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Amaia Otaola, Socio-Partner de PwC, comparte su visión sobre el futuro de los Recursos Humanos en la Universidad de Navarra

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La responsable de Human Resources Solutions en PwC España, acompañada de dos antiguas alumnas del Máster, acercó a los estudiantes la realidad de trabajar en una de las Big Four.

El pasado 16 de abril, acudió a la Universidad de Navarra Amaia Otaola, Socio-Partner de PwC en el área de People & Organisation y responsable de Human Resources Solutions en PwC España. Junto a ella vinieron también dos antiguas alumnas del Master de Dirección de Personas en las Organizaciones en la Universidad de Navarra, Anja y María, que compartieron con todos nosotros su experiencia personal y profesional sobre el día a día dentro de la firma.

Durante la sesión nos acercaron a la realidad de trabajar en una firma como PwC, una organización con presencia internacional, alrededor de 5.500 profesionales en España y cuatro grandes líneas de negocio: auditoría, consultoría, transacciones y servicios legales y fiscales.

El área de People & Organisation, donde trabajan ellas, es un equipo formado por unas 110 personas centrado en acompañar a las direcciones de recursos humanos en los distintos retos a los que se enfrentan en su día a día.

Uno de los aspectos que más destacaron de la compañía fue el gran dinamismo de trabajo que hay. Nos explicaron que es un entorno en el que hay una gran rotación de proyectos, se trabaja con varios a la vez y existe una colaboración constante entre áreas. Esto obliga a desarrollar una gran capacidad de adaptación, a aprender a organizarse muy bien y a salir continuamente de la zona de confort. Esa exigencia hace que el aprendizaje sea muy rápido y muy valioso, ya que desde el primer momento te incorporan a proyectos reales y puedes trasladar a la práctica muchos de los conocimientos adquiridos durante el máster.

Anja y María hablaron también de cómo es el día a día dentro de la firma. Lo describieron como un entorno muy dinámico, en el que es difícil aburrirse, porque siempre hay nuevos retos, nuevas empresas y nuevas situaciones. Al mismo tiempo, señalaron que se trata de un contexto exigente, con mucha presión y un nivel alto de responsabilidad. Sin embargo, explicaron que esa exigencia también tiene una parte positiva: obliga a retarse constantemente, a dar más de uno mismo y a desarrollar habilidades que quizá no sabían que tenían. Entre ellas, destacaron especialmente la organización, la capacidad de comunicar, de expresarse bien y de relacionarse con personas muy distintas.

Otro de los mensajes más importantes de la charla fue que trabajar en PwC aporta una visión muy global del área de recursos humanos. Al colaborar con empresas de distintos sectores y con problemáticas muy diversas, se adquiere una perspectiva amplia y muy enriquecedora. Además, subrayaron la importancia de mantenerse actualizada, especialmente en un momento en el que las herramientas tecnológicas y la inteligencia artificial están transformando el negocio y también la forma de trabajar en recursos humanos.

A pesar de la exigencia del entorno, las tres coincidieron en señalar que uno de los grandes rasgos diferenciales de PwC frente a otras Big Four es la gente. Insistieron mucho en el compañerismo, en la ayuda entre equipos y en el ambiente de apoyo que se genera dentro de la firma. De hecho, comentaron que ese vínculo con el equipo puede llegar a ser para toda la vida. En su opinión, eso es precisamente lo que más diferencia a PwC: no solo el nivel profesional, sino la calidad humana de las personas con las que trabajas.

También explicaron que, aunque PwC apuesta claramente por la presencialidad, porque consideran importante estar cerca del cliente y acudir físicamente cuando es necesario, eso no impide que exista flexibilidad. Para ellas, aprender cerca del equipo y compartir el día a día presencialmente acelera mucho el desarrollo profesional.

Amaia insistió en la importancia de retarse a una misma, de no conformarse con lo primero que te digan y de mantener siempre una actitud crítica, curiosa e inquieta. Junto a ello, nos transmitió la necesidad de no dejar nunca de aprender, de tener iniciativa, de preguntar sin miedo y de equivocarse sin verlo como algo negativo. Según nos dijeron, nadie espera que una persona joven lo sepa todo desde el principio, pero sí valoran mucho la actitud, la proactividad, las ganas de aprender, la creatividad y, sobre todo, que sean buenas personas y encajen bien en el equipo.

Finalmente, uno de los mensajes que más caló fue la importancia de poner siempre los valores por delante de todo: ser auténticos, honestos y actuar con coherencia. En conjunto, fue una charla muy real, cercana e inspiradora, que nos permitió conocer mejor cómo es la vida profesional dentro de una firma como PwC y, sobre todo, entender qué tipo de actitud y mentalidad son necesarias para crecer en un entorno tan exigente como enriquecedor.

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