Sabina Benedetti Lara
La Esponja - Centro de Fitorremediación y Jardín Botánico
Proyecto Fin de Carrera Máster Universitario de Arquitectura
Universidad de Navarra
Tutor: Mayka García Hípola
En el borde del barrio de San Blas-Canillejas, frente al estadio Metropolitano, se encuentran las ruinas de unas piscinas que nunca llegaron a utilizarse. Este punto de la ciudad, marcado por la infraestructura y la ausencia de naturaleza, da origen a La Esponja – Centro Acuático, un proyecto que recupera y reutiliza un edificio preexistente, convirtiéndolo en un centro de investigación, educación y espacio público.
El proyecto gira en torno a tres elementos principales: el agua, las plantas de fitorremediación y la cubierta. La arquitectura se concibe como una esponja que recoge, filtra y devuelve el agua al entorno urbano.
La cubierta, formada por una estructura espacial (módulos de 10x10 m, 10x20 m y 20x20 m) de acero tubular y paneles de policarbonato, permite la entrada de luz y canaliza el agua de lluvia hacia embudos que la distribuyen visiblemente a través de canalones de nailon. Este sistema, junto con diferentes niveles de suelo que pueden inundarse parcialmente en días de lluvia, hace que el visitante experimente el ciclo del agua de manera directa.
Las plantas de fitorremediación, las cuales son sometidas a un proceso por fotobiorreactores en laboratorios, se encuentran en los vasos de piscina y en el jardín botánico adyacente, y estas limpian y regeneran el agua. Los visitantes pueden observar este proceso desde pasarelas y espacios públicos, entendiendo su funcionamiento.
Aunque la captación pluvial no cubre toda la demanda del edificio, la estrategia se complementa con sistemas que reutilizan el agua tratada y la podrían conectan con la futura piscina de olas en construcción que se encuentra al lado de esta estructura de hormigón masiva.
El complejo se organiza en dos edificios: uno privado, destinado a científicos e investigadores, y otro abierto al público. Sin embargo, todos son reunidos en una plaza junto con una lámina de agua sobre la cual se extienden dos pasarelas dando paso a las dos distintas entradas. El programa incluye laboratorios, un museo del agua, oficinas, biblioteca, viviendas para el personal y un restaurante integrado en el jardín botánico. La disposición del conjunto permite la ventilación cruzada en la mayoría de los espacios, reservando el control climático para las áreas de trabajo.
Más que un edificio aislado, La Esponja funciona como una nueva dotación urbana. Un espacio para desconectar del ritmo de la ciudad, interactuar con agua y vegetación poco habituales en Madrid y aprender sobre procesos de regeneración ambiental. Es un equipamiento que busca fusionarse con la infraestructura hidráulica del entorno y ofrecer un oasis público en un barrio dominado por grandes infraestructuras y carente de naturaleza.