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Renta Básica Universal: Concepto y Experiencias internacionales

Renta Básica Universal: Concepto y Experiencias internacionales

 

ENTORNO LEGAL/ Romina Mitidieri (MDPO’20)

¿Y qué es la RBU? Según el portal GiveDirecty, es un pago en efectivo, recurrente, garantizado, sin condiciones ni requisitos, para cada miembro de la sociedad y que está dimensionado para satisfacer necesidades básicas.

Según se afirma en una publicación del Hub de Stanford dedicado a la RBU, esta adopta formas distintas en diferentes contextos históricos y geográficos. Varía según su financiamiento, nivel de pago, la frecuencia de pago y las políticas particulares propuestas a su alrededor. Cada uno de estos parámetros es fundamental.

Técnicamente, y según el portal Basic Income, la RBU tiene cinco características:

1. Periódico: se paga a intervalos regulares (por ejemplo, mensualmente), no como una subvención única.

2. Pago en efectivo: a través de un medio de intercambio adecuado, permitiendo a quienes lo reciben decidir en qué lo gastan. No es pagado en especie (como alimentos o servicios), ni en vales destinados a un uso específico.

3. Individual: se paga de forma individual y no, por ejemplo, por tipología de hogares.

4. Universal: se paga a todos, sin cumplimiento de requisitos.

5. Incondicional: se paga sin necesidad de trabajar o de demostrar voluntad de trabajar.

Este concepto no es nada nuevo. Podemos encontrar argumentos a favor de la RBU desde finales del siglo XVIII y desde diferentes puntos de vista (Thomas Paine, Friedrich von Hayek, Milton Friedman, Martin Luther King, Philippe Van Parijs). Pero, desde hace algunos años, se ha reabierto el debate como consecuencia de la cada vez más creciente desigualdad que existe a lo largo del globo. Según el reciente Informe Social Mundial 2020, publicado por la ONU, el 1% más rico de la población logró acumular más dinero, mientras que el 40% más pobre obtuvo un 25% menos de ingresos.

¿Qué pasaría si cada mes, cada persona recibe un cheque del gobierno con suficiente dinero para vivir? ¿La gente dejaría de trabajar? ¿Nos lo podemos permitir? ¿Eliminaría la pobreza? Estas son algunas de las preguntas centrales sobre la RBU que se formulan desde el portal GiveDirecty.

De forma reciente, ha sido promovida por personajes influyentes como: Elon Musk, Mark Zuckerberg, Jack Dorsey e, incluso, el Papa Francisco. Y existe un grupo internacional de promotores llamado BIEN (Basic Income Earth Network).

Además, se han efectuado experimentos y programas por varios países (como se muestra en el Gráfico 1) y organizaciones como Y Combinator y GiveDirectly han lanzado experimentos con fondos privados en Estados Unidos y África Oriental, respectivamente.

Programas piloto de RBU en distintos países. Fuente: https://list.ly/ubiadvocates

No obstante, según el working paper Universal Basic Income proposals in light of ILO standards: Key issues and global costing, (Ortiz, Behrendt, Acuña-Ulate & Nguyen, 2018) la evidencia existente y aclara algunos aspectos de sus posibles impactos, pero no proporciona una imagen completa de las implicaciones sociales y económicas de la implementación de una RBU. Hasta ahora, ningún país ha iniciado una RBU completa y cuyo nivel fuera suficiente para garantizar un piso de protección social.

Según se ha escrito (Yirka, 2019) algunos experimentos señalan que las personas beneficiadas por este tipo de ayuda no se vieron desanimadas a continuar trabajando o buscando empleo. Otros, como el más reciente caso de Finlandia, muestran lo contrario.

Sin embargo, como argumentan los autores del libro Basic Income A Radical Proposal for a Free Society and a Sane Economy, 2017 (Parjis y Vanderborght, 2017, pp.138), hasta la fecha no se ha aplicado nunca una RBU estricta, solo se han producido experimentos en grupos controlados, por lo que es probable que el comportamiento de estos pequeños grupos de personas fuera diferente al de toda una comunidad que recibiera estos ingresos.

Aquellos que la promueven, proponen su aplicación como una medida inmediata para eliminar la pobreza y la consecuente promoción de libertades individuales. En palabras de Zuckerberg, deberíamos ser una sociedad que mida el progreso no solo por métricas económica como el PIB. Deberíamos explorar ideas como la RBU para asegurar que todos tienen un colchón sobre el que probar cosas nuevas, porque los emprendedores tienen éxito solo cuando tienen la posibilidad de fallar. Por ello, es importante redefinir la idea de igualdad, de forma que todos tengan la libertad de trabajar en grandes proyectos y de encontrar su propósito.

La Organización Internacional de Trabajo señalaba a principios de este año que ya existían 200 millones de desempleados en el mundo y que más 650 millones de trabajadores viven en condiciones de extrema pobreza. A raíz del Covid19, el Fondo Monetario Internacional ha declarado que el mundo se dirige hacia una recesión aún mayor que la provocada por la crisis financiera mundial de 2008.

Sin dudas, el mayor obstáculo para la aplicación de una RBU en España es su financiamiento. En un estudio denominado Un modelo de financiación de la Renta Básica para el conjunto del Reino

de España: sí, se puede y es racional, (Arcarons, Domènech, Raventós & Torrens, 2014) se señala que los pocos estudios existentes estiman que el costo neto ronda el 18,7% del PIB, por lo que se requerirían enormes aumentos de impuestos para financiarlo incluso en presencia de un poderoso crecimiento económico, pero concluyen que esta es viable (aplicando siempre ciertos cambios estructurales en el gasto público).

Y si bien su factibilidad en España (o en otros países) puede ser analizada por los profesionales correspondientes, tanto la reducción de la pobreza estructural y la consecuente incorporación al sistema económico de las personas con menos recursos, son (o deberían ser) necesidades apremiantes para los Estados, por lo que la RBU debería plantearse de manera urgente como un instrumento para el logro de dichos objetivos.

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