de su capital.

Ciudadanos

La mayor parte de este apartado quedó resuelto con el Acuerdo de Retirada, que garantizaba de por vida el mantenimiento de los derechos adquiridos (residencia, trabajo…) para los ciudadanos europeos que ya se encontraran en suelo británico, o los británicos que se encontraran en suelo europeo.

En el ACC se ha acordado la supresión de la necesidad de solicitar visado bilateralmente para estancias turísticas que no excedan los 3 meses. Para estos casos ahora será necesario llevar el pasaporte, no bastará con el documento nacional de identidad. Pero para estancias superiores se requerirán visados de residencia o de trabajo.

En cuanto al reconocimiento de titulaciones y cualificaciones profesionales y universitarias, a pesar del interés del Reino Unido de que se mantuvieran de forma automática como hasta ahora, la UE no lo ha permitido. Esto podría suponer por ejemplo que profesionales titulados como abogados o enfermeros tengan más dificultades para que se les reconozca su título y puedan trabajar.

Protección de datos y cooperación en seguridad

El acuerdo va a permitir mantener la cooperación policial y jurídica, pero no con la misma intensidad que antes. El Reino Unido ya no formará parte de las bases de datos comunitarias sobre estos asuntos. Los intercambios de información solo se harán a instancia de parte, ya sea solicitando información como enviando por iniciativa propia.

Las relaciones británicas con Europol (Oficia Europea de Policía) o con Eurojust (Agencia europea para la cooperación judicial) se mantendrán, pero como colaboración externa.

Participación en programas de la Unión

El Reino Unido seguirá formando parte de algunos programas comunitarios como: Horizon, principal programa de cooperación científica europea; Euratom, a través de un acuerdo de cooperación externo al ACC; ITER, un programa internacional para el estudio de la energía de fusión; Copernicus, un programa dirigido por la Agencia Espacial Europea para el desarrollo de la capacidad autónoma y continua de observación terrestre; y SST (Space Surveillance and Tracking) un programa europeo de rastreo de objetos espaciales para evitar su colisión.

Pero por otro lado el Reino Unido no continuará en otros programas, destacando el importante programa de intercambio estudiantil Erasmus. Johnson ya ha anunciado la creación de un programa nacional de intercambio estudiantil que llevará el nombre del matemático británico Alan Turing, que descifro el código Enigma durante la Segunda Guerra Mundial.

Puntos de fricción en la negociación

Ha habido ciertos puntos que por su complejidad o simbolismo han sido los principales puntos de fricción entre la Unión y el Reino Unido. Incluso han puesto en jaque el éxito de las negociaciones. Los tres principales baches para la negociación han sido: la pesca, el “level-playing field” y la gobernanza.

Pesca

Sorprende la desmesurada importancia que ha tenido la pesca sobre la negociación, teniendo en cuenta que solo representa el 0,1 % del PIB británico, y no es un sector esencial tampoco para la UE. Su importancia radica en su valor simbólico, y la importancia que le han dado los partidarios del Brexit como ejemplo de recuperación de la soberanía perdida. También hay que tener en cuenta que es uno de los puntos en los que el Reino Unido partía con ventaja en las negociaciones. En las aguas británicas se encuentran algunos de los principales caladeros de Europa, que han venido representando el 15% del total de la pesca europea. De estos caladeros el 57% se lo llevaban los 27, y el 43% restante se lo llevaban los pescadores británicos. Porcentaje que enfurecía mucho al sector pesquero británico, que ha sido uno de los principales sectores que apoyaron el Brexit.

La intención británica era negociar anualmente las cuotas de acceso a sus aguas, siguiendo el ejemplo que tiene Noruega con la UE. Pero finalmente se ha acordado un recorte del 25% de las capturas de forma progresiva, pero manteniendo el acceso a aguas británicas. Este acuerdo estará en vigor durante los próximos cinco años y medio, a partir de entonces serán necesarias nuevas negociaciones que serán entonces anuales. A cambio, la UE se ha guardado la posibilidad de represalias comerciales en el caso de que se deniegue el acceso a las aguas británicas a los pescadores europeos.

“Level-playing field”

El tema de la competencia desleal era uno de los temas que más preocupaban en Bruselas. Dado que a partir de ahora los británicos no tienen que seguir la legislación europea, existía la preocupación de que, a apenas unos kilómetros de la Unión, un país del tamaño y peso del Reino Unido redujera considerablemente sus estándares laborales, medioambientales, fiscales o de ayudas públicas. Esto podría provocar que muchas empresas europeas decidieran trasladarse al Reino Unido por esta reducción de estándares.

El acuerdo establece un mecanismo de vigilancia y de represalias en casos de discrepancias si una de las partes se siente perjudicada. Si hay un conflicto, dependiendo del caso, se someterá a un panel de expertos, o se someterá a arbitraje. Para la UE hubiera sido preferible un sistema donde las compensaciones arancelarias fueran automáticas y si no interpretadas por el TJUE. Pero para el Reino Unido uno de sus principales objetivos en la negociación era no estar bajo la jurisdicción del TJUE de ninguna forma.

Gobernanza

El diseño de la gobernanza del acuerdo es complejo. Está presidido por el Consejo de Asociación Conjunto que garantizará que el ACC se aplique e interprete correctamente, y en el que se debatirán todas las cuestiones que puedan surgir. Este consejo será ayudado por más de treinta comités especializados y grupos técnicos.

Si surge una disputa se acudirá a este Consejo de Asociación Conjunto. Si no se alcanza una solución por mutuo acuerdo se acudirá entonces a un arbitraje externo cuya resolución es vinculante. En caso de incumplimiento, la parte perjudicada está autorizada para tomar represalias.

Este instrumento permite a la UE cubrirse las espaldas ante el riesgo del Reino Unido de incumplir parte del acuerdo. Este riesgo ganó mucha fuerza durante las negociaciones, cuando Johnson presentó ante el Parlamento británico la Ley de Mercado Interior, que pretendía evitar cualquier tipo de aduana interior en el Reino Unido. Esta ley iría en contra de la “salvaguarda irlandesa” acordada por el propio Johnson y la UE en el Acuerdo de Retirada, e iría contra el derecho internacional como contravención clara al principio del “pacta sunt servanda”. Al final esta ley no se tramitó, pero creo gran tensión entre la UE y el Reino Unido, en la oposición británica a Johnson e incluso entre sus propias filas al poner la credibilidad internacional del país en tela de juicio.

Consecuencias

Durante estos primeros meses de entrada en vigor del ACC ya se han podido ver varias consecuencias importantes.

La polémica retirada del Renio Unido del programa Erasmus ya se ha hecho notar. Según las universidades británicas, las solicitudes de estudios de ciudadanos europeos han disminuido un 40%. La pandemia ha tenido que ver en esa importante reducción, pero hay que tener en cuenta también que las tasas universitarias en el Reino Unido tras la salida del programa han aumentado por cuatro.

Respecto a los servicios financieros, la City de Londres ya ha perdido durante estos primeros meses el título de principal centro financiero europeo en favor de Ámsterdam. Los intercambios diarios de acciones en enero en Ámsterdam sumaron 9.200 millones de euros, superior a los 8.600 millones de euros gestionados por la City. La media londinense el año pasado fue de 17.500 millones de euros, muy superior a la segunda plaza europea que fue Fráncfort, con una media de 5.900 millones de euros. El año pasado la cifra media de intercambios de Ámsterdam fue de 2.600 millones de euros, lo que la situaban como sexta plaza financiera europea. La falta de reciprocidad de la UE respecto a los servicios financieros ha podido cumplir su objetivo por ahora.

Una de las anécdotas más curiosas que demuestran los cambios que ha propiciado el Brexit durante estos primeros meses ha sido el video viral de las autoridades aduaneras neerlandesas confiscando unos sándwiches de jamón de unos transportistas que llegaban en ferry desde el Reino Unido a Países Bajos. Con la entrada en vigor del ACC no se permite la exportación de los productos de origen animal sin los certificados sanitarios correspondientes.

A pesar de la ausencia de aranceles y cuotas, el incremento burocrático se esperaba que fuera a afectar al intercambio comercial y así ha sido. Según datos de la Asociación de Transporte por Carretera del Reino Unido, las exportaciones británicas a la UE a través de los puertos cayeron un 68% en enero respecto al mismo mes del año pasado.

Parecía que los sectores pesqueros británicos podían ser de los principales beneficiarios del Acuerdo, pero tras estos primeros meses los pescadores británicos no están satisfechos. Los nuevos requerimientos burocráticos ralentizan las entregas y algunos pescadores se quejan de que las capturas se les echan a perder al no poder entregarlos a tiempo en ciertos mercados europeos. Según representantes pesqueros escoceses, los retrasos debido a la burocracia están provocando una pérdida de un millón de libras al día al sector. Hay que tener en cuenta que las exportaciones pesqueras del Reino Unido a la UE representaban en el año 2019 el 67% del total. Ante las quejas del sector, el Gobierno británico ya ha anunciado una ayuda de 23 millones de libras.

Conclusión

El Acuerdo alcanzado es sin duda un mejor resultado que el no acuerdo, pero es un acuerdo incompleto, y va a ser necesario seguir negociando cosas. El futuro del ACC dependerá del cambio de posición del Reino Unido, que durante la negociación ha primado tener una autonomía regulatoria y recuperar su “soberanía perdida”. El acuerdo es también frágil pues permite a cualquiera de las partes poner fin a la relación negociada si se avisa con 12 meses de antelación.

La Unión Europea y el Reino Unido están condenados a entenderse. La Unión tendrá que aprender a convivir con un vecino con mucho poder e influencia, y el Reino Unido tendrá que aprender a vivir en la esfera de influencia de los 27.

Pero, llegado el momento, al Reino Unido siempre le quedará la opción del artículo 49 del Tratado de la UE que regula la adhesión de nuevos países a la Unión.

Inglaterra tiene el gen del Bréxit desde la era normanda

El naciente reino inglés se consolidó en oposición al poder al otro lado del Canal de la Mancha, dando lugar a un particularismo hoy especialmente vivo

Sin ya marcha atrás, una vez consumado el Bréxit, Inglaterra busca establecer una nueva relación con sus vecinos europeos. Su marcha no ha sido secundada por ningún otro país, con lo que Londres tiene que entenderse con una Unión Europea que se mantiene como bloque. A pesar del dramatismo con que muchos europeos han acogido el adiós británico, estamos ante un capítulo más de la compleja relación que una gran isla tiene con el continente al que está próxima. Isla y continente siguen donde la geografía les ha colocado –a una distancia de particular valor–  y posiblemente reproducirán vicisitudes ya vistas a lo largo de su mutua Historia.

Fragmento del tapiz de Bayeux, que ilustra la batalla de Hastings de 1066

ARTÍCULO María José Beltramo

El resultado del referéndum de 2016 sobre el Bréxit pudo sorprender, como sin duda ha sorprendido el abrupto modo con que finalmente el Reino Unido abandonó de modo efectivo la Unión Europea el 31 de diciembre de 2020. No obstante, lo que hemos visto no es tan ajeno a la historia de la relación de los británicos con el resto de Europa. Si nos retrotraemos siglos atrás podemos ver un patrón geopolítico que se ha repetido otras veces, y también en la actualidad, sin por ello tener que hablar de determinismo.

Aunque cabe mencionar algunos momentos previos en la relación de la insular Britania con el continente junto al que se encuentra, como por ejemplo el periodo de romanización, la gestación del patrón que al mismo tiempo combina vinculación y distanciamiento, o incluso rechazo, podemos quizá situarla a comienzos del segundo milenio, cuando a partir de invasiones normandas que cruzan el Canal de la Mancha el naciente reino de Inglaterra se consolida precisamente frente al poder de la otra orilla.

Inglaterra en época normanda

Normandía adquirió entidad política en el norte de Francia cuando en 911, tras invasiones vikingas, el jefe normando Rolón llegó a un acuerdo con el rey franco que le garantizaba el territorio a cambio de su defensa[1]. Normandía se convirtió en ducado y fue adoptando el sistema feudal franco, facilitando la paulatina integración de ambos pueblos. Esa intensa relación acabaría suponiendo la plena incorporación de Normandía en el reino de Francia en 1204.

Antes de la progresiva disolución normanda, sin embargo, el pueblo escandinavo asentado en esa parte del norte francés llevó su particular carácter y capacidad organizativa, que aseguró su independencia durante varios siglos, al otro lado del Canal de la Mancha.

La relación normando-inglesa comenzó en 1066 con la batalla de Hastings, en una invasión que llevó al duque de Normandía, Guillermo el Conquistador, a ser coronado en Londres como rey de Inglaterra. La llegada de los normandos tuvo diversas consecuencias. Desde el punto de vista político, introdujeron las islas en las relaciones europeas del momento y adecuaron el feudalismo inglés al normando, mezcla que sentaría las bases del futuro parlamentarismo inglés. En cuanto a la economía, los normandos demostraron su capacidad organizativa escandinava en la reorganización de las actividades productivas. En sus diferentes conquistas, los normandos supieron aprovechar lo mejor de cada sistema y adaptarlo a su cultura y necesidades, y así ocurrió en Inglaterra, donde desarrollaron una idiosincrasia particular.

A partir de esta toma de contacto con el continente, Inglaterra comenzó a consolidarse como monarquía sin dejar su vinculación con el ducado de Normandía. No obstante, con su fortalecimiento a partir de la caída de los Plantagenet en Francia, Inglaterra tomó el impulso que le faltaba para terminar por conformarse como un reino independiente, del todo separado del continente, desvinculado de una Normandía con un linaje débil y en estado crítico. De hecho, que el reino de Francia absorbiera el ducado normando facilitó el desarrollo y consolidación de la monarquía inglesa como una entidad independiente y fuerte[2].

La separación respecto al continente europeo nos remite al análisis que hace Ortega y Gasset sobre la decadencia europea y la crisis moral que atraviesa[3]. Las potencias continentales, al estar en una situación de continuidad geográfica, y por tanto en mayor contacto, son más propensas a contagiar su situación entre sí y a ser dominadas por otra potencia mayor. Inglaterra, una vez roto el puente de los vínculos feudales que la conectaba con el resto de Europa, no encuentra dificultad para tomar distancia cuando lo considera oportuno, siempre en beneficio de sus intereses, algo que vemos repetido varias veces a lo largo de su historia. Esto es especialmente manifiesto en las vicisitudes que jalonan la relación del Reino Unido con el continente a lo largo de las décadas finales del segundo milenio.

La situación inglesa desde 1945

La Segunda Guerra Mundial debilitó enormemente a Reino Unido, no solo económicamente, sino también como imperio. En el proceso de descolonización posterior, Londres perdió posesiones en Asia y África; además el conflicto del canal de Suez confirmó su declive como protagonista imprescindible, precisamente a manos de quien le había sustituido como primera potencia mundial, Estados Unidos. La confrontación de posguerra con la Unión Soviética y la presencia estadounidense en Europa hizo que la relación trasatlántica ya no se basara en vínculo preferencial que Washington tenía con Inglaterra, por lo que el papel de los ingleses también menguó[4].

En 1957 Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo crearon la Comunidad Económica Europea (CEE). El conservador Harold MacMillan, primer ministro británico entre 1957 y 1963, rechazó sumar el Reino Unido a la iniciativa, pero consciente de la necesidad de revitalizar la economía británica y “la dificultad de mantener una política ajena a los interese europeos”, propició la constitución en 1959 de la EFTA (European Free Trade Asociation) junto a Suecia, Noruega, Dinamarca, Suiza, Austria y Portugal.

El Mercado Común resultó ser todo un éxito y en 1963 el Reino Unido se planteó entrar en él, pero la Francia de De Gaulle le cerró el paso. Los ingleses volvieron en 1966 a presentar su solicitud, pero fue rechazada de nuevo por De Gaulle. La concepción de Europa del general francés no incluía el bloque atlántico, seguía pensando en construir Europa sobre un eje franco-alemán.

En la década de los 1970 hubo un viraje direccional en la política europea. Los conservadores británicos ganaron las elecciones de 1970 y en 1973 su país ingresó en la CEE. La crisis económica internacional, especialmente complicada en el Reino Unido, hizo que los laboristas, de nuevo en el poder, plantearan una revisión de las condiciones de adhesión y que el premier Harold Wilson convocara un referéndum en 1975: 17 millones de británicos defendieron quedarse (el 67% de los votantes) frente a solo 8 millones que reclamaron un primer Brexit.

No obstante, cuando en 1979 se puso en marcha el Sistema Monetario Europeo (SME) para equiparar las monedas y conseguir la “convergencia económica”, el Reino Unido decidió no unirse a ese acuerdo voluntario. Europa estaba registrando un auge económico paulatino, pero la economía inglesa no seguía el mismo ritmo, lo que en parte llevó a las elecciones anticipadas de 1979. En ellas vencieron los conservadores con Margaret Thatcher, quien se mantuvo en Downing Street hasta 1990. La revolución Thatcher “marcó la vía de salida a la crisis de los años setenta”. En 1984, Londres disminuyó su contribución a los fondos comunitarios y Thatcher, muy reticente los presupuestos comunitarios y otros procedimientos que reducían la soberanía nacional, solicitó nuevamente una revisión de los acuerdos.

En 1985 se firmaron los Acuerdos de Schengen (la apertura de fronteras entre determinados países generando una especie de segunda frontera mucho más amplia), que entraron en vigor diez años más tarde. Nuevamente, Reino Unido se mantuvo al margen. Como también ocurrió con relación al euro, cuando la moneda única se hizo efectiva en 2002, manteniendo hasta hoy la libra esterlina.

La inmigración desde los países del centro y este de Europa, tras la ampliación de la UE de 2004, admitida por el laborista Tony Blair, y la aceleración de los mecanismos de armonización financiera a raíz de la crisis de 2008-2011, afrontada con desagrado por el conservador David Cameron, aportaron argumentos para el discurso contrario a la UE en el Reino Unido. Esto supuso el auge del antieuropeo UKIP y la asunción de sus postulados luego por amplios sectores tories, amalgamados finalmente por la controvertida personalidad de Boris Johnson.

En una entrevista con la BBC Johnson se refería en 2016 a muchos de los argumentos utilizados en favor del Bréxit, como la visión dialéctica que tiene el Reino Unido sobre su relación con el continente o el miedo a la pérdida de soberanía y a la disolución del perfil propio en el magma europeo. El premier volvió a esas ideas en su mensaje a los británicos cuando el país se disponía a comenzar su último año en la UE. Sus palabras eran en cierta forma el eco de un tira y afloja de siglos.

Patrones que se repiten

Como hemos podido constatar Inglaterra ha mantenido siempre un ritmo propio. Su separación geográfica del continente –a suficiente distancia como para poder preservar una dinámica particular, pero también suficientemente cerca como para temer una amenaza, que en ocasiones resultó efectiva– fue determinando el carácter identitario, marcadamente insular, de los británicos y su actitud frente al resto de Europa.

Nos hallamos ante una potencia que a lo largo de la Historia ha buscado siempre mantener su soberanía nacional a toda costa y cuyo imperativo geopolítico se ha concretado en evitar que el continente fuera dominado por una gran potencia rival (la percepción, durante la gestión de la crisis de 2008, de que Alemania volvía a ejercer cierta hegemonía en Europa pudo alimentar el Bréxit).

Quizá en el periodo medieval no podamos vincular esto con una estrategia política meditada, pero sí de manera involuntaria y circunstancial vemos cómo desde un primer momento se dan ciertas condiciones que propician el distanciamiento de la isla del continente, aunque sin perder el contacto de manera radical. En la historia más reciente observamos esta misma actitud distante, esta vez premeditada, con la que se persiguen intereses enfocados en la búsqueda de la prosperidad económica y el mantenimiento tanto de su influencia global como de su soberanía nacional.


[1] Charles Haskins, The Normans in European History (Boston and New York:  Houghton Mifflin Company, 1915)

[2] Yves Lacoste, Géopolitique : La longue histoire d’aujourd’hui (Paris: Larousse, 2006)

[3] José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas (Madrid: Alianza Editorial, 1983) 

[4] José Ramón Díez Espinosa et al., Historia del mundo actual (desde 1945 hasta nuestros días), (Valladolid: Universidad de Valladolid, 1996)

 

Belgium missed the opportunity of the Leopold II controversy

Cartoon depicting Belgian King Leopold II (in the middle) at the Berlin Conference of 1884, by engraver F. Maréchal

COMMENTARY Cameron Buckingham

The highwaters of the controversy about Belgium's colonial past in Africa, that dominated news at some point in 2020, have receded without Belgian grand institutions taking significant steps to redress the bad reputation. Belgian King Leopold II ordered horrible atrocities throughout the African continent but with the heaviest effect on the Democratic Republic of Congo. The genocide of over six million and slave labour of the Congolese people led by the late Belgian king resulted in immense wealth and can be directly linked to the success of Belgium in the modern-day. In the same way, it can be directly linked to the underdevelopment and continued struggle of the Democratic Republic of Congo. 

Currently, there has been an international movement to address the racial problems that plague the modern world. Regardless of the organization or political ideology, it is imperative to acknowledge these problems which stem directly from the unjust colonization, occupation, abuse, and slave trade throughout history. By actively not making any acknowledgment towards this issue, Belgium takes an ignorant stance which not only greatly affects its relations with central African countries, but an international stage speaks to its passive stance on Racism.

In 2019, a working group of experts from the United Nations issued a statement, composed of 74 key points of improvement the country should undertake, to the media with their conclusions of the effects of the colonial past within the country. The Working Group specifically condemned the Belgian government for their lack of engagement with the African minority in their population, as well as their lack of representation in federal institutions and media. The Working Group called on Belgian to improve their education resources so that they accurately portray what truly happened in Africa during colonial and Imperial times. Most importantly they urged Belgium to work on the recognition and social invisibility of people of African Descent, to make a clear and public apology to the African States and adopt a plan of action to confront racism within their country.

Domestic decolonisation

Within the country, the biggest reforms and measures to confront racism are taking place in the capital city of Brussels. One of the biggest changes is the Royal Museum for Central Africa: the museum has taken strides to remove elements of colonialism on display. However, the overall paternalistic attitude of the museum strains the relationship between Belgium and central African countries like the Democratic Republic of Congo and Burundi. In light of recent events, A statue of Leopold II has been removed by the Antwerp museum after it was set on fire by protestors. There have been many statues defaced by protestors all over Belgium, all calling for his image to be removed from public space as seen in this article Statue of Leopold II, Belgian King Who Brutalized Congo, Is Removed in Antwerp. Simultaneously the government of Brussels has also made attempts to change the names of public spaces or infrastructure that have ties to colonization Most notably seen in a road tunnel,  Belgium seeks new name for road tunnel as it takes on colonial past. Brussels has also launched a project to decolonize public space within the city, this was in direct reaction to the BLM movement. This is the most significant action the Belgian state has taken in an attempt to reshape its public history. From road tunnels to parks, the city is making an effort to change. All of these are very pertinent changes as Brussels is the capital city and hopefully, the rest of the nation follows suit. It is equally important to note the work being carried out by the government institution, Inter-Federal Centre of Equal Opportunities (UNIA), which is a public institution that fights discrimination and works to promote equal opportunities for African descendants in Belgium, has acted tremendously to improve the life of African descendants in Belgium

Despite these advancements, many flaws must be addressed. The Royal Museum of Central Africa chooses certain displays to take down but maintains that history must be preserved. The problem with this is not the artifacts themselves, rather the information and context that turns their public history into a glorification of colonialism. The same can be said for the textbooks and educational resources propagated by the state. The history told in these state resources surrounding the Congolese genocide and the colonisation of Africa do not accurately portray the events and continues a passive ignorant mindset towards this part of their history. It furthers a paternalistic take on history that paints the Belgian leaders as people who were benevolent and brought civilization; When in reality they were brutal oppressors to native populations who exploited and abused central Africa in the name of wealth. While progress is being made, it is not nearly enough considering the global progress and the scale of impact Belgium's colonisation continues to have domestically and internationally.

African reparations

Countries such as Congo and Burundi still have effects today of the violence and loss from the Congolese genocide over a century ago. Their overall underdevelopment and indicators such as HDI, CPI, and GDP can be directly linked to the causes of Belgian colonization. Burundi has asked for $43 billion in reparations, while the Belgian government has yet to offer anything. Other African countries have sought reparations but Belgium has yet to pay any. This is significant because the lack of response and acknowledgment shown by the Belgian government especially during this racially charged period in time points to a blind spot of ignorance of the state. The farthest they have gone to show any sort of repatriation is by returning the tooth of an important political figure in Congo, this information can be accessed here: Belgium to return tooth of assassinated Congolese leader Patrice Lumumba to family | DW | 10.09.2020. This is dismal because it fails to acknowledge the ongoing effects of their colonists' period which paints horribly for their public history in the diplomatic sphere. The Belgian government has an opportunity to better utilize public history for the good of their image, as well as their growth as a country and relations with others however by not taking actions they are hurting themselves. Not only have the economies of these post-colony countries not been able to fully develop, the success of the Belgium economy that is rooted in colonisation creates a twisted paradox for these countries; Their resources and suffering were exploited by an Imperial power who continues to reap the benefits while they are left impoverished and impacted. In this sense, the exploitation of central Africa by Belgium continues today.

Conclusions and recommendations.

Belgium is missing the opportunity to take advantage of such a racially charged time to condemn their past behaviour, acknowledge their impact on Africa, and offer their support to countries they devastated. Belgium should uplift itself by creating a new public history, one that condemns their past. After 11 weeks of social media observation, the Belgium Ministry of Foreign affairs has not posted any content related to racial awareness or their former African colonies. One of the greatest tools today is social media, instead of only posting the glories of their country they should bring awareness to their past, on the biggest platform possible. However, it is not enough to bring light to this issue on social media. It is important to work with other governments, such as the Democratic Republic of Congo, to amend and take necessary actions. Belgium needs to consider economic treaties with central Africa that would not only benefit both countries but make reparations for the African states. The goal of Belgian actions should be not only to acknowledge their colonial past but to actively make reparations and accurately acknowledge their atrocities and the impact they have had on central Africa, as well as the impact it's had on Belgian success as a country.

While Belgium ignores their colonial past, surrounding countries such as the Netherlands condemn and continue to actively work against racial cleavages in society. France, in a similar manner, continues to denounce the actions taken by Napoleon Bonaparte and even uses their history to emphasize their strengths not only in times of racial equality but also during coronavirus. With this in mind, it is time for Belgium to step up and meet or exceed the awareness of their neighbours and take actions to address their history and use it as a tool to improve.

Portugal: Presidential elections in the middle of the Covid crisis

The low voter turnout did not lead to questioning the reelection of Rebelo de Sousa, but it helped the far-right candidate to get a distant third place

President Marcelo Rebelo de Sousa during a statement to the nation, in January 2021 [Portuguese Presidency]

ANALYSIS Elena López-Dóriga

Last Sunday 24th of January of 2021 Portugal held presidential elections despite of the country being in lockdown due to the advance of the Covid-19 pandemic. The President of the Republic Marcelo Rebelo de Sousa was re-elected, winning another five-year term after a campaign fought amid one of the world’s worst outbreaks of coronavirus. The re-elected president won with a majority of 60.7% of the votes, therefore, with no need to go for a second round. It was already certain that he was going to win this election as he was already known as the favorite candidate in the polls. Nevertheless, the triggering questions for this election relied in how much the turnout could be affected due to the critic situation of coronavirus that Portugal was facing in the middle of a lockdown, and how much relevance was the new far-right wing party Chega was going to achieve, as it had been attaining a lot of popularity since its creation in the last April 2019. The elections were marked indeed by the historic absence of almost 61% (the electoral turnout was 39.24% of the registered voters), and the third position in the ranking of André Ventura, the leader of Chega.

Historical background of the political system

Portugal had the longest lasting authoritarian regime in Western Europe in the 20th century, between 1926 until 1974; it was led by Antonio de Oliveira Salazar in a historical period known as “Estado Novo”. Autarchy and tradition had limits, as Portugal managed to join the NATO in 1949 and the EFTA in 1960, allowing economic growth for the country and the development of social policies that benefited the citizens. However, after the nearly fifty years of authoritarian rule and compared to other European countries, Portugal was still much more rural and its population much more likely to be illiterate or to have only a few years of schooling. After the Revolution of April 25th also known as the “Carnation Revolution”, which overthrew the regime leaded by Salazar’s successor Marcelo Caetano, there was a transition towards a parliamentary democracy based on a new constitution.

The political and economic instability in the first years following the revolution was high since the democratic transition was done through a revolutionary rupture made led by the Movement of the Armed Forces (MFA). However, the MFA kept the promise to leave the government after one year, and the first Constituent Assembly elections were held the 25 of April of 1975, exactly one year after the Revolution. The Portuguese semi-presidential regime was defined as a system of government in which the president of the Republic, appointed by means of direct popular vote in a competitive election. The impacted choice of electoral system was the proportional representation system, which aimed to reflect the full distribution of voter’s preferences as closely as possible. Voters were grouped in “distritos” and the number of votes is fairly proportional to the population in each district. The National Assembly was composed by 250 members initially, but it was reduced to 230 seats in 1989.

An economic background

In 1960 Portugal joined the EFTA as a liberal state with a social model, and finally entered the European Union in the year 1986 as well as Spain. It thought that the Economic and Monetary Union would ensure peace among the Europeans, acceleration of the economic development and improve the levels of social justice. Portugal’s policy makers eagerly endorsed the European integration process, and it became an economic policy priority to be in the group of early euro adopters.

While Portugal experienced rapid economic growth in the years that preceded the launch of the euro (between 1995 and 2000), the country’s macroeconomic performance since the introduction of the euro was not as high as expected. Nonetheless, the country registered strong progress in a number of social-economic indicators. Between 2009 and 2016 Portugal experienced a severe economic crisis characterized by falling GDP, high unemployment, rising government debt and high bond yields. This was caused by a combination of the global recession, lack of competitiveness and limitations of being in the Euro. In May 2011, due to increasingly untenable interest rates on its bonds, Portugal necessitated a bailout, and accepted a package of 78 billion euros from the European Commission, the European Central Bank and the International Monetary Fund, known colloquially as the Troika, in return of addressing its financial unsustainability. Between 2010 and 2020 Portugal experienced a boom in tourism that made the industry one of the biggest contributors to the national economy and the largest employer, with almost 1 million direct and indirect jobs according to the World Travel & Tourism Council.

The result of the elections

In order to understand the Portuguese political scene, we need to make a distinction between the right-wing parties and the left-wing parties. On the one hand, there are the right-wing parties Chega and CDS-PP (People’s Party), in the center-right there is the Social Democratic Party (PPD/PSD), in the center-left the Socialist Party (PS), and the Left Bloc (BE) and the PCP (Portuguese Communist Party) on the left.

The 2021 presidential elections were won by Marcelo Rebelo de Sousa, former leader of the Social Democratic Party (PPD/PSD), with a majority of 60.7% of the votes. The PSD was founded on the year 1974 and has remained one of the main political parties of the country, either staying in government or in the opposition. Marcelo Rebelo de Sousa joined the party the same year of its creation and became a member of the National Assembly. In 2016 he won the presidential elections in the first round with 52% of the votes, succeeding Anival Cavaco Silva, member of the Social Democratic Party as well. This time, in his victory speech, the president renewed his commitment to the Portuguese, saying he was going to be a president that “respects pluralism and difference, a President who never gives up on social justice”. Nevertheless, the question for these elections was not who was going to be in first place, as the polls were already announcing that Marcelo would be reelected by majority according to CESOP (Centro de Estudos e Sondagens da Universidade Católica Portuguesa), the question was actually who was going to win the second and the third position, the Socialist Party or the new far right-wing party of Chega.

The second position was finally won by Ana Gomes from the Socialist Party (PS), with 12,97% of the votes. The main difference between PSD and PS lies in the fact that PSD seeks to preserve costumes and liberalize the economy, whereas the PS would like to liberalize the costumes and be more conservative with the economy. The PS was created in 1973 and managed to take two of its leaders to the country’s presidency, between 1986 until 2006. The Socialist Party started to make a difference when they chose to act on topics classified as “fracturing” such as de facto unions, abortion, same-sex marriage (which was approved in the year 2009), gender quota systems and euthanasia.

When it comes to how the healthcare system should be managed, the PSD explains in its program that it defends a health sector with more private initiative, referring to this model as a “freedom of choice” one. The PS, instead, defends that it is essential to focus on the centrality of the National Healthcare Services to “look at the careers of health professionals, so they don’t continue to be pushed to the private sector or to emigration”.

The pandemic of the coronavirus has been an important issue discussed during the campaign. Even though in the United States postal voting gained a relevant dimension this year because of the pandemic, in Portugal none of this was possible, because according to paragraph 3, article 121 of the Constitution of the Republic, in the election for the president of the Republic the right to vote must be exercised in person in the national territory. Ana Gomes criticized the impossibility of postal voting for many Portuguese emigrants: “It is unworthy that our emigrants, most of them, could not vote because postal voting or electronic voting had not been regulated. This is an indignity, and the responsibility rests with President Marcelo Rebelo de Sousa”, she said. She also claimed that it was a mistake for the elections to be scheduled so late taking into account the advance of the pandemic and not allowing all the measures to be ensured in order to guarantee an opportunity for all people to vote and avoid a high abstention: in fact, these elections were the ones with the highest abstention in Portugal’s history, with almost 61%.

The rise of the far right-wing party Chega 

Many European countries have witnessed the rise of extreme right-wing parties over the last few years, which have gained significant votes and sometimes threatened the position of traditional parties. In Portugal, however, far right-wing had failed to gain electoral support until recently, when the political party of Chega was created in 2009. Chega literally means in Portuguese “Enough!” and the leader running the party is André Ventura, an ex-TV commentator on football and true crime legal shows. Polls were certain about the fact that he was going to be in close competition for second place in the election, and indeed he was very close as he attained 11.9% of the votes.

Ventura took advantage of the intense torrent of media attention surrounding him and his party which helped the party grow exponentially in popularity. Ventura’s tactics and topics of interest were prototypical right-wing; they have even been considered populist by many because of the charismatic leader giving empowered speeches about the Portuguese identity referring to his party as “the voice of the people” and confronting this group against “the system”. Among his most controversial claims during the campaign was his repeated quote “I will not be the president of all Portuguese”, but only of the good or decent Portuguese (“Portugueses de bem”). Amid those he excludes from that definition are, most preeminently, criminals and people who live on state subsidies. He claimed that there are two groups of people in Portugal, the ones that work and the ones that barely work but live at the expense of those that do work and pay taxes. That is why he referred to himself as “a president without fear of the system” that aims to change radically. His agenda was heavily focused on criminality (and support to the police) and the alleged misuse of public money and corruption.

Like Donald Trump in the US or the political party Vox in Spain, the Chega leader has used the social network of Twitter to explain or reinforce some of his most controversial political positions. As a characteristic of many extreme right-wing parties, Chega is anti-immigration and often explicitly targets the ‘gypsies’, known in Portugal as ‘ciganos’, as an ethnic minority that lives at the expense of the state subsidies. In the speech André Ventura gave just when the results of the elections were known, he admitted that the objective of reaching the second position was not achieved but he said that it was a historic night in which a party declared anti-system broke with the spectrum of the traditional right with around half a million votes; he warned the winner party of PSD that Chega was going to be a “fundamental part” of the Portuguese politics.

Elections in the worst moment of the pandemic

In the week before the election, Portugal reported the highest daily averages in the world for new coronavirus cases and deaths per 100,000 inhabitants, according to data collected by the John Hopkins University. Despite of the country being in lockdown due to the high incidence of Covid-19 and the critic situation of the hospitals, in the last week, the country registered more than 80,000 new cases of coronavirus, which turned Portugal into the country with more cases at an international level (10,3 million people). This numbers were very striking for Portugal, as this third wave of coronavirus was hitting harder than the first one in March 2020, where the country managed to control the pandemic and never witnessed the collapse of hospitals that happened in Spain or Italy. In his victory speech, the re-elected president vowed to make the fight against Covid-19 his top priority. The situation got so critic to the point that Germany’s military agreed to send medical staff and equipment to Portugal, where space in hospital intensive care units was running out after the surge in coronavirus infections.

Coronavirus marked this 2021 presidential elections and the pandemic was probably the reason why Portugal had the lowest level of electoral turnout ever, as people from risk groups did not want to risk leaving home and other were required to stay at home in quarantine. Other reasons for the 60.76% abstention was a possible lack of interest in politics and a lower voting by the Portuguese living abroad.

The presidency of Portugal in the Council of the EU

The Council of the European Union is the institution that represents the governments of the EU; its presidency rotates among the EU member states every six months. This year, from January to June, it is Portugal national government’s turn to preside the Council, succeeding Germany and preceding Slovenia. Therefore, Portugal’s current prime minister and head of government Antonio Costa took over the baton, the symbol of the EU Council Presidency. He belongs to the Socialist Party, but the recent re-election of the Marcelo Rebelo de Sousa as a head of state will not affect the main priorities for the Portuguese presidency: the economic and social recovery based on the engines of the climate and digital transitions, drivers for growth and more and better jobs, the development of the European Union Social Pillar and the reinforcement of the strategic autonomy. Besides, Antonio Costa was elected in the year 2015 and has already been working with Marcelo Rebelo de Sousa as a president since its first election in 2016. Costa congratulated him on the victory “with the best wishes for the continuity of the presidential term… in fruitful institutional cooperation”.

In the previous six months of German Presidency, the Covid-19 pandemic was the central challenge, and Angela Merkel concluded in her final speech that Europe was committed to the fight against the virus by promoting, procuring and distributing vaccines. She gave the word to Antonio Costa, who remarked what will be the motto of the Portuguese presidency: “Time to deliver: a fair, green and digital recovery”.

 

Crisis migratoria de Canarias: Covid y pateras al mismo tiempo

Imagen satelital de las islas Canarias [NASA]

COMENTARIO Natalia Reyna Sarmiento

La pandemia global causada por el Covid-19 ha obligado a aplicar cuarentenas y otras restricciones en todas partes el mundo y eso ha limitado enormemente los movimientos de personas de unos países a otros. No obstante, el fenómeno migratorio ha seguido su curso, también en el caso de Europa, donde el cierre de fronteras durante parte de 2020 no ha impedido la inmigración ilegal, como la procedente del África subsahariana. De hecho, la miseria sanitaria de los países pobres ha añadido en este tiempo de pandemia otro motivo de fuga desde los países de origen.

El incremento de las migraciones en las últimas décadas ha sido consecuencia de diversos desafíos humanitarios. La falta de seguridad, el temor a la persecución, la violencia, los conflictos y la pobreza, entre otros motivos, generan una situación de vulnerabilidad que empuja en muchos casos a quienes sufren esas circunstancias a salir de su país en busca de mejores condiciones. La emergencia del Covid-19 ha sido otro elemento de vulnerabilidad en las sociedades con escasos recursos médicos en el último año también, al tiempo que la llegada de migrantes sin conocer si eran portadores o no del virus ha agravado la resistencia social hacia la inmigración en las economías desarrolladas. Ambas cuestiones se dieron la mano especialmente en la crisis migratoria vivida por las islas Canarias a lo largo de 2020, sobre todo en los últimos meses.

Catorce años después de la “crisis de los cayucos”, el archipiélago experimentó otro notable auge de llegada de inmigrantes (esta vez el término que se ha generalizado para sus embarcaciones es el de pateras). En 2020 llegaron a Canarias más de 23.000 inmigrantes, en travesías que al menos se cobraron la vida de cerca de 600 personas. Si en 2019 arribaron a las islas unas cien embarcaciones con inmigrantes ilegales, en 2020 fueron más de 550, lo que habla de un fenómeno migratorio multiplicado por cinco.

¿Por qué se produjo ese incremento, redirigiendo a las islas Canarias un flujo que otras veces ha buscado la ruta del Mediterráneo? Por un lado, sigue primando la travesía marítima para alcanzar Europa, pues además del coste del pasaje aéreo –prohibitivo para muchos–, los vuelos exigen una documentación que muchas veces no se posee o que facilita un control por parte de las autoridades –de salida y de llegada– que desee evitarse. Por otro lado, las dificultades en puntos de la ruta del Mediterráneo, como políticas más estrictas en la admisión refugiados rescatados del mar impuestas por Italia o la situación de guerra que vive Libia, donde llegan itinerarios que por ejemplo salen de Sudán, Nigeria y Chad, derivaron parte de la presión de las mafias migratorias hacia Canarias. En ello también pudo tener un papel la actitud de Marruecos.

España tiene interés en mantener una buena relación con Marruecos por razones obvias. Su frontera con Ceuta y Melilla y su proximidad a las islas Canarias le convierte en un vecino que puede contribuir tanto a la seguridad como a intensificar la presión migratoria sobre territorio español. Precisamente en un momento crítico de la crisis canaria, el ministro español de Interior, Fernando Grande-Marlaska, acudió el 20 de noviembre al vecino país a entrevistarse con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, con la intensión de requerir la ayuda de la monarquía alauí para poner freno a la crisis migratoria. No obstante, aunque en los siguientes días se registró una disminución de llegadas de pateras a Canarias, pronto las llegadas fueron aumentando otra vez, dejando efectividad la visita realizada por Marlaska.

Por otro lado, en esas semanas, Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno español y secretario general de Podemos, reclamó a Marruecos la celebración de un referéndum sobre el futuro del Sáhara Occidental, excolonia española y bajo tutela marroquí admitida por la ONU hasta la celebración de consulta al pueblo saharaui. La admisión en esos mismos días de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental por parte de la Administración Trump (a cambio del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Marruecos e Israel) llevó a Rabat a esperar una revisión de la postura española, que está alineada con el planteamiento de la ONU. La ratificación de esta por boca de Iglesias y sobre todo su tono de exigencia hizo que el monarca marroquí, Mohamed VI, decidiera no recibir al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez en un desplazamiento que iba a haber al vecino país. Otros asuntos, como la delimitación de las aguas territoriales hecha por Marruecos en enero, expandiendo su zona económica exclusiva, han aumentado los desencuentros entre los dos países.

A la tensión normal en Canarias por la llegada de miles de inmigrantes en poco tiempo se juntaron los riesgos sanitarios debidos a la pandemia. Más allá de los miedos extendidos por algunos sobre la posible entrada de personas efectivamente contagiadas con coronavirus, los protocolos establecidos obligaban a mantener aislados a los llegados en pateras, lo que causó un problema de hacinamiento en instalaciones inicialmente no adecuadas.

La Cruz Roja Española creó zonas reservadas para los aislamientos de las personas que dieran positivo en los tests de Covid-19. Además, se establecieron macrocampamentos temporales para realojar a miles de migrantes que primero estuvieron acogidos en distintos hoteles. El traslado de grupos de ellos por avión a puntos de la Península creó polémicas que el Gobierno tuvo que capear. La entrada de 2021 ha rebajado, al menos momentáneamente, la presión.

Could Spain partner up with Morocco in the field of solar energy?

A concentrated solar thermal complex in Andalusia [Koza 1983]

▲ A concentrated solar thermal complex in Andalusia [Koza 1983]

The two countries are greatly exposed to solar radiation and they already share electricity interconnectors

Spain was an early developer of solar energy, but it didn’t keep the pace with the required investments. The effort in renewables should mean a clear increase in installed capacity for solar energy. A partnership with Morocco, gifted with even stronger solar resources, could benefit both countries in producing and marketing this particular renewable energy. Spain and Morocco are about to have a third electricity interconnector.

ARTICLEAne Gil

Spain has a lot of potential in solar energy. Currently, its Germany who produces more photovoltaic electricity than Spain, Portugal or Italy in Europe. In fact, in 2019, Germany produced five times more solar energy than Spain (50 GW of installed capacity versus just 11 GW). This fact has little to do with the raw solar energy that the countries receive, considering that Spain is located in Southern Europe.

For how much solar irradiation Spain receives, the solar energy it produces is scarce. Up until 2013, the installed capacity for solar energy grew rapidly. However, since then, the country has fallen behind many other European countries in the development of capacity. The country initially had a leading role in the development of solar power, with low prices that encouraged a boom in solar power installed capacity. However, because of the 2008 financial crisis, the Spanish government drastically cut its subsidies for solar power and limited any future increases in capacity to 500 MW per year. Between 2012 and 2016, Spain was left waiting while other countries developed. The cost of this was high, seeing as Spain lost much of its world leading status to countries such as Germany, China and Japan.

However, as a legacy from Spain’s earlier development of solar power, in 2018 Spain became the first country in the world using concentrated solar power system (CSP), which accounts for almost a third of solar power installed capacity in the country. Nevertheless, in 2019, Spain installed 4,752 MW of photovoltaic solar energy, which situated Spain as the sixth leading country in the world. As of 2019, Spain has a total installed solar generation capacity of 11,015 MW: 8,711 of photovoltaic energy and 2,304 of solar thermal.

Photovoltaic solar (PV) energy is usually used for smaller-scale electricity projects. The devices generate electricity directly from sunlight via an electronic process that occurs naturally on semiconductors, converting it into usable electricity that can be stored in a solar battery of sent to the electric grid. Solar thermal energy (STE) capture is usually used for electricity production on a massive scale, for its use in the industry.

Low solar energy generated in Spain

By 2020, Spain national system has reached the maximum generation capacity ever recorded: 110,000 MW of wind energy, photovoltaic (PV), hydraulic, conventional thermal power (natural gas, coal, fuel oil), nuclear, etc. This amount of energy contrasts with the increasingly thin demand of power, which in 2019 was 40,000 MW (40 GW). According to the data published by Red Electrica de España, the renewable quota of energy amount to a total of 55,247 MW (55 GW out of 110 GW). This 55 GW is composed of 46% corresponding to wind energy, 16% are photovoltaic and the rest (38%) corresponds to other renewable technologies. During 2019, the national renewable production has been 97,826 GW-hour, which represents 37.5% of the kilowatt-hour that the country demanded last year (the remaining 62.5% has been produced in nuclear power plants or facilities that burn fossil fuels).

So, we can clearly see that the percentage of solar energy is extremely low (3,5% solar photovoltaic and 2% solar thermic of the total kilowatts-hour generated). Nevertheless, Spain has the capability to increase these numbers. According to a report on power potential by country published by the World Bank, Spain has a long-term energy availability of solar resource at any location (average theoretical potential) of 4.575 kilowatts-hour per square metre (kWh/m2). This potential is indicated by the variable of global horizontal irradiation (GHI) on the country, which will vary according to the local factors of the land. Furthermore, the power output achievable by a typical PV system, taking into consideration the theoretical potential and the local factors of the land (average practical potential) is 4.413 kWh, excluding areas due to physical/technical constraints (rugged terrain, urbanized/industrial areas, forests…) PV power output (PVOUT), power generated per unit of the installed PV capacity over the long-term, is an average of 1.93 kilowatt-hours per installed kilowatt-peak of the system capacity (kWh/kWp). It varies according to the season from 1.43 to 2.67 kWh/kWp. Finally, it’s worth mentioning that Spain’s electric consumption (balance of production and external trade) in 2019 was of 238 TWh (= 2,38 x1011 kWh).

The colors indicate the average solar radiation; the black dots indicate places where there could be a greater use of solar energy [Mlino76]

The colors indicate the average solar radiation; the black dots indicate places where there could be a greater use of solar energy [Mlino76]

 

Morocco’s solar energy plan

Africa is the continent that receives most solar irradiance, thus being the optimal continent to exploit solar energy. In this regard, Morocco is already aiming to take advantage of this natural resource. At first, this country launched a solar energy plan with investment of USD 9 billion, aiming to generate 2,000 MW (or 2 GW) of solar power by 2020. It has developed mega-scale solar power projects at five locations; at the Sahara (Laayoune), Western Sahara (Boujdour), South of Agadir (Tarfaya), Ain Beni Mathar and Ouarzazate. But Morocco is planning to go further. Morocco announced during COP21 that it planned to increase the renewables capacity to reach 52% of the total by 2030 (20% solar, 20% wind, 12% hydro). To meet the 2030 target, the country aims to add around 10 GW of renewable capacities between 2018 and 2030, consisting of 4,560 MW of solar, 4,200 MW of wind, and 1,330 MW of hydropower capacity. The Moroccan Agency for Renewable Energy revealed that by the end of 2019, Morocco’s renewable energy reached 3,685 megawatts (MW), including 700 MW of solar energy, 1,215 MW of wind power, and 1,770 MW of hydroelectricity.

Now, what would happen if Spain partnered up with Morocco? Morocco is the only African country to have a power cable link to Europe. In fact, it’s through Spain that these two electricity interconnectors arrive to Europe. The first subsea interconnection, with a technical capacity of 700 MW, was commissioned in 1997 and started commercial operation in 1998. The second was commissioned in the summer of 2016. Furthermore, a new interconnection had been commissioned. This should not only reduce the price of electricity in the Spanish market but it should also allow the integration of renewable energy, mainly photovoltaic, into European electricity system.

Moreover, Red Electrica de España (REE) stated that a collaborations agreement between the Spain and Morocco had been formed “to establish a strategic partnership on energy, whose objectives will be focused on the integration of networks and energy markets, the development of renewable energy and energy efficiency.” But the possibilities don’t stop there. If both countries further develop their solar energy capacities, they could jointly provide enough electricity to sustain Europe, through sustainable and renewable resources.

The advantages of Rota to host the US Africa Command

As the United States considers moving its AFRICOM from Germany, the relocation to US Navy Station Rota in Spain offers some opportunities and benefits

The United States is considering moving its Africa Command (USAFRICOM) to a place closer to Africa and the US base in Rota, Spain, in one of the main alternatives. This change in location would undoubtedly benefit Spain, but especially the United States, we argue. Over the past years, there has been a ‘migration’ of US troops from Europe, particularly stationed in Germany, to their home country or other parts of the hemisphere. In this trend, it has been considered to move AFRICOM from “Kelly Barracks,” in Stuttgart, Germany, to Rota, located in the province of Cádiz, near the Gibraltar Strait.

Entrance to the premises of the US Navy Station Rota [US DoD]

▲ Entrance to the premises of the US Navy Station Rota [US DoD]

ARTICLE / José Antonio Latorre

The US Africa Command is the military organization committed to further its country’s interests in the African continent. Its main goal is to disrupt and neutralize transnational threats, protect US personnel and facilities, prevent and mitigate conflict, and build defense capability and capacity in order to promote regional stability and prosperity, according to the US Department of Defense. The command currently participates in operations, exercises and security cooperation efforts in 53 African countries, compromising around 7,200 active personnel in the continent. Its core mission is to assist African countries to strengthen defense capabilities that address security threats and reduce threats to US interests, as the command declares. In summary, USAFRICOM “is focused on building partner capacity and develops and conducts its activities to enhance safety, security and stability in Africa. Our strategy entails an effective and efficient application of our allocated resources, and collaboration with other U.S. Government agencies, African partners, international organizations and others in addressing the most pressing security challenges in an important region of the world.” The headquarters are stationed in Stuttgart, Germany, more than 1,500 kilometers away from Africa. The United States has considered to move the command multiple times for logistical and strategic reasons, and it might be the time the government takes the decision.

Bilateral relations between Spain and the United States

When it comes to the possible relocation of AFRICOM, the main competitor is Italy, with its military base in Sigonella. An ally that has been increasingly important to the United States is Morocco, which has offered to accommodate more military facilities as its transatlantic ally continues to provide the North African country with weapons and armament. However, it is important to remember that the United States and Spain cooperate in NATO, fortifying their security and defense relations in the active participation in international missions. Although Italy also belongs to the same organizations, it is important to emphasize the strategic advantages of placing the command in Rota as opposed to in Sigonella: Rota it is a key point which controls the Strait of Gibraltar and contains much of the needed resources for the relocation. Spain combines the fact that it is a European Union and NATO member, while it has territories in Africa and shares key interests in the region due to multiple current and historical reasons. Spain acts as the bridge with Northern Africa in the West. This is an argument that neither Morocco nor Italy can offer.

The relations between Spain and the United States are regulated by the Mutual Defense Assistance Agreement and Agreement on Defense Cooperation (1988), following the Military Facilities in Spain: Agreement Between the United States and Spain Pact (1953), enacted to formalize the alliance in common objectives and where Spain permits the United States to use facilities in its territory. There are two US military bases in Spanish territory: US Air Force Base Morón and US Naval Station Rota. Both locations are strategic as they are in the south, essential for their proximity to the entrance to the Mediterranean Sea and, particularly, to Africa. Although it is true that Morocco offers the same strategic advantages as Rota, it is important to take into account the similarities in culture, the Western point of view, the shared strategies in NATO, and the shared democratic and societal values that the Spanish alternative offers. The political stability that Spain can offer as part of the European Union and as a historical ally to the United States is not comparable with Morocco’s.

If a relocation is indeed in the interest of the United States, then Spain is the ideal country for the placement of the command. Since the consideration is on the Naval Station in Rota, then the article will evidently focus on this location.

Rota as the ideal candidate

Rota Naval Station was constructed in 1953 to heal bilateral relations between both countries. It was placed in the most strategic position in Spain, and one of the most in Europe. Naval Station Rota is home to Commander, Naval Activities Spain (COMNAVACT), responsible for US Naval Activities in Spain and Portugal. It reports directly to Commander, Navy Region Europe, Africa and Southwest Asia located in Naples, Italy. There are around 3,000 US citizens in the station, a number expected to increase by approximately 2,000 military personnel and dependents due to the rotation of “Aegis” destroyers.

Currently, the station provides support for NATO and US ships as well as logistical and tactical aid to US Navy and US Air Force units. Rota is key for military operations in the European theatre, but obviously unique to interests in Africa. To emphasize the importance of the facility, the US Department of Defense states: “Naval Station (NAVSTA) Rota plays a crucial role in supporting our nation’s objectives and defense, providing unmatched logistical support and strategic presence to all of our military services and allies. NAVSTA Rota supports Naval Forces Europe Africa Central (EURAFCENT), 6th Fleet and Combatant Command priorities by providing airfield and port facilities, security, force protection, logistical support, administrative support and emergency services to all U.S. and NATO forces.” Clearly, Naval Station Rota is a US military base that will be maintained and probably expanded due to its position near Africa, an increasingly important geopolitical continent.

Spain’s candidacy for accommodating USAFRICOM

Why would Spain be the ideal candidate in the scenario that the United States decides to change its USAFRICOM location? Geographically speaking, Spain actually possesses territories in Africa: Ceuta, Melilla, “Plazas de Soberanía,” and Canary Islands. Legally, these territories are fully incorporated as autonomous cities and an autonomous community, respectively.

Secondly, the bilateral relations between Spain and the United States, from the perspective of security and defense, have been very fluid and dynamic, with benefits for both. After the 1953 convention between both Western countries, there have been joint operations co-chaired by the Secretary General of Policy of Defense (SEGENPOL) of the Spanish Ministry of Defense and the Under Secretary General for Defense Policy (USGDP) in the United States Department of Defense. Both offices plan and execute plans of cooperation that include: The Special Operations “Flint Lock” Exercise in Northern Africa, bilateral exercises with paratrooping units, officer exchanges for training missions, etc. It is important to add to this list that Spain and the United States share a special relationship when it comes to officers, because all three branches (Air Force, Army, Navy) have exchange programs in military academies or bases.

Finally, when it comes to Spain, it must be noted that the fluid relationship maintained between both countries has created a very friendly and stable environment, particularly in the area of Defense. Spain is a country of the European Union, a long-time loyal ally to the United States in the fight against terrorism and in the shared goals of strengthening the transatlantic partnership. This impeccable alliance offers stability, mutual confidence and reciprocity in terms of Defense. The United States Africa Command needs a solid “host”, committed to participating in active operations in Africa, and there is no better candidate than Spain. Its historical relationship with the countries in Northern Africa is important to take into account for perspective and information gathering. The Spanish Armed Forces is the most valued institution in society, and it is for sure more than capable of accommodating USAFRICOM to its needs in the South of the country, as it has always done for the United States, however, this remains a fully political decision.

The United States’ position

Rota is an essential strategic point in Europe, and increasingly, in the world. The US base is well known for its support to missions from the US Navy and the US Air Force, and its responsibility only seems to increase. In 2009, the United States sent four destroyers from the Naval Base in Norfolk, Virginia, to Rota, as well as a large force of US Naval Construction units, known as “Seabees” and US Marines. It is also worth noting that NATO has its most important pillar of an antimissile shield in Rota, given the geographical ease and the adequate facilities. From the perspective of infrastructure, on-hand station services, security and stability, Rota is the ideal location of the USAFRICOM compared to Morocco.

Moreover, Rota is, and continues to be, a geographical pinnacle for flights from the United States heading to the Middle East, particularly Iraq and Afghanistan. Most recently, USS Hershel “Woody” Williams arrived in Rota and joined NATO allies in the Grand African Navy Exercise for Maritime Operations (NEMO) that took place in the Gulf of Guinea in the beginning of October of 2020. In terms of logistics, Rota is more than equipped to host a headquarters of the magnitude of USAFRICOM and it would be economically efficient to relocate the personnel and their families as the station counts with a US Naval Clinic, schools, a commissary, a Navy Exchange, and other services.

The United States has not made a formal proposition to transfer Africa Command to Rota, but if there is a change of location, it is one of the main candidates. As Spain’s Minister of Foreign Affairs González Laya stated, the possible transfer of USAFRICOM to Rota is a decision that corresponds only to the United States, but Spain remains fully committed with its transatlantic ally. González Laya emphasized that “Spain has a great commitment to the United States in terms of security and defense, and it has been demonstrated for many years from Rota and Morón.” The minister reminded that Spain maintains complicity and joint work in the fight against terrorism in the Sahel with an active participation in European and international operations in terms of training local armies to secure order. A perfect example of the commitment is Spain’s presidency of the Sahel Alliance, working for a secure Sahel under the pillars of peace and development.

In 2007, when USAFRICOM was established, it could have been reasonable to install the headquarters in Germany, but now geographical proximity is key, and what better country for hosting the command than Spain, which has territories in the continent. The United States already has a fully equipped military base in Rota, and it can count on Spain to guarantee a smooth transition. Spain’s active participation in missions, her alliance with the United States and her historic and political ties with Africa are essential reasons to heavily consider Rota as the future location of USAFRICOM. Spain has been, and will continue to be, a reliable ally in the war against terrorism and the fight for peace and security. Spain is a country that believes in democracy, freedom and justice, like the United States. It is a country that has sacrificed soldiers in the face of freedom and has stood shoulder to shoulder with its transatlantic friend in the most difficult of moments. As a Western country, both countries have been able to work together and achieve many common objectives, and this will only evolve. As the interests in Africa expand, it is undoubtedly important to choose the best military facility to accommodate the command’s military infrastructure as well as its personnel and their families. The United States, in benefit of its strategic objectives, would be making a very effective decision if it decides to move the Africa Command to Rota, Spain.

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