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Los Beatles: La permanencia de lo clásico

Nuestro profesor Jaume Aurell (conocido por todos como “Santi”)
no es solamente catedrático de Historia Medieval y director del grado
en Filosofía, Política y Economía (PPE). También es un apasionado de
la música. En concreto, de los Beatles. En #BeBrave nos ha dejado
clara su admiración por el arte de los “cuatro melenudos” que ya han
entrado en la historia universal como lo “clásico”. Y, como cualquier
admiración sincera, nos lleva a preguntarnos ¿por qué?

Julio Zeppelin (Flickr)

El mes de julio ha sido bastante importante en la historia del grupo icónico de Liverpool. El 6 de julio del 1957, se conocieron John y Paul en una presentación de la banda The Quarrymen, en la iglesia de San Pedro. Así nacen los Beatles. El 7 es el cumpleaños de Ringo Starr. Y el 2, el grupo dio su primer concierto en España. En este mes también se estrenan sus películas más famosas: Yellow Submarine, A Hard Day’s Night y Help!. Y uno de sus singles más famosos, All You Need is Love, salió a la luz también en julio.

Más que teorizar, el profesor Jaume Aurell expresa su admiración por la música de los “fab four” que ya han entrado en el panteón de los clásicos de la música y el arte universal. Y, como cualquier admiración sincera, esta nos lleva a preguntarnos: ¿por qué? 

El 7 de julio Ringo Starr, el estrafalario batería de los Beatles, cumple 80 años. El grupo se separó a mediados de 1970, es decir hace ahora medio siglo. Estos dos aniversarios – el primero gozoso, el segundo más trágico – invitan a preguntarse, una vez más, cómo es posible que un grupo que dejó de existir hace tanto tiempo siga ganando la batalla de los “números uno” en audiencia. 

Su música cautivó, en su momento, a tres generaciones: a los mayores, que buscaban renovar su repertorio musical y se quedaron anonadados ante el desparpajo y las sublimes composiciones de los cuatro melenudos (John, Paul, Georges, Ringo); a sus jóvenes hijos, que encontraron en aquellos congéneres un icono y un modelo a seguir en sus reivindicaciones de los años 1960s; y a sus nietos (entre los que se encontraría el autor de este reportaje), que eran todavía muy pequeños pero con el tiempo apreciaron enormemente su creatividad musical.

Lo más extraordinario, sin embargo, llegó decenios después, porque las siguientes generaciones fueron apreciando también sus canciones. En el año 2000, se lanzó su recopilatorio “1”, que siguió arrasando en el mercado: fue el CD más vendido de la década, el grupo que vendió más discos en 2001, y el álbum más rápidamente vendido de la historia, con más de 10 millones de copias en el primer mes. 

Los números no engañan: Los Beatles siguen estando en nuestras vidas. En las radios siguen apareciendo sus canciones con regularidad. Hay cadenas musicales norteamericanas que tienen programadas, sistemáticamente, una canción de los Beatles cada hora. En las televisiones se realizan documentales sobre ellos periódicamente. Como he podido comprobar en mis sesiones por la universidad, especialmente entre los residentes de Colegios Mayores, continuamente hay gente joven que los “descubre”, y se quedan maravillados que un mismo grupo pueda haber compuesto canciones de un registro tan diferente como Please Please Me, Yesterday, A Day in the Life, All You Need is Love, She is Leaving Home, Get Back, Hey Jude o Let it Be.

La pregunta surge inmediata: ¿de dónde surge esa permanencia?

¿Qué es lo que es realmente específico de ese arte, lo que “marca la diferencia”? A mi juicio, el modo de transmitir, en un lenguaje universal, los diferentes registros de los sentimientos más comunes de la humanidad: el amor, la amistad, la soledad, el diálogo, la dificultad del equilibrio interior.

Las letras de los Beatles expresan la necesidad de la cercanía para mantener el amor (“as long as I // have you near me” – And I Love Her); la dificultad del lenguaje directo para expresar ese amor (She Loves You); la experiencia durable de la donación total (All my Loving) frente a lo efímero del amor “de un día” (la chica de Day Tripper que es simplemente “one way ticket”); la imposibilidad de comprar el amor (“I don’t care too much for money” – Can’t Buy me Love); manifiestan el peso de la memoria y de los recuerdos en la vida de las personas (Yesterday, In my Life); la necesidad del diálogo para arreglar los problemas porque no merece la pena pelearse, atendiendo a la fugacidad de la vida: “Life is very short and there’s no time // for fussing and fighting” (We Can Work it Out); en Nowhere Man, ponen en evidencia el egoísmo del ciego que sólo ve lo que le interesa: “He’s as blind as he can be // just sees what he wants to see”; y en With a Little Help from my Friends subrayan la valor de la amistad y el callejón sin salida al que se llega encerrándose en uno mismo: “are you sad because you’re on your own”; los Beatles contemplan la continua novedad del amor a pesar del tiempo transcurrido (“When I think of love // at something new” – In my Life), y entienden lo poco que cansa el trabajo cuando se hace por amor, porque, al final de las fatigosas jornadas “tu sabes que me siento bien al llegar a casa”, “You know I feel alright” (A Hard day’s Night). En general, para ellos el amor es como lenguaje universal como alternativa al lenguaje de la violencia (All You Need is Love). Y entre otras muchas reflexiones sobre la vida se ve como se preocupan por la necesidad de la continua rectificación del rumbo de la vida (“Then you can start to make it better”) y de no pretender hacerlo uno solo: “don’t carry the world upon your shoulders” (Hey Jude). O algo tan básico como el influjo de las condiciones climáticas en el estado anímico de las personas, lo expresan a través de la cadencia monótona de la caída del agua, identificada en Rain con una sucesión de voces encadenadas, o nos cantan sobre la alegría que supone la llegada del sol después de un largo verano (Here Comes the Sun).

Alguien ha definido lo clásico como lo que es capaz de transmitir
lo que hay que transmitir sin dejarlo de transmitir del todo. 

Siempre hay una posibilidad de descubrir un nuevo matiz, una nueva lectura, una nueva interpretación de las obras de los clásicos. Lo clásico se opone a la repetición insustancial. Los clásicos consiguen que sus receptores se identifiquen con los valores que transmiten.

Todos los que conocen la obra de los Beatles tienen asociados a ella los momentos memorables de su música, la expresividad de sus instrumentos, las metáforas afortunadas de sus letras o algunas de sus magníficas interpretaciones vocales. Unos prefieren la simplicidad ingenua de las canciones de su primera época (con discos como Please Please Me o With the Beatles), otros el equilibrio de su fase intermedia (Rubber Soul o Revolver) y, por fin, los que aprecian la modernidad comedida de sus últimas creaciones (Let it Be o Abbey Road). Pero todos son capaces de identificar un “sonido” y un “mensaje” Beatle, que es el que configura una calidad y una popularidad que por el momento permanece intacta, más de 30 años después de su disolución. Quizás la explicación de todo ello sea que consiguen transmitir los sentimientos más universales a través de unas interpretaciones musicales llenas de sencillez y eficacia.

La mejor explicación de su éxito y permanencia es que, dentro de sus limitaciones y grandezas, buscaron la solución de los problemas por la vía del amor, en una época como la suya llena de contradicciones culturales y de tensiones políticas. Esto lo consiguieron expresar, de modo sublime, en la última frase de la última canción del último disco que grabaron juntos, cantada al unísono por los cuatro: “Al final, el amor que recibes es igual al amor que das” (“And in the end // the love you take // is equal to the love you make”).

Aunque, al fin y al cabo, quizás la música de los Beatles no es tanto para teorizar sobre ella como para escucharla con oído atento.
 

TRACKLIST

And I Love Her

She Loves You

All my Loving

Day Tripper

Can’t Buy me Love

Yesterday

In my Life

We Can Work it Out

Nowhere Man

With a Little Help from my Friends

A Hard day’s Night

All You Need is Love

Hey Jude

Here Comes the Sun

 

Discos en Spotify (remastered):

Please Please Me

With the Beatles

Rubber Soul

Revolver

Let it Be

Abbey Road

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