Ana Fernández Moraleda
Espacio Tejido. Nueva intervención en la Real Fábrica de Tapices
Proyecto Fin de Carrera Máster Universitario de Arquitectura
Universidad de Navarra
Tutor: Eduardo Escauriaza
Espacio tejido es una nueva intervención en la Real Fábrica de Tapices que se eleva sobre el edificio neomudéjar original, construyéndose como un tejido formado por capas que crean una red de espacios en cuya experiencia el arte del tapiz, la luz, los materiales y el color son protagonistas.
Ante la necesidad de convertir el único lugar del mundo diseñado para ser la casa del tapiz en un lugar emocionante, la nueva intervención se eleva, haciendo visibles al tapiz y la alfombra. Es una nueva presencia que transforma la ciudad manifestando la tradición del tapiz que existe en España y su importancia en nuestra cultura desde que llegó en la época hispanomusulamana.
Con todo lo aprendido en un viaje por los procesos involucrados en fabricar un tapiz, empieza a construirse la nueva intervención, siguiendo las leyes del mundo de los tapices, que se reinterpretan al aplicarse en el espacio, dando lugar a esta arquitectura, que se construye como un tejido.
Su punto de partida es la estructura. La estructura de los tapices y alfombras está formada por urdimbre y trama, hilos que conforman una base sobre la que después se teje o se anuda. La base de esta arquitectura es un entramado tridimensional de barras de madera que trabajan juntas, sobre el que después se "tejen" el resto de capas que conforman el proyecto.
Ocho secciones principales transmiten la carga de la intervención elevada a los apoyos, formados por grandes pilares de hormigón. Sólo hay dos tipos de unión: nudo de madera y encuentro entre madera y hormigón, diseñadas de manera que las barras no se interrumpen, sino que parecen entrelazarse, como si fueran hilos.
Las capas que se "tejen" a esta estructura son: programa (escuela, almacén de materiales, obradores, museo, biblioteca y archivo, manteniéndose el resto del programa en el edificio original), circulaciones (una red de pasarelas metálicas que conecta los espacios en diferentes recorridos) e instalaciones (la red de conductos vista se pinta de colores según funciones).
Una última capa remata esta arquitectura-tapiz: la envolvente. Hacia el interior de la manzana, la estructura se diluye con un jardín de árboles y plantas tintóreas y, hacia el exterior, queda delimitada por esta envolvente. No tiene forma concreta, sino que convierte la nueva intervención, vista desde fuera, en una nube de hilos suspendida en la ciudad que despierta la curiosidad, invitando a entrar para descubrir el universo de los tapices.
Está formada por una subestructura metálica que se engancha al entramado y tensa una serie de cables que conforman el soporte de una membrana textil traslúcida de fibra de vidrio. Durante el día filtra la luz a los espacios y durante la noche permite entrever la vida interior de la Fábrica. Gracias al diseño de una unión capaz de recibir cualquier curva empleando las mismas piezas y a la sistematización de las medidas variables, se puede formar un número casi ilimitado de secciones diferentes, compuestas por piezas y encuentros que se repiten.
Por último, se elimina el muro perimetral que terminaba de cerrar la manzana y se peatonalizan las calles circundantes, conenctándolas al jardín para regalar a la ciudad de Madrid un nuevo espacio público que, junto al resto de los nuevos espacios por descubrir, hará de la Real Fábrica de Tapices un punto de referencia para todas las personas.