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La brecha de género alcanza los 22 puntos entre hombres jóvenes (25-34) y mujeres mayores (65+): 68% vs 46%
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El interés en noticias es el predictor más potente: 55% de los muy interesados usa video apps frente al 30% de los poco interesados
A quienes declararon haber utilizado una smart TV conectada a internet para acceder a noticias en la última semana, el 54% de la muestra total (n = 1.106), se les preguntó si lo habían hecho mediante apps de vídeo, como YouTube, o por otras vías. El resultado es casi un empate: el 48% usó apps de vídeo y el 50% accedió a noticias por otras vías (televisión en directo, apps propias de medios, agregadores).
Proyectado sobre el total de la muestra, el uso informativo de la smart TV a través de apps de vídeo alcanza al 26% de los españoles; otro 27% usa la smart TV para noticias por otros medios. El 46% restante no usa la smart TV como fuente de noticias semanal.

La edad es el factor sociodemográfico con mayor poder explicativo. El uso de apps de vídeo desciende de forma casi lineal conforme aumenta la edad: del 58% entre los 25-34 años al 36% entre los mayores de 65. La pendiente total es de 22 puntos, una diferencia sustancial que apunta a que la smart TV está viviendo en los grupos jóvenes una transición hacia el modelo de consumo bajo demanda que no ha llegado en la misma medida a los grupos de mayor edad.
Por su parte, el género amplifica el efecto de la edad. En el conjunto de la muestra, los hombres usan apps de vídeo para noticias en smart TV unos 10 puntos porcentuales más que las mujeres —aproximadamente 54% vs 44%, excluyendo NS/NC—. Pero esta brecha no es uniforme: alcanza su punto máximo en el grupo de 25-34 años —68% vs 49%, diferencia de 19 puntos porcentuales— y en el de 35-44 —63% vs 42%, 21 puntos porcentuales—. A partir de los 45 años la diferencia se modera y entre los mayores de 65 se sitúa en torno a 8-9 puntos. El perfil de máximo uso —hombre de 25 a 44 años— coincide con el del usuario más activo de YouTube para noticias en otras pantallas.

Interés informativo, evasión y comportamiento televisivo
El interés declarado en las noticias es el predictor individual más potente del uso de apps de vídeo en la televisión inteligente. Entre quienes muestran alto interés en las noticias, el 55% recurre a aplicaciones de vídeo; entre los de interés bajo, ese porcentaje cae al 30%, una diferencia de 25 puntos. Este patrón es coherente con el perfil general del usuario de YouTube informativo: una audiencia activa, que busca contenido de forma intencional, no expuesta de forma pasiva.
La evasión informativa produce, en cambio, un resultado contraintuitivo: los evasores de noticias usan apps de vídeo más que quienes no las evitan —aproximadamente 51% vs 43%—. Una hipótesis plausible es que la lógica del vídeo bajo demanda —elegir qué ver, cuándo y cuánto— resulta más compatible con una relación selectiva o intermitente con las noticias que la televisión lineal, donde el informativo llega a una hora fija con una agenda que el espectador no controla. El evitador no rechaza necesariamente toda información: puede huir del formato que no puede gestionar.
El comportamiento televisivo convencional ofrece otro dato de interés: quienes no usan la televisión tradicional para noticias recurren más a las apps de vídeo en smart TV —aproximadamente 52-54%— que quienes sí la usan —alrededor del 46%—. Esto sugiere un efecto de sustitución parcial: parte de los usuarios que han abandonado los informativos en abierto mantienen el hábito de informarse en pantalla grande, pero a través del ecosistema de vídeo bajo demanda.
El factor que produce la diferencia más pronunciada es el uso previo de YouTube para noticias en cualquier dispositivo. Entre quienes ya consumen YouTube como fuente informativa, el 78% también usa apps de vídeo en la televisión inteligente para acceder a noticias. Entre quienes no usan YouTube para noticias, esa cifra cae al 40%, 38 puntos menos. Este resultado confirma que el uso de apps de vídeo en smart TV no es un comportamiento específico de esa pantalla: refleja, en gran medida, un patrón de consumo del usuario que se traslada de un dispositivo a otro. El usuario de YouTube informativo lleva esa lógica a la pantalla grande. Esto tiene una implicación estratégica directa: la presencia de un medio en YouTube y en plataformas de vídeo bajo demanda no solo capta al usuario de ordenador o móvil, sino que se proyecta también sobre el salón.