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Los chatbots reducen el hábito de clicar en las fuentes informativas

La consulta de fuentes originales responde a su lógica propia. Los buscadores impulsan el clic hacia páginas externas, mientras que las redes sociales y chatbots retienen al usuario dentro de su plataforma, mediante el flujo continuo de contenidos o respuestas sintéticas, inmediatas y suficientes para resolver la necesidad informativa

  • La consulta habitual de fuentes originales alcanza el 53% en buscadores pero se reduce en redes sociales (46%) y chatbots de IA (38%)

  • La mayoría de los que clican en la fuente en buscadores (59%) y redes sociales (57%) busca ampliar información, mientras en la IA se persigue además identificar el origen de las noticias (41%)

Por primera vez, el informe incorpora una pregunta específica sobre la consulta de fuentes originales cuando los ciudadanos acceden a noticias a través de redes sociales, buscadores y chatbots de IA. El objetivo es observar no sólo qué vías se utilizan para informarse, sino también hasta qué punto esas vías mantienen visible y activa la conexión con el origen periodístico de la información y cuáles son las motivaciones de los encuestados para hacerlo.

La primera conclusión es que la consulta de las fuentes originales no ha desaparecido en los nuevos entornos de acceso a la información, pero tampoco ocupa el mismo lugar en todos ellos. Los datos muestran una diferencia relevante entre las vías que todavía funcionan como puerta de entrada hacia los medios (buscadores) y aquellas que tienden a retener al usuario dentro de un entorno intermediado (redes sociales y chatbots de IA). En general, los buscadores siguen siendo el espacio donde el acceso a las fuentes originales está más normalizado, mientras que los chatbots de IA aparecen como el entorno donde esa práctica resulta menos habitual.

 
Entre quienes utilizaron buscadores para informarse durante la última semana, más de la mitad (53%) afirma que hace clic siempre o a menudo en las fuentes originales enlazadas. Esta proporción baja entre aquellos que usaron las redes sociales (46%) y chatbots de IA (38%). La diferencia de quince puntos entre buscadores e inteligencia artificial apunta a dos formas diferentes de intermediación informativa. Mientras el buscador organiza y jerarquiza enlaces con base a un algoritmo y mantiene la fuente como destino natural para el usuario, el chatbot ofrece una respuesta ya elaborada, en la que la fuente puede quedar reducida a un respaldo secundario para el usuario. Obviamente esta lógica también se aprecia en el extremo contrario: sólo una minoría (8%) de los que usan los buscadores no consultan las fuentes originales, frente al 15% de quienes usan chatbots.

Conviene, sin embargo, matizar estos datos. En el caso de la inteligencia artificial, la opción más frecuente no es la ausencia de consulta, sino el clic ocasional: una parte amplia de los usuarios afi rma acceder a las fuentes originales “algunas veces” (42%). El usuario puede salir hacia el medio original, pero no siempre siente la necesidad de hacerlo. La respuesta del chatbot funciona a menudo como una respuesta suficiente, especialmente cuando el consumo informativo es rápido.

A priori, podría pensarse que aquellos canales menos confiables deberían provocar una mayor consulta de fuentes originales. Sin embargo, los resultados no apuntan en esa dirección. Aunque las noticias en buscadores suscitan más confianza relativa (27%) que las redes (18%) y chatbots (18%), son la vía donde más frecuentemente se accede a las fuentes originales. Por lo tanto, la consulta de fuentes originales no depende tanto de la confianza o desconfianza que inspire cada vía, sino también de la propia lógica de cada canal: los buscadores favorecen el clic porque están diseñados para conducir al usuario hacia una página externa.

Las redes sociales y los chatbots, por el contrario, tienden a mantenerlo dentro del propio entorno, bien mediante el flujo continuo de contenidos; bien mediante la generación de respuestas resumidas e inmediatas. La desconfianza puede estimular cierta cautela, pero no basta por sí sola para generar hábitos de comprobación si el canal no facilita esa salida. Por eso el debate no debería limitarse a si los usuarios confían más o menos en cada vía, sino a qué lugar ocupan dentro de cada experiencia de consumo del usuario. Allí donde la fuente permanece visible, accesible y necesaria, el clic se mantiene. Allí donde la información aparece resumida, reempaquetada o integrada, la fuente corre el riesgo de volverse menos central.

 Motivaciones para consultar las fuentes originales: ampliar, identificar y verificar

Las motivaciones para acceder a las fuentes originales ayudan a entender qué busca el usuario cuando decide consultarlas. En conjunto, los datos muestran que la principal razón para clicar es obtener más detalles sobre la noticia (ampliar), seguido por la necesidad de saber más sobre la fuente de la noticia (identificar) y, por último, comprobar si la información era o no correcta (verificar).

 
En el caso de los buscadores y las redes sociales, la principal motivación es claramente informativa y la mayoría de quienes hicieron clic en una fuente original declara que quería obtener más detalles sobre la noticia (59% y 57% respectivamente). Verificar la noticia (32% en sendos casos) o identificar la fuente (31%) ocupan un segundo plano. Por tanto, el clic desde buscadores y redes sociales no parte de la desconfianza ni de la necesidad de contrastar la noticia, sino de la necesidad de obtener o ampliar más la información.

El caso de los chatbots de IA es más singular. También aquí la razón más mencionada es obtener más detalles sobre la noticia, pero con una proporción bastante inferior a la de redes y buscadores (44%), quince puntos menos que en buscadores y trece menos que en redes sociales. Al ofrecer un resumen ya elaborado, el chatbot reduce el incentivo de acudir a la fuente original simplemente para ampliar información.

Donde más se diferencia la inteligencia artificial es en el interés por conocer la fuente (41%, frente al 31% de redes y buscadores). Como se ha comentado, en estos dos últimos canales, la fuente suele estar más visible desde el principio, al contrario que en los chatbots, donde puede quedar más oculta dentro de la respuesta generada por la IA. Cuando el usuario clica, no sólo busca contenido sino conocer el origen de la información.

La motivación estrictamente verificadora, en cambio, no es más alta en IA. Sólo el 27% afirma que hizo clic para comprobar que la noticia era correcta, por debajo de redes y buscadores (32%). Esta cifra confirma la paradoja de que, aunque los chatbots no son confiables, esa cautela no se traduce necesariamente en una mayor verificación del rigor de la información.

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