El siglo del Indo-Pacífico se decide en el mar frente a China

El siglo del Indo-Pacífico se decide en el mar frente a China

RESEÑA

11 | 05 | 2026

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La geopolítica de hoy en esquema: un equilibrio entre el ensayo del experto y el ameno relato del divulgador

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Portada del libro de Juan Luis López Aranguren ‘El eje del mundo que viene. Cómo el Indo-Pacífico está transformando el orden mundial’ (Barcelona: Ariel, 2026), 415 p.

El eje del mundo que viene en realidad no es una línea, sino un trazo grueso que podríamos situar en Indochina, con prolongación en Indonesia: discurre entre India y China, entre sus históricas zonas de influencia en el sur y este del continente asiático, y se desliza a lo largo del mar allí donde confluyen el Índico y el Pacífico. Pero el eje no es lo definitivo, sino lo que constituye el perímetro de ese nuevo mundo. El libro de Juan Luis López Aranguren reparte esas dos realidades en dos mapas: el que trae en portada, que recoge el Indo-Pacífico tal como lo pensamos al escuchar ese binomio (la masa conjunta de los dos océanos), y el que expone a doble página en su interior (la tierra que los circunda). Esta última cartografía es el verdadero mundo del Indo-Pacífico: el enorme arco de países que va desde Ciudad del Cabo hasta el Cabo de Hornos y cuyo centro ocupa Australia. Mucho más totalizador que lo fue el contexto del Atlántico —eje del mundo de ayer—, el nuevo contorno deja fuera pocas regiones del planeta, y Europa es una de ellas.

Si con el término Asia-Pacífico que venía usándose hasta ahora muchas veces se restringía lo significado a la costa este de Asia (usando el Pacífico como adjetivo y no como pleno nombre), no hay que cometer la misma equivocación con el de Indo-Pacífico: estamos hablando, además de Asia, también de Mozambique, Kenia, Arabia Saudí, Pakistán, Canadá, Estados Unidos, México, Panamá, Colombia, Perú, Chile y Nueva Zelanda, por ejemplo. Se ha dicho que el siglo XXI es el siglo de Asia, pero si se sigue esa lógica, más bien habría que decir que es el siglo del Indo-Pacífico y de cuanto lo contiene. De todos modos, la nueva realidad internacional se está decidiendo en un espacio más reducido: los mares a los que se abre el este y el sur de China, donde está Corea del Sur, Japón, Taiwán y el sureste asiático, y a esas dinámicas es a las que el libro presta más atención.

La obra de López Aranguren, profesor de Derecho Internacional Público y de Relaciones Internacionales, especializado en Asia, es un interesante equilibrio entre el ensayo del experto y el ameno relato del divulgador, de forma que el público de ambos géneros encuentra igual satisfacción. Se nota que el autor ha interiorizado bien las teorías propias de la geopolítica para poder explicarlas de modo sencillo en sus clases; con una inquietud intelectual por gran variedad de aspectos, sabe gestionar pequeños detalles, a menudo como nota a pie de página, que al tiempo que descansan retienen la atención.

‘El eje del mundo que viene’ comienza por los principios e ideas fundamentales, convirtiendo ese tejido especulativo en algo mucho más plástico, como cuando se refiere a las potencias terrestres como elefantes y a las marítimas como ballenas (una distinción básica para entender la interacción entre las naciones a lo largo de los siglos) o resume con sencillos esquemas y tablas las aportaciones de los principales pensadores en este campo (de MacKinder y Mahan a Fukuyama, Nye o Mearsheimer). Puestas las bases, López Aranguren se adentra en las cuestiones que rigen la dinámica de las relaciones internacionales en este momento de definición de un nuevo orden mundial, con acento en el Indo-Pacífico.

Los aspectos más complejos, como la pugna nuclear, o los más sutiles, como la diferencia entre cooperación, competición, contención y conflicto, son expuestos son sencilla claridad, con la ayuda de elementos populares, como las letras de algunas canciones de las últimas décadas. Y siempre hay espacio para excursiones que en realidad no son anécdota, como la ‘diplomacia de los pandas’ llevada a cabo por China o la ‘opción Sansón’ a la que podría recurrir Taiwán si Pekín lanzara una invasión (el ataque a la presa de las Tres Gargantas; si las autoridades chinas en algún momento comienzan a vaciarla podría ser señal de que piensan entrar en guerra y cruzar el estrecho).

El libro, en su formato de tapa dura, es de una cuidada edición. Sin especiales alardes gráficos, tiene un tacto y un peso que lo convierten en un objeto que invita a ser tratado con distinción.