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San Fermín y la amistad entre Gerona y Navarra en el s. XVII

Otra preciosidad de la Cátedra del Patrimonio y Arte navarro: un breve relato
sobre las reliquias del santo en los diarios del padre Pomeras, un franciscano
de Gerona. Sin duda, esta historia agradará tanto a los historiadores como a
los filólogos hispánicos: las fuentes textuales no tienen desperdicio.

Capella de Sant Fermí a Flaçà, Josep Salvany i Blanch (1917)

Capella de Sant Fermí a Flaçà, Josep Salvany i Blanch (1917)

Flaçà es una población de Gerona, situada en el Gironès, al sur del Bajo Ampurdán, cercana a la capital, junto al río Ter. Actualmente supera en poco el millar de habitantes (1093 hab. en 2019). San Fermín está presente en su toponimia y devoción, pues existe un camí (camino), una fuente y la ermita llamados de Sant Fermí. El pequeño templo se construyó en la segunda mitad del siglo XVI, según acredita la fecha de 1579 situada en el dintel de su entrada. Contó con una reliquia de San Fermín, donada por Pamplona y venerada durante siglo y medio, de 1678 hasta 1827, fecha de su desaparición por robo. Esta es su pequeña historia. 

En 1678 el religioso franciscano Fr. Pedro Pablo Pomeras, a la sazón vicario del convento de Gerona, acababa de regresar de Tierra Santa. A instancia del prócer local don Juan Batlle, recibió, como él mismo detalla en crónica escrita, el encargo por parte del clero y de la villa de Flaçà 

“como fue aver de ir en la ciudad de Pamplona, Cabessa del Reyno de Navarra, distante de aquí sien leguas, a buscar la reliquia del obispo Glorioso y mártir San Fermin, hijo de dicha ciudad de Pamplona y de todo el Reyno de Navarra...”.

El 14 de septiembre de 1678 el P. Pomeras recibió los papeles y despachos como promissor, de manos de los jurados, obreros y cura rector de Flaçà, así como del obispo de Gerona, D. Fray Alonso Balmaseda y Osorio, agustino, en presencia del mencionado D. Juan Batlle de Flaçà, benefactor que costeó los gastos del viaje y actos de recibimiento de la reliquia, en cantidad no inferior a sien doblones.

El mismo 14 de septiembre partió el P. Pomeras de Gerona para llegar a Pamplona doce días más tarde, el 26. Dejó constancia por escrito de su itinerario, las paradas y las distancias entre ellas, que no sobrepasaron las diez leguas por jornada. Interesa destacar que durante las primeras etapas se hizo con cartas de recomendación útiles a su propósito: En Aulot (Olot) consiguió el favor de D. Francisco de Velasco, Maestre de Campo General en el Principado de Cataluña, hermano del Conde de Fuensalida, D. Antonio de Velasco y Ayala, a la sazón Virrey y Capitán General de Navarra. Y el día 15, en Ripoll, consiguió los avales de los pamploneses D. Diego de Mirafuentes, Maestre de Campo del Tercio de Toledo, y de D. Pedro de Saravia y Mendoza, éste último, autor de una importante donación a la sacristía de la catedral de Pamplona en 1682, según J. Goñi Gaztambide.

Tras pasar por Berga, Agramunt, Balaguer, Barbastro, Huesca, Quel, Lumbier..., el 26 de septiembre, -dia que se celebrava la fiesta y officio en la ciudad de Pomplona del glorioso obispo y martir San Fermin (?)-, dice el P. Pomeras de él y sus acompañantes que por la mañana entraron Pamplona. Al día siguiente, 27, fueron a presentar sus despachos y a ofrecer sus respetos al Virrey. Se señaló el 29 de septiembre, festividad de San Miguel, para la entrega y recepción de la reliquia. Entre tanto la Ciudad y el clero interpusieron pleito eclesiástico al que respondió el Vicario General de la Diócesis y el Cabildo catedralicio con un mandato por el que se prohibía la entrega de reliquia alguna bajo pena de excomunión mayor latae sententiae y multa de dos mil florines de oro aplicaderos a cosas de la Iglesia. 

Estuvieron en confusión durante quince días. Entretanto con el favor del Virrey y del Obispo de Pamplona, el franciscano D. Francisco Roig o Roche, ausente por visita pastoral, se arregló el asunto y se convino el 15 de octubre, festividad de Santa Teresa, por la tarde para la extracción de la reliquia, según el relato siguiente del propio P. Pomeras:

“Fuimos alla en forma de Siudad y asistencia de todo el clero; y todos en la iglesia parroquial de St. Lorenço adonde estan colocados los relicarios del glorioso obispo y martir Sant Fermin. Entramos en la Iglesia, serramos las puertas por el tumulto del pueblo, por no levantarse un motin o ruido por no venir bien la plebe en que se quitase la reliquia del glorioso Santo. Me hicieron revestir con todos los hornamentos, asta capa pluvial, encendiendo muchas antorjas; y luego me hisieron bajar el Santo del altar de su capilla, que es medio cuerpo. Y puesto en el altar mayor de dicho San Lorenço, se abrio aquel Santo Relicario que se abre por una esquina de dicho Santo Cuerpo, y esta con tres llaves: la una la tiene la Inlustre Siudad; la otra, la obrería de la Iglesia de dicho San Lorenso; la otra, el cura de la Iglesia. Y estando en esto, estuvimos con mucha confusion por averse perdido la memoria quien tenia la una llave por aver ochenta años que no se avia abierto aquel relicario. Abrieron y se limpio el relicario por estar en este tiempo muy susio. 

“Saque yo mesmo las Santas reliquias de su lugar y se me entregaron de tres partes que ay, no la más grande ni la más pequeña (sino la mediana); pusose en un relicario de plata que mando hazer la Ilustre y noble Siudad de Pamblona, para que viniera con desencia, y se me entrego con grandissima autoridad y devocion; y con los despachos que se me entregaron, todo junto. Este fue del Señor Vicario General, Dn. Antonio Olivarri (en realidad, Ceferino de Ulibarri), y tomandole elme la dio a mi mismo adorar; y puestos todos los sircundantes de rodillas, la di adorar a todos; y en todo esto di las gracias a todos aquellos señores de mi parte y de la noble villa de Flaça y nos fuimos”.

Miquel Vico, Ermita de Sant Fermí, Flaçà (2013)

Miquel Vico, Ermita de Sant Fermí, Flaçà (2013), fragmento: Wiki

Entre el 16 y el 28 de octubre de 1678 la piadosa comitiva viajó desde Pamplona a Gerona, pasando por Lérida. En el convento franciscano de Gerona se detuvo unos días el P. Pomeras. Allí esperaba D. Juan Batlle. El inicio de las fiestas de recepción de la reliquia de San Fermín aconteció el 10 de diciembre, sábado por la tarde, con asistencia de 24 curas, doce religiosos franciscanos y 24 caballeros. En el pueblo de Mollet (actual Sant Joan de Mollet) una procesión local se sumó al paso de la comitiva hasta llegar a Flaçà, donde, al aire libre, había un altar efímero muy adornado: aquí se exhibió la reliquia, se leyeron los despachos y, unidas las gentes de Mollet con las de la villa,

“fuimos a la iglesia de Flaçà bajo de palio; llevaronlo los cavalleros nobles con 24 antorjas, con otras muchas luzes con 24 capas pluviales, yendo yo bajo del palio, como promissor con la Santa reliquia, con mucha musica. Y entrando a la iglesia se cantaron completas con mucha magestad y solemnidad. En acabando las completas diose adorar la sta. Reliquia a todo el pueblo que fue mucho de toda la comarca; en acabando dieron las aves Marias, tañeronse las campanas de todos los pueblos de la comarca y de la villa, dando gracias a Dios por tan gran beneficio, en darles tan gran Santo por patron; a mas de eso con muchos tiros, coetes y luminarias”. 

Finalizaron las fiestas de Flaçà con misa solemne y predicación en la mañana del domingo, día 11, y misa de acción de gracias, en la del lunes 12. 

Leer el artículo completo “Rito y protocolo en la fiesta de San Fermín
en la web de la Cátedra de Patrimonio y Arte navarro,
Ciclo de San Fermín (D. José Luis Molins Mugueta)

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