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Universidad de Navarra

Una noche en el Hexágono

Se apagan las luces, se cierran las puertas, bajan las persianas… La larga jornada universitaria ha terminado y el campus se sume en un largo y profundo silencio. La actividad frenética para y la noche invade la universidad.

Mientras la mayoría duermen un pequeño grupo de personas aguardan la noche en las instalaciones para que todo siga en orden. Es un trabajo monótono y repetitivo muchas veces, sin sobresaltos ni sorpresas, pero es necesario de alguien que controle toda esa normalidad. Esa es la función de Pedro Pablo, bedel nocturno de la Facultad de Ciencias, se define como “ave nocturna” y los veinte años que lleva trabajando de noche avalan esa definición.

Ciencias es la única facultad del campus que necesita a un bedel nocturno, una gran cantidad de laboratorios necesitan una supervisión permanente por si hubiera algún problema que echara al traste meses de investigación. La jornada nocturna transcurre entre una mezcla de rutina y aburrimiento que se hace eterna para quienes no estén acostumbrados y su aguante nocturno no sea efectivo. A las 00.00H Pedro hace la primera ronda. La más larga de toda la noche, consiste básicamente en cerrar puertas, apagar luces y bajar persianas. Dos horas y media eternas en las que se repasará hasta el último rincón de todos los edificios del Campus de ciencias. 

Cuenta que en sus primeros días en ciencias llevaba deportivas negras para hacer la ronda, y no es para menos puesto que en cuestión de dos horas y media recorre algo más de seis quilómetros.

Al acabar y con la parsimonia que le caracteriza Pedro Pablo se sienta en su sitio en la garita y se dedica a repasar algunas tareas de seguridad en el ordenador. Una vez acabado todo sube a la cafetería donde a la luz de la luna tomará un café, un momento de calma para contemplar la quietud de la noche y recuperar fuerzas de cara a la segunda ronda nocturna que no tarda en llegar.

Esta vez un servidor no le acompañara ya que todavía no se ha recuperado de la travesía anterior por los pasillos del campus de ciencias. Pedro Pablo estará una hora y media encendiendo luces y abriendo algunas puertas para facilitar el trabajo del equipo de limpieza que llegará poco antes de las 05.00H de la madrugada.

Pedro Pablo espera al equipo con alegría, sabe que su jornada laboral está más cerca y van a despertar al edificio de su letargo. Se mueven como una compañía de baile perfectamente sincronizado, ponen su vieja radio a sonar y de un momento a otro el edificio cobra vida. Se suelen mover en parejas y cada una tiene una zona asignada; “cada una de nosotras tiene sus tareas muy claras, y si llega alguien nuevo se le enseña todo y no hay problema” cuenta Patricia, la encargada de todo el equipo de limpieza de ciencias. 

Poco a poco los edificios van cogiendo ritmo y se van preparando para recibir a los primeros estudiantes. El bedel nocturno abandona su puesto a las 07:30H y quince minutos más tarde se abrirán las puertas de los edificios para otra jornada maratoniana de clases y libros.  

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NOCHE EN EL HEXÁGONO

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