China y el poder naval: Navegando en la zona gris

China y el poder naval: Navegando en la zona gris

ANÁLISIS

06 | 02 | 2024

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Las tácticas chinas para tomar control del Mar del Sur de China y quitárselo a los otros países costeros

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Imagen satelital de la franja norte del Mar del Sur de China

Desde que el 7 de octubre el grupo terrorista Hamás decidiera, tras muchos meses de meditada preparación, abrir un nuevo capítulo en la historia del conflicto árabe-israelí, la atención mediática que hasta entonces se centraba en la guerra de Ucrania se ha visto notablemente desviada hacia el Mediterráneo oriental y el Mar Rojo. Tanto ha sido así que hasta el propio presidente Volodimir Zelensky ha llegado a lamentarse de ello públicamente. Sin embargo, Ucrania no ha sido la única víctima en el giro de la atención internacional en lo que se refiere a escenarios de conflicto actuales.

Aunque mucho más desapercibida para el foco mediático, la evolución de los acontecimientos en el Mar del Sur de China desde hace ya varios años se ha acelerado seriamente a lo largo de 2023. Este mar dominado por la costa de China y flanqueado principalmente por Vietnam, Malasia, Filipinas y Taiwán, además de por Camboya, Tailandia, Singapur, Indonesia y Brunei, ocupa una posición central en el pensamiento estratégico chino. Los diversos archipiélagos y formaciones de islotes y atolones que se encuentran distribuidos a lo largo de lo que el historiador naval Alfred Mahan llamó el ‘Caribe asiático’, son objeto de disputas legales por varios de los países mencionados más arriba.

Las reclamaciones de soberanía son debidas a la importancia estratégica de ese mar, sobre todo en lo que se refiere a explotación de recursos naturales y pesqueros, y también como lugar de tránsito. Pero en el caso de China, se trata de una importancia aún mayor, que incluye también ambiciones de índole militar. Por ello, el presente análisis aborda el concepto de control del mar y sus implicaciones en el caso de China, cuyas ambiciones de expansión territorial para hacerse con el control de la región se han materializado en tácticas navales híbridas (propias de la zona gris) para ahuyentar a sus vecinos.

Sobre el control del mar

Como señalábamos hace no mucho en otro artículo para el Instituto Español de Estudios Estratégicos, China busca obtener el control sobre el Mar del Sur de China. El término control del mar (‘sea control’) hace referencia a la capacidad de un determinado actor (a menudo, un estado) de poder navegar libremente en una región marítima determinada (incluyendo también el espacio aéreo encima de ella y las aguas bajo su superficie).

El control del mar permite a quien lo ostenta hacer uso de esa región para cualquier actividad que desee, orientado principalmente a la extracción de recursos y también a la protección del territorio nacional. Otra de las ventajas que otorga es la capacidad de garantizar la protección de las líneas marítimas de comunicación por las que transita el comercio marítimo (del que muchos países dependen enormemente). Por otro lado, también lleva implícito un cierto grado de denegación del área; esto es, que nadie más puede hacer uso de esas aguas más allá del propio actor que ostenta ese control o dominio del mar.

Además, una marina de guerra no puede ejercer el control del mar en una región concreta sin contar con las capacidades adecuadas. Éstas no sólo incluyen a los buques de superficie y los submarinos de su marina de guerra, sino también una fuerza aérea que permita garantizar el control del espacio aéreo sobre esa región (algo sin lo cual es casi imposible ejercer el control del mar), y unas defensas costeras adecuadas con las que poder defenderse de cualquier ataque enemigo (baterías de misiles y radares, principalmente).

China y el control del mar

En el caso de China, su pugna por obtener el control del mar en el codiciado espacio lleva implícito un énfasis muy marcado en la denegación del área, enfocado en evitar que la marina estadounidense y sus aliados puedan poner en riesgo sus intereses en la región. La forma en que persigue dicho objetivo contraviene en muchos aspectos la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), ya que la sitúa en un conflicto constante con sus vecinos más próximos por la soberanía y el control de varios puntos.

Como China reclama la soberanía de toda la región más allá de las 200 millas náuticas de su zona económica exclusiva (ZEE), ha provocado numerosos encuentros peligrosos debido a las tácticas híbridas que emplea para ejercer dominio. El deseo de Pekín de adueñarse de las áreas de disputa constituye un elemento fundamental de su estrategia para expulsar en la medida de lo posible toda presencia de Estados Unidos y sus aliados en las inmediaciones. Esos encuentros hostiles, que en 2023 han sido especialmente numerosos, amenazan continuamente con la posibilidad de una escalada de tensiones en una de las regiones marítimas más importantes del mundo.

China recurre a tácticas propias de la guerra híbrida, que describimos con más detalle en la siguiente sección, para hostigar a sus vecinos e ir poco a poco estableciendo un régimen de control sobre toda la región. Sus ambiciones, que abarcan el área comprendida en la denominada ‘línea de nueve puntos’ (‘nine-dash line’), se han convertido en una pesadilla para la guardia costera de Filipinas y de Vietnam, que ven cómo las embarcaciones chinas se adentran cada vez más en su zona económica exclusiva y sus aguas territoriales, y durante más tiempo.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de cómo se desarrollaría un hipotético intento de invasión de Taiwán(que cada vez queda más claro que podría materializarse en un bloqueo naval en vez de una invasión), y también de las razones que harían de dicho conflicto una pesadilla para Estados Unidos, sus aliados, e incluso la propia China. Sin embargo, existen otros potenciales focos de conflicto además de Taiwán que, en el caso de escalar, podrían llevar también a un conflicto regional cuyas consecuencias serían mucho más graves que las de la actual crisis en el Mar Rojo.

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A la izquierda, la embarcación china CCG 5205 apuntando con un láser al BRP Malapascua de la Guardia Costera filipina, en febrero de 2023 [Guardia Costera China]. A la derecha, el CCG 31101 de la Guardia Costera china disparando con un cañón de agua a una embarcación de la Guardia Costera de Vietnam, en mayo de 2014 [Guardia Costera de Vietnam]

La zona gris y las tácticas navales de China

La zona gris, que caracteriza las acciones de Pekín en el Mar del Sur de China, es un espacio conceptual que se encuentra situado entre la paz y el conflicto armado. Se materializa cuando uno o varios actores utilizan distintos elementos de poder de forma deliberada para perseguir objetivos políticos o militares mediante actividades de carácter ambiguo o de difícil atribución. Estas actividades exceden el límite de lo que podría ser una mera competición entre dichos actores, pero no llegan a ser un conflicto armado.

Las actividades en la zona gris se sitúan por debajo del límite que justifique una respuesta militar, y se dan de forma gradual durante un periodo de tiempo determinado en vez de conllevar acciones inmediatas y directas. La gran mayoría de ellas se plantean de forma que resulta altamente complicado identificar a su autor, aunque en el caso del Mar del Sur de China esto no aplica.

En esta región se emplea una amplia variedad de justificaciones legales y políticas, así como, sobre todo, argumentos históricos, para los actos que se cometen. Además, China se apoya también en la amenaza de escalada como instrumento coercitivo, de forma que los estados afectados se vean comprometidos en caso de intentar hacer frente a la asertividad de Pekín.

A continuación, se describe un encuentro ficticio ilustrado por el almirante retirado James Stavridis, que describe a la perfección la realidad de la situación actual en la región:

Una tarde de verano en el sofocante mar del Sur de China, un buque de vapor costero de 2.000 toneladas se aproxima a una flota de pesqueros vietnamitas que están faenando dentro de la zona económica exclusiva de Vietnam, a unas 150 millas de la costa. El vapor merodea por la zona durante una hora o dos a medida que va cayendo la noche.

De pronto, por un costado del barco aparecen tres lanchas rápidas, cada una armada con cañones de calibre 50 y lanzacohetes de mano. Durante la siguiente hora, las lanchas atacan a docenas de pesqueros, disparando con sus cañones, lanzando granadas y atacando a los supervivientes que flotan en el agua. Los buques pesqueros que logran salir de allí huyen hacia su costa, enviando frenéticamente señales de socorro por radio, las cuales son interceptadas y anuladas por pequeños drones que vuelan sobre ellos […].

Tras el suceso, China insiste en que sus Fuerzas Armadas no estuvieron involucradas y afirma que sospecha de un grupo de gánsteres dedicados a la extorsión, piratas o terroristas vietnamitas.

Con este relato, que no dista mucho de lo que podría llegar a ocurrir algún día a los pesqueros vietnamitas y filipinos de la región, el almirante destaca dos características fundamentales de la guerra híbrida: el uso de la fuerza siempre por debajo del umbral del conflicto armado (no son acciones propias de una guerra convencional como las que estamos viendo en el Mar Negro), y la dificultad de atribuir las acciones a un actor concreto debido a la ausencia de identificación en sus buques y uniformes (lo que permite a quien las perpetua evadir de la responsabilidad derivada de sus acciones).

Respecto a la primera característica, China recurre a un abanico de tácticas híbridas para hostigar a sus vecinos y reclamar el control de facto sobre las regiones anteriormente mencionadas, la mayoría de las cuales son no-convencionales:

‘Laser Dazzling’. Los láseres son armas no letales empleadas por la Guardia Costera china para provocar ceguera momentánea a los marineros de sus países vecinos, además de causar problemas en los sensores de sus embarcaciones. Se emplean mayoritariamente para acosar a las embarcaciones filipinas en áreas disputadas, como el atolón de Scarborough o el banco de arena de Ayungin (conocido como Second Thomas Shoal).

Bloqueos. Una de las acciones más comúnmente repetidas frente a embarcaciones filipinas son los bloqueos, que consisten en realizar cruces frente a la proa de la embarcación para obstruir la realización de sus patrullas o poder llegar a sus lugares de destino. Su uso es especialmente común contra las misiones de reaprovisionamiento filipinas al banco de Ayungin, habiendo impedido en repetidas ocasiones que puedan llevarse a cabo con normalidad.

‘Going Dark’, traducido como ‘oscurecerse’. Las embarcaciones chinas recurren a esta táctica para que no se sepa con seguridad dónde están operando o hacia dónde se dirigen. Lo hacen apagando el transpondedor de su sistema de información automática (AIS), un instrumento de señalización que permite identificar el tipo de embarcación, su posición, velocidad y demás indicadores de seguridad de navegación. Pese a que su uso es obligatorio de acuerdo con la Organización Marítima Internacional (IMO), las embarcaciones chinas operando en la región lo apagan a menudo para ocultar sus maniobras contra embarcaciones filipinas. Además de en el Mar del Sur de China, esta táctica suele ser empleada también por buques rusos, y se ha visto también en varias ocasiones con los incidentes en el Mar Rojo.

‘Swarming’ o ‘enjambre’. Otro rasgo característico de las acciones de China en la región es el empleo de su milicia marítima (mayoritariamente compuesta por embarcaciones pesqueras) para perseguir sus objetivos estratégicos. Pese a su apariencia de simples embarcaciones civiles, suelen ir también equipadas con armamento para intimidar a embarcaciones más grandes de otras guardias costeras. Bajo el nombre oficial de Milicia Marítima del Ejército Popular (PAFMM en inglés), y conocida más coloquialmente como los ‘soldaditos azules’, permite a China hostigar a otros barcos en aquellos lugares en los que China reclama su soberanía.

Cañones de Agua. Como indica su nombre, China ha recurrido en numerosas ocasiones a disparar con cañones de agua a alta presión contra embarcaciones pesqueras y guarda costas de Filipinas y otros vecinos. Al igual que con el resto de tácticas, Pekín busca disuadir a dichas embarcaciones de llevar a cabo sus cometidos habituales, de forma que abandonen las regiones disputadas y China pueda de esta forma ir lentamente reclamando su soberanía.

Estas y otras tácticas pueden consultarse en la página de Sea Light, una iniciativa de varios especialistas en seguridad marítima de la región que trata precisamente de ‘iluminar’ las actividades de China en la zona gris.

El peso del Indo-Pacífico

En definitiva, pese a que los conflictos actuales en Ucrania y Gaza están acaparando el foco mediático casi por completo, no debemos olvidar la gravedad de la situación en el Pacífico Occidental.

Durante los próximos años, China seguirá fortaleciendo su postura marítima y afianzando su estatus como la marina de guerra más grande del mundo. A la vez, y como respuesta, los países vecinos llevan ya años centrando sus esfuerzos en reforzar sus propias capacidades navales para hacer frente al expansionismo de China. Japón y Corea del Sur son, después de China, los dos países con mayor capacidad de construcción naval a día de hoy, y sus esfuerzos se han traducido en una tasa de crecimiento de sus marinas de guerra que no se veía desde tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Ambos factores hacen de la situación una de las más peligrosas geoestratégicamente, debido a la importancia que tienen estas aguas para el comercio marítimo global.

Además de Japón, China y Corea del Sur, países más pequeños como Filipinas o Vietnam también están tratando de aumentar sus capacidades para hacer frente a los hostigamientos de China, cuyo abanico de tácticas navales híbridas podría conducir a una peligrosa escalada de tensiones en los próximos años. Por tanto, conviene seguir con detenimiento la evolución de los acontecimientos en la región, siendo conscientes, como ya mencionábamos más arriba, de que un conflicto en la región tendría consecuencias más graves que las del conflicto de Ucrania o Gaza.