En qué beneficia a Brasil la entrada de Argentina al grupo BRICS

En qué beneficia a Brasil la entrada de Argentina al grupo BRICS

ARTÍCULO

10 | 10 | 2023

Texto

Con la ampliación, Brasilia ve rebajada su singularidad, pero puede proyectar más influencia

En la imagen

Alberto Fernández y Lula da Silva, en junio de 2023 [Gob. argentino]

La invitación a Argentina a incorporarse al grupo BRICS, en una primera expansión de ese foro en el que están China, Rusia e India, además de Brasil y Sudáfrica, lleva a preguntarse sobre el interés brasileño en que su mayor vecino forme parte de una entente que hasta ahora había dado especial singularidad a Brasil. Pekín ha impulsado la entrada de seis nuevos miembros (Arabia Saudí, Emiratos, Egipto, Etiopía, Irán y Argentina) como intento de promover alternativas a un Occidente dirigido por Estados Unidos y Europa. Ni India ni Brasil fueron entusiastas de la ampliación, pues rebaja su protagonismo, pero Brasilia, no obstante, obtiene algunas ventajas.

El anuncio de la incorporación de Argentina al grupo BRICS ha motivado una discusión acerca de qué efectos para los argentinos pueda tener esa incorporación –supuesto rédito económico, por un lado, o complicación por un excesivo alineamiento mundial con China y Rusia, por otro– y cuán probable es que dicho anuncio se traduzca en una efectiva incorporación, especialmente teniendo en cuenta el proceso de las elecciones presidenciales en curso.

Aquí, en cambio, se examinan los intereses que pueda tener Brasil en la incorporación argentina. Dichos intereses pueden resumirse en cuatro puntos cardinales, todos ellos interrelacionados: (i) reforzar el liderazgo brasileño en la región; (ii) garantizar la permanencia de un aliado ideológico en la presidencia argentina; (iii) asegurar la estabilidad económica y política de la segunda economía de la región; e (iv) incrementar la participación y el rol de Latinoamérica en foros internacionales de envergadura.

1. Reforzar el liderazgo brasileño en la región

Brasil ya goza de la posición líder en Latinoamérica, tanto en términos económicos y comerciales como en seguridad y diplomacia. La incorporación de Argentina a BRICS reforzaría esta posición, especialmente dada la labor de intermediación que la expresidenta brasileña Dilma Rousseff y el actual presidente Lula da Silva han llevado a cabo en favor de Argentina una vez constatado el deseo chino de proceder a una ampliación. Es evidente que aunque la entrada de Argentina no se hiciera efectiva finalmente, el papel de Brasil habrá sido más que relevante en la gestión y abrirá la vía para liderar la hipotética entrada de otros países de la región en el grupo.

Este liderazgo es especialmente relevante en el caso que nos ocupa, por ser Argentina socio primordial de Brasil en todos los aspectos. Y viene secundado por otros intereses, si se quiere, de menor publicidad. Entre ellos, la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, que conectará el yacimiento de Vaca Muerta con Buenos Aires y cuyo primer tramo ya está en funcionamiento. De este yacimiento, donde se encuentran la segunda reserva del mundo de gas y la cuarta de petróleo, Brasil querrá beneficiarse a un precio asequible, a lo que colaborará la entrada de Argentina en BRICS y la labor intermediadora ya llevada a cabo por Brasilia.

Esto se entiende mejor, además, a la luz del objetivo de desdolarización que Brasil persigue desde hace tiempo. Suceda o no, la entrada de Argentina en BRICS podría incentivar el comercio con Brasil y con el resto de socios en moneda distinta del dólar (en real brasileño con Brasil o en yuan con todos los miembros), al mismo tiempo que permitiría a Argentina reducir la dependencia del FMI que su situación económica le impone.

2. Garantizar un aliado ideológico en la presidencia argentina

Como ya se ha mencionado, este mes octubre Argentina celebra elecciones presidenciales y legislativas en Argentina, con una previsible segunda vuelta en noviembre. No son pocos los que apuntan a una victoria de la derecha sobre el peronismo de Unión por la Patria, que encabeza Sergio Massa, ahora ministro de Economía. La victoria de la oposición conllevaría, probablemente, la negativa a la incorporación de Argentina al grupo e, incluso, aunque sea poco probable, la ruptura de relaciones comerciales con el gigante asiático (y con Brasil, en palabras del candidato Javier Milei). Lula espera que el éxito diplomático de la incorporación al grupo BRICS ayude electoralmente al peronismo; no obstante, la incorporación formal no sería hasta el 1 de enero de 2024.

Junto con el papel de socio comercial privilegiado del que goza Argentina para Brasil, es evidente que la cercanía ideológica entre Lula y Fernández ha contribuido en la labor diplomática de aquel frente a China y podrá contribuir, si el peronismo gana finalmente las elecciones, al progreso de ambos países en el seno de ese foro. En este sentido, en junio ambos estados firmaron el Plan de Acción para el Relanzamiento de la Relación Estratégica, cuya implementación facilitaría el alineamiento ideológico en ambos gobiernos.

3. Asegurar la estabilidad de la segunda economía sudamericana

Argentina es la segunda economía de Sudamérica, después de Brasil, del que es primer socio comercial en la región y el tercero en todo el mundo (Banco Mundial, 2021). Por ello, una de las motivaciones principales de Brasil en la incorporación de Argentina es asegurar su estabilidad económica (y, consiguientemente, política).

Una pieza fundamental de la economía de cualquier país es la deuda pública que deba soportar y en el caso argentino es especialmente elevada (rondó el 100% del PIB en 2020). Para paliar esta situación cobra relevancia el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), entidad surgida en 2015 en el seno de BRICS y presidida desde el pasado mes de abril por Dilma Rousseff. La posibilidad de obtener financiación en yuanes y, posiblemente, en reales brasileños, daría a Argentina algo de oxígeno frente a la asfixia financiera que sufre a manos del FMI, según recientes palabras de Sergio Massa. No obstante, tanto esta dialéctica como la búsqueda de nuevas fuentes de financiación toman especial importancia después de la reciente revisión del Acuerdo en el marco del Servicio Ampliado del Fondo para Argentina, donde se autorizó por el FMI el desembolso de 7.500 millones de dólares. En cualquier caso, sin resolver sus problemas estructurales económicos de fondo, Buenos Aires se mantiene en un esquema de solicitud de dádivas internacionales.

No obstante lo dicho, aunque el NBD pueda suponer una atractiva solución a corto plazo para la desesperada situación argentina, es de esperar que China, principal actor financiero de esta entidad, requiera algún otro tipo de compensación. Entre sus posibles demandas podrían figurar la ampliación de las instalaciones o del programa espacial llevado a cabo en Neuquén, la construcción del nuevo centro de estudios espaciales CART (China-Argentina Radio Telescope) en San Juan, o el desarrollo de un puerto multifuncional en Ushuaia, Tierra del Fuego, de gran importancia estratégica para China pero de momento aparcado.

4. Incrementar el rol de Latinoamérica en foros de envergadura

Siendo Brasil el líder económico y demográfico de Latinoamérica, es evidente que querrá asegurar, para sí y para sus vecinos latinoamericanos, un rol importante en el tablero de ajedrez mundial. La entrada de Argentina en el grupo BRICS y la posible inclusión de otros actores en el futuro, darían a la región, ‘prima facie’, un papel mucho más preeminente, aunque les haría partícipes, también, de la debilidad estructural que sufre BRICS, que a continuación se aborda.

Debilidad del grupo BRICS

Es una realidad que el conjunto BRICS, sin tener en cuenta las nuevas incorporaciones, acumula el 24% del PIB mundial, el 40% de la población, el 30% de la superficie del globo y el 18% del comercio global. A pesar de estas cifras, hay que tener en cuenta que BRICS, al menos de momento, no es una organización internacional que tome decisiones conjuntas, sino un foro al que se sientan presidentes o sus ministros para intercambiar pareceres.

Como señala el analista Peter Zeihan, una ampliación no hace sino aumentar los distintos intereses geopolíticos y económicos de los países BRICS que ya han venido lastrado su actuación. Esto ahora en mayor medida si cabe por la inclusión de países tremendamente dispares (Irán y Arabia Saudí, por ejemplo), lo que podría conllevar la paralización de su actividad. En el caso argentino, además, está la incongruencia de tener que estrechar la mano del ministro de Exteriores iraní, cuya captura Buenos Aires solicitó a Interpol por el atentado antijudío de la AMIA.