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Sencillez de fondo y forma

José Lacarra, alumno de 4° del Grado en Literatura y Escritura Creativa
 periodista en Diario de Noticias, nos ofrece un agudo esbozo acerca de
Análogo al silencio, la nueva novela de su compañero de carrera Daniel
Franco, fundador de la editorial Graviola, destinada a impulsar y potenciar
la voz de los escritores migrantes de hispanoamérica.

 

Sencillez de fondo y forma

La portada y las ilustraciones por Mariana Loewy

 

Maldita sea. Estas son las primeras palabras que salen de la boca de Agustín del Río, el protagonista de la segunda novela de Daniel Franco, Análogo al silencio. Una frase que, con todas sus variaciones según las expresiones típicas de cada cultura –en España somos un poco más bruscos–, repetimos prácticamente cada día debido a las pequeñas cosas que nos molestan a lo largo de la jornada. Si no encontramos sitio para aparcar, maldita sea; que se nos cae el móvil, maldita sea; si hoy llueve y no tengo paraguas, maldita sea; que sí tengo paraguas, maldita sea. O, como en el caso de Agustín, el agobio de estar montado en un autobús lleno de gente, mientras llegas tarde al trabajo y que, en medio del caos, tengas que contestar una llamada en la que sabes que te van a reprochar algo que, en ese momento, no considera importante, maldita sea.

Análogo al silencio, que comienza con esta expresión de disgusto, narra la historia de un día de Agustín. Un día distinto al resto que, sin provocar un cambio radical en la vida del protagonista, le hace comprender un poco mejor algunas cosas e irse a la cama con los mismos nervios que por la mañana, pero con más paz. ¿Y qué es lo que lo hace distinto? Una conversación con su abuelo, al que hacía mucho que no veía. Y es un sencillo diálogo la herramienta con la que Daniel Franco le muestra al lector que un maldita sea motivado por un contratiempo puntual encierra una gran profundidad a la que, muchas veces, no damos importancia, pues hemos hecho del ruido de nuestros problemas –como reza el verso de Valery– un tumulto análogo al silencio.

La novela de Daniel Franco es un ejemplo perfecto de que no es necesario cargar la escritura de un estilo barroco y de que el discurrir cotidiano de la vida de cualquier persona está lleno de humanidad. Análogo al silencio destaca por su sencillez –que no es antónimo de complejidad ni sinónimo de simpleza– en la forma y en el fondo. Es una historia de hombres y mujeres corrientes narrada con palabras corrientes. Esto hace de ella una novela que todo tipo de lector puede disfrutar. 

Sencillez de fondo y forma

Puedes leer, si quieres, las primeras páginas de la novela en la propia web de la editorial. Allí mismo te podrás informar sobre su autor.

Otra forma de ver qué ánimos se encuentran en sus páginas sería escuchar en Spotify el playlist de las canciones que salen en la obra.

 

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