El golfo de Fonseca

El golfo de Fonseca como exponente del éxito o fracaso de la integración centroamericana

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14 | 06 | 2023

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Un Plan Maestro intenta el desarrollo conjunto de una zona históricamente afectada por las disputas de lindes marítimos entre El Salvador, Honduras y Nicaragua

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Vista del golfo de Fonseca, con sus islas e islotes [BCIE]

La cooperación centroamericana pasa por una más estrecha colaboración sobre todo a tres bandas, tanto entre Guatemala, El Salvador y Honduras, que comparten frontera terrestre, como entre esos dos últimos países y Nicaragua, cuyos límites concurren en el golfo de Fonseca. El valor estratégico de este golfo –es la única salida de Honduras al Pacífico, pero su acceso puede ser controlado por sus dos vecinos– y su relevancia logística, con la mejora de sus puertos y otras infraestructuras, lo convierten en un enclave de discordia, pero también de potencial desarrollo. El éxito o fracaso de la integración regional depende mucho de la convergencia aquí de sus tres países costeros.

El golfo de Fonseca es una bahía en el litoral pacífico de América Central, conformada por las costas de El Salvador, Honduras y Nicaragua. Cuenta con una extensión de alrededor de 3.200 kilómetros cuadrados e incluye diversas islas e islotes. Alcanzado por el conquistador español Gil Gonzáles Dávila en 1523 en su intento de definir una ruta interoceánica en el istmo centroamericano, fue designado con el nombre del arzobispo Juan Fonseca. Durante la época colonial, todas las costas del Golfo formaron parte de la CapitaníaGeneral de Guatemala; una vez lograda la independencia, quedaron en manos de la República Federal de Centroamérica. Al ser disuelta esta última en 1839, el golfo pasó a formar parte de los tres países limítrofes. De los 261 kilómetros de su perímetro, 185 corresponden a Honduras, 40 a Nicaragua y 29 a El Salvador.

Conflicto histórico

Desde el surgimiento de las repúblicas centroamericanas, el golfo ha tenido consideración de área geoestratégica para los países que lo conforman y ha constituido una fuente de disputas y tensiones territoriales entre ellos. Es la única salida de Honduras al Pacífico, y aunque el peso específico de este país se orienta más hacia el Atlántico (gran parte de la actividad económica se centra en el valle del Sula y el comercio exterior se realiza sobre todo a través de Puerto Cortés, en la esquina noroeste hondureña), Tegucigalpa tiene especial interés estratégico en potenciar su apertura hacia el sur. Pero las bocas del golfo, formadas por la punta Amapala de El Salvador y la punta Cosiguina de Nicaragua, otorgan a estos otros dos países la llave de acceso. Honduras tiene garantizado el libre paso a través del tramo central de la bocana, en aguas de cosoberanía entre los tres vecinos, pero en una situación de abierto conflicto El Salvador y Nicaragua podrían bloquear la circulación ilegítimamente.

El límite terrestre entre Honduras y Nicaragua fue establecido en común acuerdo por una Comisión Mixta deLímites en 1900. No obstante, la tradicional disputa radica en la delimitación de las aguas. En agosto de 1914, se firmó el Tratado Chamorro-Bryan, un acuerdo entre Estados Unidos y Nicaragua, concediendo este últimopor 99 años el derecho al país norteamericano a construir un canal interoceánico, así como a establecer, mantener y operar una base naval en cualquier lugar del territorio nicaragüense, incluido el golfo de Fonseca. No obstante, en 1916, el Salvador, recurrió a la Corte de Justicia Centroamericana, sosteniendo que algunasde las cláusulas del tratado vulneraban sus derechos, pidiendo que la soberanía del golfo se mantuviese como se encontraba anteriormente. Finalmente, la Corte falló a favor de El Salvador, a pesar de que Nicaragua se opusiese a la decisión, negando la jurisdicción de la Corte.

Por otro lado, desde 1969 se generó un ambiente de crispación entre El Salvador y Honduras debido aincidentes fronterizos, en un diferendo al que más tarde se unió Nicaragua. La    Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictó sentencia definitiva en 1992, otorgando a El Salvador y a Honduras soberanía exclusiva sobre unafranja del golfo de 3 millas náuticas a partir de su costa, adjudicando la administración del resto de las aguas a ambos países y a Nicaragua. De las principales islas, la del Tigre fue confirmada para Honduras, mientras que las islas Meranguera y Meranguerita, en la ruta de entra y salida del golfo, fueron ratificada como propias de El Salvador. No obstante, las disputas han persistido, sobre todo por la pugna entre Honduras y El Salvador en torno a otras islas.

En 2007 los tres países declararon el golfo como un lugar de “paz, desarrollo y prosperidad”. En ese marco, en 2018 celebraron una “Reunión Técnica Trinacional del Golfo de Fonseca”, orientada a convertir el golfo enuna zona de cooperación entre los tres vecinos. Sin embargo, el propósito de consolidar un acuerdo pacífico entre los países no acabó materializándose.

En 2019, los tres estados, acordaron adoptar un Plan Maestro para el golfo, con la ayuda del brazo financiero del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). El plan giraba en torno a proyectos deinversión y desarrollo económico de carácter trinacional, varios de ellos destinados a convertir el golfo en unaregión de libre comercio y turismo sostenible.

Isla Conejo

Más rencillas llevaron a Nicaragua y Honduras a firmar en 2021 un nuevo tratado de límites marítimos, ratificando lo dispuesto por la CIJ en 1992. En 2022 Nicaragua y El Salvador se acusaron mutuamente de penetrar en sus aguas de soberanía. Pero el pleito más duradero es el que enfrenta a El Salvador y Honduras. Este último país requirió en 2021 asistencia al Consejo de Seguridad de la ONU para resolver la disputa en torno a la isla Conejo. Se trata de un islote de apenas medio kilómetro cuadrado. Aunque muy próximo a la costa hondureña, su soberanía ha sido dudosa. Honduras alega que le pertenece, invocando el reparto establecido en el fallo de la CIJ, pero El Salvador advierte que en ese el fallo no se mencionabaespecíficamente la Isla Conejo. El enclave fue abandonado por el Ejército de El Salvador en 1980 al comienzo de la guerra civil salvadoreña, lo que fue aprovechado para su ocupación por parte las Fuerzas Armadas hondureñas.

En octubre de 2021, el entonces presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, aprobó un decretoejecutivo con el fin de confirmar unilateralmente la soberanía hondureña sobre más de veinte islotes del golfo. En septiembre de 2022, las Fuerzas Armadas de Honduras protagonizaron en Conejo un acto de conmemoración de la independencia del país e izaron la bandera nacional. La apropiación de la isla fue rechazada por El Salvador, que la presentó como un intento de Hernández de desviar la atención pública, en un momento de presión de la oposición nacional por acusaciones de narcotráfico que finalmente le llevarían a la cárcel en Estados Unidos. No obstante, el Gobierno salvadoreño no ha priorizado esta disputa. El presidente Nayib Bukele pareció quitar trascendencia a las acciones hondureñas escribiendo en Twitter: «Tranquilo JOH, cómete un snickers». La rival y sucesora de Hernández, Xiomara Castro, no ha revisado ninguna de las decisiones tomadas.

Proyectos

El Plan Maestro para el desarrollo del golfo de Fonseca interesa especialmente a Honduras, que con financiación del BCIE espera poder construir un puente de 1.200 metros entre Coyolito, en la Isla Zacate Grande, ya unida a tierra firme, con la isla del Tigre y construir en esta un puerto de calado profundo. Honduras podría conectar esta infraestructura con el centro logístico de El Amatillo, también en desarrollo, situado en el principal paso fronterizo terrestre con El Salvador. Precisamente hasta El Amatillo llega el ‘canal seco’ –el desdoblamiento de la carretera, de 330 kilómetros– que une ese punto con San Pedro Sula y Puerto Barrios, promoviendo en un eje norte-sur el trasvase de mercancías entre el Atlántico y el Pacífico.

De momento, el principal puerto al sur de ese eje es el de La Unión, en El Salvador, país al que también le interesa la dinamización del golfo. La posibilidad de que capital chino invierta en el desarrollo de La Unión quedó abierta después de que El Salvador dejara de reconocer a Taiwán y estableciera relaciones diplomáticas con China en 2018. Ahora que Honduras ha hecho lo mismo es normal que surja la especulación sobre un posible interés chino en estas infraestructuras. De todos modos, se trata de puertos con proyección modesta, más orientados hacia la pesca y en todo caso al intercambio regional (existe el proyecto de una conexión por ferry de carga entre La Unión y Puerto Caldera, en Costa Rica) que hacia el comercio internacional.

También existen perspectivas de crecimiento turístico: Bukele ha planteado situar en el golfo su «Bitcoin City», mientras que Nicaragua espera mejorar la afluencia a sus playas (en el litoral dominan los manglares, pero existe zonas de arena) mediante la puesta en marcha de un ferry trinacional, entre otros medios. Igualmente importa la preservación del entorno ante las consecuencias de un cambio climático que puede tener especiales consecuencias negativas para este enclave, sobre todo por la amenaza de un incremento del nivel del mar.