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REPORTJokin de Carlos Sola

Simplicity is the best word to describe this Baltic country. Its flag represents the main landscape of the country; a white land covered in snow, a black forest, and a blue light sky. And so is its economy, politics and  taxation. What a minimalistic artwork is Estonia.

Estonia is the smallest of the three Baltic countries, with the smallest population and a quite big border with Russia, concretely 294 km long. Even so, Estonia has a bigger GDP per capita (17,727.5 USD in 2016 according to World Bank) than the other two Baltic states: Latvia and Lithuania. It has a bigger presence in the markets and a bigger quality of life according to the OECD in a study done it in 2017.

Technology is a very important part of Estonia's  economy. According to the World Bank, 15% of Estonia's  GDP are high tech industries. Following the example of Finland, Estonia has made technology the most important aspect  of  their economy and society. But not just that, with the eyes faced towards the future, or as the Estonians call it “Tulevik”, this former part of the Soviet Union of 1,3 million inhabitants  has become the most modernized state in Europe.

The 24th of February of 2018 Estonia celebrated the 100th anniversary of the its independence, so it is interesting to see how the evolution of this small country is and will continue to be.

All this has been possible because of different figures  like Laar, Ilves, Ansip, and Kotka.

 

Process of Modernization and Technological Development in Estonia Descargar el informe completo [pdf. 3,4MB]

Categorías Global Affairs: Europa Central y Rusia Economía, Comercio y Tecnología Informes

ENSAYOMaría Estrada

Cuando se cumple un año de la sentencia de la Corte Africana de los Derechos Humanos reconociendo a los Ogiek el derecho sobre su tierra –arrebatada por el Gobierno de Kenia desde mucho tiempo atrás para la explotación maderera–, puede ser oportuno repasar los fundamentos jurídicos sobre el derecho colectivo a la tierra de los pueblos indígenas y cómo su reconocimiento puede favorecer la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

Los Ogiek son un pueblo cazador y recolector que desde tiempos ancestrales ha habitado el bosque de Mau, en la selva de Tinet, en Molo, en el distrito Nakuru. Su existencia y continuidad dependen de los bosques, por los estrechos vínculos sociales, espirituales y culturales que les atan a ellos. La disposición de mayo de 2017 dictada por la Corte Africana de los Derechos Humanos obligó a un cambio de actitud por parte del Gobierno keniano. La Corte fundamentó su sentencia en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas aprobada por las Naciones Unidas en septiembre de 2007, en cuya votación Kenia se abstuvo.

La Declaración de Naciones Unidas reconoce a los pueblos indígenas el derecho de preservar y fortalecer sus propias instituciones, culturas y tradiciones y de trabajar por su desarrollo de acuerdo a sus aspiraciones y necesidades. En su preámbulo, el texto reconoce “la particular contribución de los pueblos indígenas y tribales a la diversidad cultural, a la armonía social y ecológica de la humanidad y a la cooperación y comprensión internacionales”. También cabe considerar el Convenio 107 de la OIT de 1957, que dice: “La Declaración de Filadelfia afirma que todos los seres humanos tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades”.

El derecho internacional distingue entre las nociones de “tierra” y “territorio” para evidenciar la diferencia entre un espacio físico o geográfico determinado (la porción de tierra en sí) y la reproducción o manifestación de la vida cultural asociada a ese espacio. Esa vida cultural se expresa a través de distintas pautas culturales ligadas con formas de uso de la tierra y sus recursos, lazos ceremoniales y espirituales y múltiples maneras de ser y concebir el hábitat y el mundo. Con la noción de territorio no se protege un valor económico, sino el valor de la vida en general y de la vida cultural en particular. ¿Cuál es entonces la cantidad de tierra que debe regularizarse legalmente a favor de un determinado pueblo o comunidad? Las tierras que se entreguen deben respetar los criterios de idoneidad, suficiencia y tradicionalidad. Es decir, deben ser de suficiente extensión y calidad como para que el pueblo o comunidad pueda desarrollar su plan de vida, conforme a sus opciones y prioridades de desarrollo, vivir con dignidad como pueblo organizado acorde con su identidad cultural y garantizar su continuidad histórica y cultural. La noción de tradicionalidad define como propios de una comunidad a aquellos espacios territoriales que están en la memoria colectiva de las actuales generaciones y que todavía se reconocen como el hábitat natural del pueblo en cuestión, sea que esté enteramente bajo su control o que haya sido objeto de usurpaciones y desmembramientos en los últimos años.

A partir de estos conceptos, el derecho internacional y las legislaciones internas de los países han definido que el derecho a la tierra y al territorio implica:
a) la entrega de tierras que son utilizadas por el pueblo y comunidad, respetando las distintas modalidades de uso de la tierra y los recursos; b) la restitución de tierras perdidas involuntariamente y a las que hayan tenido tradicionalmente acceso, y c) la entrega de tierras adicionales o complementarias para asegurar el desarrollo y continuidad del pueblo o comunidad.

Además de estas fuentes de derecho internacional, hay otras iniciativas que inevitablemente hubieran llevado al triunfo de los Ogiek, gracias a los cambios que está experimentando la geopolítica global en las últimas décadas.

En primer lugar, en la comunidad internacional cada vez más son los Estados que se están sumando a las iniciativas de los modelos de desarrollo sostenible, ya sea por la presión ejercida por actores no estatales como las ONG o grupos de activistas; o por iniciativa propia, al percatarse los gobiernos de que es fundamental incluir la seguridad medioambiental en sus políticas de defensa. En el campo de estudios estratégicos, la política internacional ha estado dominada desde la Guerra Fría por la corriente realista. Esta corriente tiene una visión muy acotada, y considera la guerra y el conflicto características inherentes al sistema internacional. Los estados son los actores principales, y su meta es la acumulación de poder, definido en términos de capacidad militar. Este enfoque ha seguido ostentando un puesto predominante incluso después de la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría, pese a que poco a poco se han ido introduciendo nuevas perspectivas. Han surgido nuevas corrientes que critican la limitada visión de las corrientes tradicionales, planteado que hay otros factores no militares que son relevantes a la hora de reconocer cuáles son las amenazas para la seguridad de las naciones y de los individuos. Varios autores, como Dalby, Floyd o Mathew, entre otros, creen que es necesario empezar a incluir y dar prioridad a la seguridad medioambiental en la agenda internacional; o lo que es lo mismo, “securitizar” el tema. Unos siete millones de personas mueren cada año como consecuencia del cambio climático, y la escasez de recursos es con frecuencia fuente de conflicto, especialmente en los países menos desarrollados.

En segundo lugar, en 2015 se anunciaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, que se agrupan en 17 objetivos y 169 metas. Estos fueron propuestos en 2014 en la Conferencia “Transformar nuestro mundo” de las Naciones Unidas, en la que se analizaron los resultados de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) del año 2000. Los ODM lograron avances en aspectos como la reducción del número de personas bajo el umbral de pobreza, pero en otros aspectos como el medioambiente hubo retrocesos. Esta vez, los ODS ponen sobre la mesa una agenda más integral y comprehensiva, y tienen la sostenibilidad como elemento central, velando por el crecimiento equitativo. El gran reto en este caso será su implementación, ya que las metas no son del todo claras y no demandan compromisos específicos, por lo que se corre el riesgo de que los estados esquiven el compromiso. De entre los objetivos establecidos, cabe destacar dos para el tema que estamos tratando. El objetivo 13 habla de “adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos” y el objetivo 15 de “proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica”. La estrategia de sostenibilidad que proponen los ODS incluye el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas mediante una gestión eficiente de los recursos naturales y una desvinculación de las presiones medioambientales respecto del crecimiento económico.

Dicho esto, y volviendo a los Ogiek, hay quienes afirman que su establecimiento en el bosque de Mau puede ayudar a la conservación del espacio, que estaría en línea con el objetivo 15. Los Ogiek se consideran los guardianes del bosque, y creen que su deber es contribuir a la conservación del mismo y de todas las especies que en él habitan. En la cultura africana —sin pretender caer en una excesiva generalización— el vínculo con la tierra es algo más que histórico y cultural, también es un vínculo espiritual. Allí es donde residen sus antepasados, cuyos espíritus custodian al pueblo. Además, una de las principales actividades de los Ogiek es la producción de miel. Por eso la libre disposición del bosque por parte del gobierno keniano supondría el desarraigo moral y existencial de estas gentes, además de otras graves consecuencias para el cambio climático. El bosque evita en buena medida las sequías y ayuda a la cohesión del suelo.

Además de esto, también hay que tener en cuenta la insostenibilidad del modelo actual de producción y consumo capitalistas, que solo generan desigualdad a través de una feroz competencia que resulta injusta para los grupos más marginados como son en este caso los pueblos indígenas. El gobierno keniano justifica la tala de bosques descontrolada como necesaria para el desarrollo y la generación de ingresos. Sin embargo, hay que considerar otros estilos de vida, que a su manera permiten un desarrollo igual de completo para las personas. Además de guardar la diversidad y promover el enriquecimiento cultural, el estilo de vida del pueblo Ogiek sería la solución para el desarrollo sostenible que persiguen los ODS.

A la luz de este caso es preciso plantear la idea de que quizás en otros lugares del planeta la solución para la conservación del medio ambiente y las especies es dejar que los lugareños que conocen esa tierra se ocupen de su cuidado. Este asunto concierne a numerosos grupos de personas. En Latinoamérica son frecuentes las disputas a causa de los abusos de los entes políticos en contra de los pueblos indígenas, que de igual forma acuden a los tribunales en busca de protección de sus derechos (poner ejemplos). Es entonces probable que la imposición de un modelo capitalista sin fuertes consideraciones sociales sea contraproducente en cuanto a la consecución del desarrollo, considerado este como aquello que eleva el nivel de vida de las personas. Los nuevos pasos a seguir ahora deben encontrar su fundamento en una concepción más amplia de desarrollo, teniendo en cuenta la diversidad de estilos de vida en el mundo, y viendo en la disposición de los pueblos indígenas de vivir y proteger los bosques una oportunidad que garantiza la conservación de los mismos.

Categorías Global Affairs: África Ensayos Orden mundial, diplomacia y gobernanza

Los emigrantes del Triángulo Norte centroamericano miran a EEUU; los de Nicaragua, a Costa Rica

Mientras los emigrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras siguen intentando llegar a Estados Unidos, los de Nicaragua han preferido en los últimos años viajar a Costa Rica. Las restricciones puestas en marcha por la Administración Trump y el deterioro de la bonanza económica costarricense están reduciendo los flujos, pero esa divisoria migratoria en Centroamérica de momento se mantiene.

Paso fronterizo entre México y Belice

▲Paso fronterizo entre México y Belice [Marrovi/CC]

ARTÍCULOCelia Olivar Gil

Cuando se compara el grado de desarrollo de los países de Centroamérica, se entienden bien los distintos flujos humanos que operan en la región. Estados Unidos es el gran imán migratorio, pero también Costa Rica es en cierta medida un polo de atracción, evidentemente en menor grado. Así, los cinco países centroamericanos con mayor tasa de pobreza ­–Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Belice– reparten su orientación migratoria: los cuatro primeros mantienen importantes flujos hacia EEUU, mientras que en los últimos años Nicaragua ha optado más por Costa Rica, dada su cercanía.

Migración del Triángulo Norte a EEUU

Cerca de 500.000 personas intentan cada año por la frontera Sur de México con el objetivo de llegar a Estados Unidos. La mayoría proceden de Guatemala, El Salvador y Honduras, la región centroamericana conocida como Triángulo Norte y que es, hoy por hoy, una de las más violentas del mundo. Las razones que llevan a ese elevado número de ciudadanos del Triángulo Norte a emigrar, muchos de forma ilegal, son varias:

Por una parte, hay razones que podrían calificarse de estructurales: la porosidad del trazado fronterizo, la complejidad y los costes elevados de los procesos de regularización para la migración, la falta de compromiso de los empleadores para regularizar a los trabajadores inmigrantes y la capacidad insuficiente de los gobiernos para establecer leyes migratorias.

También hay claras razones económicas: Guatemala, Honduras y El Salvador tienen una alta tasa de pobreza, situada en el 67,7%, el 74,3% y el 41,6%, respectivamente, de sus habitantes. Las dificultades de ingresos presupuestarios y pronunciada desigualdad social suponen una presentación deficiente de servicios públicos, como educación y sanidad, a gran parte de la población.

La razón de mayor peso es quizá la falta de seguridad. Muchos de los que salen de esos tres países alegan la inseguridad y la violencia como el principal motivo de su marcha. Y es que el nivel de violencia criminal en el Triángulo Norte alcanza niveles semejantes a los de un conflicto armado. En El Salvador se registraron en 2015 un total de 6.650 homicidios intencionados; en Honduras, 8.035, y en Guatemala, 4.778.

Todos esos motivos empujan a guatemaltecos, salvadoreños y hondureños a emigrar a Estados Unidos, que en su viaje hacia el norte usan tres rutas principales para cruzar México: la que atraviesa en diagonal el país hasta llegar al área de Tijuana, la que avanza por el centro de México hasta Ciudad Juárez y la que busca entrar en EEUU por el valle del Río Bravo. A lo largo de esas rutas, los migrantes deben hacer frente a muchos riesgos, como el de ser víctima de organizaciones criminales y sufrir todo tipo de abusos (secuestro, tortura, violación, robo, extorsión...), algo que no solo puede causar lesiones físicas y traumas inmediatos, sino que también puede dejar graves secuelas a largo plazo.

Pese a todas estas dificultades, los ciudadanos del Triángulo norte siguen eligiendo los Estados Unidos como destino de su migración. Esto es debido principalmente a la atracción que supone el potencial económico de un país como EEUU, en situación de pleno empleo; a su relativa proximidad geográfica (es posible llegar por tierra atravesando solo uno o dos países), y a las relaciones humanas creadas desde la década de 1980, cuando EEUU comenzó a ser meta de quienes huían de las guerras civiles de una Centroamérica inestable políticamente y con dificultades económicas, lo que creó una tradición migratoria, consolidada por las conexiones familiares y la protección a los recién llegados ofrecida por los connacionales ya establecidos. Esto hizo que durante esta época la población centroamericana en EEUU se triplicase. En la actualidad el 82,9% de los inmigrantes centroamericanos en EEUU.

 

El 'parteaguas' migratorio americano

El 'parteaguas' migratorio americano [con autorización de ABC]

 

Migración de Nicaragua a Costa Rica

Si la emigración del norte de Centroamérica se ha dirigido hacia Estados Unidos, la del sur de Centroamérica ha contado con más destinos. Si los hondureños han mirado al norte, en los últimos años sus vecinos nicaragüenses se han fijado algo más en el sur. El río Coco, que divide Honduras y Nicaragua, ha venido a ser una suerte de 'parteaguas' migratorio.

Ciertamente hay más nicaragüenses residentes oficialmente en EEUU (más de 400.000) que en Costa Rica (cerca de 300.000), pero en los últimos años el número de nuevos residentes ha aumentado más en territorio costarricense. En el último decenio, de acuerdo con un informe de la OEA (páginas 159 y 188), EEUU ha concedido el permiso de residencia permanente a una media de 3.500 nicaragüenses cada año, mientras que Costa Rica ha otorgado unos 5.000 de media, llegando al récord de 14.779 en 2013. Además, el peso proporcional de la migración nicaragüense en Costa Rica, un país de 4,9 millones de habitantes, es grande: en 2016, unos 440.000 nicaragüenses entraron en el vecino país, y se registraron otras tantas salidas, lo que indica una importante movilidad transfronteriza y sugiere que muchos trabajadores regresan temporalmente a Nicaragua para burlar los requisitos de extranjería.

Costa Rica es vista en ciertos aspectos en Latinoamérica como Suiza en Europa, es decir, como un país institucionalmente sólido, políticamente estable y económicamente favorable. Eso hace que la emigración de costarricenses no sea extrema y que en cambio lleguen personas de otros lugares, de forma que Costa Rica es el país con mayor migración neta de Latinoamérica, con un 9% de población de Costa Rica de origen extranjero.

Desde su independencia en la década de 1820, Costa Rica se ha mantenido como uno de los países centroamericanos con menor cantidad de conflictos graves. Por ello fue durante las décadas de 1970 y 1980 el refugio de muchos nicaragüenses que huían de la dictadura de los Somoza y de la revolución sandinista. Ahora, sin embargo, no emigran por razones de seguridad, pues Nicaragua es uno de los países menos violentos de Latinoamérica, incluso por debajo de las cifras de Costa Rica. Este flujo migratorio se debe a razones económicas: el mayor desarrollo de Costa Rica queda reflejado en la tasa de pobreza, que es del 18.6%, frente a la del 58.3% de Nicaragua; de hecho, Nicaragua es el país más pobre de América después de Haití.

Así mismo, los nicaragüenses tienen especial preferencia para elegir Costa Rica como lugar de destino por la cercanía geográfica, que les permite moverse con frecuencia entre los dos países y mantener hasta cierto punto la convivencia familiar; la utilización del mismo idioma, y otras similitudes culturales.

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Una nueva autopista norte-sur en el confín oriental de la UE aspira a ser la puerta de entrada en Europa para las mercancías de China

Siete países europeos se han unido para el proyecto Via Carpatia, una autopista que irá desde Lituania hasta Rumanía y Grecia, aumentando la interrelación de la región oriental de la UE. Sus promotores prevén que esa infraestructura se integre en la nueva Ruta de la Seda, como puerta de Europa para las mercancías que lleguen desde China y el resto de Asia.

Tramo de autopista de Polonia que será parte del proyecto Via Carpatia

▲Tramo de autopista de Polonia que será parte del proyecto Via Carpatia [Generalna Dyrekcja Dróg Krajowych i Autostrad Oddział w Rzeszowie]

ARTÍCULOPaula Ulibarrena

Via Carpatia es una ruta europea; en realidad se trata de un ambicioso proyecto de autopista interestatal que unirá el mar Báltico y el mar Negro. El recorrido comenzará en Lituania, en la ciudad de Kaunas; luego continúa por Polonia, siguiendo la ruta Bialystok-Lublin-Rzeszów; entrará después en Eslovaquia para cubrir el tramo Presov-Kosz, y en Hungría discurrirá por Miskolc-Debrecen.

En el territorio de Rumanía, la ruta  se dividirá en dos direcciones, una hacia el puerto de Constanza, en la ruta Oradea-Arad-Timisoara-Lugoj-Deva-Sibiu-Pitesti-Bucarest-Constanza y otra que penetrará en Bulgaria a través del futuro puente sobre el Danubio en Calafat-Vidin y que tendrá la posibilidad de extender el proyecto hasta Grecia, en el Mediterráneo, en el límite a sur de la Unión Europea.

El proyecto Via Carpatia fue aprobado en 2006, cuando los ministros de transportes de Polonia, Lituania, Eslovaquia y Hungría firmaron una declaración conjunta para ampliar la red transeuropea de transporte creando una ruta para conectar esos cuatro estados a lo largo de un eje norte-sur. En 2010, al proyecto se unieron además Rumanía, Bulgaria y Grecia para extender la nueva vía a través de sus respectivos territorios.

Andrzej Adamczyk ministro de Fomento de Polonia, afirmó en mayo de 2017 que el trazado total de dicha infraestructura en Polonia, que comprende 600 kilómetros, estará terminado en 2025. Según declaró, Vía Carpatia “permitirá desarrollar al máximo el potencial de las provincias que atraviesa, proporcionando un impulso para las regiones más pobres del este de Polonia y de las economías de la zona”.

El propósito del proyecto es fomentar el desarrollo económico de la región, dando facilidades para el auge de la pequeña y mediana empresa y la creación de parques tecnológicos, lo que deberá contribuir a la creación de empleo y potenciar la investigación y la innovación.

Actualmente esta iniciativa refuerza otras políticas que también tienen como objetivo el desarrollo de infraestructuras en Europa del Este, como es la Iniciativa de los 3 Mares. Pero además abre las puertas a otros proyectos más ambiciosos, como el 16+1 y la nueva Ruta de la Seda, ambos lanzados por la República Popular China.

Conexión con China

El mecanismo 16+1 es una iniciativa de China destinada a intensificar y ampliar la cooperación con 11 Estados miembros de la UE de Europa Central y Oriental (ECO) y 5 países balcánicos (Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Macedonia, Montenegro, Polonia, Rumania, Serbia, Eslovaquia, Eslovenia) en materia de inversiones, transporte, finanzas, ciencia, educación y cultura. En el marco de la iniciativa, China ha definido tres posibles áreas prioritarias para la cooperación económica: infraestructura, altas tecnologías y tecnologías verdes.

La Declaración de Riga, un documento emitido en noviembre de 2017 en la cumbre China-ECO, fija la hoja de ruta para esa cooperación. En la capital letona, el primer ministro chino, Li Keqiang, y los líderes de los países de Europa Central y Oriental acordaron mejorar la cooperación práctica e incrementar los intercambios personales. En concreto, los líderes reafirmaron su deseo de alcanzar una conectividad efectiva entre los puertos enclavados en el Adriático, el Báltico y el Mar Negro, mediante carreteras y el uso de las vías navegables interiores.

"La cooperación portuaria Adriático-Báltico-Mar Negro será un nuevo motor para la cooperación China-ECO", afirmó el investigador de la Academia de Ciencias Sociales de China Liu Zoukiu, quién añadió que la combinación del equipamiento chino, la tecnología europea y los mercados de ECO será un gran modelo para la cooperación entre el país asiático y estas 16 naciones.

El comercio entre China y los países de Europa Central y Oriental alcanzó los 56.200 millones de dólares en 2015, un 28 por ciento más que en 2010. La inversión china en estas 16 naciones superó los 5.000 millones de dólares, mientras que en la dirección contraria la inversión fue de 1.200 millones.

Los datos también muestran que el número de líneas de tren de mercancías entre China y Europa, desde que comenzaron las conexiones en 2011, se ha incrementado hasta las 39. Con regularidad, 16 ciudades chinas operan estos convoyes en dirección a una docena de urbes europeas. Precisamente el interés de Pekín por los países de ECO radica en que constituyen la puerta de Europa para la nueva Ruta de la Seda.

 

La futura conexión norte-sur, Báltico-Negro/Mediterráneo

La futura conexión norte-sur, Báltico-Negro/Mediterráneo [viacarpatia.eu]

 

La puerta europea de la nueva Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda del siglo XXI, que el gobierno chino ha bautizado en inglés como One Belt One Road (OBOR), no es una institución con normas claramente definidas, sino que más bien se trata de una visión estratégica: alude a la antigua Ruta de la Seda, vínculo comercial y cultural entre Oriente y Occidente durante más de dos milenios. La nueva ruta aspira a ser una red de conectividad compuesta por corredores económicos marítimos y terrestres que unan China y el resto de Asia con Oriente Medio, Europa y África. De esta forma, OBOR pone en contacto continentes, océanos, regiones, países, ciudades, organizaciones internacionales y regionales.

El nuevo lenguaje diplomático aparece como una herramienta seductora del poder blando chino, exportado a través de las rutas del comercio y la diplomacia que llegan hasta las puertas de Europa. Evocando el marco histórico de convivencia armoniosa y enriquecimiento cultural mutuo, el oficialismo chino define los “Cinco Principios de Coexistencia Pacífica” como valores fundamentales de OBOR: (1) respeto mutuo a la soberanía e integridad territorial; (2) acuerdo mutuo de no agresión; (3) acuerdo mutuo de no intervención en los asuntos internos; (4) igualdad y el beneficio mutuo; (5) coexistencia pacífica.

China busca diversificar sus rutas y socios comerciales, abriendo nuevos mercados de consumo. Al mismo tiempo, garantiza el abastecimiento de energías y materias primas. Por último, amplifica su estructura logística y construye una red de comercio centrada en China.

Pekín creó en 2014 un fondo de inversión estatal, el Silk Road Fund, con un capital de 40.000 millones de dólares, destinados a inversiones de One Belt, One Road. China insiste en que dichas instituciones financieras no pretenden reemplazar a las existentes, sino complementarlas y colaborar con ellas en espíritu de inclusión y beneficio mutuo. No obstante, voces desde Estados Unidos y la Unión Europea han señalado algunos temores.

Suspicacias de EEUU y la EU

Analistas estadounidenses hablan de la Chinese European Century (el siglo chino-europeo) y advierten de que a medida que las inversiones y el comercio con Europa crezcan, también lo hará la influencia de Pekín sobre las políticas europeas. De hecho el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) cuenta ya con unos fondos de 100.000 millones de dólares, por tanto un 50% del capital del Banco Mundial.

La plataforma 16+1 se lanzó a disgusto de la UE, que no fue consultada sobre el asunto previamente. Bruselas observa una situación de dependencia por parte de algunos de los países más pobres del continente, causada por una asimetría comercial a favor de China: los trenes llegan a Varsovia con toneladas de productos chinos, pero regresan medio vacíos. La creación de infraestructuras y nuevos centros de producción y distribución de productos chinos avanza en ocasiones fuera del control de la UE. Consecuentemente, la conformidad legislativa de la UE e incluso la unidad europea misma pueden verse afectadas. 

Mayoritariamente, los intereses nacionales de los países europeos parecen dominados por la pura lógica de la economía y carecen de visión estratégica. Han imposibilitado hasta el momento una política común y coordinada de la UE de cara a OBOR. A falta de unidad, Europa tira piedras sobre su propio tejado e irónicamente aplica a sí misma la eficaz estrategia “divide y vencerás”, descrita por el filósofo chino Sunzi hace 2.500 años. 

Nuevo orden internacional

El orden internacional está cambiando: OBOR, que en abrazo paternalista abarca ya a casi todos los países europeos, se presenta como la alternativa china al modelo de Occidente que hasta ahora había dominado el mundo.

EEUU está siendo reemplazado como primera economía mundial y perdiendo su hegemonía política ante el auge de China. Ello lo demuestran las reacciones por parte de los más fieles aliados de Washington en Europa, Londres y Berlín, al unirse a la iniciativa de OBOR sin grandes vacilaciones y a pesar de la advertencias estadounidenses.

China propone crear junto con Europa un nuevo orden internacional económico y financiero. El hito más notorio de esta estrecha colaboración es la inyección china de hasta 10.000 millones de euros en el EFSI, decisión acordada entre Pekín y Bruselas en abril de 2016, convirtiendo a China en el mayor inversor del denominado Plan Juncker. Conjuntamente, pueden generar crecimiento económico y la creación de empleo, construyendo y modernizando redes de infraestructuras que mejoren la conectividad intraeuropea. Esta puede facilitar la apertura a la exportación de productos y servicios europeos a mercados nuevos y mejorar sus condiciones de entrada al propio mercado chino. Europa puede beneficiarse de la mejor conectividad con otras regiones hasta ahora alejadas.

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[Omar Jaén Suárez, 500 años de la cuenca del Pacífico. Hacia una historia global. Ediciones Doce Calles, Aranjuez 2016, 637 páginas]

 

RESEÑAEmili J. Blasco

En solo treinta años, entre la llegada de Colón a América en 1492 y el regreso de Elcano a Cádiz tras su vuelta al mundo en 1522, España agregó a sus dominios no solo un nuevo continente, sino también un nuevo océano. Todos sabemos de la dimensión atlántica de España, pero con frecuencia desconsideramos su dimensión pacífica. Durante el siglo XVI y principios del XVII, el océano Pacífico estuvo fundamentalmente bajo dominio español. España fue la potencia europea presente durante más tiempo y con mayor peso en toda la cuenca de lo que comenzó llamándose Mar del Sur. Española fue la primera Armada que patrulló con regularidad sus aguas –la Armada del Sur, con base en El Callao peruano– y española fue la primera ruta comercial que periódicamente lo cruzó de lado a lado –el galeón de Manila, entre Filipinas y México.

500 años de la cuenca del Pacífico. Hacia una historia global

En “500 años de la cuenca del Pacífico. Hacia una historia global”, el diplomático e historiador panameño Omar Jaén Suárez no se limita a documentar esa presencia española y luego hispana, en un vasto espacio –un tercio de la esfera de la Tierra y la mitad de sus aguas– cuyo margen oriental es la costa de Hispanoamérica. Lo suyo, como indica el título, es una historia global. Pero abordar el último medio milenio quiere decir que se parte del hecho del descubrimiento del Pacífico por los españoles y eso determina el enfoque de la narración.

Si la historiografía anglosajona habría quizás utilizado otro prisma, en este libro se pone el acento en el desarrollo de toda la cuenta del Pacífico a partir de la llegada de los primeros europeos, con Núñez de Balboa a la cabeza. Sin olvidar los hechos colonizadores de otras potencias, el autor detalla aspectos que los españoles sí olvidamos, como la base permanente que España tuvo en Formosa (hoy Taiwán), los intentos de la Corona para quedarse con Tahití o las travesías por Alaska en busca de un paso marítimo al norte de América, que tuvieron como punto logístico la isla de Quadra y Vancouver, la gran ciudad canadiense hoy conocida solo por la segunda parte de ese nombre (de hecho, España descuidó poblar Oregón, más interesada en Filipinas y el comercio con las Molucas: todo un pionero “giro hacia Asia”).

Ser de Panamá otorga a Omar Jaén, que ha vivido también en España, una sensibilidad especial por su materia de estudio. El istmo panameño fue siempre la llave del Mar del Sur para el Viejo Mundo; con la construcción del canal, además, Panamá es punto de tránsito entre Oriente y Occidente.

La cuidada edición de esta obra le añade un valor incontestable. Casi ochocientos mapas, gráficos, grabados y fotografías la hacen especialmente visual. Esa cantidad de ilustraciones, muchas a todo color, y el buen gramaje del papel engrosan el tomo, en una impresión que constituye un lujo para cualquier interesado en el Pacifico. Ediciones Doce Calles ha querido esmerarse con este primer título de una nueva colección, Pictura Mundi, dedicada a celebrar viajes, exploraciones y descubrimientos geográficos.

Categorías Global Affairs: Asia Orden mundial, diplomacia y gobernanza Reseñas de libros Latinoamérica

La demanda interna aumentará, a diferencia de lo que ocurrirá en regiones más avanzadas

En las próximas décadas, el consumo petrolero en América Latina seguirá creciendo, frente a una tendencia a la baja que ya se vislumbra en el horizonte de muchos países avanzados. El crecimiento de población y el incremento de la clase media explica ese aumento de la demanda. Esta demanda interna servirá para fortalecer las industrias extractivas de los productores de crudo latinoamericanos, pero hará crónico el déficit de refinación que sufre la región.

Horizonte del consumo petrolero de América Latina

ARTÍCULOIgnacio Urbasos

La industria petrolera está viviendo un cambio en los patrones exportadores y de consumo en la región de América Latina. La clásica orientación del sector hacia los Estados Unidos ha cambiado en un nuevo contexto en el que las exportaciones están mucho más diversificadas con una basculación hacia los países emergentes de Asia. De igual modo, la demanda interna aumenta de forma constante debido al crecimiento poblacional y económico. Sin embargo, la capacidad refinera de la región seguirá siendo insuficiente. En este documento se ofrecerá un análisis enfocado en el largo plazo para tratar de ofrecer una mejor comprensión del futuro energético de la región, principalmente en sus consumos, extracción y posterior refinamiento.

En primer lugar, se deben tener en cuenta las expectativas demográficas y económicas de Latinoamérica: el crecimiento demográfico supondrá el aumento de 800 millones de personas para 2050, y el económico podría ser de un 2% anual durante al menos la próxima década. Efecto directo de esto será el aumento de la demanda eléctrica en un 91% para 2040 y el incremento del número de vehículos en la región de 94 millones en 2016 a los 165 millones esperado para 2040.

Tal y como se puede apreciar en el gráfico inferior, la mayor demanda de petróleo en la región vendrá asociada al transporte, el cual sí tenderá a una mayor eficiencia en los consumos, pero aún está lejos la prometida llegada del coche eléctrico con expectativas de menos del 4% para 2030 a nivel mundial. Igualmente, el incremento de la clase media en 126 millones de personas para 2030 tendrá un impacto directo en el aumento del transporte aéreo, el cual se prevé que crezca de media un 3,4% anual hasta 2034, de acuerdo al último informe de la OACI, con el consiguiente aumento del consumo de keroseno.

 

Expectativas en el consumo diario de petróleo en millones de barriles diarios (Mb/d) en América Latina y Caribe entre 2016 y 2014

 

Se debe tener en cuenta que en América Latina existen subsidios tanto a la gasolina como al diésel, lo cual genera precios más asequibles distorsionando la demanda claramente al alza. Estos subsidios responden principalmente a la lógica de que los ciudadanos deben ser beneficiarios de la posesión de recursos naturales por su país, y se concentran en países tradicionalmente petroleros como Ecuador, Venezuela, México o Argentina. No obstante, estos países importan en gran medida el combustible debido a su limitada capacidad refinera, generando un doble déficit comercial y fiscal, como destaca la CEPAL. El futuro de estos subsidios es una incógnita, pero cualquier cambio tendría un alto coste político, ya que al afectar al precio de un bien básico tendría consecuencias sobre amplios sectores sociales con gran impacto electoral.

Por su parte, la contribución del petróleo a la generación eléctrica se mantendrá constante en los 500.000 barriles diarios, descendiendo su importancia desde el 46% actual, según las cifras para Latinoamérica de la Agencia Internacional de la Energía Renovable. La región se verá enormemente beneficiada de la mayor presencia de energías renovables, sector que ya lidera por unas condiciones geográficas incomparables, destacando la enorme importancia de la energía hidroeléctrica.

Durante las próximas décadas dos grandes fenómenos ocurrirán en Latinoamérica: la universalización del acceso a la energía y un nuevo modelo energético con menor presencia del petróleo y biocombustible (madera y desechos) en favor del gas y las energías alternativas. Uno de los grandes retos que afronta la región es la de desarrollar un sistema eléctrico más integrado nacional e internacionalmente que aumente la eficiencia en consumos y permita una mayor flexibilidad en las fuentes de producción. La excepcionalidad geográfica de la región exige enormes inversiones para desarrollar esta tarea; no obstante, ya existen diversos proyectos regionales en esta dirección: Sistema de Interconexión Eléctrico Andino que comprende los países de la Comunidad Andina más Chile y el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC).

Déficit de refinación

Este alza en los consumos no está acompañada de una mayor capacidad refinera, la cual ya es enormemente deficitaria, y genera una crítica dependencia de las importaciones de gasolina y otros derivados desde EEUU. Una tendencia que probablemente sea una constante en el corto y en el medio plazo para la región y se añade al descenso del 14% en la actividad refinera en la región desde 2012 (World Oil Outlook 2017), que ya suma una pérdida de un millón de barriles refinados al día desde ese año. Los altos costes de instalación y de mantenimiento, en torno al 2% del coste de instalación anual, se suman a la crónica incertidumbre política de la región que ahuyenta en gran medida la inversión privada.

Un caso ilustrativo es el de la refinería del Pacífico en Ecuador, la cual se presentó como el mayor proyecto refinero del país en los comienzos de la presidencia de Rafael Correa en 2007. El proyecto comenzó con una participación financiera del 49% por parte de PDVSA y un 51% por parte de Petroecuador, además de la adjudicación del proyecto a la constructora Odebrecht. A día de hoy, PDVSA ha retirado su aportación y la constructora brasileña enfrenta juicios en el país por corrupción, dando como resultado una década perdida y obligando a Lenin Moreno a reformular el proyecto, incluido el nombre: ahora Refinería de Manabí.

 

Relación entre la extracción de petróleo, refinamiento y demanda en América Latina y el Caribe (Mb/d)

 

Tal y como podemos ver en el gráfico, los grandes productores petroleros de América Latina cuentan con una deficitaria capacidad refinera. Debe tenerse en cuenta que en la región no solo existe una infra capacidad, sino también una infra actividad, lo que genera una brecha todavía mayor. La actividad de estas plantas se encuentra en la actualidad en torno al 70% de su capacidad total. Aquellos países que no cuentan con producción petrolera, pero sí con una relevante industria del refino, son Curaçao, que cuenta con una de los mayores centros de PDVSA, Chile y Perú.

En definitiva, el sector petrolero latinoamericano encara las próximas décadas con enormes dudas en su capacidad refinera y lejos de alcanzar una autosuficiencia. La falta de capacidad para atraer inversión extranjera de los países históricamente petroleros ha generado un escenario decepcionante que agrava la ya de por sí limitada industria en la región. Las transformaciones sociales propias de una sociedad que crece demográfica y económicamente exigen inversión en infraestructuras para poder colmar las expectativas de un acceso universal a la red eléctrica y el consumo propio de la incipiente clase media.

Categorías Global Affairs: Energía, recursos y sostenibilidad Artículos Latinoamérica

Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Jerusalén, en mayo de 2017

▲Donald Trump and Benjamin Netanyahu in Jerusalem, in Mai 2017 [Kobi Gideon/Israel Foreign Affairs Minister]

ANALYSISAlbert Vidal [Spanish version]

On December the 6th of 2017, Donald Trump announced the move of the United States (US) embassy in Israel, from Tel Aviv to Jerusalem. This was complemented with an explicit recognition of Jerusalem as Israel’s capital, in clear violation of United Nations Security Council (UNSC) Resolution 478.

Since then, different theories have emerged as to the motivations of the announcement. Some saw his promise (before the American Israel Public Affairs Committee) of moving the American embassy to Jerusalem, during the US presidential election of 2016, as an attempt to secure Jewish votes. Others believe that Trump is strengthening his position for a future negotiation with the Palestinians. Finally, some think that this move has been completely ill-advised and lacking strategic planning. Such a move, according to Palestinian President Mahmoud Abbas, has disqualified the US as a mediator in the Israel-Palestine conflict, losing an exclusive role that the country has held for over two decades. Moreover, some say it has stopped the peace process, while encouraging extremists to take action. But in reality, this was an unwarranted speculation, as Trump’s decision has not led to any material changes in the activities of extremists, both inside the Palestinian territories and worldwide.

Nevertheless, the recognition of Jerusalem as the capital of Israel is notable for its symbolism, and as a gesture was perhaps one of the easiest campaign promises to fulfill; given that the realization of the physical move of the embassy will be slow in the making. Another theory that may explain the reason for Trump’s decision is the one given by the geopolitical analyst Pedro Baños in his book “Así se domina el mundo”: Trump is attempting to create a new world order. But for that, he needs to reform the US economy. And the support of Jewish constituencies, powerful Jewish companies and personalities is key to attaining that. With such a move, Trump has tried to win over the support of Jewish democrats for his cause. 

There are yet other speculations with regards the decision to move the embassy and recognize Jerusalem as the capital. Thus, it arguably stood as a test by which the sincerity of support to the Palestinian cause in the Arab and Muslim world could be gauged. As such, half-hearted condemnations from world leaders, a couple of weeks of inconsequential violence in the West Bank and Gaza Strip, as well as scattered protests in some Arab countries seem to have been the only tangible consequences of that decision; suggesting that support for the Palestinian cause is little more than symbolic lip service and does little to sincerely damage relations between the US and its allies  In some cases, states that have typically offered moral support to the Palestinians were among those in which a measure of approval for the move could be witnessed. For instance, a report by the New York Times asserted that although Egypt had publicly condemned the move, state officers were asking TV hosts in the country to persuade Egyptians to accept it.

In any case, support to Israel is by no means a phenomenon unique to the Trump administration, and has been a standard feature of US foreign policy since the creation of the State of Israel. What makes this relationship in particular so unique? And what accounts for the unwavering support that Israel has traditionally received from the US? Although this has been studied in-depth in both academia, and by foreign policy experts, there are a number of key, obvious, factors supporting the relationship between the two nations.

Fields of close cooperation

First, cooperation between the two countries is vital in the world of security, but more recently, cyber-security. This modern battlefield is exponentially increasing its importance, and both the US and Israel have cutting-edge technology and know-how on managing cyberspace. A brief story can go a long way in demonstrating the power of the cyber realm for countering threats to national security. In January 2010, inspectors of the International Atomic Energy Agency (IAEA), in a visit to Iranian nuclear facilities, discovered that centrifuges for uranium enrichment were failing. They later found out that a virus had been implanted through the use of a USB stick, and had effectively taken control of 20% of Iran’s centrifuges. Although it required physical installation, once this was done, the worm spread on its own. Some months after being installed, the virus issued instructions to those centrifuges to self-destruct by drastically changing their speeds of rotation. During the IAEA inspection, it was discovered that the cause of destruction of more than 1000 Iranian centrifuges was an informatics virus called Stuxnet. Although it has never been completely proven, Stuxnet is said to be the brainchild of a joint effort between the US and Israel. 

Intelligence is another field in which cooperation between the two nations is strong. Intelligence sharing and the exchange of technology for the purpose of intelligence collection and dissemination between the US’ National Security Agency (NSA) and the Military Intelligence Directorate (Israel’s supreme military intelligence), is significant.  The Unit 8200, for instance, is an Israeli Intelligence Corps composed of 18-21 year olds, which are recruited right after school. They are recognized as the “foremost technical agency in the world," and stand "on par with the NSA in everything except scale”. Also, Israel’s counter-terrorism policy has a great experience due to the threats it has faced since its creation (Hezbollah, Hamas, and the Palestine Liberation Organization, among others). Thus, the US clearly benefits from Israeli counter-terrorism experience and cooperation. Now, it is vital to take into account the incredible support granted by the US to Israel, to help its vulnerable ally develop all sorts of technology. For example, the US signed a deal with Israel in 2016, proportioning to Israel $3.8 billion in annual military aid (more than half of total foreign US military aid), that is, $38 billion in military aid for the next decade. This has meant an increase of 20% from the last $31 billion aid agreement.

Technology is another strong node of cooperation. Tel Aviv is known as the “Silicon Wadi”, for its leading global role in the production of technologies. Currently, Israel ranks 2nd in technological power, second only to the US. Some figures are illustrative of this:

–Israel spends more than any other nation on Research & Development (R&D), a 4.2% of its GDP.

–According to the World Economic Forum (WEF), Israel produces 249.2 discoveries (or patents) for every 1 million inhabitants a year, being the 2nd most innovative country in the world.

–Nowadays, more than 92 companies registered on the NASDAQ are Israeli companies. This puts Israel in 3rd place, with the US and China occupying the 1st and 2nd places respectively.

–While Jews only make up a 0.2% of the world’s population, they account for more than 20% of the Nobel Prizes. This hints to the importance of education for the Jewish people, in Israel and in the diaspora.

–For every 10,000 students, Israel has 140 engineers, which is the world’s highest level. Obligatory military conscription for most Israelis means that engineers, as well as students and members of other professions, regularly rotate through the army, thus providing the military with a high-quality workforce.  Having engineers work in the army gives constitutes an important innovative-creative component that is geared towards projects aimed at improving the Israeli army’s military capabilities.

 

Netanyahu durante su intervención ante la reunión del AIPAC en Washington, en marzo de 2018

Netanyahu giving a speech at the AIPAC meeting in Washington in March 2018 [Haim Zach/Primer Minister Office]

 

Shared values

Apart from these fields (technology, intelligence and counter-terrorism) of important collaboration between the two nations, there is a fourth reason for US support to Israel which is arguably ideological, and relates to shared values and ideological unity. The only true democracy in the Middle East is Israel, and the US stands firm in its support of democracy, the rule of law and the freedoms of religion, speech and human rights, which are upheld in Israel (albeit with some exceptions, related to the conflict with the Palestinians).

As a democracy, Israel is a secured ally of the US in the region, helping both further its interests as well as being a useful medium through which American foreign policies are projected and realized. Simultaneously, Israel understands the indispensability of the US as an ally in a region where it is effectively a political outcast and common (at the very least, symbolic) enemy of all the nations that surround it.

Israel is one of the most important strategic partners of the US in the Middle East, also in terms of military cooperation. Israel was, during the Cold War, a useful proxy for containing Soviet influence in the Middle East, and projecting its own influence. Since 1980, the US has invaded, bombed or occupied at least 14 different Muslim countries, at a sacrifice of thousands of American lives and trillions of dollars. But such US involvement in the Middle East continues due to several reasons.

Among the most important reasons for the US to maintain its presence in the Middle East are: to fight terrorism, to contain Iran, to secure its oil, and to defend Israel. More importantly, maintaining a presence in the Middle East is crucial to offset the influence of other great powers vying for influence and resources in the region (in the past, the Soviet Union; later Russia and now China, Russia and Iran). But a corollary to this is that continued military intervention is also promoted by groups and constituencies whose interests are diverse yet served through a continued military presence in the region: e.g. military contractors, the Israel lobby and oil sheikdoms all benefit from a US presence in the region. Nowadays Iran, Syria and some terrorist groups (such as Hamas, Hezbollah or ISIS) are the main threats that the US and its allies are trying to contain. Saudi Arabia and its allies are focused on preventing the emergence of a Shiite crescent, which is expanding from Iran, through Iraq, towards Syria and Lebanon. Iran and Syria, on the other hand, are the archenemies of Israel. The former has threatened using the nuclear bomb against Israel, while the latter has attempted to invade Israel in the past, and fought several skirmishes against Israel. The US, as a historical ally of Saudi Arabia and Israel has engaged the dangers posed by Syria and Iran through intervening in the Syrian Civil War and supporting the actions of its allies.  

Lobbies and PACs

Finally, in order to influence the US’ foreign policy, a variety of institutions exist within the US, working to affect politics and public opinion: think tanks, academia, the media, religious groups, lobbies, etc. It should be noted that out of the 15 million Jews worldwide, 6 million live in the US (particularly in the states of California and New York). This gives some hints about the social and political weight that Jews might have there. The American Jewish constituency wields significant influence, particularly in the financial sector, but also through political lobbies. These are especially important, due to their huge impact on foreign policy (although Israeli lobbies are not alone, there are hundreds of other lobbies pushing for completely different issues). It would be impossible to deal with all of those groups in such a brief analysis, so only some of the most influential Public Affairs Committees (also known as PACs, which work directly with the Congress) will be tackled. These PACs do fundraising campaigns for Senators and members of the House of Representatives, while trying to strengthen the US-Israel relationship.

1. The American Israel Public Affairs Committee is the most famous pro-Israel PAC. Its mission reads “AIPAC is a bipartisan organization (meaning that it supports both republicans and democrats) of US citizens, committed to strengthening, protecting and promoting the US-Israel relationship”. Thus, it favors pro-Israel policies in the US’ Congress. As for its members, they account for more than 100,000 and it has been officially recognized as the second most powerful lobbying groups in the US (according to Fortune Magazine). This organization has a $100 million endowment and annual revenue of $60 million. AIPAC has a wide campaign finance network which uses around 30 pro-Israel PACs in order to carry the campaign contributions.

2. J Street is another, but it differs from AIPAC because it tends to democrats. It also advocates for a two-state solution and it is strongly anti-Netanyahu.

3. The Zionist Organization of America, which has 25,000 members, works to strengthen US-Israel relationship through cultural exchanges, educational activities and combating anti-Israel media.

The pro-Israel contribution to democrats and republicans in 2016 accounted for more than $17 million. The former Senator Chuck Hagel once said that “the political reality is that the Jewish lobby intimidates a lot of people up here”. It seems that the pressure exerted on US’ politics is working well, because Congress is overwhelmingly supportive of Israel (out of the 435 Representatives, no more than 12 can be described as pro-Palestinian), and the Senate has repeatedly shown its almost complete support to Israel. One last example to illustrate the influence Israel has on American politics is Netanyahu’s appearance before the US Congress in a joint session, openly defying the wishes and politics of former US president Barack Obama and many within his administration.

US’ policy toward Israel is, thus, a bipartisan one, because both republicans and democrats support Israel, albeit with differences. US support is not simply driven by foreign policy interests, as we have seen, but also because of domestic politics. Further, some of the most engaged groups in the US (in political terms) are overwhelmingly pro-Israel. These include American Jews and evangelical Christians. Furthermore, Trump’s arrival to the White House has implied a partial recovery of the lost relationship of Israel with Obama. Currently, the right is governing in the US (the Republicans with Trump) and in Israel (a coalition led by Likud and Netanyahu). This affinity of ideologies is bound to bring the two closer. In fact, they coincide in the importance given to security and defense, as well as the importance of trade agreements and the armament industry. Thus, with the shift of presidents in the White House, this alliance has seen its chances of success improve exponentially, and it seems it will continue (at least during Trump’s administration).

Potential risks to the alliance

The romance between Israel and the US faces some threats which should be addressed in the short to medium term. For example, Michael Barnett (a political scientist at George Washington University) believes that the Israeli settlements and the partial occupation of the West Bank pose a danger to its relationship with the US, as it is undercutting some of the two countries' shared values. Also, Israel’s potential engagement in a war in the Middle East (be it against Hezbollah, against Iran, or against Lebanon) may be too costly for the US’ economy.

Finally, some of the United Nations Security Council (UNSC) resolutions pose a minor but present threat to the US’ legitimacy in the international field. Specifically, the UNSC Resolution 446 (1979), “determines that the policy and practices of Israel in establishing settlements in the Palestinian and other Arab territories occupied since 1967 have no legal validity and constitute a serious obstruction to achieving a comprehensive, just and lasting peace in the Middle East”. Moreover, the UNSC Resolution 465 (1980) criticized Israel for not cooperating with the Security Council (SC), called upon the State and people of Israel to dismantle the settlements in the Arab territories and condemned Israel for prohibiting the travel of the Mayor of Hebron to the SC. Lastly, the UNSC Resolution 2334 (2016) states that Israel’s settlement activity constitutes a flagrant violation of international law and has no legal validity. It also demands Israel to fulfill its obligations under the Fourth Geneva Convention.

The US has consistently blocked UNSC resolutions that have negative repercussions for Israel. In any case, the reality is that UN resolutions have usually had a very limited influence in the international sphere. We can appreciate its failures to affect change in Syria, Yemen, Libya, Sudan and many others. In Syria, for instance, more than 400,000 have been killed, and the war (which has been going on for 7 years) has produced more than 5 million refugees and 6.3 million internally displaced persons. Where can we see the effective action of the UN in this conflict? Yemen is another example; a country in which war has brought destruction since 2015, while the international community has remained mostly silent.

Separation or Wedding Anniversary?                                                                                

In March 2010, General David Petraeus told the Senate Armed Services Committee that Israel had become a liability for the US, endangering the US’ stability. Others think that as the US is becoming self-sufficient in the energy realm, its interest in the Middle East will rapidly decrease; an argument vindicated by Obama’s pivot to Asia . This could lead to a decline in the strategic importance of Israel, and a gradually weaken the relationship between the two.

There was, definitely, a cooling of relations under the Obama administration: US’ and Israel’s strategic priorities diverged on some key points. For instance, Obama’s priority was the resolution of the Israeli-Palestinian conflict, while Netanyahu’s was the elimination of Iran’s nuclear program (the only real threat to Israel’s security). The Arab Spring has further widened the strategic differences between both partners. But this has not had any decisive implications for the strategic importance of the alliance with Israel. And one should not confuse the comments of members within the administrations, with the general thrust of the policies that keep them together.

Nevertheless, according to Etzion (2016) Israel is aware that the recent strategic drift of the US (backing out of the Middle East) is likely to continue inexorably, regardless of the different administration. Thus, in a distant future Israel may have to face those threats alone and it is vital to start building independent capabilities. That’s why Israel is seeking new partners, and its relations with China and India are booming; Tel Aviv is trying to expand its economic interests in Asia. Netanyahu’s “new Israel” is gradually shifting away from core American values, but the alliance is strong, and it will be a long time before actually feeling the decay of such special alliance.

 

Bibliography

Kramer, M. (2016). Israel and the Post-American Middle East: Why the Status Quo Is Sustainable. Foreign Affairs, 95(51), pp.51-56.

Baños, Pedro. Así se domina el mundo. Ariel, 2017

Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Jerusalén, en mayo de 2017

▲Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Jerusalén, en mayo de 2017 [Kobi Gideon/Mterio. Exteriores de Israel]

ANÁLISISAlbert Vidal [Versión en inglés]

El 6 de diciembre de 2017, Donald Trump anunció el traslado de la embajada de los Estados Unidos (EEUU) en Israel, de Tel Aviv a Jerusalén. Además de eso, reconoció explícitamente a Jerusalén como la capital de Israel, violando la Resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).

Desde entonces, han surgido diversas teorías que intentan explicar los motivos del traslado de la embajada. Algunos vieron la promesa de Trump (ante el Comité de Asuntos Públicos Americano Israelí) de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén, durante las elecciones presidenciales 2016, como un intento de asegurar los votos de los electores judíos. Otros defienden que Trump está fortaleciendo su posición, para una futura negociación con los palestinos. Finalmente, hay quienes argumentan que este movimiento ha sido un error y carece de planificación estratégica. Tal maniobra, según el presidente palestino Mahmoud Abbas, ha descalificado a EEUU como mediador en el conflicto entre Israel y Palestina, perdiendo así un rol exclusivo que el país ha tenido durante más de dos décadas. Además, algunos arguyen que por culpa de esto se ha detenido el proceso de paz y se ha alentado a los elementos radicales a responder con violencia. En realidad, esta especulación fue injustificada, ya que la decisión de Trump no ha supuesto ningún cambio real y sustancial en las actividades de los extremistas, tanto en los territorios palestinos como a nivel mundial.

De todos modos, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel es notable por su simbolismo. Como gesto, fue quizás una de las promesas de la campaña más fáciles de cumplir; dado que el traslado físico de la embajada no era inmediato. Otra teoría que podría explicar los motivos de la decisión de Trump es la que da el analista geopolítico Pedro Baños en su libro "Así se domina el mundo": Trump está intentando crear un nuevo orden mundial. Para eso, necesita reformar la economía de EEUU. Y el apoyo de los distritos electorales judíos, las poderosas compañías y personalidades judías es clave para lograr dicha reforma. Con tal movimiento, Trump ha tratado de ganarse el apoyo de los judíos demócratas para su causa.

Aún hay otras especulaciones, con respecto a la decisión de mover la embajada y reconocer a Jerusalén como la capital. Podría decirse, por ejemplo, que fue una prueba para ver hasta qué punto es sincero el apoyo a la causa palestina en el mundo árabe-musulmán. Las únicas consecuencias tangibles de la decisión de Trump han sido algunas condenas poco entusiastas de líderes mundiales, un par de semanas de violencia intrascendente en Cisjordania y la Franja de Gaza, y algunas protestas dispersas en otros países. Esto parece sugerir que el apoyo a la causa palestina es poco más que simbólico y no daña realmente las relaciones entre EEUU y sus aliados. En algunos casos, los estados que tradicionalmente han apoyado moralmente a los palestinos han dado síntomas de aprobar tácitamente la decisión. Por ejemplo, un informe del New York Times afirmaba que, aunque Egipto había condenado públicamente la decisión de Trump, muchos funcionarios estatales estaban pidiendo a los presentadores de televisión del país que persuadieran a los egipcios para que la aceptaran.

En cualquier caso, el apoyo a Israel no es un fenómeno exclusivo de la administración Trump, sino que ha sido un denominador común en la política exterior estadounidense desde la creación del Estado de Israel. ¿Qué hace que esta relación sea tan única? ¿Y cómo se explica el apoyo inquebrantable que Israel ha recibido tradicionalmente de EEUU? Aunque esto ya ha sido estudiado en profundidad, tanto en la academia como por expertos en política exterior, hay una serie de factores clave que respaldan la relación entre ambas naciones.     

Áreas de estrecha cooperación

En primer lugar, la cooperación entre los dos países es vital en el ámbito de la seguridad, y más recientemente, la ciber-seguridad. Este moderno campo de batalla está adquiriendo cada vez más importancia, y tanto EEUU como Israel cuentan con tecnología y conocimientos de vanguardia en el mundo del ciberespacio. Una breve anécdota podrá ilustrar hasta dónde llega el poder en el mundo cibernético, y sus aplicaciones para contrarrestar las amenazas a la seguridad nacional. En enero de 2010, unos inspectores de la Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en una visita a las instalaciones nucleares iraníes, descubrieron que las centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio no funcionaban correctamente. Más tarde, descubrieron que se había implantado un virus a través de un USB, que había tomado el control del 20% de las centrifugadoras de Irán. El virus requirió la instalación física, pero una vez hecho esto, se esparció solo por el sistema de centrifugadoras iraníes. Algunos meses después de su instalación, el virus dio instrucciones a esas centrifugadoras para que se autodestruyeran, cambiando drásticamente sus velocidades de rotación. Así, durante la inspección de la OIEA, se descubrió que la causa de la destrucción de más de 1.000 centrifugadoras iraníes era un virus informático llamado Stuxnet. Aunque nunca se pudo probar, se considera que Stuxnet fue el resultado de un esfuerzo conjunto entre EEUU e Israel.

La inteligencia es otro campo en el que la cooperación entre estas dos naciones es remarcable. Es muy significativo, además, el intercambio de inteligencia y tecnología para recopilar y difundir información entre la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) de EEUU y la Dirección de Inteligencia Militar (la inteligencia militar suprema de Israel). La Unidad 8200, por ejemplo, es un Cuerpo de Inteligencia israelí compuesto por jóvenes de entre 18 y 21 años, que son reclutados inmediatamente después de la escuela. Son reconocidos como la "agencia técnica más importante del mundo" y están "a la par con la ASN en todo, excepto en el tamaño". Además, Israel tiene una gran experiencia en la política antiterrorista, debido a las amenazas que ha debido hacer frente desde su nacimiento (Hezbolá, Hamás y la Organización para la Liberación de Palestina, entre otros). Por lo tanto, EEUU se beneficia claramente de la experiencia y la cooperación con Israel contra el terrorismo. También es vital considerar el increíble apoyo otorgado por EEUU a Israel, respecto al desarrollo de tecnología. Por ejemplo, EEUU firmó un acuerdo con Israel en 2016, por el cual se comprometió a proporcionar a Israel $ 3.800 millones en ayuda militar anual (más de la mitad del total de ayuda militar de EEUU destinada al extranjero), es decir, $ 38.000 millones en ayuda militar para la próxima década. Esto significa un aumento del 20% desde el último acuerdo de ayuda, con un valor de $ 31.000 millones.

La tecnología es otro punto fuerte de cooperación. Tel Aviv es conocido como el "Silicon Wadi", por su liderazgo a nivel mundial en la producción de tecnología. Actualmente, Israel ocupa el segundo lugar del mundo en cuanto a poder tecnológico, solo superado por EEUU. Algunas cifras podrán ilustrarlo mucho mejor:

–Israel gasta más que cualquier otra nación en Investigación y Desarrollo (I + D): un 4,2% de su PIB.

–Según el Foro Económico Mundial, Israel produce 249,2 descubrimientos (o patentes) por cada millón de habitantes al año, siendo el segundo país más innovador del mundo.

–Actualmente, más de 92 compañías registradas en el NASDAQ son compañías israelíes. Esto coloca a Israel en el 3er lugar, con EEUU y China ocupando el 1er y 2o lugar, respectivamente.

–Aunque los judíos solo constituyen el 0,2% de la población mundial, representan más del 20% de los premios Nobel. Esto deja entrever la importancia de la educación para los judíos, ya se encuentren en Israel o sean parte de la diáspora.

–Por cada 10.000 estudiantes, Israel tiene 140 ingenieros, que es el nivel más alto del mundo. En Israel existe el reclutamiento militar obligatorio para la mayoría de los ciudadanos, lo que significa que los ingenieros (así como los estudiantes y miembros de otras profesiones) rotan regularmente a través del ejército. Esto proporciona a los militares una fuerza de trabajo de alta calidad. El hecho de que los ingenieros trabajen en el ejército constituye un componente innovador y creativo, que se suele orientar hacia proyectos destinados a mejorar las capacidades del ejército israelí.

 

Netanyahu durante su intervención ante la reunión del AIPAC en Washington, en marzo de 2018

Netanyahu durante su intervención ante la reunión del AIPAC en Washington, en marzo de 2018 [Haim Zach/Oficina Primer Ministro]

 

Valores compartidos

Además de la tecnología, la inteligencia y el antiterrorismo como áreas claves de colaboración hay una cuarta razón que explica el apoyo de EEUU a Israel: la ideología. Se refiere a los valores que ambos países comparten; es decir, su unidad ideológica. La única democracia real en Oriente Medio es Israel, y EEUU se mantiene firme en su apoyo a la democracia, al estado de derecho y a las libertades de religión, expresión y derechos humanos, que son salvaguardadas en Israel (aunque con algunas excepciones relacionadas con el conflicto con los palestinos).

Al ser una democracia, Israel es un aliado seguro de EEUU en la región. Esto ayuda a expandir los intereses de la Casa Blanca, ya que a través de Israel se realizan muchos de los objetivos de la política exterior estadounidenses. Al mismo tiempo, Israel comprende la necesidad de tener a EEUU como aliado, especialmente en una región donde Israel es considerado un país paria y un enemigo común (por lo menos simbólicamente) de todas las naciones que lo rodean.

Israel es uno de los socios estratégicos más importantes de EEUU en Oriente Medio, incluso en términos de cooperación militar. Israel fue, durante la Guerra Fría, un proxy útil para contener la influencia soviética en la región y proyectar su propia influencia. Desde 1980, EEUU ha invadido, bombardeado u ocupado al menos 14 países musulmanes, en acciones que han causado la muerte de miles de vidas estadounidenses y han costado miles de millones de dólares. Hoy en día, la implicación de EEUU en Oriente Medio continúa debido a varias razones: luchar contra el terrorismo, contener a Irán, asegurar el suministro de petróleo y defender a Israel. Más importante aún, mantener una presencia en la región es crucial para contener la influencia de otras grandes potencias que compiten por la influencia y los recursos en la región (en el pasado, la Unión Soviética, más tarde Rusia y ahora China, Rusia e Irán).

La intervención militar también es promovida por algunos grupos que han conseguido de una manera muy efectiva que EEUU mantenga su presencia militar en la región. Por ejemplo, los contratistas militares, el lobby político israelí y los jeques petroleros se benefician de la presencia estadounidense en la región. En la actualidad, Irán, Siria y algunos grupos terroristas (como Hamás, Hezbolá o ISIS) son las principales amenazas que EEUU y sus aliados intentan contener. Arabia Saudita y sus aliados se centran en evitar que se consolide el creciente chií, que se está expandiendo desde Irán, a través de Iraq, hacia Siria y el Líbano. Irán y Siria, por otro lado, son los archienemigos de Israel. Irán ha amenazado con usar la bomba nuclear contra Israel, en el caso de tenerla en el futuro, mientras que Siria intentó invadir Israel en el pasado, y ha luchado repetidamente en diversas escaramuzas contra Israel. EEUU, como un aliado histórico de Arabia Saudita e Israel, ha intentado enfrentar los peligros planteados por Siria e Irán interviniendo en la Guerra Civil Siria y apoyando las acciones de sus aliados, aunque con escasos resultados.

Lobbies y PAC

Finalmente, con el objetivo de influir en la política exterior de EEUU, existe una variedad de instituciones dentro de EEUU que trabajan para afectar la política y la opinión pública: think-tanks, la academia, medios de comunicación, algunos grupos religiosos, lobbies, etc. Cabe señalar, que de los 15 millones de judíos en el mundo, 6 millones viven en EEUU (particularmente en los estados de California y Nueva York). Esto da algunas pistas sobre el peso social y político que los judíos podrían tener allí. Ciertamente, los judíos estadounidenses ejercen una influencia muy significativa a través de grupos de presión política, y particularmente en el sector financiero. Estos lobbies son especialmente importantes, debido a su gran impacto en la política exterior (aunque los grupos de presión israelíes no son los únicos, sino que hay cientos de lobbies presionando por temas completamente diferentes). Sería imposible tratar con cada uno de esos grupos en un análisis tan breve, por lo que solo se abordarán algunos de los Comités de Asuntos Públicos más influyentes (también conocidos como PACs, del inglés “Public Affairs Committees”, que trabajan directamente con el Congreso). Estos PACs realizan campañas de recaudación de fondos para senadores y miembros de la Cámara de Representantes, mientras intentan, a su vez, fortalecer la relación entre EEUU e Israel.

1. El Comité de Asuntos Públicos Americano Israelí (AIPAC) es el PAC proisraelí más conocido. Su misión dice así: "AIPAC es una organización bipartidista (lo que significa, que apoya a republicanos y demócratas) de ciudadanos estadounidenses, comprometidos con el fortalecimiento, la protección y la promoción de la relación entre EEUU e Israel". Por lo tanto, favorece las políticas a favor de Israel en el Congreso. Tiene más de 100.000 miembros y ha sido reconocido oficialmente como el segundo lobby más poderoso en EEUU (según la revista Fortune). Esta organización posee una dotación de más de $ 100 millones y unos ingresos anuales de $ 60 millones. AIPAC tiene, a su vez, una amplia red de financiación de campañas compuesta por alrededor de 30 comités pro-Israel para llevar a cabo contribuciones durante la campaña.

2. J Street es otra organización del mismo estilo, pero la diferencia con AIPAC radica en su apoyo a los demócratas. También aboga por la solución de dos estados y es fuertemente anti-Netanyahu.

3. La Organización Sionista de América, que tiene 25.000 miembros, trabaja para fortalecer las relaciones entre EEUU e Israel a través de intercambios culturales, actividades educativas y lucha contra los medios de comunicación anti-Israel.

La contribución proisraelí a los demócratas y republicanos en 2016 representó más de $ 17 millones. El ex senador Chuck Hagel dijo en una ocasión que "la realidad política es que el lobby judío intimida a mucha gente". Parece que la presión ejercida sobre la política en EEUU está funcionando estupendamente, porque el Congreso apoya de una manera abrumadora a Israel (de los 435 representantes, menos de 12 pueden describirse como pro-palestinos), y el Senado ha demostrado en repetidas ocasiones su apoyo total a Israel. Un último ejemplo para ilustrar la influencia de Israel en la política estadounidense es la comparecencia de Netanyahu ante el Congreso de EEUU, desafiando abiertamente las aspiraciones y las políticas del ex presidente estadounidense Barack Obama.

La política de EEUU hacia Israel es, por tanto, bipartidista, ya que tanto republicanos como demócratas apoyan a Israel (aunque con diferencias). El apoyo de EEUU no se debe simplemente a los intereses en la política exterior, sino también a la política interna. Además, algunos de los grupos más activos en EEUU (en términos políticos) son abrumadoramente pro-Israel. Estos agrupan judíos estadounidenses y cristianos evangélicos. Por otro lado, la presidencia de Trump ha supuesto una recuperación parcial de la relación perdida entre la Casa Blanca e Israel durante la era entre Israel y Obama. Actualmente, la derecha está gobernando en EEUU (los republicanos con Trump) y en Israel (una coalición liderada por Likud y Netanyahu). Esta afinidad ideológica está destinada a acercarles mutuamente. De hecho, coinciden en la importancia que otorgan a la seguridad y defensa, así como a los acuerdos comerciales y la industria armamentista. Por lo tanto, con el cambio de presidentes en la Casa Blanca, esta alianza se ha visto momentáneamente reforzada, y sus posibilidades de éxito continuarán (al menos durante la administración de Trump).

Posibles riesgos para la alianza

El romance entre Israel y EEUU hace frente a algunas amenazas que deberían abordarse en el corto y medio plazo. Por ejemplo, Michael Barnett (un politólogo de la Universidad George Washington) cree que los asentamientos israelíes y la ocupación parcial de Cisjordania suponen un peligro para la relación Israel-EEUU, ya que está socavando algunos de los valores compartidos entre ambos países. Además, la posible implicación de Israel en una guerra en Oriente Medio (ya sea contra Hezbolá, contra Irán o contra el Líbano) puede ser demasiado costosa para la economía de EEUU.

Finalmente, algunas de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) representan una amenaza menor, aunque real, a la legitimidad de EEUU en el escenario internacional. En concreto, la Resolución 446 (1979) del CSNU declara que "la política y las prácticas de Israel de crear asentamientos en los territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados desde 1967 no tienen validez legal y constituyen un serio obstáculo para el logro de una paz completa, justa y duradera en el Oriente". Además, la Resolución 465 (1980) del CSNU criticó a Israel por no cooperar con este y pidió al Estado y al pueblo de Israel que desmantelasen los asentamientos en los territorios árabes. Además, condenó a Israel por prohibir el viaje del alcalde de Hebrón al CSNU. Por último, la Resolución 2334 (2016) del CSNU declara que los asentamientos de Israel en Palestina constituyen una violación flagrante del derecho internacional y no tienen validez legal. También exige que Israel cumpla con sus obligaciones en virtud del Cuarto Convenio de Ginebra (también conocido como Convenio de Ginebra relativo a la Protección de Personas Civiles en Tiempo de Guerra).

EEUU ha bloqueado repetidamente aquellas resoluciones del CSNU que tienen repercusiones negativas para Israel. En cualquier caso, la realidad es que las resoluciones de la ONU han tenido, generalmente, una influencia muy limitada en el ámbito internacional. Podemos apreciar su ineficacia a la hora de procurar la paz en Siria, Yemen, Libia, Sudán y muchos otros escenarios. En Siria, por ejemplo, hay más de 400.000 víctimas como resultado del conflicto, y la guerra (que empezó en 2011) ha producido ya más de 5 millones de refugiados y 6,3 millones de desplazados internos. ¿En dónde podemos ver la efectividad de la ONU en este conflicto? Yemen es otro ejemplo; un país en el que la guerra ha traído la destrucción desde 2015, mientras la comunidad internacional ha decidido mantenerse (en su mayoría) en silencio, ignorando esa catástrofe humanitaria.

¿Separación o aniversario de bodas?

En marzo de 2010, el general David Petraeus dijo al Comité de Servicios Armados del Senado que Israel se había convertido en una carga para EEUU al poner en peligro la estabilidad de la superpotencia occidental. Otros piensan que, a medida que EEUU se vuelva autosuficiente en el ámbito de la energía, su interés en Oriente Medio disminuirá rápidamente; un argumento justificado por el pivote de Obama hacia Asia. Esto podría conducir a una pérdida en la importancia estratégica de Israel que debilitaría gradualmente la relación entre ambos países.

Durante la administración de Obama hubo, definitivamente, un enfriamiento de las relaciones: las prioridades estratégicas de EEUU e Israel divergieron en algunos puntos clave. Por ejemplo, la prioridad de Obama fue la resolución del conflicto palestino-israelí, mientras que Netanyahu se centró en eliminar el programa nuclear de Irán (la única amenaza real para la seguridad de Israel). La primavera árabe amplió, aún más, las diferencias estratégicas entre ambos socios. Pero esto no ha tenido aún ninguna implicación decisiva para la importancia estratégica de la alianza con Israel. Además, no se deben confundir los comentarios de los miembros dentro de las administraciones con la tendencia general de las políticas que mantienen unidos a estos países.

Sin embargo, de acuerdo con Etzion (2016), Israel es consciente de que la reciente deriva estratégica de EEUU (que parece retirarse progresivamente de Oriente Medio) continuará inexorablemente, a pesar de las posibles sinergias entre las futuras administraciones. Por lo tanto, en un futuro lejano, Israel podría tener que enfrentar las amenazas sin su principal aliado actual, y por ello es vital que Israel comience a fortalecer sus propias capacidades. Es por eso que Israel busca nuevos socios, y sus relaciones con China e India están en auge; Tel Aviv está tratando de expandir sus intereses económicos en Asia. El "nuevo Israel" de Netanyahu se aleja gradualmente de los valores de EEUU, aunque la alianza sigue siendo fuerte y pasará mucho tiempo antes de que realmente se perciba la decadencia de esa alianza especial.

 

Bibliografía

Kramer, M. (2016). Israel and the Post-American Middle East: Why the Status Quo Is Sustainable. Foreign Affairs, 95(51), pp.51-56.

Baños, Pedro. Así se domina el mundo. Ariel, 2017

Taiwán llega a importar hasta cuatro veces más que China desde los países centroamericanos que le reconocen como Estado

De los casi doscientos países que existen en el mundo, solo 19 tienen relaciones diplomáticas con Taiwán (y, por tanto, no las tienen con China). De ellos, cinco están en Centroamérica y cuatro en el Caribe. El reconocimiento de Taipéi tiene algunas ventajas para esos países, aunque han ido quedando neutralizadas por el peso comercial de China. Panamá estableció relaciones con Pekín en 2017 y República Dominicana lo acaba de hacer ahora. Aquí examinamos el interés que aún tiene la preferencia por Taiwán para ciertos países de Centroamérica.

Taipéi paga a Centroamérica su reconocimiento con importaciones

ARTÍCULOBlanca Abadía Moreno

La especial relación de Taiwán con Centroamérica se remonta al período que siguió a la salida de Taiwán en 1971 de la Organización de las Naciones Unidas, donde la China nacionalista fue desplazada por la República Popular de China. Varios países latinoamericanos habían establecido relaciones con Taiwán en la década de 1960, pero la mayoría pasaron paulatinamente a reconocer a Pekín tras el cambio en la ONU. Taiwán retuvo, no obstante, el apoyo de las naciones centroamericanas y en la década de 1980 ganó además el de pequeñas islas del Caribe que entonces adquirieron la independencia.

La emergencia de China como gran socio comercial internacional ha ido restando reconocimientos diplomáticos a Taiwán. Costa Rica estableció plenos vínculos con China en 2007, Panamá en 2017 y República Dominicana el pasado 1 de mayo. Aun así, de los 19 países que siguen optando por Taipéi frente a Pekín, cinco están en Centroamérica: Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador y Nicaragua (este país con un hiato de cinco años, de 1985-1990). Otros cuatro se encuentran en el Caribe: Haití y tres minúsculas naciones de las Antillas menores. Si se tiene en cuenta que el resto de países que reconocen a Taiwán tienen poca importancia comercial, salvo Paraguay (se trata del Vaticano, Burkina Faso, Suazilandia y seis microestados de Polinesia), se entiende que Centroamérica absorba el interés diplomático de Taiwán.

Dado que la teoría constitutiva de la estadidad define un Estado como una persona de derecho internacional si, y solo si, es reconocido como soberano por otros, Taiwán se esfuerza en asegurarse que esos países sigan reconociéndolo como sujeto de pleno derecho en el concierto de las naciones; perder su apoyo afectaría directamente a la legitimidad de sus alegaciones como Estado soberano.

Para ello, Taipéi fomenta la relación comercial con ellos, les procura inversiones y utiliza lo que se llama la “diplomacia de la chequera”: la entrega de regalos (y sobornos) para que se mantengan esas relaciones. Los países centroamericanos reciben un promedio de 50 millones de dólares anuales de cooperación no reembolsable declarada. Taiwán orienta la ayuda hacia sus aliados Latinoamericanos por medio del Fondo de Desarrollo y Cooperación Internacional (ICDF), con programas que van desde la construcción de infraestructura hasta la producción de café. Así, Taiwán ha financiado y construido diversos edificios gubernamentales en Nicaragua y El Salvador.

Además, la nación asiática contribuye a programas del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y es país observador en el Parlamento Centroamericano y otras organizaciones regionales.

Ese esfuerzo, no obstante, no ha impedido que en los últimos años se hayan dado bajas entre los países centroamericanos que le veían dando reconocimiento diplomático. El desarrollo económico de Costa Rica llevó en 2007 a este país a querer mejorar sus cifras comerciales mediante una aproximación a China, que supuso la apertura de una embajada en Pekín y el cierre de la que tenía en Taipéi. Por el mismo motivo, Panamá también optó en 2017 por romper con las relaciones diplomáticas con Taiwán, afirmando que China, un destacado usuario del canal panameño, “siempre ha jugado un papel relevante en la economía de Panamá” y había que eliminar cualquier restricción que lo impidiera seguir siendo.

 

Comercio centroamericano con China y Taiwán (2016)

 

Relaciones comerciales

Las relaciones comerciales entre Taiwán y los países centroamericanos que le reconocen como Estado se incrementaron significativamente gracias a la apertura en 1997 de la Oficina Comercial de Centroamérica (CATO) en Taiwán, la incorporación de este país al BCIE y la entrada en vigor de varios tratados comerciales. Así, Taiwán firmó tratados de libre comercio con Guatemala (2006), con Honduras y El Salvador (2006) y con Nicaragua (2008).

Esos tratados han facilitado especialmente la exportación centroamericana a Taiwán. Como ocurre con la mayoría de países latinoamericanos, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua tienen a China como uno de los principales orígenes de sus importaciones (el 1º sigue siendo Estados Unidos). Su alineamiento político con Taiwán no les impide ser clientes de la producción de China. De esta forma, en 2016, China estuvo entre los puestos 2º y el 3º como mercado de procedencia, mientras que Taiwán se situó muy abajo en la tabla (entre el puesto 14º y el 23º). Sin embargo, la particular relación con Taipéi hace que Taiwán iguale o sobrepase a China como destino de las exportaciones de los cuatro países centroamericanos mencionados. Ese es el beneficio comercial que obtienen del reconocimiento diplomático a la isla asiática.

De este grupo de países, Nicaragua es el que en 2016 más exportó a Taiwán (83,7 millones de dólares) en comparación con las exportaciones a China (21,5 millones), en una proporción de cuatro a uno. Los principales productos nicaragüenses exportados fueron camarón, azúcar, carne bovina y café.

Honduras exportó a Taiwán por valor de 24,7 millones de dólares –principalmente productos textiles, café y aluminio– frente a los 18,5 millones colocados a China. Por su parte, El Salvador envió a Taiwán cargas por valor de 53,3 millones –sobre todo azúcar–, y de 46,5 millones a China. Guatemala, cuya economía tiene un volumen mayor, fue el único país en vender más a China (75,5 millones), pero en cifras muy similares a las de Taiwán (74 millones), a donde envió sobre todo café, papel y cartón.

Con estas relaciones diplomáticas y comerciales Taiwán pretende mostrar a la sociedad internacional que es un aliado capaz y responsable para la cooperación internacional. Así como hacer ver al mundo que la diplomacia taiwanesa existe pese a los intentos de asilamiento de China. El hecho de que China tenga un especial interés por mercados que le faciliten el acceso a materias primas hace que el gigante asiático esté más atento a las relaciones con diversos países de Sudamérica, ricos en minerales; es ahí donde Pekín concentra sus inversiones latinoamericanas.

Centroamérica, con menor actividad extractiva, se escapa de esta forma de la prioridad china (el interés por el Canal de Panamá es un caso aparte), y queda de momento para la acción de Taiwán. No obstante, el carácter cada vez más residual del apoyo a la isla y el peso mismo de las relaciones con China hacen prever que los países centroamericanos seguirán dándose de baja, uno tras otro, de este particular club.

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ESSAYTúlio Dias de Assis [Spanish version]

Last December, the president of the United States, Donald Trump, surprised the world once again with a new declaration, which similar to previous ones was quite controversial. This time the subject in question was the recognising of the millenary city of Jerusalem as the capital of the only modern Jewish state, i.e. Israel.

Such an infamous announcement, in such a delicate matter, was widely criticized by most of the International Community. Nevertheless, there has been a small group of states supporting Trump’s decision, and a few more have made ambiguous declarations. Among these, various sources claim some of these to be EU member-states. However, has there really been such a lack of internal coherence amongst its members?

Why does Jerusalem matter?

Before continuing further, we ought to analyse in detail this situation and the correct way to approach it is with this question: “Why is so important about this city?” There are many factors to be analysed in order to completely understand the reasons behind its importance, amongst which the following would be some of the most relevant: historical relevance, religious importance and geopolitical value.

Historical Relevance - First, it is one of oldest human settlements in the world, tracing its earliest origins back to the 4th millennium BC. Besides that, it is the historical capital of the region of Canaan/Palestine. Additionally, it is one of the many Jewish kingdoms established there during the 1st millennium BCE.

Religious Importance - Furthermore, it is one of the holiest cities of the three major Abrahamic religions, each one for its own reasons.  For Christians, it is significant given Christ was crucified there. For Muslims, it is the homeland of many prophets - most of them shared in the other Abrahamic religions’ beliefs - and a holy site of pilgrimage, it is also the city to which Muhammad made his night journey. And lastly, the Jews consider it the holiest city considering the sacred Temple of Solomon was built there, apart from historical reasons.

Geopolitical Value - Last but not least, its relevance additionally derives from its geostrategic position: its link between the Levantine Mediterranean Coast and the Jordan Valley. Thus, the owner of such a geostrategic position has many geopolitical advantages in the Levant region.

Considering the previously discussed, it is no wonder that the sovereignty over this city is of utmost importance and a source for disagreement in the peace negotiations. With that in mind, Trump’s decision to move the US embassy from Tel-Aviv to Jerusalem was not of big help towards peace, on the contrary, it could be argued that it has done quite the opposite: For it has not only provoked reactions from the local Palestinians, but from the entire Arab World instead, thus managing to further destabilize the region.  There were contrary reactions from Hamas, Hezbollah and several Muslim governments (including Erdogan’s laic country). Hamas called for an “Intifada” - or uprising - against the Israelite authorities. These demonstrations and protests ended up leaving hundreds wounded and even a few dozen dead.

Europe, on the other hand, tries to maintain a more balanced and neutral position, oriented towards the final objective of achieving regional peace. Thus, the EU’s mediation attempts in order to resolve the scenario is based mainly upon previous UN resolutions. These propositions, considered too Utopian and rather unrealistic by many Israelites, are grounded upon four basic points: the Two States, the refugees, security, and the status of Jerusalem.

The two-state solution: According to the EU, any solution attempting to maintain only one state would be contrary to both parts’ interests, for it would impose one country’s sovereignty over the other’s. Therefore, Brussels considers that the two-state solution would be the most appropriate: each people shall have its own state and the borders thereof shall be based upon the ones in place on June 4th, 1967; before the Six Days War. Nevertheless, any other changes to these boundaries would be accepted, as long as both parts were willing and agreed on it.  

The refugee question: The EU believes that several long-lasting measures should be taken into account on the issue of Palestinian refugees in exile outside their home country (especially in neighbour countries such as Jordan and Lebanon) in order for them to return to their motherland.

Security: Another of the fundamental points for the EU would be the security problem. On one hand, measures should be taken to end the Israelite occupation of Palestinian land. On the other, something should be done in order to dissolve the local Palestinian terrorist bands.

Sovereignty over Jerusalem: Taking into account all the factors previously mentioned about the city’s importance, Brussels considers that the best solution would be a resolution where the city’s sovereignty would be divided between both parts. Furthermore, the holy city should also be the capital of both states simultaneously.

However, as it was previously mentioned, there were some speculations on the position of certain EU member-states on this issue; some even suspected a possible support to the American decision. Some states like the Czech Republic and Hungary were victims of such accusations, mainly because some of their declarations were misexplained or taken out of context, which made it seem as if tensions between Brussels and Visegrad were increasing. Despite the confusion, there was something that stood out in the European response, and that was their internal coherence and uniformity.

First, the Czech government did nothing more than recognising West Jerusalem as the capital of Israel, the same way it shall do to Palestine and East Jerusalem when it recovers its due sovereignty. The Magyar government did not contradict the European position either, for their declarations only claimed that Europe did not have to position itself on American affairs. Later the Hungarian prime-minister did affirm that the EU should remain united on its external policy and such position was in fact Hungary’s. Furthermore, the French president, Emmanuel Macron, during his meeting with the Israelite prime-minister Benjamin Netanyahu, had already mentioned that France would never support Trump’s latest decisions on the issue and thus did also speak Federica Mogherini, the High Representative of Foreign Affairs in the EU, who once again stated that Europe shall maintain its role as a mediator.

Therefore, neither the EU nor any of its member-states have shown any signs of support towards Trump’s unilateral decision. Thus, Europeans are still united in their diversity, quoniam “In varietate concordia”.

 

Bibliography

European Union External ActionMiddle East Peace process, 15/06/2016 - 12:32

European Council on Foreign RelationsEU backed into a corner on Israel-Palestine, Commentary by Hugh Lovatt, 12th December, 2017

PoliticoEU dismisses Netanyahu’s Jerusalem prediction, by Jacopo Barigazzi, 12/11/17, 12:29 PM CET

EU ObserverTwo EU states break ranks on Jerusalem, by Andrew Rettman, 7th Dec 2017, 16:36

Website of the Hungarian GovernmentHungary has successfully represented its position on the issue of Jerusalem, December 15th, 2017

France DiplomatieIsraël/Territoires palestiniens - Relations avec l’Union Européenne

Ministry of Foreign Affairs of the Czech RepublicPosition of MFA to Issue of Jerusalem, 06.12.2017 - 20:00

European Union External ActionNetanyahu realised there is full EU unity on Jerusalem, Mogherini says after EU Foreign Affairs Council, 12/12/2017 - 18:06

European Union External ActionMiddle East: EU stands by two-State solution for Israel and Palestine; Iran nuclear deal, 05/12/2017 - 18:22

European Union External ActionEU won't give up on peace in the Middle East, says Mogherini, 19/09/2017 - 18:33

The GuardianDeath toll rises to 12 in violence after Trump's Jerusalem recognition, Associated Press in Gaza, Sun 24 Dec 2017 18.55 GMT

El PaísHamás anuncia una tercera intifada por el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí, Madrid 7 DIC 2017 - 17:49 CET

Le ParisienTrump sur Jérusalem : «C'est une nouvelle humiliation infligée au monde arabe», International, par Myriam Encaoua, 08 décembre 2017, 9h47

Radio France InternationaleVives réactions après l'annonce de Trump sur Jérusalem, 06-12-2017

BBCMuslim nations urge recognition of East Jerusalem as Palestinian capital, 13 December 2017