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Los españoles prefieren informarse por medios neutrales antes que por militantes

Respecto a 2020, elegir medios que confirmen las propias opiniones retrocede con mucha fuerza (del 30% al 15%) y avanza el la selección de fuentes informativas que ofrezcan otros puntos de vista al del usuario (del 10% al 18%).

  • En el plano normativo (qué debe hacer la sociedad) vuelve a imponerse la misma pauta: el 47% de los encuestados considera que la sociedad en general debería informarse sobre todo desde la neutralidad

  • En los extremos ideológicos gana peso informarse por medios que comparten las propias ideas, tanto en la izquierda (26%) como en la derecha (21%)

El estudio de este año ha recuperado algunas preguntas de informes anteriores (2020) para conocer el tipo de predisposición con el que los encuestados se acercan a las noticias: una relación guiada por la neutralidad, por la confirmación de las propias ideas o por el contraste con puntos de vista discrepantes. La inclusión de este indicador añade una perspectiva especialmente útil para interpretar la actitud de los españoles hacia la información y sirve, además, como antesala de un segundo plano de análisis igualmente relevante: la percepción que tienen los españoles sobre el grado de
dependencia de los medios respecto a distintos grupos de presión políticos, económicos y sociales.

Los datos muestran que en España sigue predominando una orientación de neutralidad, entendida como la preferencia personal por informarse a través de fuentes percibidas como no alineadas con un punto de vista concreto (50%), frente al 15% que se inclina por una lógica de confirmación (buscar fuentes que comparten su propio punto de vista) y un 18% que opta por una lógica de contraste, basada en acudir a medios que cuestionan las propias ideas. También en el plano normativo (qué debe hacer la sociedad) vuelve a imponerse la misma pauta: el 47% de los encuestados considera que la sociedad en general debería informarse sobre todo desde la neutralidad. La tendencia principal, por tanto, sigue siendo clara: el ideal informativo no
es ni el refugio en las propias ideas ni el contraste con otras formas de percibir un problema, sino la aspiración a una cierta imparcialidad percibida.

 
Ahora bien, la comparación con 2020 matiza esa fotografía general. La búsqueda de la neutralidad se mantiene prácticamente estable entre 2020 y 2026 (48% frente a 50%), pero la confirmación de las propias opiniones cae con mucha fuerza (del 30% al 15%), mientras que el contraste gana terreno (del 10% al 18%). Es decir, la neutralidad sigue siendo práctica habitual, pero pierde peso relativo la búsqueda de fuentes afines y crece la disposición a exponerse a perspectivas discrepantes. No significa necesariamente que los encuestados practiquen de forma habitual ese contraste,
pero sí que lo valora más que en 2020.

 
Aun así, esa primacía de la neutralidad está condicionada por la ideología, siendo más frecuente en el centro político, mientras que la confirmación del propio punto de vista gana terreno en los extremos ideológicos. Sólo el 9% de los encuestados de centro declara preferir fuentes que comparten su punto de vista, mientras el 56% opta por fuentes sin una orientación definida. En cambio, en los extremos ideológicos gana peso la confirmación de las propias ideas, tanto en el lado izquierdo (26%) como en el derecho (21%) y pierde fuerza la opción de la neutralidad (45% y 34%, respectivamente). El ideal de objetividad percibida sigue siendo mayoritario, pero se debilita claramente en los márgenes ideológicos. Esto no significa que en esos segmentos desaparezca la neutralidad, pero sí que deja de ocupar la posición casi hegemónica que conserva entre los sectores moderados. En este sentido, la polarización no sustituye al ideal de la imparcialidad, pero lo erosiona allí donde la identidad ideológica se vuelve más intensa.

La lógica del contraste añade, además, un matiz especialmente importante. Cuando la pregunta se formula en términos normativos, son precisamente los extremos los que más apoyan la idea de que los demás deberían exponerse a fuentes que cuestionen su punto de vista: el 38% en la extrema izquierda y el 36% en la extrema derecha, frente al 23% en el centro. Los datos revelan así una paradoja: los grupos más ideologizados tienden a mostrar una mayor inclinación hacia la confirmación en sus preferencias personales, pero al mismo tiempo son los más partidarios, en abstracto, de que la sociedad se abra al contraste. Más que una contradicción estricta, puede leerse como la distancia entre las preferencias de consumo y los ideales normativos que se consideran deseables para el espacio público.

Por último, el análisis por tramos de edad muestra que la imparcialidad aumenta con los años, mientras que la confirmación tiene algo más de peso entre los más jóvenes. Entre los 18 y 24 años, por ejemplo, el 18% prefiere fuentes que comparten su punto de vista, ligeramente por encima de la media general. En cambio, entre los mayores de 65 años, la orientación de neutralidad asciende hasta el 56%.

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